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¿ES LA BIBLIA INSPIRADA POR DIOS? (15)

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CAPITULO IV

 

 

 

LA INSPIRACION DE LA BIBLIA

 

 

Este es un aspecto sumamente importante a tratar para el cristiano. Especialmente cuando que la biblia es un libro “divinamente inspirado” para diferenciarlo de cualquier otra literatura.

 

 

Y también porque debemos tener una respuesta satisfactoria para aquellos que nos preguntan el por qué de tal afirmación que con tanto convencimiento sostenemos. Toda vez que ello esta profundamente relacionado con los principios de vida cristiana cuya fuente es la bilblia.

 

Las Sagradas Escrituras son un conjunto de libros escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo y tienen, por tanto, a Dios por autor; sin embargo, Dios ha utilizado a hombres para que Su Palabra nos llegue escrita en varios idiomas hasta nuestros dias.

El grado de esta inspiración y la fórmula correcta de la misma ha sido, no hay que negarlo, tema de prolongada y acre discusión.

 

Es notable que mientras el espíritu de inspiración se percibe en las páginas de la Biblia y también iluminan cada palabra de la misma, el método divino de inspiración, es decir, la manera en gue Dios comunicó sus pensamientos y palabras a los escritores de la Biblia, no se nos dice de un modo claro y tajante.

 

 

 

Esta es la razón por la que hay tal discrepancia entre los estudiantes de la Biblia, incluso dentro del seno católico y del seno protestante, con respecto a la manera exacta en que las palabras de la Biblia nos fueron transmitidas a la posteridad.

 

Job dice (32:8) “Ciertamente espíritu hay en el hombre, y el soplo del omnipotente le hace que entienda.”  Y David afirma (II Samuel 23:2)  “El espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su Palabra ha estado en mi lengua”, en tanto que Isaías afirma(1:2):  “Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová…”

 

Y Jeremias expresa decididamente: “Vino, pues, palabra de Jehová a mi diciendo”, sin que se nos informe cómo llegó esa palabra de Jehová a él, aunque un poco más adelante afirma: “Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca” (1:2,9).

 

Así vemos que aunque los profetas y apóstoles afirman clara y decididamente que sus palabras fueron escritas por inspiración de Dios ninguno nos dice el cómo sucedió en la práctica.

 

Comencemos viendo algunas acepciones de la palabra: Inspirar, sinónimo de aspirar,

tiene en esta primera aplicación el sentido de “atraer el aire exterior a los pulmones” es decir, poner dentro algo que estaba fuera.

 

Su segunda acepción, “infundir en el ánimo, sugerir afectos, ideas, designios” implica igualrnente el “aplicar” algo a la otra persona, y en el sentido que nos compete a nosotros, en el teológico, significa “iluminar Dios el entendimiento de uno y mover su voluntad.

Por ello al hablar de la inspiración de la Biblia, el versículo tal vez más adecuado sea el de II Timoteo 3: 16: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia“.

 

En este maravilloso verso es donde aparece por una sola vez en el N.T. la palabra THEOPNEUSTOS, compuesta de “Dios” y “espíritu“, significando que lleva el “hálito” ó “soplo” de Dios.

 

En consecuencia los hombres que fueron escribiendo la Biblia no eran simplemente escritores, sino hagiógrafos; esto es , escritores con una inspiración santa (agio significa “santo”) y de ahí que San Pedro díga: “Los santos hómbres de Dios, impulsados por el Espíritu Santo, hablaron”, (II Pedro 1:21).

 

 

 

Todo ésto ha traído como consecuencia el debate siempre de moda que acostumbra preguntarse: si el pensamiento que tenemos en la Biblia fue comunicado de modo sobrenatural, dejando la expresión al autor humano o si tanto el pensamiento como la expresión fueron dictados de una manera “mecánica” por el Espíritu Santo.

 

 

Y así llegamos a la siguiente situación:

 

1- Por una parte tenemos los que afirman que la Biblia es un libro humano, en el que el hombre trata de buscar a Dios, justamente igual que en los Vedas del Hindú o en lo escritos de Confucio, en el Zend-Avesta de los persas o en el Korán de los mahometanos, no siendo de ninguna manera infalible.

     

2- Otros afirman que la Biblia no es toda Palabra de Dios, sino que la contiene, sirviéndonos de guía a la manera en que un abogado es libre de interpretar por el espíritu de un texto y no por sus palabras.

 

 

3- Hay quienes aceptan como inspiradas todas y cada una de las palabras que aparecen en la Biblia; esto es, admiten la “inspiración verbal” añadiendo que sin las palabras no puede precisarse con exactitud el sentido del mensaje.

 

 

Alegan que esto creyeron grandes hombres que fueron visiblemente utilizados por Dios en el pasado, tales cómo Spurgeon, carroll, Moody, Torrey, etc. La Biblia en este caso no sólo contiene, si que es toda ella palabra de Dios y es infalible.

     

Por supuesto que todos estos planteamientos no preocupan al cristiano “nacido de nuevo” bien que el Espiritu da testimonio a nuestro espiritu de que somos hijos de Dios.

 

 

Nos basta sólo leer la Biblia con corazón sincero para escuchar de manera clara y viva la voz del Padre amoroso que habla a nuestro corazón de hijos.

 

 

Sentimos que las palabras de la Biblia “sintonizan” perfectamente con la necesidad más profunda de nuestro corazón.

 

Y todo ésto porque sómos “templo del Espíritu Santo.” Leemos la palabra y nos sentimos sumamente dichosos “como pez en el agua”, en nuestro elemento natural, en donde siempre debimos haber estado, “en la casa del Padre” que es nuestro mismo corazón.

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