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El predicador cristiano es un Líder. (4).

LO QUE EL PREDICADOR ES SEGUN LA BIBLIA

3- EL PREDICADOR CRISTIANO ES UN LIDER

Seguramente ya habrán oído la tan conocida frase: “un líder no nace, se hace.” Pues, les aseguro que ésta es una gran verdad. Corroborada tanto por la historia pasada de la iglesia, como de la contemporánea. Hay un libro también con ese título. Y puede ser muy recomendable leerlo.

Sin embargo, en nuestro caso haremos algunos planteamientos personales, pues de nada sirve tomar lo que otros nos dan en bandeja, sino solamente, cuando usamos esa información para crear en nosotros, una verdadera inquietud, que nos lleve a descubrir, por estudio propio, lo que nos será de mayor provecho, una respuesta adecuada para la pregunta: ¿Que es un líder según lo califica Dios?

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En este caso, el diccionario sólo nos ayudará a emplear correctamente el término, pero, no nos ayudará en cuanto al carácter moral y espiritual que debe tener el líder. Gracias a Dios que para eso tenemos el mejor manual: la Biblia.

LIDER: “Jefe o conductor de un partido politico o de un grupo social. El que va a la cabeza de una competicn deportiva.” (Dicc. Kapelusz).Decimos, entonces que un predicador es líder porque con su enseñanza influencia a otros. Sus palabras, o mejor dicho su mensaje, harán la diferencia en el destino eterno del alma de sus oyentes.

Por ello, es importante destacar, que un obrero cristiano no es líder por su elección, ni por quién lo haya nombrado. “Sólo Dios puede hacer un líder. Sólo tener una posición de importancia no hace a nadie un líder.Dios trabajará con ese hombre día a día, año tras año hasta que lo forme.Sólo el Espíritu Santo sabe cuando Dios nos considera aptos.

Cuando el ojo de Dios encuentra a ese hombre – como pasó con Pablo – lo unge con Su Espíritu y lo separa para un ministerio claramente definido. (Hch.9:17; 22:21).Nuestra tarea es permanecer humildes, consagrados y preparándonos para el tiempo de Dios.

Y aunque no podamos desarrollar demasiado este tema por el corto tiempo, resultará valioso citar aquí las palabras de quien fuera uno de los más grandes líderes del Ejército de Salvación, Samuel L. Brengle – son palabras desafiantes – pero que nos harán recapacitar profundamente, antes de desear pisar el estrado de un púlpito o liderar al pueblo de Dios. El dijo que el liderazgo…

“…no se consigue por promoción, sino por medio de muchas oraciones ylágrimas. Se logra por medio de la confesión de pecado, y el mucho escrutarse el corazón y humillarse ante Dios; por medio de una entrega completa de uno mismo y un decidido sacrificio de cada ídolo; el abrazar la cruz de forma clara, audaz, completa, inflexible y sin lamentarse; y por una eterna y decidida mirada hacia Jesús crucificado.Esto no se gana por la búsqueda de grandes cosas para nosotros mismos, sino más bien como Pablo, por considerar esas cosas que son ganancia para nosotros como pérdida por Cristo. Es un gran precio, pero de forma firme, y el resultado tiene que ser pagado, por quien desea ser un líder no meramente nominal, sino un auténtico líder espiritual de hombres cuyo poder es reconocido y sentido en el cielo, en la tierra y en el infierno.Esta descripción nos hace temblar de impotencia. ¿Vemos hoy líderes y predicadores con estas características? 

Creo que hoy en día la iglesia gime hacia el cielo con las palabras de esta poesía:

Dame un hombre de Dios , un hombre

Cuya fe sea la que dirija su mente

y enderezaré todos los errores

y bendeciré el nombre de toda la humanidad.

Dame un hombre de Dios, un hombre

Cuya lengua esungida con fuego del cielo,

y haarder oscuros corazones

Con gran resolucn y limpio deseo.

Dame un hombre de Dios, un hombre

Un poderoso profeta del Señor,

y yo traeré paz sobre la tierra,  Conseguida con oración y no con espada.

Dame un hombre de Dios, un hombre

Cuya visión sea verdadera

y yo reconstruiré vuestros ruinosas capillas y traeré las naciones a sus rodillas.

                                                             GEORGE LIDDELL

Tanto la historia de Israel, como la de la iglesia de Cristo, nos muestran que cuando Dios halla a un hombre que se ajusta a su carácter espiritual, y que paga gustosamente el precio del discipulado, El lo usa hasta el máximo, aún a pesar de sus limitaciones y defectos.

También hay una variedad de ejemplos: Moisés, Gedeón, David, Martín Lutero, Juan Wesley, Adoniram Judson, Guillermo Carey y tantos otros. Por ser la iglesia una institución sobrenatural en su naturaleza, sus ministros deben sobresalir como ejemplo de espiritualidad.

Volviendo a la apregunta del principio: ¿Qué es un líder según lo califica Dios? Responderemos espeficamente con la Escritura. No es otra que: “un varón conforme a su corazón.” (1 Sam.13:14). Dios ve el corazón, porque según su estado de consagración, reflejará las cualidades que habilitan al líder para su predicación.

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