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Los Nueve Dones del Espíritu: Lo que la oración en lenguas NO es. (11)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

c) Intentos de definición.

Esto es solamente un título descriptivo. Si realmente conocemos la vida “en el espíritu” ya sabremos que es imposible “definir” las maneras diversas e infinitas que puede obrar el Espíritu Santo. Lo que en todo caso haremos, será un intento humilde y dependiendo del Señor de conceptualizar, esta maravillosa obra del Espíritu en nosotros.Comenzaremos transcribiendo lo que algunos autores han tratado de explicar con su lenguaje humano acerca del orar y hablar en lenguas. Aquí van algunos entonces:

“Orar en lenguas es una manifestación sobrenatural del Espíritu Santo, donde el creyente habla en lenguaje que no ha aprendido y que no entiende… no es otra cosa que orar con el espíritu y no con la mente… es un acto de adoración espiritual.”

“Es un medio de expresar adoración que pasa por sobre las limitaciones de la mente humana de modo que nuestra lengua toma alas y la prosa se torna poesía.”

En conclusión:

Es una oración no conceptuada que nos lleva a una comunicación más profunda y libre. Por ello, se expresa en juegos de sílabas que suspende la actividad conceptual dejando fluir por la presencia del Espíritu Santo, la presencia de Dios expresada en alabanza, acción de gracias, adoración y como ya vimos anteriormente, podemos resumirlo con palabras de Pablo: “acomodando lo espiritual  a lo espiritual” y “el que está unido al Señor un espíritu es con El.”

d) Lo que la oración en lenguas NO es.

No es una experiencia estrictamente emocional, sino algo mucho mas profundo. Generalmente no comporta ninguna emoción, ó solo el tipo de emociones que acompaña a cualquier actividad humana normal.

No es extática, es decir, la persona está consciente plenamente de si mismo y lo que sucede a su alrededor.

No es algo compulsivo. Es una habilidad que la persona queda libre de usar o no, y permanece bajo el control de la voluntad. La acción material y práctica de hablar en lenguas no puede ser atribuida al Espíritu Santo – es acción de la persona. Lo que sí es obra del Espíritu Santo es la inspiración interior de la oración que fluye del corazón.

No es para una élite. En cuanto don de Dios es para todo cristiano. Hemos visto que oran en lenguas todo tipo de personas: cultos e incultos, jóvenes y ancianos, aún adolescentes y niños.

No es algo sin sentido. Aunque la persona desconozca las palabras de su oración, sin embargo está consciente de su actitud ante Dios que puede estar llena de amor, entrega, agradecimiento, confianza, humildad, intercesión, alabanza, etc. Es más, aunque sea una oración sencilla y sin discurso, no puede decirse que esté ausente toda intención intelectual, pues la intuición es una forma más perfecta de conocimiento – y qué dirémos… si a ésto le agregamos la intuición que da el Espíritu Santo!

 

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