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El Misterio de la Encarnación de Cristo (15)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hasta aquí, llegamos a la conclusión asombrosa de que Cristo era verdaderamente hombre y también verdadero Dios. ¿Cómo puede ser ésto posible? Al leer las Escrituras a veces creemos que solamente es hombre y otras que solamente es Dios. Y sin embargo, al cotejar las Escrituras nos encontramos con que es Dios y hombre a la vez. Entramos aquí a tratar este misterio.

I.D. LA ENCARNACIÓN DE JESUCRISTO – ÚNICA EXPLICACIÓN
Ambas naturalezas, la divina y la humana, se encuentran unidas en su persona, en una unión que es única e inescrutable y que llamamos la encarnación. Cuando Cristo, el “hijo que nos es dado” vino a ser “el niño que es nacido, ” el mismo Dios tomó ropaje humano al nacer en el pesebre de Belén.
Y aunque todas estas pruebas Bíblicas concuerdan y estamos convencidos del hecho, reconocemos que no podemos comprenderlo, porque solamente cuando aceptamos el misterio de la encarnación por medio de la fe, sólo entonces, podremos comprender la vida de Jesucristo y explicar muchas partes de las Escrituras.

¿Por qué era necesaria esta unión divino-humana? Cristo debía ser el perfecto mediador entre Dios y los hombres. Sólo esta identificación divina con la humanidad podía proveer un mediador adecuado. “Su doble naturaleza, unida perfectamente en uno, le hace tener comunión con ambas partes; pues tiene igual dignidad como Dios, y al mismo tiempo perfecta simpatía con los hombres. Siendo hombre, puede El presentar el sacrificio en expiación de los pecadores de los hombres, y siendo Dios, su ofrenda es de inestimable valor, pues Juan nos dice que “él apareció para quitar nuestros pecados y no hay pecado en El.” (Jn. 3:5)

Aquí debemos dejar aclarados 2 puntos:
1) EN CRISTO HAY UNA SOLA PERSONA EN DOS NATURALEZAS.
Así nos enseña claramente el N.T. presentándonos la UNICIDAD de la persona de Jesucristo.
De manera que al hablar de Jesucristo Dios-hombre no queremos decir que el Verbo de Dios se uniera A UNA PERSONA humana, sino que posee una naturaleza humana íntegra y perfecta desde la misma concepción en el vientre de María.
Es decir, Jesús no es hombre que llegó a ser Dios, sino un Dios que llegó a ser hombre (Jn 1:14) sin dejar NUNCA de ser Dios.

2) SE TRATA DE UNA UNION HIPOSTÁTICA
Por lo que se entiende una unión que no sólo es personal sino que se realiza precisamente en el núcleo mismo de la persona, la cual ya PRE-EXISTIA.
Por otra parte esta unión de las dos naturalezas en la encarnación sólo es posible y únicamente se explica por el nacimiento virginal de Jesucristo.
No podrían ser los padres de Jesucristo dos seres humanos, pues El no sería más ni mejor que cualquier otro hombre.
No trataremos de explicar lo inexplicable. Sino que llenos de admiración y fe sencilla aceptamos el veredicto de la Escritura:
“El Espíritu Santo vendrá sobre tí, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios.” (Lc.1:35).
Resumiendo, entonces, la vida de Jesucristo se explica y está basada en DOS HECHOS EXTRAORDINARIOS que por la fe tenemos que aceptar. SU ENCARNACIÓN y EL NACIMIENTO DE UNA VIRGEN.

 

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