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LA FORMACION FINAL DEL NUEVO TESTAMENTO (21)

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LA FORMACION DEL NUEVO TESTAMENTO

 

Para llegar entonces, a la recopilación final del Nuevo Testamento acudiremos otra vez a la valiosa información que nos brinda el Manual de H. Halley:

Eusebio (264-340 DC) obispo de Cesarea e historiador de la Iglesia, vivió durante la persecución de los cristianos bajo Diocleciano, esfuerzo último y desesperado de Roma para borrar el nombre de “cristiano.” Fue encarcelado el mismo. Uno de los objetos especiales de esta persecución fue la destrucción de las escuelas cristianas. Durante diez años los agentes de Roma buscaban las biblias y las quemaban en las plazas. Para los cristianos en aquellos dias horrendos, el asunto de exactamente cuáles libros formaban sus escrituras no era cosa de poca monta.”

 

 

Eusebio vivió hasta el reinado de Constantino, quien aceptó el cristianismo y lo hizo religión de su corte y del imperio. Eusebio llegó a ser el principal consejero de Constantino en lo religioso. Unos de los primeros actos de Constantino cuando llegó al trono fue ordenar, para las iglesias de Constantinopla, cincuenta biblias que debían preparar copistas hábiles bajo la dirección de Eusebio, sobre la vitela más fina.

 Debían ser llevadas de Cesarea a Constantinopla en carruajes reales. En su orden a Eusebio dice:

He creído conveniente ordenar a vuestra prudencia que mandes hacer 50 ejemplares de las Sagradas Escrituras cuya provisión y uso sabes es necesarísima para la instrucción de las iglesias, las cuales deberán hacer un pergamino preparado, de manera leíble y en una forma cómoda y portátil, copistas bien versados en su arte…Quedas además autorizado, en virtud de esta carta para usar para su transporte dos de los carruajes públicos; mediante cuya disposición, las copias, una vez terminadas, serán más fácilmente remitidas para mi inspección personal. Puede confiarse este servicio a alguno de los diáconos de tu iglesia, el cual, a su llegada aquí, sabrá de mi liberalidad. Dios te conserve, amado hermano.”

 

 

¿Cuáles libros formaban el Nuevo Testamento de Eusebio? Exactamente los mismos que forman ahora el NT nuestro.

Mediante amplia investigación, Eusebio se informó de cuáles libros habían tenido la acogida general de las iglesias.

En su Historia de la Iglesia habla de cuatro clases de libros:

1- Los universalmente aceptados.

1- Los libros “disputados”: Santiago, II Pedro, Judas, II y III Juan, de los cuales aunque incluidos en las biblias suyas, dudaban algunos.

3- Los libros “espúreos”, entre los cuales cita: “Los hechos de Pablo”, el “Pastor de Hermas”, el “Apocalipsis de Pedro”, la “epístola de Bernabé” y el “didache.”

4- La “falsificación de herejes”, el “evangelio de Pedro”, el “evangelio de Tomás”, el “evangelio de Matías”, los “hechos de Andrés” y los “Hechos de Juan.”

 

 

A toda esta información agreguemos que el CONCILIO DE CARTAGO (397 DC) dio su aprobación formal a los 27 libros del NT tal cual nosotros los conocemos hoy.

No es que este concilio “formó” el canon, sino que reconoció lo que ya era el criterio unánime de las iglesias y que habría heredado también como los 27 libros aceptados por los padres de la iglesia.

 

 

Lo que sí nos tiene que quedar en claro es que tanto católicos como protestantes tienen los mismos libros del canon (vara o regla de medir) y nunca han discutido sobre ellos.

Pero cualquier persona culta sabe que el AT católico añade más libros apócrifos o deuterocanonicos. No por esa diferencia vamos a decir que la biblia católica es “completa” ni que la protestante es “falsa”.

 

 

Sencilla y finalmente toda la historia de las escrituras deja en claro la posición evangélica que acepta 39 libros en el AT y 27 en el NT.

 

 

LIBROS APOCRIFOS DEL NUEVO TESTAMENTO

Son todos los libros que aparecieron en el siglo I. Eran en su mayoría falsificaciones, como dice un escritor: “Están llenos de historietas absurdas e indignas de Cristo y de los apóstoles, que nunca han sido considerados divinos ni encuadernados en nuestras biblias.” “Son intentos deliberados de llenar los vacíos del NT referentes a Jesús a fin de favorecer pretensiones heréticas mediante asertos falsos.”

 

 

Había en circulación cerca de 50 evangelios espúreos además de muchos “Hechos” y “Epístolas”; ante tal cantidad de escritos falsos se imaginan qué importante se volvió para la iglesia distinguir lo verdadero de lo falso.

Muchos de ellos son el origen de los dogmas de la Iglesia Católica Romana.

 

 

Estos son algunos de los mas conocidos:

El evangelio de Nicodemo, Protoevangelio de Santiago, la Asunción de Maria (culmina con la remoción de su “inmaculado y precioso cuerpo” al paraíso), el evangelio según los Hebreos, el evangelio Seudo-Mateo, el evangelio de Tomás, la natividad de Maria, el evangelio árabe de la niñez, el evangelio de José el carpintero, Apocalípsis de Pedro, los Hechos de Pablo, los Hechos de Pedro, los Hechos de Juan, los Hechos de Andrés, los Hechos de Tomás, Carta de Pedro a Santiago, la epístola de Laodicea, Cartas de Pablo a Séneca, y las cartas de Abgaro.

 

La característica de todas estas narraciones es que vagan en lo absurdo y fantasioso, otras son para promover falsas doctrinas y herejías.

 

 

ESCRITOS DE LOS PADRES APOSTOLICOS

Estos no deben confundirse con los libros falsos anteriormente enumerados.¿Quiénes eran los padres apostólicos? Fueron los contemporáneos parciales de la generación apostólica. De ahí la importancia histórica de sus escritos como testimonio de la veracidad del NT para los cristianos.

 

 

Como pueden apreciar, conforman el eslabón de unión entre los apóstoles y la historia posterior de la iglesia.

Algunos fueron tan altamente estimados que en algunos lugares y por algún tiempo se les consideró parte de la escritura.

Son los siguientes:

-Epistola de Clemente a los Corintios (95 DC). Clemente fue obispo de Roma, compañero de Pedro y Pablo y se cree que conoció a Juan.

-Epístola de Policarpo a los Filipenses. Cerca del 110 DC, era discipulo de Juan y obispo de Esmirna.

-Epístola de Ignacio, en el 110 DC aproximadamente. Fue alumno de Juan y obispo de Antioquia. Escribió 7 epístolas y padeció el martirio.

-La epístola de Bernabé. Escrita entre el 90 y 120 DC. Algunos creen que haya sido el Bernabé del NT pero otros lo dudan.

-Los fragmentos de Papías. Era obispo de Hierápolis y padeció el martirio por el mismo tiempo que Policarpo.

-La Didache o enseñanza de los doce, o más extensamente, la enseñanza del Señor por medio de los doce apóstoles a los gentiles. Es una declaración de un autor desconocido.

-El pastor de Hermas. Es el ejemplo más antiguo de una alegoría cristiana. Era el peregrino de la iglesia primitiva.

-La apología de Aristides. Filósofo de Atenas. Escribió una “defensa del cristianismo” a Adriano en el 125 DC. Es el más antiguo tributo literario de un filósofo al cristianismo que se conoce. Es de Atenas, cuna de la filosofia.

-Justino Mártir. (100-167 DC). Un filósofo que después de haber probado las filosofias estoicas, peripatética, pitagórica y platónica, halló satisfacción final en el cristianismo.

-Segunda epístola de Clemente. Entre el 120 y el 140 DC.

-La epístola de Diogueto. Un autor que reclama su discipulado de los apóstoles.

Concluimos entonces que los escritos de los Padres Apostólicos son fuentes importantes para sumar veracidad a los escritos del Nuevo Testamento y una visión más amplia para el estudiante de la biblia.

 

 

El conocimiento de todo este material tiene como fin que cada cristiano pueda saber presentar con claridad la explicación debida acerca de la inspiración de la biblia como libro de Dios.

 

Pero es también sentar una base firme para el comienzo a un estudio más serio de la biblia. Perderle el temor al estudio detenido y serio de la palabra. Lo cual también evitará que por ignorancia no demos un buen testimonio de la verdad. ¿Qué buen testimonio puede dar un cristiano que no conoce bien su biblia?

 

 

Estamos ante el maravilloso desafío de conocer mas a la persona de Cristo estudiando su palabra. Me uno contigo en oración para que se cumpla en nosotros el reto del Apóstol Pablo:

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, QUE USA BIEN LA PALABRA DE VERDAD…” (II Ti. 2:15).

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