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Que hacer cuando te asalta la duda

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Hace unos dias leyendo la Carta de Oracion de la Hermana Gwen Shaw fui muy bendecido, especialmente por la poesia que aqui te comparto y que ella lo expresa de la siguiente manera:

“Ayer recibí una tarjeta hermosa y alentadora de Fabiana, una de nuestras hermanas en el valle de Engeltal en la cual citara el siguiente poema que animara mi alma. Es mi oración que el mismo pueda animarle también. Fabiana lo extrajo del libro “Manantiales en el Desierto”, un devocional diario escrito por L. B. Cowman (una misionera en Japón y China durante 17 años).

No dudaré aunque mis naves al volver del mar
lleguen al puerto con las velas rotas;
confiaré en él que no me ha de fallar
y en lo aparentemente malo, para mi bien sin duda él ha de obrar;
y aunque el ver rotas las velas mi llanto haga brotar,
rotas mis esperanzas, aún he de exclamar:
“Confío en ti.”

No dudaré, aunque mis oraciones parezcan regresar
sin la respuesta desde el alto cielo,
y confiaré que es su sabio amor
lo que me niega lo que tanto anhelo.
Y aunque a veces el dolor me haga llorar,
la pasión de mi fe, sólida y firme,
ardiendo seguirá.

No dudaré, aunque cual lluvia sobre mí vengan las penas,
como abejas que sobrevuelan la colmena.
Creeré que las alturas a que aspiro
sólo se alcanzan por la angustia y el martirio;
y aunque gima y me retuerza por la pena
a través de mis pérdidas,
más grande ganancia obtendré.

No dudaré, pues yo sé que mi fe está bien anclada,
como el barco marino que se enfrenta a la tormenta.
Tan fuerte es el valor que habrá de hacerle frente
al mar desconocido y poderoso de la muerte.
Que yo pueda gritar cuando mi espíritu se desprenda:
“¡No dudaré!” para que puedan los mundos escucharlo,
mi último aliento al exhalar.”

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