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TRADUCIENDO LA BIBLIA (14)

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LA IMPORTANCIA DEL GRIEGO Y LA VERSION DE LA SEPTUAGINTA

Al continuar con este emocionante estudio biblico, es muy importante tener en cuenta el propósito de todo lo que venimos desarrollando, y este no es otro de que al conocer el orígen de algunas lenguas antiguas se nos faciliten las herramientas para hacer llegar, con la mayor claridad posible, el mensaje cristiano.

Con respecto a los libros del NT, estos fueron escritos en griego en el primer siglo después de la muerte y resurrección de Cristo.

Los documentos originales fueron escritos con toda probabilidad sobre papiro con tinta (estos dos materiales de escritura se mencionan explícitamente en la segunda carta del Apóstol San Juan, versiculo 12: Tengo muchas cosas que escribiros, pero no he querido hacerlo por medio de papel y tinta, pues espero ir a vosotros y hablar cara a cara para que nuestro gozo sea cumplido).

Los escritos mas cortos (como la epìstola a Filemón, la segunda y tercera epístolas de Juan y la de Judas) requerirían una hoja de papiro de un tamaño conveniente, pero los otros libros más largos serían escritos en rollos de papiro.

El más largo de todos, que constituye las dos partes de la historia de Lucas, y además los evangelios de Mateo y de Juan, representan tanto material escrito que seguramente se emplearía un rollo de papiro de una longitud normal.

Las cartas y el libro del Apocalipsis, cuando se escribieron se enviaron a individuos o a iglesias a quienes iban dedicadas, en tanto que los dos volúmenes de Lucas iban dirigidos a un tal Teófilo. Por lo que respecta a los evangelios, con toda probabilidad se depositaron en las iglesias de Roma, Antioquía y Efeso.

La internacionalización del griego hizo que el AT fuese traducido del hebreo al griego, según entendemos por el famoso documento conocido por Carta de Aristeas y que pertenece al año 100 AC aunque dice haber sido escrito un siglo y medio antes de dicha fecha.

Aristeas era un oficial de la corte del rey Ptolomeo Filadelfo de Egipto (285-346 AC) y se dirige a su hermano Filocrates, para comunicarle la traducción para la biblioteca del gran rey, de las Escrituras de los judíos a la lengua griega.

La historia de esta traduccion ha sido expresada de varias maneras; pero el nombre de SEPTUAGUINTA o Versión de los Setenta ha permanecido hasta nuestros días y constituye un documento de máxima importancia para los estudios biblicos.El valor de esta Septuaguinta, en el plano de los estudios eruditos de crítica del texto, es muy notable, por cuanto nos representa un texto hebreo del que ha partido, que no poseemos, y que lógicamente es anterior a los códices que poseemos de la Era Cristiana.Las secciones del AT de los grandes códices de los siglos IV y V (Vaticano, Sinaiticus y Alejandrino) están en griego.Jesús los apóstoles emplearon el AT en griego, y los judíos de la dispersión en las provincías de Asia, Galacia, Acaya, Macedonia y Roma también la emplearon. Exceptuando, posiblemente, una colección de dichos y narraciones del evangelio según San Mateo, todos los libros del NT parecen haber sido escritos originalmente en griego.

El griego aparece primeramente en la historia como lengua hablada mediante tres olas sucesivas de inmigrantes que entraron en la península balcánica desde el Norte. Estas olas pertenecen a períodos diferentes en el curso del milenio dos mil a mil antes de Cristo.

Y se conocen, respectivamente, como la Jónica, Aquea y Doria. Hasta el año 300 AC los distintos dialectos griegos pueden clasificarse en tres grupos, que corresponden a estas tres emigraciones; como los Jònicos fueron el primer grupo de griegos que bajaron al sur de Grecia, se vieron presionados por sus sucesores que venían detrás y la mayoría de ellos fueron arrojados de Grecia, propiamente dicha; para encontrar hogar en el mar Egeo, y allí se pusieron en contacto con los pueblos de Asia.

Antes de ser conocidos por el tèrmino de “Jónicos” el nombre que se les dio fue el de “griegos” y en hebreo, los griegos fueron llamados los Bene Yavan, Hijos de Yavan ó Javan, nombre que es idèntico a Jión, antecesor de los Jónicos. Un importante grupo de jónicos se refugiaron al otro lado del mar; éstos fueron los habitantes del Atica distrito de atenas.

Mas adelante; no solamente los Jónicos, sino los otros griegos fundaron colonias en Asia Menor, en Liblia, Chipre, Creta, Sicilia, el Sur de Italia, Marsella y alrededor de las costas del mar Negro, incluyendo la peninsula de Crimea.

El mundo griego estaba dividido en un gran número de pequeños Estados; pero dondequiera que la lengua griega era hablada, alli estaba Grecia.

El griego, pues, se habló en todo el mundo Egeo durante 3.500 años y se jacta de tener una literatura que se extiende hasta más de 1000 años antes del nacimiento de Jesucristo.

Los monunentos más antiguos de la literatura griega, las épicas homéricas; la Iliada y otros se alzan como obras clásicas de primer rango mundial y por la expresión delicada y la clásica fexibilidad griega, este idioma se considera como uno de los mas importantes de toda la humanidad.Es importante señalar que, debido a las condiciones y circunstancias que siguieron a la conquista macedónica, las diferencias antiguas entre los dialectos griegos dieron lugar en los últimos tres siglos al nacimiento de lo que se llamò griego “helenístico; llamado frecuentemente “lengua común” del griego o “koiné dialectos” porque fue la forma de griego que se extendió más ampliamente por el mundo.Este koiné o lenguaje comùn incorporó rasgos distintivos y caracteristicos de los dialectos más antiguos, pero principalmente del ático, que era el dialecto de Atenas y del territorio vecino.Este griego helenístico se convirtió en la lengua oficial de los imperios que sucedieronal dominio y conquista de Alejandro despues de su muerte (323 AC).

