3 Al de carácter firme
lo guardarás en perfecta *paz,
porque en ti confía.

Isaías 26:3 (Nueva Versión Internacional)

27 “Les doy la paz. Pero no una paz como la que se desea en el
mundo; lo que les doy es mi propia paz. No se preocupen ni
tengan miedo por lo que va a pasar pronto.

Juan 14:27 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

6 No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios
todo lo que necesiten, y sean agradecidos.7 Así Dios les dará su
paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a
comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de
los que ya son de Cristo.

Filipenses 4:6-7 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

Romanos 5

Vivimos en paz con Dios

Dios nos ha aceptado porque confiamos en él.

Esto lo hizo posible nuestro Señor Jesucristo. Por eso ahora vivimos en paz
con Dios.

Romanos 5:1 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

Excusa:

 

“Mis pecados son pequeños, así que, ¿ por qué preocuparme?”

Respuesta:

Porque cualquier pecado produce tormentos.

“No hay paz para los malos, dijo Jehová.” Isaías 48:22

Porque cualquier pecado le separa de Dios.

“… pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.” Isaías 59:2

Porque cualquier pecado le esclaviza.

“Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.” San Juan 8:34

Porque cualquier pecado termina en muerte.

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 6:23

Porque cualquier pecado excluye el alma del cielo.

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
6:10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” 1 Cor. 6:9,10.

LA BUENA NOTICIA estimado amigo, es que si usted decide reconocer el orgullo que le lleva a negar la verdad de Dios y con arrepentimiento sincero, viene a Cristo. El tiene hoy para usted esta promesa:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”

San Mateo 11:28

Deje de pelear consigo mismo y con Dios. Venga a Cristo y reciba el perdón y la paz que solo El puede brindarle. Mi oración es que al leer estas palabras usted sea muy bendecido.

 

 

 

(Continuación…)

“Cuando voy a orar – confesó un eminente cristiano – encuentro que mi corazón está indispuesto para ir a Dios y cuando está con El continúa indispuesto a quedarse con El. Es justo en este momento cuando la auto disciplina debe ser ejercitada. Cuando te sientes indispuesto a “orar” NO CEDAS A ELLO sino procura e intenta orar, aunque pienses que no puedes orar.”

Como cualquier otro arte, la oración necesita dedicarle tiempo. Por el tiempo que le dedicamos se expresa el concepto que de su importancia hemos comprendido.

 Escuchen la respuesta de Martín Lutero a una pregunta acerca de sus planes para el trabajo del próximo día: “Trabajar, trabajar, trabajar, desde la mañana hasta la noche. Tengo tanto trabajo que pasaré las tres primeras horas en oración.”

 No hay otra manera para aprender a orar que orando. No hay curso o método alguno que pueda hacerte un hombre de oración. Sólo tú puedes decidirlo en tu corazón. Dios no te obligará a doblar las rodillas.

 Hoy puedes decidir comenzar a probar el camino de la oración. Cualquier problema o duda que se te presente se resolverá ante un hecho indiscutible: la oración es contestada y uno puede gozar de la comunión con Dios.

 Qué mejor para inspirar nuestra vida que detenernos en la misma persona de nuestro Señor. Su ejemplo nos ilustra que El vivía pendiente de la oración, al punto que fue la oración la que lo animó a hacer y soportar la costosa voluntad de su Padre.

 D. M. McIntyre escribió: “En Lucas 5:16 tenemos una declaración general que arroja una vívida luz sobre la práctica diaria del Señor – “Mas El se apartaba a lugares desiertos y oraba.” En esta ocasión el evangelista nos habla no de una sola vez sino de muchas veces. Era un hábito en nuestro Señor buscar un lugar retirado para orar.” Jesús pasó noches enteras en la oración, (Lc.6:12).

La Biblia nos narra que se levantaba antes del amanecer para tener comunión con el Padre. Sus más profundas crisis estaban precedidas por períodos especiales de oración. (Lc.5:16).

 Todas las declaraciones de los evangelistas dejan establecido que era un hábito regular par El, el apartarse a lugares desiertos a orar. Esta misma idea de la necesidad de pasar tiempo en retiros de oración se las enseñó a sus discípulos y debieran hacernos detener a nosotros hoy. (Mr.6:46; Lc.9:28).

 Dice un escritor: “Toda oración verdadera agota la vitalidad del hombre. La verdadera intercesión es un sacrificio, un sacrificio de sangre.” Jesús realizó todas sus obras dando muestras de una energía sorprendente.

Pero en cuanto a sus oraciones la escritura dice: “… ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas.” (He.5:7).

Pablo mismo nos enseña el secreto para vivir una vida de oración cuando afirma: “… el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.” (Ro.8:26b,28).

Nunca te rindas al malestar, a la inercia o a no encontrarte cómodo en la presencia de Dios. ¡Lucha! Pero no con tus armas. Dile al Espíritu que vive en ti: “¡ayúdame en mi debilidad! ¡Intercede por mí!” Y qué maravilloso será ver que el mismo Espíritu Santo se unirá con nosotros y derramará sus súplicas dentro de las nuestras.

 En este asunto de la oración hay un sólo maestro: el Espíritu Santo. Su ayuda en la oración es su oficio mas frecuente en el cual lo mencionan las Escrituras.

 San Pablo recalca que la oración verdaderamente efectiva es la que se hace “en el Espíritu”. Esta oración produce milagros. Hace temblar al infierno y produce gozo en el cielo.

 El hombre al que Dios le ha confiado una responsabilidad en su reino debe saber que el Espíritu Santo se complace en ayudarlo en su debilidad física y moral en cuanto a la oración.

El que ora se encuentra con muchos obstáculos, por ejemplo muchas veces no podremos orar a causa de un gran sentimiento de culpa en nuestro corazón debido a nuestra maldad, entonces sólo el Espíritu Santo podrá aplicar con eficacia el poder de la sangre de Cristo y libertarnos.

 También muchas veces nos impedirá orar la limitación de nuestra mente – nos sentiremos como entorpecidos en su presencia. Allí solo el Espíritu Santo que conoce la mente y el corazón de Dios le revelará al hombre cómo orar adecuadamente. Sólo El podrá darle convicción acerca de la voluntad de Dios.

 La misma flaqueza de nuestro cuerpo se opondrá a que oremos. Ya hemos citado a Pablo en Gal.5:17.

 Pero aquí nos referimos más específicamente al cuerpo humano. Mayormente los que viven en climas tropicales se sentirán decaídos y faltos de concentración para orar. Como dice Pablo el Espíritu vivificará nuestro cuerpo mortal para sobreponernos a las adversidades físicas y también a las condíciones climatológicas.

 Y por sobre todo el predicador que ora, debe enfrentarse a la sutil y persistente oposición de Satanás que buscará por todos los medios crear duda, sensaciones de derrota, estados de opresión y también profundos pozos de depresión.

 Ante un enemigo espiritual tan poderoso, el hombre que ora cuenta con la fiel presencia sobrenatural del Espíritu Santo, el paracleto (ayudador) que Jesús prometió cuando dijo: “No os dejaré huérfanos; el consolador (parakleto) vendrá a vosotros.”

 El Espíritu Santo es mucho más que un ángel – es la misma presencia de Dios – es El mismo como persona viviendo en ti, y ¿sabes algo? El diablo le tiene temor al brazo del Espíritu Santo, porque El levantó a Cristo de entre los muertos!.

 Aún si estuvieras muerto … el Espíritu Santo te levantará para orar. Nunca dejes de orar. Ora siempre, en las buenas y en las malas circunstancias. Aún cuando te sientas derrotado clama al Espíritu que te ayude allí donde estés. Entonces, el Espíritu se manifestará en tu corazón, te pondrá de pie y convertirá tu debilidad en fortaleza.

 Salmo 34:17: “CLAMAN LOS JUSTOS, Y JEHOVA OYE, Y LOS LIBRA DE TODAS SUS ANGUSTIAS.”

 No nos olvidemos entonces:

“Nosotros podemos cultivar la técnica de orar y entender su filosofía; podemos tener confianza ilimitada en la veracidad y validez de las promesas concernientes a la oración. Podemos defenderla tenazmente pero si nosotros ignoramos el papel que juega el Espíritu Santo, habremos dejado de usar la llave maestra. La enseñanza progresiva es necesaria para el arte de orar, y el Espíritu Santo es el Maestro de los Maestros.” (Sanders).

 Y hay otros muchos aspectos de la oración que no podremos tratar aquí; terminaremos entonces con estas palabras de Spurgeon:

 “La gloriosa bendición que la oración privada atrae sobre el ministerio es algo indescriptible e inimitable que mejor se entiende que se explica; es un rocío que viene del Señor, una presencia divina que reconoceréis en el acto cuando os digo que es “una unción del Santísimo.” ¿Y esto qué es? No sé cuanto tiempo tendríamos que devanarnos los sesos antes de expresar por medio de palabras con la conveniente claridad, lo que significa con la frase de “predicar con unción”; CON TODO; el que predica conoce la presencia de ella; y él que oye advierte pronto su ausencia …

 Si la unción que usamos no nos viene del Señor de los ejércitos, somos impostores, y puesto que sólo por medio de la oración podemos obtenerla, persistamos sin cesar en súplicas fervientes. Que vuestro vellón permanezca en la era de la oración hasta que sea mojado con el rocío de los cielos.

No vayáis a ministrar en el templo hasta que os hayáis purificado en el lavacro. No penséis en llevar un mensaje de gracia a los demás antes de haber visto al Dios de la gracia vosotros mismos, y de haber recibido la palabra de sus labios.”

 Esto nos lleva a nuestro próximo tema: ¿Cómo y en dónde nace el tema que el predicador expondrá? EL SERMON DEBE NACER EN LA PRESENCIADE DIOS. Por eso el predicador debe amar la oración – sólo a los pies de Jesucristo el Espíritu Santo nos habla. Es recién a partir de ese momento que podemos empezar a trabajar en la elaboración del sermón.

CAPITULO 10:1-4. EL MENSAJERO GIGANTE.

 

Luego de la dantesca escena del capítulo anterior, vemos a Juan, ahora sobre la tierra. Desde donde ve un ángel que baja del cielo.

 El aspecto del ángel era imponente, poderoso y toda su figura majestuosa. Certificando de esta manera que viene de la misma presencia de Dios.

 Debemos notar que el relato del Apocalipsis entre 10:1 y 11:14, es una especie de “intervalo” entre el sonido de la sexta trompeta (9:13-21), y la séptima trompeta. La sexta trompeta ya ha tocado pero la séptima no hará hasta el 11:15. Notaremos que las cosas que suceden entre esto dos llamados de atención son terribles.

 Características del mensajero:

 a)   Vr. 1. Para cubrir un su majestad viene “envuelto en una nube. “La nube siempre aparece como vehículo de los visitantes celestiales. También son los carros de Dios (Sal. 104:3).

b)   Llevaba sobre su cabeza un “ARCO IRIS”, que como una aureola ó halo glorioso rodeaba su cabeza. Era producido este resplandor por el rostro del ángel a través de la nube. El arco iris indica su procedencia celestial a la vez que anuncia un mensaje de paz para los fieles cristianos perseguidos.

c)  Agrega que el rostro del ángel era COMO EL SOL. De esta misma manera se describe el rostro de Jesús en el monte de la transfiguración, (Mat. 17:2).

d)  La voz del ángel es como el rugido de un león; así también en las escrituras, muchas veces, la voz de dios es comparada con el rugido de un león, para mostrarnos el poder que ella posee al ser emitida, (Joél 3:16; Oseas 11:10; Amós 3:8).

Como podemos ver, la descripción de este ángel, es en parte la descripción de Dios y por otra también de Jesucristo. Y como viene directamente de la presencia de Dios, muchos estudiosos creen que no es otro que el mismo Cristo glorificado en persona.

e)   El ángel puso un pie sobre la tierra y otro sobre el mar. Debemos observar con atención este detalle porque esto nos demuestra el tamaño gigantesco y el poder que posee esta creatura. Siempre la tierra y el mar representan la totalidad del universo. El alcance del poder de este ángel es realmente portentoso. Nos demuestra la soberanía de Dios sobre todo lo creado.

Esta figura también nos recuerda la visión del ángel (que ya vimos) en Apocalipsis 5:2. Quizás aquí uno llegue a preguntarse, ¿quién es este ángel? Podría ser Gabriel, cuyo nombre significa “fuerza de Dios”, al que le cabria perfectamente el nombre de poderoso o fuerte.

f)    Por otra parte, dice que el ángel “tenía en su mano un librito abierto” (vr.2), es decir un pequeño rollo, abierto y desenrollado. Lo que parece indicar que el mensaje entregado a Juan es por un tiempo corto y limitado. Cuando habló la voz del ángel resonaron los SIETE TRUENOS.

Nos imaginamos toda esta escena gloriosa. Juan estaba viendo y oyendo algo realmente estremecedor. Sin embargo no hay en la visión nada que produzca miedo o aterre a Juan.

La visión está claramente establecida. El mensajero celestial bien identificado. La voz que ruge como un león no produce miedo en Juan. El conoce la voz de su Padre. Esa voz le asegura que el mensaje que está recibiendo viene de Dios. Por eso se dispone a escribir sin pérdida de tiempo.

Nos imaginamos entonces que este ángel gigantesco dio un grito inarticulado, parecido al rugido de un león, el que se convirtió en un eco inmenso semejante al de siete truenos (vr.3). El ángel emitió con su fuerte y poderosa voz, probablemente siete mensajes, cuyo eco iba retumbando en todos los ángulos de la tierra.

 Tal visión celestial nos trae otra vez a meditar en la belleza, a la par que efectiva Palabra de Dios, a su alcance universal.

 En el mundo del espíritu no hay límites, y no debemos olvidar que Juan estaba con los pies en la tierra, pero su espíritu había entrado en la dimensión espiritual de Dios. Allí Juan podía ver y oír lo que de otra manera hubiera ignorado y permanece invisible a la mayoría de los seres humanos, aún a lo largo de todas sus vidas en este mundo.

 Una experiencia similar a esta es la que afirma San Pablo, experimentaremos los cristianos cuando estemos en la casa de nuestro Padre en el cielo. Y vale la pena leerlo atentamente. (1 Cor. 13:9-12). El verso 12, a la vez que profundo y misterioso, es también revelador.“Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.”

El “ahora” de nuestra existencia limitada, contrasta con el “entonces” de la realidad eterna, de nuestra morada en el cielo, donde viviremos sin limitación el gozo del verdadero conocimiento. “Conoceré como fui conocido”… miraré mi vida y la historia como Dios la ve y la conoce “ahora”… ¿no es esto maravilloso e inspirador? Apocalipsis no es otra cosa que instantáneas del cielo. Un adelanto de la gloria que nos espera. Por ello leerlo y estudiarlo, aumenta la fe y la pasión del cristiano que espera cosas mejores. Este es el ambiente sobrenatural del espíritu en el que el Apóstol Juan recibe toda esta revelación.

 Volviendo a nuestro texto de estudio, debemos notar que el trueno en las escrituras representa, o mejor “es” LA VOZ DE DIOS.

 LOS SIETE TRUENOS, eco del poderoso grito del ángel, parecen indicar ó representar todo EL CONJUNTO DE LA REVELACIÓN PROFETICA, ó cierto número de revelaciones ya hechas a los cristianos, por lo que Juan se dispone a escribir inmediatamente. Pero UNA VOZ DEL CIELO SE LO PROHÍBE misteriosamente. Esto significa mantenerlas en secreto. También nos hace ver que Juan había oído muchos secretos acerca de los planes futuros de Dios para la humanidad.

 Este estilo literario es muy similar a otros libros de género apocalíptico. Como es el ejemplo de Daniel que en el 12:4 dice: “Tu Daniel, ten en secreto estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin.”

 No debemos especular cual haya sido el contenido de misma. Esta idea también la encontramos en 2 Cor. 12:4, cuando Pablo dice haber sido transportado al tercer cielo y haber escuchado voces cuyo mensaje era inefable.

 Aún en nuestra vida personal, Dios muchas veces nos revela y nos dice cosas que no podemos comunicar a los demás.

 Porque en su amor nos dice mucho más de lo que nosotros podemos decir, o más de lo que otros podrán entender o aceptar.

29 Jul 2010

Estaciones de la vida

En: PP.S CRISTIANOS

 

El siguiente pp.s está basado en la buena intención de un padre de enseñarles a sus hijos, a no juzgar demasiado rápidamente a las personas, como tampoco los sucesos de la vida, contiene un buen material Para reflexionar en lo vital que es aprender de la vida  misma. Cada periodo es una verdadera parte del éxito que alcancemos al finalizar.

¿Cómo alcanzar sabiduría? Nos guste o no debemos tomar conciencia de la fragilida de la vida. Así nos aconseja el escritor bíblico:

“Hazme saber, Jehová  mi fin,

Y cuánta sea la mediad de mis días;

Sepa yo cuan frágil soy.”   Salmo  39:4

Siempre el consejo de Dios es para nuestra felicidad. Reflexionemos entonces con esta palabra en nuestra mente. Y… ¡¡ feliz recorrido de tu estacion presente!! (click aquí): ESTACIONES_DE_LA_VIDA

 

8 No des lugar al enojo
ni te dejes llevar por la ira;
eso es lo peor que puedes hacer
9 Los malvados serán destruidos,
pero los que esperan en Dios
recibirán la tierra prometida.

Salmos 37:8-9 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

Salmos 40

Dios es mi libertador

Himno de David.

1 Toda mi esperanza
la tengo puesta en Dios,
pues aceptó atender mis ruegos.

Salmos 40:1 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

3 Pero también nos alegra tener que sufrir, porque sabemos que
así aprenderemos a soportar el sufrimiento. 4-5 Y si aprendemos
a soportarlo, seremos aprobados por Dios. Y si él nos aprueba
podremos estar seguros de nuestra salvación. De eso estamos
seguros: Dios cumplirá su promesa, porque él nos ha llenado el
corazón con su amor, por medio del Espíritu Santo que nos ha
dado.

Romanos 5:3-5 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

3 Así, cuando su confianza en Dios sea puesta a prueba, ustedes
aprenderán a soportar con más fuerza las dificultades.4 Por lo
tanto deben resistir la prueba hasta el final, para que sean
mejores y capaces de obedecer lo que se les ordene.

Santiago 1:3-4 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

Paciencia y valor

7-8 Pero ustedes, hermanos, tengan paciencia y no se
desesperen, pues ya pronto viene Cristo el Señor. Hagan como
el campesino, que con paciencia espera la lluvia y también
espera que la tierra le dé buenas cosechas.

Santiago 5:7-8 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

X – HABLAR OTRAS LENGUAS
 “Y comenzaron a hablar otras lenguas según el Espíritu Santo les daba que hablasen” (Hch. 2:4). Esta fue la evidencia que vino inmediatamente después de que los discípulos fueron revestidos con el Espíritu Santo. Habia 120 personas en el aposento alto, y nos dice claramente la palabra de Dios, que TODOS fueron llenos del Espíritu Santo y que TODOS comenzaron a hablar otras lenguas.

La evidencia clara de que cada discípulo fue lleno del Espíritu Santo en esa ocasión fue cuando demostraron la habilidad sobrenatural para hablar en lenguas que ellos nunca habían estudiado.

C) ÉL NOS OTORGA PODER PARA EL SERVICIO
 
 “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos…” (Hch. 1:8).

Jesús usó el término griego dunamis (traducido como poder), del cual derivamos la palabra dínamo. Un dínamo es una máquina que genera un suministro de energía consistente y continua.

Así que el Espíritu Santo dentro de nosotros genera poder que nos capacita para ser testigos para Cristo.

D) ¿POR QUÉ HABLAR OTRAS LENGUAS?
 ¿Cuál es el propósito o beneficio del hablar en un lenguaje que uno no comprende? Las siguiente es una lista breve de algunos del los beneficios de tener comunión con Dios en lenguajes dados por el Espíritu.
 
1 – Es una evidencia bíblica inicial consistente del bautismo en el Espíritu Santo.
 
 ”Y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” (Hch. 2:4).
“Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.” (Hch. 10:46).“…vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.” (Hch. 19:6). Dios dice a través de Pablo: “Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas…” (1 Cor. 14:5).
Pablo también dijo: “Doy gracias a Dios que hablo en lenguas mas que todos vosotros…” (1 Cor. 14:18).

Note el énfasis íntimo: “Doy gracias a Dios…” El hablar a Dios en lenguaje del Espíritu aumenta y fortalece la conciencia personal de las relaciones y comunión íntima de uno con Dios. Pablo dio gracias a Dios por la habilidad de hablar en lenguas, ya que esto solo puede ser otorgado por Dios, a través de su Espíritu; el PRIVILEGIO de hablar en tales misterios sagrados e íntimos (1 Cor. 14:2); por la DISPONIBILIDAD de esas ricas bendiciones – que en cualquier tiempo, en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia, una persona puede tener una comunión íntima con Dios. Podemos orar, cantar, expresar nuestra gratitud, bendecir a Dios en el Espíritu, etc… Nuestra mente para este tiempo esta neutral (1 Cor. 14:14); así que debemos sentirnos reposados, refrescados y edificados por este ejercicio espiritual.

2 – Esa es la voluntad de Dios para nosotros.

 

Dios dice a través de Pablo: “Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas…” (1 Cor. 14:5).Pablo también dijo: “Doy gracias a Dios que hablo en lenguas mas que todos vosotros…” (1 Cor. 14:18).Note el énfasis íntimo: “Doy gracias a Dios…” El hablar a Dios en lenguaje del Espíritu aumenta y fortalece la conciencia personal de las relaciones y comunión íntima de uno con Dios. Pablo dio gracias a Dios por la habilidad de hablar en lenguas, ya que esto solo puede ser otorgado por Dios, a través de su Espíritu; el PRIVILEGIO de hablar en tales misterios sagrados e íntimos (1 Cor. 14:2); por la DISPONIBILIDAD de esas ricas bendiciones – que en cualquier tiempo, en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia, una persona puede tener una comunión íntima con Dios. Podemos orar, cantar, expresar nuestra gratitud, bendecir a Dios en el Espíritu, etc… Nuestra mente para este tiempo esta neutral (1 Cor. 14:14); así que debemos sentirnos reposados, refrescados y edificados por este ejercicio espiritual.

3 – Es un medio terapéutico de limpieza y liberación.
En Romanos 8:26, Pablo nos relata respecto a que una de nuestras debilidades humanas es que no siempre sabemos porqué cosas orar como deberíamos.

Algunas veces estamos conscientes de que necesitamos ayuda, pero no entendemos que es lo que realmente esta mal y como orar al respecto.No obstante, el Espíritu supera tal insuficiencia por nosotros.

El examina nuestros corazones y descubre exactamente dónde estamos que nos hace falta. El sabe además cual es en la mente del Espíritu – la voluntad de Dios para nosotros.

Luego comienza a ora por nosotros según la voluntad de Dios, llevándonos de esa manera a la armonía con tal voluntad. El hecha fuera todos los consejos, inhibiciones y pensamientos negativos que nos han impedido. El nos induce hacia todo lo que sea positivo y hacia los propósitos buenos de Dios para nuestras vidas.

Esa clave de suplica del Espíritu a nuestro favor es uno de los medios más poderosos que Él usa para la “renovación” del espíritu de nuestra mente.

 

4 – Es un recurso de edificación personal. 
“El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica.” (1 Cor. 14:4). Es del término edificar que el vocablo edificio se deriva. Edificar es fortificar, mantener firme o estable.

Cuando hablamos en lenguas, aunque las palabras parezcan un misterio para nuestro intelecto humano, nos estamos edificando a nosotros espiritualmente. Crecemos cada vez mas fuertes cuando practicamos este don.

5 – Es una esfera de íntima comunión espiritual con Dios.
 
 ”Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios (1 Cor. 14:2).

El propósito principal de este ejercicio espiritual de hablar en lenguas no es que hablemos para los hombres, sino para tener comunión con Dios. Al tener comunión con Dios de esta manera, somos libres de las limitaciones y restricciones de nuestra mente finita. No estamos restringidos a hablar únicamente de las cosas que hemos aprendido por nuestro intelecto.

Somos libertados para hablar también de cosas que somos enseñados intuitivamente por el Espíritu de Dios (1 Cor. Cap. II). Tenemos comunión con Dios acerca de las cosas profundas, cosas que aún siguen siendo misterio para nuestras mentes finitas.

Esta es la profundidad de la comunión de la cual David habló: Un abismo llama a otro… (Sal. 42:7). La profundidad de nuestro ser espiritual tiene comunión con las profundidades del ser de Dios, y viceversa.

6 – Esto nos mantiene conscientes de que el Espíritu Santo mora en nuestro interior.

