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EL SIGNIFICADO Y MODO DE LA INSPIRACION (17)

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EL SIGNIFICADO Y EL MODO DE LA INSPIRACION

 

 

 

 

Bien, creo que con lo dicho hasta aquí tenemos bastante introducción ¿verdad? Por lo tanto de aquí en adelante comenzaremos a ordenar en un resumen todo lo que hemos visto de manera general, lo que sin duda les facilitará a ustedes el estudio.

 

 

a- El significado de la inspiración

 

 

Esto ya lo vimos al comienzo de la introducción en cuanto a las acepciones de la palabra. Aquí solo repetiremos que la palabra griega que más se aproxima a la palabra “inspiración” (theopneustos o “exhalado de Dios”) aparece una sola vez en la Biblia. En término significa más bien “exhalado” que “inspirado” y se refiere a los escritos de autores especialmente controlados y guiados por el Espíritu Santo.

 

 

b- El modo de la inspiración

 

Aquí surge otro aspecto de la limitación ya que una definición exacta del modo es obviamente imposible, de la misma manera que no podríamos explicar en manera alguna el modo del nacimiento milagroso de Jesús.

 

 

Sin embargo, es muy importante que no tengamos una idea errada sobre los puntos que pasaremos a ver ahora:

 

 

1-La personalidad del escritor humano no fue anulada.Muchos de los libros dejan entrever con claridad rasgos de la personalidad del autor, tanto su cultura como su preparación eran utilizados por el Espíritu Santo para una mejor transmisión del mensaje.

 

 

2- Dios eligió deliberadamente hombres de todas las esferas de la sociedad, y los preparó mediante experiencias diversas, a fin de que el mensaje bíblico fuera lo más cercano posible a las variadas circunstancias de la vida humana.

 

 

3- Deja ver claramente que la escritura nunca fue “mecánica” (ej. estilo dactilógrafo) y que los autores fueron meros amanuenses, como algunos erradamente suponen. Al contrario, Dios que respeta nuestra personalidad, dio libertad a que los procesos de pensamientos de los escritores humanos no fueran anulados. Por eso notamos que el estilo literario de cada libro es inconfundible con el autor.

 

 

4- En cuanto a todo el material que el escritor utilizaría, por ej. genealogías, estadísticas y documentos que obraban en su poder (ej. Lc. 1:1-4) los escritores mismos afirman que el Espíritu Santo controló al escritor a fin de que no introduzca defecto humano alguno (como historia falsa, descripciones imprecisas o doctrinas erradas) de tal manera que viciara la revelación contenida en el escrito o echara a perder su autoridad.

 

 

5- Dejamos hasta aquí el aspecto más importante para concluir diciendo que: La inspiración bíblica es verbal, es decir que el mensaje “exhalado por Dios” es presentado en palabras y palabras que fueron aprobadas por el Espíritu Santo y tal como fueron expresadas por el escritor.

Nos volvemos a detener aquí para aclarar que lo que estamos diciendo no es, que cada palabra fuera “dictada mecánicamente” sino todo lo contrario.

 

El autor describió en lenguaje humano, lo que vio y oyó del mensaje de Dios, aplicando concientemente su mente a la descripción y guiado, por cierto, por la iluminación del Espíritu Santo que se ocupó de que el escritor hallara las palabras adecuadas.

 

Podríamos continuar hasta la infinidad con datos detallados acerca de la validez de la inspiración. Sin embargo, nada de ésto convence a los que falsamente se llaman “ateos” o “escépticos” pues ellos cierran sus ojos a la realidad.

 

En primer lugar porque sus corazones no han sido regenerados por el Espíritu Santo y permanecen en tinieblas sin poder “ver” la realidad espiritual.

 

Y en segundo lugar por su arrogancia, producto del orgullo de su corazón, como lo expresa el salmista: “dice el necio en su corazón no hay Dios…”

 

Sólo aquel que tiene el Espíritu Santo puede detenerse a considerar los misterios de Dios. La dificultad de la mente para captar la naturaleza y medida de la inspiración, se debe al hecho de que estamos tratando con una combinación de lo humano y lo divino.

