Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Compartir en Google+

Estudio Bíblico: Otros Métodos de Estudio III (41).

Estudio Bíblico: Otros Métodos de Estudio III (41).: como estudiar la biblia

V –  EL ESTUDIO DE TEMAS DETERMINADOS

Una de las formas en que podemos saber que Dios es el autor de la Biblia, y no los hombres que la escribieron, es mediante la comprobación de la sorprendente concordancia entre todas las partes que la componen. Esto se ve claramente en el estudio por temas, porque, ya sea que estudiemos un tema en Génesis o en Apocalipsis, siempre se descubrirá que hay una unidad de pensamiento. En realidad, para conocer realmente lo que Dios piensa sobre un asunto se hace necesario examinar todas las referencias al mismo en toda la Biblia.

La ignorancia es destructiva para el pueblo de Dios, y es la causa de muchos sinsabores innecesarios. Un sencillo estudio del tema nos puede ayudar a evitarlos, no sólo por lo que se refiere al conocimiento de la voluntad de Dios, sino a muchos otros asuntos. ¿Queremos saber lo que enseña la palabra de Dios sobre el temor, la ira, el pecado, el adulterio, la verdad, o cualquier otro asunto? Mediante el estudio del tema en la Biblia podemos lograrlo.

VI –  EL ESTUDIO DE LAS PROFECÍAS

Otro tipo de estudio bíblico se relaciona con las profecías, particularmente hoy en día, cuando pareciera que están ocurriendo muchas cosas relacionadas con el cumplimiento de las profecías de la Biblia.

Debe tenerse presente que el propósito principal de las Escrituras no es el de dar a conocer profecías. Por el contrario, las Escrituras se refieren a Dios, a la vida de Cristo, al hombre, a la salvación y a la vida cristiana de todos los días. La profecía se encara sólo de paso; por lo tanto, aparece en diversas partes a lo largo de la Biblia.

En algunos libros no ocupa más que un párrafo dentro de un capítulo y en algunos casos se trata de un solo versículo que hace alguna alusión profética.

La siguiente lista de pasajes y los temas a que se refieren, no pretende ser exhaustiva; pero al estudiarlos, el principiante en cuestiones proféticas adquirirá por lo menos un conocimiento básico del tema:

1- San Mateo capítulo 24; San Marcos capítulo 13. Trata sobre el discurso en el monte de los Olivos.

San Lucas 21 (Este es el pasaje profetico más importante de las Escrituras. Contiene una cronología dada por el propio Señor sobre los acontecimientos que han de ocurrir.)

2-  I Ts.4:13-18; I Co. 15:51-58. El rapto de los creyentes.

3-  I Co.3:9-17. El juicio de los creyentes (véase también II Co.5:10; Ro.14:10; I Co.4:5)

4-  Ezequiel 37-39. Conflictos de Israel con Naciones vecinas.

5-  I Ts.2:1-12. El período de la tribulación (Ver también Ap.6-18).

6-  Ap.19:1-21. La gloriosa venida de Cristo (Ver también Ap.17:14 a 18. Lc.17:22-37)

7-  Ap.20:1-10. El reinado milenial de Cristo. (Ver Is.65:17 a 25).

8- Ap.20:11-15. El juicio final de los perdidos

9- Ap.21 y 22. Cielo nuevo y tierra nueva.

A continuación veamos dos textos (de los muchos que el estudiante puede descubrir por su cuenta) y que nos describen las condiciones que imperarán en los últimos días, inmediatamente antes y después de la venida de Cristo a buscar a su iglesia.

II Tirn. 3 :1-4 : 8. San Pablo describe aquí el progresivo aumento del mal haciendo claras recomendaciones a los ministros de Dios.

II P.3:1-18. Mientras que San Pedro nos habla de una clase de hombres  burladores y caprichosos.

Pocos son los estudios que nos darán motivos para sentir la necesidad de una mayor consagración y dedicación al servicio de Cristo como los estudios proféticos y los que se relacionan con la segunda venida de Cristo.

“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.“(1 Jn.3:2,3).

Con todo la consigna es mantener una firme actitud de consagración y sacrifició en el servicio de aquél que derramó su vida y su sangre por amor a nosotros. Todavía resuenan las voces de aquél antiguo himno cristiano que continúa proclamando: “¡Firmes y adelante huestes de la fe, sin temor alguno que Jesús nos vé.!”

Dejar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *