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PASTORES SEGUN EL CORAZON DE DIOS (9)

PASTORES SEGUN EL CORAZON DE DIOS (9): estudios epistolas pastorales  

CAPITULO III

 

REQUISITOS DE LOS OBISPOS

 

“Palabra fiel: si alguno anhela obispado, buena obra desea”. v.1.

 

“Si alguno aspira a supervisor, a noble oficio aspira.” v.1. NVI

“¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques.” Jer. 45:5

 

Entramos ahora a una parte esencial de la carta. La formación de líderes. De allí que nuestra exposición se torna tan delicada por la importancia del tema.

Nos conviene detenernos a hacer una aclaración de términos, ya que es muy común en las iglesias protestantes llamar “pastores” a sus ministros y tambien algunos católicos lo hacen así.

 

Dios proporciona a su pueblo hombres con los dones necesarios para apacentar el rebaño de sus hijos, según la promesa de Jer. 3:15 , “Os daré pastores según mi corazon, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” - texto del que ya se desprenden algunas de las características básicas que debe desarrollar un líder.

 

En el Nuevo Testamento la palabra “pastor” se usa una sola vez (Ef.4:11) para señalar al ministro de una congregación. Por ello es importante notar que la palabra “apacentar” comunica el mismo concepto, pues es sinónimo de pastorear. (Jn.21:15 ss; Hch.20:28; 1 P.5:2,4)

 

 

Así que de acuerdo con el uso del NT el término pastor, éste tiene la misma función en la iglesia que el “anciano” (presbístero) o el obispo. Las tres palabras se refieren al mismo puesto y función.

 

 

Ahora, volvamos a leer el v.l para introducirnos al tema. ¿Puede realmente una persona desear el liderazgo pastoral?

La versión Nacar Colunga dice: “Verdadero es el dicho, si alguno desea el episcopado, buena obra desea.”

 

A primera vista Pablo afirma que tal sentimiento en una persona es, una “buena obra” o, un deseo “noble”. ¿Qué quiere significar Pablo con esta afirmación? Parece que “buena obra” equivale a oficio noble y excelente.

 

 

Imagínense ustedes cuál es la misión del obispo: nada menos que cooperar con Dios para la salvación de las almas y la extensión del Reino de Dios.

Alguien dijo que “el profundo deseo de alguien en cuanto a este oficio, debería ser como el anhelo de Abraham por la tierra celestial.”

 

 

Todo esto nos lleva a hacernos algunas preguntas: ¿Cómo saber la sinceridad de tal deseo? ¿No debería ser el cargo que busque al hombre en vez de ser el hombre quien busque el cargo? ¿No es peligroso dar un cargo a un hombre ambicioso? ¿No hay cierta verdad en el dicho que dice que la ambición es la primera debilidad de una mente noble? ¿No expuso Shakespeare una profunda verdad cuando hizo que Wolsey (uno de sus personajes) dijera: “Cromwell, te encargo que lances fuera las ambiciones. Por ese pecado cayeron los ángeles; entonces, ¿cómo puede un hombre a la imagen de su creador, esperar provecho de ello?”

 

 

No podemos pasar por alto la realidad de una ambición que justifica en alguna medida ciertos temores y censuras de algunos.

Pero Creo que nos ayudará releer los dos textos puestos al principio, el uno frente al otro, para que cualquiera de nosotros que quiera ser efectivo en el servicio de Dios desarrollando su capacidad hasta el máximo, entonces no tenga temor hasta donde le puede llevar su ambición.

 

Al considerar la honorable ámbición a la que se refiere Pablo, caemos en el error de apreciarla a la luz del honor y del prestigio que en nuestros días se da a los que tienen posiciones de liderazgo cristiano.

Sin embargo, nos caemos de espaldas cuando vemos que las condiciones cuando Pablo escribió eran muy distintas. En esa época el cargo de obispo o pastor era lejos de ser querido por muchos, pues iba acompañado de grandes peligros y responsabilidades. Muchas veces la recompensa era el infortunio, desprecio, rechazo y hasta la muerte.

Cuando era tiempo de persecución el líder era el primero en ser señalado y el primero en sufrir. Así que en esa época no había mucho peligro de que algún charlatán estuviese muy dispuesto para el cargo; muy al contrario, seguramente que los candidatos escaseaban. Por eso Pablo que necesitaba líderes, los anima con las palabras del v.l.

 

 

“Debe notarse que NO ES LA POSICION de supervisor sino LA FUNCION DE LIDER de la cual dice Pablo que es noble y honrosa. Este es el trabajo más privilegiado del mundo y su caracter glorioso debe ser un estímulo para desearlo, ya que cuando se desea por motivos puros produce dividendos en el presente y en la eternidad. En los días de Pablo sólo un profundo amor por Cristo y una preocupación genuina por su iglesia daría a los hombres un motivo lo suficientemente fuerte como para empujarles a desear este cargo. Pero en la mayor Parte del mundo de hoy, el ser un líder cristiano confiere privilegios y prestigio; así que una ambición indigna podría fácilmente inducir a hombres no espirituales y egoístas a buscar esa posición. El deseo de llegar a ser importante no es en si mismo pecaminoso. ES LA MOTIVACION QUE DETERMINA SU CARACTER.”

 

 

La palabra ambición deriva de una palabra latina que significa “pasión por conseguir Poder.” De donde una gran variedad de ingredientes pueden estar presentes, ser visto y aprobado por los hombres, ser popular, estar bien situado en nuestra sociedad, ejercer control sobre otros, ser el centro de atención, etc.

También un hombre ambicioso disfruta del poder que el dinero y la autoridad le proporcionan.

Todo ésto fue claramente censurado por la vida y la enseñanza de Jesús. El verdadero líder espiritual nunca solicita ser ascendido. En Mr. 10:42-44, vemos la REGLA PARA LA VERDADERA GRANDEZA QUE Jesús enseñó a sus ambiciosos discípulos.

 

 

En el contexto (v.33,34) Jesús se había aliviado compartiendo con ellos la presciencia de su sufrimiento y muerte; aún no había terminado de hablar cuando Santiago y Juan insensibles e indiferentes a su exhortación· sobre la comprensión y el canpañerismo dijeron: “Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda” (v.37)

 

 

Ellos querían una corona de gloria pero no estaban preparados para la corona de espinos. ¿Es hoy diferente en el ministerio? ¿Qué precio estamos dispuestos a pagar? También muchos hoy “anhelan estar en el ministerio” ¿Sería igual si fuesen contemporáneos de Pablo y los apóstoles?

 

 

Jesús aprovechó, haciendo oídos sordos a la petición ambiciosa de sus dos discípulos, para enseñarles una lección que sería trascendental aún para nosotros hoy. Veamos los v.38-40. Como ven, Jesús estaba enseñándoles a ellos, y a nosotros, que el concepto universal de grandeza y liderazgo no puede estar incluido en su reino espiritual. EN ESTE REINO HAY UNA INVERSION COMPLETA DE LOS VALORES TERRENALES. Un ejemplo de ésto es que en el cielo el oro es usado para hacer las calles.

 

 

“Aquellos para quienes está preparado” son aquellos quienes se preparan a si mismos para ésto. ¿Y cuál es la preparación necesaria? “El debe ser el esclavo de todos.” NO ES EL NUMERO DE SIRVIENTES, SINO EL NUMERO DE A QUIENES SIRVES, EL CRITERIO DIVINO DE GRANDEZA Y LA VERDADERA PREPARACION PARA EL LIDERAZGO.”

 

Por ello lo primero que queremos es fijar claramente NUESTRO MODELO. Jesús encarna personalmente su propia enseñanza: “El Hijo del Hombre no vino a ser servido sino a servir.” v. 45 Y 77. “mas yo estoy entre vosotros como el que sirve” Lc.22:27.

 

 

si realmente nos interesa estudiar en este capítulo el liderazgo espiritual es esencial que marquemos claramente, el PRINCIPIO DIVINO BASICO, de manera que sea entendido sin confusión y aceptado firmemente.

“La verdadera grandeza del liderazgo no es llevada a cabo reduciendo a los hombres a nuestro servicio sino DANDOSE A SI MISMO DESINTERESADAMENTE AL SERVICIO DE ELLOS. Implica beber una amarga copa y experimentar un doloroso bautismo de sufrimiento. El verdadero líder espiritual está infinitamente más interesado en el servicio que puede rendir a Dios y a su prójimo, que en los beneficios y satisfacciones que él puede obtener de la vida. Quiere dar más en la vida que recibir.”

 

 

“Fija tu atención en el hecho de que la ambición del hombre ha de adaptarse al plan de Dios para él y que tiene la estrella del Norte para guiarle confiadamente y seguro sobre cualquier mar, no importa si este mar parece no tener ninguna playa,” escribió S.A.Gordon. “El tiene una brújula que le apunta el camino claramente aún en la más espesa niebla y en la más feroz tormenta y a pesar de las rocas magnéticas.”

 

El famoso conde Nicolás zinzendorf tenía una fuerte atracción hacia las actividades clásicas y era tentado por posiciones y riquezas, sin embargo, el resumió delante de sus amigos la razón de su vida cuando les dijo: “YO TENGO UNA PASION, ES EL, Y SOLO EL.”

 

Este hombre lideró una sociedad misionera que dio la vuelta al mundo, aun cuando la obra se hacía de una manera mucho más limitada que hoy en día. Sus seguidores se impregnaron de su espíritu y fundaron iglesias en países extranjeros; lo llamativo es que un miembro de cada doce servía como misionero.

 

 

¿Podremos nosotros hoy decir que la pasión que consume nuestras vidas es Jesús y sólo El? ¿Hasta donde estarías dispuesto a seguirle? ¿Hasta donde renunciarías a lo que se te ofrece como éxito en este mundo para seguirle, aúnque te cueste todo?

Sólo delante de Jesús podemos recordar lo más importante, la verdadera motivación de nuestro corazón es la que determina el caracter. Como dice el poeta: “Porque nosotros, hijos de Adán, queremos ser grandes, El se rebajó.

porque nosotros no nos humillamos El se humilló a si mismo. Porque nosotros queremos gobernar El vino a servir.”

 

A la luz de todo lo visto la riqueza contenida en el v.l se convierte en una punta de lanza que marcará el rumbo de una persona.

No debemos sentirnos mal porque otros hermanos quieren liderar. ¡Al contrario! es un signo alentador de crecimiento del cuerpo.

 

Lo que sí debe preocuparnos es cuidarlos con amor, aconsejarles, enseñarles y lo más importante: no apresurarnos en darles responsabilidades. Esto, muchas veces, ha arruinado la vida de hombres que podrían haber sido grandes siervos de Dios.

¿Quieres ministrar? Entonces, no te desanímes, y espera en silencio y sujeción hasta que el tiempo perfecto de Dios se cumpla. Luego vendrá su señal. Seguramente que si te la da a ti, también se la dará al pastor. Esta confirmación será tu confianza. ¡Y también el comienzo de mejores cosas para tu vida!

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