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EL DESCUBRIMIENTO DE LA PIEDRA ROSETTA (10)

Introduccion a la biblia (10) 

EL DESCUBRIMIENTO DE LA PIEDRA ROSETTA

 

 

 

 

Ahora vamos al gran descubrimiento, en 1979 desembarcaron en las costas de Egipto los soldados de Napoleón y en una trincera cerca de ROSETTA encontraron una gran lápida en tres idiomas.

Luego de otros intentos CHAMPOLLION, sabio francés que se había dedicado a los trabajos egipcios descubrió que aquella “Piedra rosetta”, hoy tan famosa, presentaba los caracteres hieráticos, demóticos y griegos,y después de muchos años, en 1822 logró descifrar por comparación el misterio de los Jeroglíficos. Esta piedra se encuentra hoy en el Museo Británico en Londres, Inglaterra.

 

En el antiguo egipto se escribía unas veces de arriba hacia abajo, otras de izquierda a derecha y otras de derecha a izquierda. Precisamente los dos nombres que constituyen la clave para desentrañar el misterio: Cleopatra y ptolomeo, están escritos el primero de arriba hacia abajo y el segundo de izquierda a derecha.

 

Champollión partió de su conocimiento del copto y pronto vio que la figura de la leona (en copto, labo) representaba la “L” en ambos nombres; la figura del águila (en copto, ahom) representaba la “A” de ambas nombres (en griego Ptolomeo es Ptolemaios) etc. Con estos descubrimientos pudo vencer después otras dificultades.

 

 

Los Persas utilizaban como sus vecinos los babilónicos, la mencionada escritura CUNEIFORME. Por medio de un punzòn, imprimían los trazos en láminas de barro, trazos que tanto trabajo costó descifrar.

 

El estilo con que se escribía en la palma de la mano y se hacía presión con él en la arcilla blanda hasta dejar la figura de cuña (cuneiforme viene de cuneus, cuña) unas sencillas, otras dobles, paralelas, encontradas en ángules etc. Así se formaron cerca de 600 signos distintos. Cuando estas tablillas se secaban “eran casi como piedra, el material de escritura más imperecedero que el hombre haya conocido.”

 

Hoy en día tenemos cerca un cuarto de millón de estas laminas de arcilla distribuidas por los museos, millares de las cuales pertenecen a un tiempo anterior a la época de los patriarcas.

El profesor S. Langdon, basándose en las tablillas de los archivos de SUMER y ACCAD, afirmó que la escri tura se remonta a 1000 años antes de Abraham.

 

En accad (Agade), ciudad fundada por Nimrod, dice la tradición que fueron enterrados los escritos sagrados antes del diluvio. Allí se encontraron 60.000 tablillas, estelas y otros documentos escritos en cuneiforme.

 

En cuanto a la primera lengua que se habló una cosa es clara: que hasta el tiempo de Babel “toda la tierra era de una una lengua.”

 

Los libros de piedra anteriores a Abraham son muchos.

Veamos sólo algunos: estela de Ur-engur de cinco metros de altura, (habla del rey de Ur, anterior en 200 o 300 años a Abraham que se encuentra en Filadelfia, EEUU).

La estela de Naran-sin, nieto de sargón (relata sus victorias antes de abraham) que se halla en el Louvre, Francia.

El obelisco de Manishstusu, hijo de Sargón (bloque negro de diorita, de casi dos metros de altura), también en el Louvre. Y otros.

 

Los sellos se usaban en Babilonia mucho antes del tiempo de Abraham y algunos se colgaban como una medalla, según Génesis 38:18,25; 41:42 etc.

 

Por todo ello puede decir el arqueólogo Marsten a la vista de tablillas que tratan de matemáticas, aritmética, cánticos etc.: “Nos sorprendemos al pensar que además de leer y escribir, Abraham y Sara pudieron quedar perplejos ante los problemas de raíces cúbicas como los estudiantes de hoy.

