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HOMILETICA: “¿Qué es un Predicador?” (1)

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Comenzamos un tema sumamente práctico, porque, tiene que ver, con la persona del predicador. Nuestro énfasis no será tanto en la técnica – ya que hay suficientes libros que se pueden consultar. Nuestra tarea es revisar la motivación de nuestro corazón. ¿Qué es lo que te lleva a predicar? ¿Por qué lo haces?

Luego, ¿cuál es el propósito final de la predicación según la Biblia? Y ésto es más importante todavía si tenemosen cuenta que la predicación nace en el mismo corazón de Dios. Pablo nos dice, que “agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.”

Así que, en primer lugar, el énfasis estará puesto en la persona portadora del mensaje, que en el mensaje mismo. Sin embargo al ir finalizando este estudio nos detendremos también en los elementos que conforman el bosquejo de un sermón. A su vez, también veremos algunas pautas que deben seguirse para buscar un tema y luego desarrollarlo.

La palabra “homilética”, deriva de la palabra griega “homilia”, que significa “explicación o discurso dirigido al pueblo sobre materias de religión”. (Dicc. Kapelusz).

De esta palabra deriva nuestra palabra homilética en castellano que trata “del arte o ciencia de predicar” abarcando la estructura de los discursos cristianos, su preparación y exposición.

 

LO QUE EL PREDICADOR ES SEGÚN LA BIBLIA

1) ES UN ADMINISTRADOR

“Téngannos los hombres como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores que cada uno sea hallado fiel”. (1 Co.4:1,2).

Esta ilustración, era claramente entendible en la antigüedad, en que las grandes familias ricas, tenían un administrador. Por ej. josé en Egipto tenía un administrador sobre su casa y estaba encargado de atender los huéspedes.

Durante el reinado de Ezequías el administrador se llamaba Sebna, (Is.22:15), quien es sucedido por Eliaquim, hijo de Hilcías. Dios le dijo a Sebna: “Y lo vestiré de tus vestiduras y lo ceñiré de tu talabarte, Y entregaré en sus manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalén y a la casa de Judá. Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro…”, (Is.22:21,22). Esta ilustración, nos presenta al administrador como un hombre con autoridad dentro de la casa, que ejercía una supervisión paternal sobre sus miembros y que el simbolo de su cargo era una llave, indicadora, indudablemente de los almacenes donde se guardaban los bienes.

Paralelamente también tenemos algunos ejemplos en el Nuevo Testamento. Herodes Antipas tenía un administrador en la corte, un hombre llamado Chuza, cuya esposa, Juana, era discípula de Jesús y “le servía de sus bienes. “ (Lc. 8:3).

Además,muchas de las parábolas de Jesús están situadas en casas grandes, en la que el administrador ocupa un lugar destacado y de responsabilidad – por ej. en la parábola de los obreros de la viña y del mayordomo infiel.

Con ésto en mente, veamos lo que la palabra griega oikonomos” nos describe:

“Administrador de una casa o de los asuntos de una casa; especialmente mayordomo, administrador, director, superintendente… a quien el señor de la casa o propietario ha confiado la administración de sus asuntos, el control de los ingresos y los gastos, y el deber de distribuir la parte correspondiente a todos los siervos e incluso a los hijos que todavía son menores de edad.” (Diccionario de Grimm y Thayer).

Ese administrador podía ser libre o esclavo, pero de todas formas ocupaba una posición de responsabilidad entre el dueño y su familia.

En nuestro caso, el padre de familia es Dios. La familia es la iglesia y cada uno de nosotros somos los administradores a quienes se nos ha confiado distintos “bienes”, no para nuestro propio beneficio sino para bendición de toda la familia de Dios. ¡Qué grande la misericordia de Dios! El tiene confianza en nosotros y nos coloca como administradores en su Reino. ¿Somos conscientes de nuestra posición? Si decimos que sí, deberemos también serlo de nuestra responsabilidad. Porque ustedes saben que todo administrador debe rendir cuentas.

Bien lo ilustran las parábolas de los talentos y de las minas, la responsabilidad del cristiano de mejorar y hacer uso de las oportunidades y dones que Jesucristo le ha dado. (Mt.25:14-30; Lc.19:12-28).

El administrador no debe ser egoista guardando ni tampoco malgastando los bienes que su maestro le ha confiado. Tiene que usarlos para la familia. San Pedro afirma que cada uno de nosotros somos “administradores de la multiforme (literalmente “abigarrada” o “multicolor”) gracia de Dios.” (1 P. 4:10). Aclarando que “cada uno” debe usar sus dones “para los otros”.

El ministerio cristiano es una administración sagrada. Pablo llama a Tito un pastor y líder de la iglesia administrador de Dios”. (Tito 1:7).

Pablo mismo se consideraba junto con Apolos “administradores de los misterios de Dios.(1 Co.4:1).

ADMINISTRADOR”, entonces, es un título descriptivo de todos aquellos que tienen el privilegio de predicar la Palabra de Dios, particularmente en el ministerio.

A los bienes que administra el predicador cristiano se los denomina los MISTERIOS DE DIOS.

MYSTERION” en el Nuevo Testamento, no es una enigma oscuro e indescifrable, sino una verdad que se ha dado a conocer, que solamente puede hacerse accesible porque Dios la ha manifestado; que hasta aquí ha estado oculta, pero que ahora ha sido revelada y en la que Dios ha iniciado a los hombres. Así que, “los misterios de Dios” son sus secretos, la suma total de la revelación que El ha dado de si mismo y que está contenida ahora en las Escrituras.

De estos “misteriosrevelados, el predicador cristiano es el administrador, el encargado de darlos a conocer a la familia.”

 

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