JESUCRISTO, VERDADERO DIOS. (10).

I.B. JESUCRISTO, VERDADERO DIOS. Juan 1:1-3 

Como ustedes ven, hay demasiado para estudiar en el primer versículo de Juan. De la misma manera que la expresión “En el principio…” nos remontó a la existencia eterna de Jesucristo, ahora la frase “y el verbo de Dios” nos lleva a considerar un tema fundamental, como es la divinidad de Jesús. Primero, porque es un tema de doctrina, y segundo, porque si no podemos demostrar su divinidad el basamento de nuestra fe será demasiado superficial; especialmente en estos días en que las herejías sobre la de persona de Jesucristo se nos presentan en un envoltorio muy bien presentado.

Como cristianos debe quedarnos bien claro que a la luz de la Biblia, el Hijo, la segunda persona de la trinidad, es DIOS. Y éste es el propósito motivador de Juan cuando escribe su evangelio. Marcando una gran diferencia con los relatos de los otros evangelistas, nos comienza hablando del VERBO (en la mayoría de las versiones castellanas: LOGOS). No lo llamó ni Jesús, ni el Cristo. Porque Logos es la palabra universal, tanto para judíos como para griegos.

En este contexto nos ayudará comprender el valor que el judío le daba a la palabra. Cada palabra “era algo que tenía una existencia activa e independiente y que de hecho hacía cosas.”

El Profesor John Peterson escribe:

Para el hebreo la palabra hablada era algo muy vivo… era una unidad de energía cargada de poder; vuela como una bala a su destino.” Y por esa razón, el hebreo era muy cuidadoso en sus palabras. El vocabulario hebreo tiene menos de 10.000 palabras, el griego tiene 200.000.

Este poder de la palabra se ha demostrado a través de la humanidad, para bien y para mal -cuando Hitler con una mente enferma y diabólica, pudo, con palabras hechas discurso convencer a un pueblo de ser superiores al resto de la humanidad.

En contraposición, en los días de la segunda guerra mundial, cuando Gran Bretaña carecía tanto de aliados como de armas, las palabras del Primer Ministro, Sir Wisnton Churchill, al hablar a todo el país por radio, hacían cosas en la gente: levantaban la moral y fortalecían el espíritu.

Se cuenta de cierta ocasión en que un grupo de viajeros visitaba el desierto asiático, un grupo de mahometanos les dieron la bienvenida. Saludaron a uno de ellos con el saludo acostumbrado: “la paz sea contigo.” En el momento, no advirtieron que era un cristiano, pero cuando descubrieron que había dicho una bendición a un infiel, se apresuraron a volver pidiendo que se las devolviera. La palabra era como una cosa que se podía enviar a hacer cosas y a la que se podía traer de vuelta.

Otro ejemplo similar en el Antiguo Testamento, tiene lugar cuando Jacob le roba la bendición a Esaú, la cual una vez pronunciada, era imposible de recuperar. (Gn 27).

Así también, vemos la palabra en una acción continua en el relato de la creación. A cada paso leemos: “Y dijo Dios…” (Gn 1:3, 6, 11). Esta palabra a través de la Biblia, es creativa, actuante y dinámica.

Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos.” (Sal. 33:6).

Envió su palabra y los sanó.” (Sal. 107:20).

Otras citas: Sal. 147:15; Is. 55:11; Jer. 23:29.

Así, vamos descubriendo que el término griego para palabra es logos. Pero logos no significa solamente palabra, también quiere decir, razón.

Por eso esta palabra era común tanto a griegos como a judíos; siempre que la usaban, estos dos significados estaban paralelamente entrelazados: palabra y razón.

No podemos profundizar mucho mas debido a las características básicas de este estudio. Pero ustedes también pueden notar que en el libro de proverbios “hay pasajes que resaltan un poder misterioso, creativo, vitalizador y eterno a la sabiduría.” (Sophia).

Se ve a la sabiduría personificada como un agente colaborador y eterno de Dios. Leamos por ejemplo:

 3:18 Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano, 

Y bienaventurados son los que la retienen. 

3:19 Jehová con sabiduría fundó la tierra;

Afirmó los cielos con inteligencia.

3:20 Con su ciencia los abismos fueron divididos,

Y destilan rocío los cielos. Proverbios.

Aconsejo leer con este pasaje también Prov. 4:5-13 y 8:22-30. Por cierto, quedaremos fascinados de estas expresiones de la sabiduría manifestada a través de las palabras de la boca de Dios!

Reflexionando algo mas. Así como vimos que logos significa palabra y también significa razón, llegamos a la importancia del término logos en el sentido de sabiduría.

La sabiduría tenía esa existencia eterna, esa función de iluminadora, ese poder creador que Juan atribuía a la palabra, al verbo, al logos, con el que identificaba a Jescristo.”

 ¿Se dan cuenta entonces, de lo que sucedía cuando Dios hablaba y la palabra salía de su boca?

Esa palabra que salía de su boca, era el logos, el verbo, la sabiduría… ¡éra el mismo Señor Jesucristo!

El entendimiento del termino logos, como también su relación con todo el mensaje bíblico, es de vital importancia. Por ello nos hemos detenido en su análisis. Pues de lo contrario, corremos el riesgo de no captar en su verdadera dimensión, el concepto divino-humano de Cristo en todo su glorioso significado.

Pero, si todo esto significa el logos para el judío, ¿qué del griego, a quiénes quería llegar Juan también con su mensaje?

El uso de la palabra comenzó en la misma ciudad donde Juan escribe el evangelio, en Efeso. Había allí, un filósofo llamado Heráclito. Tal vez los que han visto algo de filosofía lo recuerdan.

Su idea fundamental, era que todo este mundo está en un estado de movimiento continuo. Todo cambia día a día y momento tras momento. Su ejemplo famoso era que resultaba imposible bañarse dos veces en el mismo río. Uno se baña, sale, se vuelve a bañar, pero el río ya no es el mismo, porque las aguas han corrido y ya no regresan.

Así se preguntaba: ¿Cómo puede tener sentido un mundo en el que todo es un flujo y un cambio constante?

Y se respondía: todo este flujo y cambio no suceden al azar, están controlados y ordenados, siguen un esquema continuo todo el tiempo; y lo que controla ese esquema es el Logos, la palabra, la razón de Dios. Este era el principio de orden por el cual seguía existiendo el universo. De la misma manera lo aplicaban al universo moral, el bien y el mal. A partir de allí el mundo griego adaptó esta palabra con fascinación.

De manera que el mundo griego conocía todo lo referente al logos. Veía en el logos el poder creador y directo de Dios, el poder que hizo el universo y lo mantiene en movimiento.

Juan, logró al escribir su evangelio, que se llegara a los griegos con un término universal que no les era extraño y le permitía presentarles a Jesucristo como el logos eterno de Dios.

Así, brevemente, el propósito es entender el contexto que movió a Juan a usar el término. Esto nos habrá preparado para pasar al siguiente tema de estudio, donde pondremos las bases bíblicas a un enunciado fundamental para la fe cristiana. Jesucristo es verdadero Dios.

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