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Los nueve dones del Espíritu: El don de fe y el don de sanidades (3)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3- EL DON DE  FE.

 Es la fe en grado extraordinario. Se refiere a la fe cuando es impartida en conformidad a la voluntad de Dios. No estamos hablando aquí de la fe que todo cristiano tiene, y la que a su vez puede crecer si somos edificados, por la misma palabra de Dios.

Hablamos de la fe como don espiritual (recuerde el significado de la palabra carisma, como ya vimos) que solo algunos reciben para aplicar a su vez en situaciones específicas.

El don de fe, es impartido de manera especial, por ejemplo, Dios me imparte fe para orar por la sanidad de una persona – como hizo Pedro con el paralítico que pedía limósna en la puerta del templo La Hermosa. El Espíritu Santo le impartió fe y el dió la orden con total convicción.

 

En el Nuevo Testamento, la fe se nos presenta  como “don de Dios” y como “fruto del Espíritu”. Es algo que proviene directamente de la gracia de Dios, no es “mi fe” sino “la fe de Dios” que me es aplicada de una manera sobrenatural. Por eso es un don (regalo) que no se puede conseguir con ninguna clase de esfuerzo humano religioso o intelectual. Por ello Nuestro Señor Jesucristo es el “Autor y consumador de la fe.”  En el caso del don, es más que simplemente creer. Es recibir de Dios la confirmación sobrenatural en nuestro corazón para hacer cosas que humanamente jamás nos atreveríamos a intentarlas.

“La fe es un don de Dios. Uno no la posee para utilizarla a voluntad, sino para el próposito para el cual El la da y permite que uno la tenga. Permitáseme repetir. El nos da la fe necesaria para todas las cosas que están en conformidad con su bendita voluntad. Esa fe primero es dada y luego crece como un fruto del espíritu. Pero con respecto a la fe que mueve montañas, que vence las enfermedades y destruye todas las barreras con milagroso poder, aún sostengo que tal fe es posible sólo cuando es impartida y eso cuando está en conformidad con la voluntad del Salvador.”

“Usted está mas cerca de la manifestación de esta gracia impartida, cuando comprende su propia impotencia y su entera dependencia del Señor” escribe Charles S. Price.

El ejemplo que vemos en el relato de II R. 6:4-7, cuando Eliseo hace flotar el hacha es una combinación del don de fe con el don de milagros. Asi es importante tener en cuenta que en cuanto al ejercicio de los dones espirituales se refiere generalmente interactúan dos o mas a la vez, como tambien puede ser uno solo.

4- DONES DE SANIDADES. Aunque Dios en general puede usar a cualquier cristiano para sanar a los enfermos en el nombre de Jesús, lo cierto es que El les da a ciertas personas un ministerio especial de orar por los enfermos. A ciertos individuos – recalca la Biblia – se les ha dado “dones de sanidades” v.9. Sin embargo, ésto no quiere decir que todas las personas por las que se ora serán sanadas. Lo que quiere expresar es que ciertas personas tendrán muchísimo más éxito cuando oran por los enfermos.

El hecho de que la frase “dones de sanidades” esté en plural para las dos palabras puede querer implicar que los que tienen estos dones particulares podría tener más éxito en algunas sanidades en particular que en otras.

Por ejemplo, en los grandes ministerios de sanidad, algunos tienen mucho éxito al orar por enfermos de cáncer, mientras que otros parecen “especializarse” en otras áreas. Y lo mismo parece aplicarse al ministerio de la liberación de espíritus malos en nuestro país. Cómo es el caso del evangelista Carlos Annacondia.

 

 

 

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