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HISTORIA DE LA LENGUA HEBREA (13)

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HISTORIA DE LA LENGUA HEBREA

En realidad hay dos períodos que deben notarse en la historia de la lengua hebrea y como se distinguen por divisiones obvias:

1- Desde Moisés hasta la cautividad de Babilonia y desde entonces,2- hasta la conclusión del cánon.En el primer período la lengua viene a ser, casi la misma, con excepción del estilo individual del escritor. Algunas palabras llegaron a ser anticuadas de una época a otra como se desprende del versículo: “Antiguamente en Israel cualquiera que iba a consultar a Dios decía así: Venid y vamos hasta el vidente , porque el que ahora se llama profeta antiguamente era llamado vidente” 1 Sam. 9: 9.Esto – lo aprecian mejor en su original hebreo los entendidos- pero, según el Dr. Ginsburg, estos cambios, que se habìan introducido gradualmente, comenzaron de una manera más técnica en los días de Esdras por ciertos hombres conocidos por Soferim, o escribas, como los que hemos citado con anterioridad. En este tiempo que sigue a la cautividad el AT fue dividido en párrafos y versiculos.En los escritos de los profetas más recientes, como Jeremías, Sofonías etc. hay una decadencia manifiesta por la introducción de términos extranjeros especialmente arameos.

Esther, Daniel, Ezequiel, Jeremias y Esdras presentan un contraste notable respecto a la pureza, encontrándose más anomalías en Ezequiel que en otros escritores. Los profetas siguientes al destierro, Hageo, Zacarías y Malaquías, escribieron en estilo menos corrompido y se nota un avance hacia la pureza, aunque no se hablaba así en sus tiempos.

La lengua hebrea se escribía y se escribe de derecha a izquierda y solamente se escribían las consonantes, registrandosé lo que podríamos llamar una fuga de vocales lo cual condensaba y condensa la escritura, hacièndola dificil de leer, especialmente con el paso del tiempo y los cambios de la lengua.Justamente esta pràctica es causa de variedades en el texto, como apunta Sir F. Kenyon, porque es fàcil de comprender que puede dar lugar a errores. Por ej. si pudiesernos trasladar el sistema al español y nos encontrásemos con la palabra siguiente: M. R. podríamos pensar que decía moro, mora, mero, muro, mira, maria etc. Pero hablamos antes de los escribas, y en esta dificultad vienen en nuestra ayuda, como igualmente acuden a serenarnos cuando nos sorprendemos al saber que los manuscritos hebreos más antiguos que poseemos son de la era cristiana, y nada menos que del siglo 10.Ya que nuestro pensamiento vuela a los lejanos errores, mutilaciones y corrupciones. Este cuerpo de escribas, talmudistas y masoretas inventaron la puntuación vocálica para las palabras, basándose en la tradición de la pronunciación que se registraba en el Talmud.La escuela de doctores judíos que afrontaron semejante trabajo se hallaba en Tiberias; pero no fue este trabajo de una sola generación ni de un solo lugar y una comparación entre el texto del Antiguo y el Nuevo Testamento puede darnos idea de la dificultad y de la importancia, a un tiempo, de dicha puntuación.En Génesis 47:31 leémos: “Israel se inclinó sobre la cabecera de la cama” y en Hebreos 11:21 “adoro estribando sobre la punta de su bordón”. La palabra hebrea M. T. podía ser mita (cama), mate (bordón) y así se tradujo a la Septuaginta griega, antes de la puntuación masorética, y de allí citó el escritor de la epístola mencionada.Después del regreso de Babilonia declinó el uso del hebreo como lengua hablada, quedando como lengua sagrada, y ocupando su lugar en el pueblo el arameo; pero algunos eruditos como el profesor M.H. Segal, dicen que hasta el tiempo de Cristo el hebreo fue lengua hablada de Judea, si bien conceden, con respecto al lenguaje de Jesús, que el arameo era la lengua vernácula de Galilea en el periodo romano.El profesor T.W. Manson ha sugerido que, en sus discusiones con los fariseos, Jesús pudo emplear el hebreo como ellos. Es hebreo rabínico (desarrollo posterior del hebreo bíblico) que fue el lenguaje de la Mishna codificación de la tradición oral puesta por escrito por el año 200 después deCristo.Mencionemos que estas diferencias de lenguaje las señala la misma Biblia como por ejemplo el caso de la alianza en Mizpa, donde Jacob pone al majano un nombre en la “lengua de Canaán” y Labán otro en arameo (gen.31), y en el caso de Jueces 12 donde los de Ephra no podían pronunciar la palabra “shiboleth”. En tiempos del N.T vemos que a Pedro “se le conoció” que era galileo, pues según Bruce, tenían fama de pronunciar de modo gutural. Winton Thomas dice que en Esther, Eclesiastés y muchos Salmos se descubre una poderosa influencia aramea, y que por el segundo siglo AC el hebreo, como lengua hablada, fue muerto. El libro de Daniel (165 AC) dedicado a la lectura popular, muestra la verdadera extensión de la influencia aramea por entonces.En uno de los escritos rabínicos se lee: “No sea el arameo ligeramente estimado por todos viendo que el Santo (bendito sea El) ha dado honor a esta lengua en la Ley, los Profetas y los Escritos.” Lo que indica que la lengua aramea se encuentra en porciones en las tres divisiones principales del AT. Se encuentra una mención en arameo en la Ley (Gen.31:47) un versículo en los profetas (Jer.10:11) y dos considerables secciones en los Escritos (Dan. 2:4 a 28 y Esdras 4:8 a 6:18 y 7:12-26).Al arameo se le llamó antiguamente caldeo, porque en Dan. 2:4 algunas traducciones, como la autorizada inglesa dieron pie a llamar caldeo al arameo, por una inferencia errónea.En este libro de Daniel han quedado sin traducir algunas palabras arameas, como “mene”, “tekel” y “upharsin”.Los judíos dicen: “Moisés nos ha dado la ley pero Esdras la ha restaurado” y por ello se dice que fue esdras quien, tras la cautividad, reunió todos los libros sagrados y formó lo que se llama el canon del Antiguo Testamento; opinión que otros no comparten; cierto es que a la vuelta del cautiverio, tanto Esdras como Nehemías, tuvieron que enfrentarse con una dificultad linguistica.Mucho pueblo no entendia el hebreo especialmente los hijos de los matrimonios mixtos, y cuando la gran concentración en Jerusalem para oír a Esdras y a sus ayudantes leer “El libro de la ley de Moisés”, la lectura tuvo que interpretarse al arameo siendo notable aquí que la voz “meforash” que se traduce por “con interpretación” “aunque en español aparece como “claramente”, es la misma aramea “mefarash” que se empleaba precisamente como término técnico en el servicio diplomático del imperio persa. Conociendo las dos lenguas, aquellos hombres pudieron traducir al pueblo lo escrito en el Libro Sagrado y las gentes “se entristecieron y lloraron.”

