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Preguntas y Excusas: “¿De donde vienen las pruebas?”

 

 

Preguntas y Excusas: ¿De donde vienen las pruebas?: %c2%a1respuestas a preguntas inquietantes

Pregunta: ¿De dónde vienen las pruebas?

Respuesta: Algunas vienen de los tratos de Dios al llamar líderes para dirigir y edificar su iglesia en este mundo. Otras nos vienen por nuestros propios pecados o rebeliones. Y aún otras vienen como ataques directos de nuestro acérrimo enemigo, Satanás.

Muchas pruebas son simplemente el resultado de nuestra lucha por sobrevivir en este mundo quebrantado por el pecado. Estas pueden incluir las siguientes:

Las opresiones o persecuciones de gobiernos civiles, por el mero hecho de creer en Jesucristo.

Otras pruebas nos vienen por la oposición de miembros de la familia u otros que nos traicionan o desprecian por nuestra fe.

Grandes retos contra nuestro llamado al ministerio. Las cosas pueden ponerse muy difíciles hasta el grado de sentirnos aislados y solos en las luchas. Esos ataques podrían venir de otras personas, pero a la verdad vienen de fuerzas infernales en operación contra la obra de Dios (Ef 6:12). Al diablo le encantaría extinguir el fuego de nuestra pasión por el evangelio de Cristo o nuestro celo por servirle.

Grandes pruebas físicas que nos acaecen o que vienen sobre nuestros seres amados. Un ser amado a quien amamos mucho podría morir. La agonía y dolor que acompaña tal pérdida puede llegar a ser la más tenebrosa opresión.

Las circunstancias naturales de este mundo quebrantado y lleno de pecado pueden acarrearnos tremendas dificultades – tales como: hambres, enfermedades, pestilencias, temporales bien severos o desastres naturales – todas estas tragedias pueden producir terribles tribulaciones.

La importancia de la perseverancia

Dios no nos promete que nuestra vida sobre esta tierra será fácil y cómoda todo el tiempo, o que nos haya de preservar del dolor y las adversidades sin que haya excepciones.

Esta vida es muy corta comparada con la eternidad. Es una temporal; por eso no debemos poner nuestros afectos en las cosas de este mundo ni en las cosas que nos ofrece. (Mt 6:19-21; Col 3:2). Este mundo no es nuestro hogar permanente; somos peregrinos aquí (Fil 3:20; He 11:13; 1 P 2:11).

La Biblia nos dice que como creyentes en Jesucristo, seremos aborrecidos en esta vida (1 P 5:8,9) Por supuesto que afrontaremos tribulaciones, persecuciones y adversidades por amor del evangelio de Jesús (2 Tm 3:12;  Lea también a Marcos 4:17; Rom 8:35,36).

Lo importante es que Dios es fiel y siempre ha de sostenernos cualquiera sea la situación. Siempre saldremos fortalecidos y mejores de cualquier prueba que el Padre permita en nuestra vida.

(Próxima entrega: ¿Cuál es el propósito de las pruebas?…)

 

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