Cuando Palestina fue incorporada al Imperio Romano el año 63 AC como parte de la provincia de Siria, el griego continuó siendo lenguaje común de aquellas regiones y de todo el Imperio Romano oriental en general.

El Imperio Romano, por otra parte, era bilingüe; en el ejército, el latín era la lengua oficial de todo el Imperio; pero por lo demás, el griego continuó siendo lengua oficial de todas las lenguas del mediterráneo oriental.

En la ciudad de Roma misma el griego se hablaba tanto como el latín, lo mismo en las clases altas como en las bajas; para las clases altas el griego era la lengua de la cultura y de la educación, y un hombre como Cicerón escribia en griego con la misma facilidad que en latin; pero para las clases bajas, los esclavos y los obreros hablaban generalmente, el griego desde su nacimiento.

Los primeros cristianos romanos hablaban el griego de una forma natural, y cuando Pablo escribió su carta a la Iglesia de Roma, escribió en griego, aunque, sin duda, pudo haberles escrito en latín de haber sido necesario.

No se puede evitar, en el NT, la influencia de la “traducción griega” de la Septuaginta y la influencia de la lengua arameica vernácula de los judíos palestinenses; incluso Pablo, aunque no era judio palestino, sino educado en Tarso, pertenecía a una familia que hablaba arameo, no griego, en su hogar, quizá sea esto lo que expresa él, cuando dice en su carta a los de Filipos, cap. 3:5 afirmando que era “un hebreo de hebreos’, hijo que hablaba arameo, de padres que hablaban arameo.

Fue en esta lengua original en que al parecer, la voz celestial se dirigió a Pablo en el relato de los hechos, donde nos cuenta su conversión con la frase lengua hebrea.

La persona acostumbrada a leer buen griego encuentra extraño el griego de la septuaginta, pero a un lector acostumbrado al idioma hebreo, la septuaginta griega es perfectamente inteligible.

Las palabras son griegas, pero la construcciòn es hebrea; esta fue la versión en que tantisimos cristianos primitivos conocieron el AT y para aquellos hombres que se convirtieron en “los hombres de un solo libro” la influencia del estilo, el giro hebreo del griego del NT y la influencia toda de la Septuaginta fue notabilísima.

Esto es aplicable incluso a un escritor como San Lucas, que dominaba un estilo griego bueno e idiomático, ensalzado por todos los estudiantes del texto original.

En vocabulario y estilo, pero mucho más en su contenido de pensamiento, es casi una lenqua totalmente nueva. Varias influencias produjeron este efecto; algunas de ellas fueron graduales y algunas muy repentinas.

Estos libros, escritos en las lenguas indicadas, constituyen la Biblia que hoy tenemos, después de haber sido aprobado su canon en dos ocaciones. Los libros aceptados en el canon hebreo del AT son los libros aprobados por el sínodo de Jamnia en Palestina entre los años 90 y 100 de nuestra era; dicho cánon no incluye los libros que generalmente se llaman apócrifos, que sí estaban incluidos en la Septuaginta o Versión griega del siglo III antes de Cristo.

El canon del NT comprende los libros incluidos en la Biblia Vulgata de San Jerónimo (405 DC) correspondientes al canon aprobado en el Concilio de Cartago en el año 397 DC y el Concilio de Laodicea en 366 DC.Este cánon sobrevivió por encima de unos cuarenta libros que circulaban y que no fueron aceptados ni considerados legítimos por las Iglesias.

En nuestro siglo XX el esfuerzo de tantos eruditos está llevándonos a un texto mejor. La investigación moderna continua añadiendo testimonios a la unidad esencial del mensaje de la Biblia transmitido tan perfectamente; pero en medio de hechos que indican la posiblidad de algunos cambios del texto que puedan haber ocurrido antes del tiempo de Constantino cuando el cristianismo fue aceptado por el Imperio.

El mismo Orígenes de Alejandría (182-251 DC) escribía: Está claro que hay una gran diferencia en las copias por la pereza de los escribas, por audacia de algunos que se han atrevido a introducir alguna corrupción como corrección, incluso de otros que han quitado alguna palabra por alguna razón personal.

Todo este trabajo es el que tienen delante los estudiosos eruditos del texto, para en su labor de critica, darnos las palabras más exactas posibles en las versiones y traducciones de la Biblia que se renuevan de época en época.

La Biblia, faro de la humanidad para todas las épocas, hizo escribir a D.F. Sarmiento:

“Como si Dios hubiese querido mostrar a los hombres la importancia de la palabra escrita, el libro más antiguo del mundo, el primer libro que escribieron los hombres, el libro por excelencia, la Biblia, ha lleqado a nuestras manos a través de cerca de cuatro mil años. El renacimiento de las ciencias después de siglos de barbarie ensanchó la esfera de acción de la inteligencia sobre el globo, la publicación de la biblia fue el primer ensayo de la imprenta; la lectura de la Biblia echó los cimientos de la educación popular, que ha cambiado la faz de las naciones que la poseen.”

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