Esta interpretación es sencillamente lo que se llama TARGUM o paráfrasis oral del texto hebreo de la escritura, y es la prueba más temprana y directa que se posee del texto corriente entre los judios.

Distintos hombres, sin perder su personalidad y su idiosincracia de escritor, en distintas épocas, fueron escribiendo la Biblia, y ese Libro, ese texto, fué considerado como sagrado.

Leèmos, pues que el rey Josafat mandó una comision de principes y levitas y doctores de la ley que “enseñaran en Judá, teniendo consigo el libro de la ley de Jehová rodearon por todas ciudades de Judá enseñando al pueblo” (II Crón. 17:7).En consecuencia fue que “cayó pavor de Jehová sobre todas las tierras” y más tarde, cuando Joas es coronado, el sumo sacerdote Joiada le unge, le pone la corona y le entrega “el testimonio” ( II Crón. 23) de conformidad con lo mandado en Deut. 17: 18: “Y será, cuando se asentare sobre el trono de su reino , que ha de escribir para sí, en un libro el traslado de esta ley, del original de delante de los sacerdotes levitas” viendose obligado el rey a tenerlo consigo y a leerlo todos los dias de su vida, “a fin de se prolonguen sus dias en su reino”.Aunque el conocimiento de la lengua hebrea se hallaba en un nivel bajo durante la edad media en la Iglesia, pudo, no obstante, imprimirse un Antiguo Testamento hebreo, después de la invención de la imprenta en 1448. Johannes Reuchlin (1455-1522) a quien Philip Schaff llamó “padre del aprendizaje del hebreo en la Iglesia Cristiana” estudió griego en la Universidad de Paris y aprendió los rudimentos del hebreo del mismo John Wessel, que había trabajado allí durante 16 años antes que él.Reuchlin pagó diez monedas de oro a un rabino para que le explicase una simple frase hebrea que no podía descifrar.Basándose en las obras de David Kimchi que procedía de una familia distinguida de eruditos judíos, el tal Reuchlin preparó su Gramática Hebrea y Diccionario Hebreo, que fueron de tanta utilidad para los maestros cristianos.

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