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Estudio Bíblico: Introducción al Estudio de la Biblia (33)

 

 

 

 

 

 

Ya hemos visto que la lectura constituye el fundamento firme para todo estudio bíblico. En segundo lugar, conviene el escribir, o hacer notas. Ambas cosas contribuyen a fijar en la memoria, y este último procedimiento proporciona una útil fuente de referencia para repasar lo estudiado posteriormente. Es por ello que aconsejamos al lector que se acostumbre a utilizar una libreta cuando estudia la Biblia por su cuenta. La primera parte debe destinarse al diario personal. A continuación vienen los diversos métodos de estudio bíblico que vamos a sugerir en el presente capítulo.

La simple lectura devocional que ya hemos considerado como esencial para el crecimiento espiritual diario es, al mismo tiempo, la forma más sencilla de estudio bíblico. Este es el alimento mínimo para que el creyente pueda crecer espiritualmente; pero no es suficiente si se quiere ser un obrero firme y fuerte al servicio de Dios.

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.” (II Timoteo 2:15).

Las palabras claves del versículo son aprobado y obrero. Es posible ser cristiano sin jamás haberse visto envuelto en un programa de estudio bíblico formal. Pero si hemos de ser obreros aprobados, alguna vez tendremos que dedicarnos a estudiar la Biblia.

Cada persona que tiene un oficio o profesión le ha dedicado tiempo para obtener su título. El obrero cristiano deberá hacer los mismo y ponerse a estudiar su “oficio”.

Para estudiar la Palabra de Dios con éxito se requieren tres cosas: actividad mental, disciplina y tiempo. Mezclando estos tres ingredientes no es difícil llegar a ser un obrero aprobado de Dios.

 

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