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Los Nueve Dones del Espíritu: Hablar en lenguas por primera vez (12)

 

 

e) La experiencia de orar en lenguas por primera vez.

Sin duda que la experiencia de cada persona es diferente. Para algunos el comenzar a hacerlo es muy natural y pueden hacerlo con lenguaje fluido y variado.

Otros sólo pueden pronunciar una o dos sílabas cuando mucho, pero con el ejercicio van progresando. Los temores mas comunes son: perder el control de los propios actos y el temor de creer que se trate de algo que ellos mismos producen.

Otros experimentan rechazo después de haber visto a alguien hacer mal uso del don. Algunos desean el don y lo piden durante años, sin embargo no lo reciben.

Por ello aconsejamos a las personas que quieran hablar en lenguas, unirse al grupo en voz alta en los momentos de oración conjunta.

Según un autor, orar en lenguas “supone el mismo acto de abandono, de dejarse ir, que ha de arriesgar todo el que quiere aprender a nadar. La dificultad se encuentra sólo en la sencillez misma del acto: balbucear como un niño. El mecanismo es tan simple como silvar o cantar bajo la lluvia. Pero, para ser una auténtica experiencia del Espíritu, debe ser una manera de proclamar que Jesús es Señor de mi vida.”

“Entrando en un clima de alabanza a Dios… abrir los labios… pronunciar sílabas sin preocuparse mayormente del significado.”

Merlin Carothers, pastor de la iglesia Bautista y conocido por sus libros sobre alabanza, cuenta así su bautismo en el Espíritu Santo: “No sentí absolutamente nada. Entonces la dama que oró por mí me dijo que podría hablar en lenguas si sólo abría la boca y dejaba salir las palabras… noté algunas extrañas “palabras” formándose en mi mente, abrí mi boca y las dije en voz alta.”

Así que una persona puede hablar en lenguas en cualquier lugar aún en los que parecen menos apropiados. Si preparamos debidamente a las personas, todo un grupo o una iglesia orarán en lenguas en el momento que lo pidamos a nuestro Señor Jesucristo, pues “El es el que bautiza con Espíritu Santo y fuego.” (Jn 1:33b). Y sin duda, que El está deseoso de hacerlo en todo aquél que desee este don con verdadera hambre espiritual.

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