Algunos eruditos en su prisa por demostrar que los Israelitas eran analfabetos, han olvidado las instrucciones para que escribieran cosas, pues ¿cómo podían escribir? Pero la contestación aplastante hoy sería: ¿Cómo podían escribir los mineros de Serabit en aquel tiempo? ¡Y lo hicieron! Podemos pues tener confianza en nuestra Biblia y aceptar lo que realmente significan las palabras de escribir en aquellos tiempos en Deut. 6:4-9; 27:2-8; Jos.8:30-32 etc.

 

 

En Ex.2:23 leemos: ” … después de muchos días murió el rey de Egipto y los hijos de Israel

Israel suspiraron … ” La cronología nos dice que este rey era THOTMES III que murió el año 1447 AC, unos 38 años despúes de escapar Moisés de Egipto.

 

Pero este rey había iniciado una serie de conquistas en Palestina y Siria, las cuales como su gran batalla de Meggiddo, en el norte de Palestina (l479 AC) quedaron registradas en jeroglíficos y hoy traducidas y publicadas.

 

Ahora bien: si en tiempos de Thotmes III se escribieron estos relatos, ¿por qué no pudo hacer Moisés lo mismo? ¿Quién escribió el libro que roció con sangre Moisés, según Hebreos 9: 19? la palabra que encontramos en el texto griego es claramente “to biblion”.

 

Tenemos otras indiciaciones de que los israelitas o Moisés escribieron documentos sobre el altar, en planchas metálicas etc. en los libros de Exodo, cap. 17, 27 Y 39; Números cap. 32 y Deuteronomio cap.31.

 

Y sobre cómo se llevó a cabo encontramos estas palabras de P.J. Wiseman, en su libro “Nuevos descubrimientos en Babilonia acerca del Génesis”: “Ya apenas cabe duda de que el libro del Génesis fue escrito en tablillas, que estaban en uso en tiempos de Moisés. Los diez mandamientos fueron escritos sobre estas tablas de piedra, y de la misma manera que los babilonios: por ambos lados (léase Ex. 32: 15) El verbo hebreo escribir significa hendir o hundir, referencia al método primitivo de escritura.” Y esta afirmación de los eruditos Naville y Conder: “Moisés pudo perfectamente escribir en la escritura alfabética cuneiforme. ”

MATERIALES Y TECNICAS EN EL USO DE LA ESCRITURA

Veamos ahora cómo se escribieron los libros sabiendo que cuando los hebreos salieron de Egipto abandonaron un país en el que la escritura se había practicado durante centenares de años y que cuando entraron en Canaán con Josué llegaron a un país que ya poseía literatura y escritura alfabética.

 

Son muchos los materiales que los hombres han empleado en todas partes del mundo para escribir: piedras, hojas, madera, metal, tela r barro, pieles, papiros, pergaminos, planchas de cera, papel, etc. Se dice que Mahoma escribió el Koran en paletillas de cordero y que en las asambleas de los antiguos griegos los votos se emitían, como los veredictos, en trozos de vasijas. En la India se escribieron libros enteros en hojas de palmera cortadas y doradas por sus cantos.

 

Tanto antes como ahora, cuando se quiere que un escrito perdure, se escribe sobre piedra o mármol. La biblioteca del rey asirio ASURBANIPAL, que descubrió en Nínive el sabio inglés Layard, contenía 30.000 ladrillos o planchas de arcilla escritas, como ya sabemos, con un punzón.

 

Desde una época remota se empleó la piel de los animales para escribir, y en Egipto se encuentran pruebas de ésto que se remontan a unos cuatro mil años antes de Cristo. Tradicional era el uso de la piel para la Ley Hebrea y en el TALMUD se dice que todas las copias han de hacerse sobre pieles de animales y en forma de rollo.

 

Esta norma rige aún y en la Biblia, desde luego, se encuentran referencias a ello, como el “rollo” de Jeremías que el rey Joacim destruye con el cuchillo que el escriba empleaba para raspar y enmendar, y lo echa al fuego (cap.36). Cuando Cristo entró en la sinagoga de Nazaret el libro que abrió fue simplemente un “rollo” (Lucas 4) y Sir Frederic Kenyon manifiesta que los ejemplares de la Ley que enviaron de Palestina a Egipto en el siglo III AC para hacer la traducción llamada Septuaginta iban escritos sobre pieles.