 

Repetimos, dondequiera que esté Dios, hay misterio.

 

Pero es precisamente este elemento lo que constituye la gran gloria de la revelación cristiana.

 

Existe la necesidad de una mezcla misteriosa de lo divino y lo humano en el libro.

 

Es indubitable que Dios habla en la biblia pero a El le ha placido hacerlo en ropaje humano muchas veces, en lenguaje de los hombres, porque a los hombres se dirigía y ha sintonizado la música de su mensaje a los tiempos, los idiomas, los individuos, los temperamentos; más el sello, el soplo de su espíritu permanece.

 

Por ello si los amigos de Job han hablado y sus palabras están dentro del libro inspirado, allí mismo Dios les dice: “No habéis hablado por mí con rectitud…” (12:8).

 

 

Bien, con todo esto ensayaremos una definición de la inspiración que contiene todos los elementos de las que hemos tratado y que nos ayudará memorizarla, pero ahora, comprendiendo cada frase.

 

 

La inspiración es la acción del Espíritu Santo que obra en los escritores sagrados y los impulsa a escribir la revelación que recibieron de Dios para que los demás hombres puedan conocerla de manera inerrable e infalible.”

 

 

Conclusión:

 

 

Podemos todavía terminar haciendo algunas conclusiones importantes que nos ayudarán para responder a los “desconfiados de turno” que siempre encontraremos.

 

 

En primer lugar: es maravilloso pensar que en la misma biblia el Espíritu Santo se anticipa a decirnos que las palabras de Dios no vinieron por la voluntad o deseo del hombre, sino que fueron “movidos” precisamente por el Espíritu Santo según leemos en II Pedro 1:21.

 

 

En segundo lugar: no es de extrañar que el Señor Jesucristo en todo su ministerio público enseñara y explicara el sentido del A.T y nunca en ninguna oración hizo alusión a la posibilidad de errores en sus sagradas páginas y, sin embargo, si recordamos, que él denunciaba los errores de su día (Mt.23) y que estaba presto a detectar y a corregir los errores de su propio pueblo, (Lc 9:55), “Entonces, volviéndose él, los reprendió, diciendo: vosotros no sabéis de qué espíritu sois.”

 

 

Si en la biblia hubiesen existido todos esos errores que han preocupado a tantos escépticos, el mismo Señor Jesucristo nos habría advertido contra ellos; pero no fue así, sino todo lo contrario, ya que El, siendo como dice Apocalipsis 3:14: “El testigo fiel y verdadero” atestigua de la veracidad de las escrituras al decir en Juan 10:35, “Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la escritura no puede ser quebrantada), ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?” y en Lucas 21:22, “Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.” El puede afirmar: “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.” (Mateo 5:18).

 

 

Ahora bien, conviene precisar que los términos “la ley, los profetas y los salmos” eran las expresiones utilizadas por los judíos para representar todo el A.T y el Señor Jesucristo no podría nunca hacer alusión al mismo y utilizarle si alguna de sus partes no fuese inspirada o tuviese errores, de ahí que El afirma: “Todas las cosas que están escritas en la ley de Moisés y en los profetas y en los Salmos referentes a mí han de ser cumplidas.” (Lucas 24:44).

 

 

Si todo lo que hasta aquí hemos dicho para corroborar la inspiración divina de las escrituras ha sido importante ¿no es más importante todavía el testimonio del mismo Señor Jesucristo? Eso es mas que suficiente para que todo aquel que se llame cristiano descanse confiadamente en la Palabra de Dios.

 

 

Podemos concluir aquí meditando en las palabras del Salmo 19:7-14. ¿No sentimos cierto escozor al pensar que Jesús también meditaba y oraba con este salmo? ¡Qué alto privilegio! Este de tener a nuestro alcance toda la Palabra de Dios, llena de las cualidades eternas que aquí se describe. ¡DISFRUTALA, AMALA Y OBEDECELA!

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