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Los Nueve Dones del Espíritu: Hablar en lenguas a la iglesia (10)

b) Diferentes casos… (continuación… )

3- Hablar en lenguas a la iglesia (I Co 14:2)

Hemos hablado de la “oración en lenguas”, una “gracia” de oración que el que la posee puede usar según quiera: en alta voz, cantando y en silencio. Y no sé si hemos destacado lo suficiente, la importancia de esta práctica “íntima y especial” para el cristiano al que le es revelada por el Espíritu, que está en una comunicación “exclusiva” entre el y Dios: “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.” (I Cor 14:2)

¿Se imagínan qué tremendo? ¡Es otra dimensión! Es el Espíritu del hombre unido al Espíritu Santo hablando el mismo idioma! “El que está unido al Señor un espíritu es con El.” (I Co 6:17) Pero vayamos ahora al tema apuntado en este subtítulo:

Cuando las lenguas son usadas por el Espíritu para hablar a la iglesia como cuerpo, ésto no es ya sólo una oración, ni tampoco solo gracia. Es el “don o carisma” de hablar en lenguas. Aquí la persona no obra por propia iniciativa sino por la inspiración especial de Dios que algunos llaman “unción”. Dios mueve a la persona a hablar o a cantar en lenguas para comunicar un mensaje a la comunidad allí reunida.

Este mensaje de parte de Dios se experimenta según las personas. No es algo compulsivo, pero la persona se siente incómoda mientras no cede a esa inspiración. Esto es comprensible, pues la persona duda si hablar o no. Por supuesto que desearía tener una total certeza de que eso que ella siente viene verdaderamente de Dios y seguramente orará pidiendo se guiada por el Espíritu y evitar engaños, ya sean propios, como sus temores, lo que nunca debe descartarse: una mentira del diablo. Esto sucede sobretodo al comienzo cuando como Samuel, aún no se está acostumbrado a escuchar la voz de Dios. (I Sam 3:7)

Como pueden apreciar, en los momentos en que estamos reunidos como iglesia, debemos estar “anhelando” ser verdaderas fuentes donde el Espíritu Santo pueda fluír en cada uno así usarnos como medio para ministrar al cuerpo. Y una vez que el Señor nos hable debemos obedecer.A veces la persona que habla o canta en lenguas tiene alguna impresión respecto del sentido de su mensaje. Esa impresión le permite darse cuenta si la interpretación que otro da es o no auténtica.

4- Ejemplos:

(1) “Antes de empezar me siento inquieto. Es algo parecido al a inquietud que experimenta la persona que tiene problemas de vocación. Siento un impulso; tengo que hacerlo porque es lo que el Señor quiere. Al empezar a cantar siento paz y tranquilidad y como una luz suave que me da a conocer algo del sentido general; pero no lo tengo claro y no podría expresarlo con palabras. Al escuchar la interpretación siento una paz que confirma que era éso lo que el Señor quiso decir.”

(2) “En un grupo pequeño y muy nuevo, el líder que lo dirigía habló en lenguas y oró pidiendo la interpretación. Yo tenía en la mente la frase: “Mis caminos no son tus caminos.” Pero me puse a pensar que seguramente la había sacado de alguna lectura y que a nadie le serviría de nada. Por fin opté por decirla. Con asombro comprobé que para uno de los presentes tenía un gran significado.”

(3) “En una jornada de líderes, un jóven habló en lenguas. Mientras él hablaba, una hermana sentada delante de mí se esforzaba en ahogar los sollozos. La interpretación que vino despues era un claro llamado al arrepentimiento.”Por tiempo y espacio no podemos continuar con mas ejemplos. Pero habrán notado que lo que mas destaca en importancia es, aprender a obedecer la voz del Espíritu. De no hacerlo así podemos privar de una gran bendición a cualquier miembro del cuerpo de Cristo.

 

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