 

Pero el uso del papiro fue más extenso. Este material era originario de Egipto. En las tierras pantanosas del Nilo crecían en profusión unos arbolillos o hierbas muy rectas, con tallos lisos ramificados en la punta, que se llamaba papiro, de donde viene la voz “papier” en francés, “paper” en inglés, “papel” en español etc.

 

Esta planta servía a los egipcios de alimento, de bebida, vestido, papel, pues había papiro tostado, jarabe de papiro, sandalias de papiro, canoas con tallos de papiro etc. El papel para escritura lo conseguían, a decir de un escritor romano, como sigue: “Mediante una cuchilla cortaban el tallo del papiro en tiras finas y lo más anchas posible. Luego pegaban estas tiras unas a otras, hasta obtener una hoja. Los operarios realizaban su faena sobre unas planchas cubiertas de agua fangosa del Nilo, que hacía las veces de cola. Luego cortaban las orillas de las tiras así encoladas y pegaban otras en sentido contrario, corno los hilos de un tejido. Estas dobles tiras superpuestas las dejaban secar al sol y, finalmente, las pulían con un diente de hipopótamo o con una concha.”

 

 

El rival Poderoso del papiro fue el pergamino, cuyo nombre, según Ilin, se debe a lo siguiente: En Alejandría había una biblioteca de millones de rollos de papiro, que los faraones habían enriquecido. Esta fue durante muchos años la más grande del mundo, pero otra llegó a competir con ella, la de Pérgamo, y el Ptolomeo reinante prohibió absolutamente la exportación de papiro al asia Menor.

 

El soberano de Pérgamo, EUMENES (197-158), para contrarrestar esta pérdida, encomendó a sus mejores maestros la fabricación de una materia apta para escribir, mejor que las anteriores, y resultó el pergamino o vitela, material preparado de pieles de animales, más delgadas que las primitivas, que debe su nombre a la ciudad de su origen.

 

Como los libros eran voluminosos y pesados, cuando se llegó a cortar el pergamino, a doblarlo y a coserlo en hojas sueltas, o sea, lo que se llama “CODEX” que aparece no mucho después de la edad apostólica, se colocaban dos tablas de madera forradas de cuero en la parte exterior y de tela en la interior, generalmente adornado.

 

Los volúmenes se escribían en tres o cuatro columnas por página, y luego, en dos columnas, por considerarse más conveniente. La escritura, que primero fue uncial, o de letras mayúsculas, se convirtió en minúscula o cursiva, siguiendo así hasta el descubrimiento de la imprenta.

 

Los monjes, que en la calma de sus celdas escribían con arte y colores, dieron lugar a las llamadas miniaturas (figuras ejecutadas con nimio) para ornato de los manuscritos. Cuando se trataba de manuscritos de gran valor, se empleaba la escritura en oro y plata sobre pergamino de color púrpura.

 

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En la Universidad de Upsala se conserva el Codex Argenteo, el más extenso fragmento en lengua goda, traducción del Obispo Ulfilas, muerto en el 382. Manuscritos de estas clases diversa, los hemos visto en el Museo Británico de Londres y en otros lugares, conservados con las debidas precauciones.

 

En el año 704 los árabes conquistaron la ciudad de Samarcanda en Asia Central y además del botin grande que obtuvieron, conocieron el secreto de la fabricación de papel, no tardando en establecer grandes fábricas en España, Sicilia y Siria. En la villa de Játiva, dominada entonces por ellos, se instaló la primera fábrica.

 

Ya no quedaron restringidos al clero los conocimientos necesarios para escribir, y los libros no fueron ya sólo copiados por piadosos frailes, sino por despreocupados estudiantes también; cuando años mas tarde, en Maguncia, Gutemberg inventa la imprenta, tenemos los dos elementos fáciles: papel e impresión para dar un formidable empuje a la literatura y a la Biblia, y observamos con notoriedad que lo primero que salió de las prensas fue una Biblia en latín, la lengua más generalizada de entonces.

 

 

Si, como se dice en Paleografía, “la escritura es la pintura del pensamiento”, la Biblia escrita representa el pensamiento y la expresion de Dios para los hombres.

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