 Cada vez que hablamos en lenguas, estamos inmediatamente conscientes del movimiento y actividad del Espíritu Santo dentro de nosotros. Nuestra íntima conciencia de la morada del Espíritu dentro de nosotros aumenta a medida que continuamos con Dios en esas palabras que el Espíritu hable a través de nosotros. Somos canales que el Espíritu utiliza para comunicar la adoración y la alabanza al Padre.

7 – Nos permite confiar en Dios mas completamente.

Desarrollarse en la vida del Espíritu es un caminar de fe. Cada expresión en lenguas es un acto de fe. A medida que Dios comienza a llevarnos del reino o esfera de la edificación del Cuerpo de Cristo (1 Cor. 14:6), cada nueva fase es un paso nuevo de fe.

8 – Es una liberación de emocional positiva.

El bautismo en el Espíritu Santo no es una experiencia emocional en su origen, sino espiritual. Sin embargo, nuestras emociones responden inevitablemente a esta experiencia y se envuelven en ella. Nuestras emociones son frecuentemente tocadas por el Espíritu, y le conferimos expresión por medio del estímulo del Espíritu. Esto no es algo nocivo o negativo. Por el contrario, es algo saludable y beneficioso.

Demasiados cristianos procuran negar o suprimir completamente sus emociones, como si hubiera algo malo o pecaminoso acerca de la expresión emocional. Pero esto no debe ser así. Somos seres emocionales. Dios fue quien nos creo de esa manera. A fin de que podamos funcionar a plenitud, deberá haber expresión emocional de tiempo en tiempo.

Cuando esta expresión es inducida y animada por el Espíritu dentro de nosotros, podemos estar seguros de que será la expresión emocional mas saludable y agradable posible. De seguro que nos limpiará, liberará, fortalecerá y edificará. No sienta temor de ella; confiérale salida libre a tales expresiones. De seguro que estará más saludable y feliz al hacerlo.

 

9 – Es una oportunidad para DAR GRACIAS a Dios aceptablemente.
 ¿Se ha sentido usted incapaz de expresar adecuadamente su gratitud y aprecio a Dios? ¿Parecen sus palabras demasiado débiles para expresar la gratitud que siente en su interior? Entonces he aquí la manera de hacerlo.

Pablo dice que podemos “… bien dar gracias…” (1 Cor. 14:17), por medio de expresar gratitud a Dios por el Espíritu en el lenguaje que El nos dé. Al expresar las gracias de esta manera, usando el don de lenguas, es algo superior a cualquier cosa que nuestra mente humana pudiera pensar o decir. Esto irrumpe a través de nuestras limitaciones, y ministra a Dios en el Espíritu (Jn 4:24).

10 – Esto capacita a uno a orar en el Espíritu.

“¿Qué pués? Oraré con el espíritu pero oraré también con el entendimiento” (1 Cor. 14:15). “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestras debilidades, pues que hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Rom. 8:26,27).

“Pero vosotros, amados, edificados sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo” (Jud. 20).

11 – Es un recurso de renovación y reposo.

 “Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales Él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio…” (Is. 28:11-12).

El tener comunión con Dios en Lenguas es una experiencia tranquilizadora y refrescante. El cuerpo y la mente pueden reposar completamente. No tenemos que pensar lo que tenemos que decir después ni como decirlo. El Espíritu fluye a través de nuestra comunión perfecta con el Padre, y recibimos el beneficio de esa hermosa comunión. Es un tónico para el espíritu, alma y cuerpo.

12 – Es un ministerio de Alabanza y Adoración.

 “…les oímos hablar en otras lenguas LAS MARAVILLAS DE DIOS” (Hch. 2:11).

“Porque los oían que hablaban en lenguas, Y QUE MAGNIFICABAN A DIOS” (Hch. 10:46).

“Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en nuestros corazones” (Ef. 5:19).

Muy a menudo cuando hablamos en lenguas, el Espíritu esta adorando, alabando y loando a Dios. El Espíritu está magnificando las obras maravillosas de Dios a través de nosotros. ¡Que privilegio y gozo que El pueda utilizar nuestros labios para pronunciar loores tan elevados a Dios!

13 – Esto incluye cantar Cánticos en el Espíritu.

 “… cantaré en el espíritu, pero también con el entendimiento.” (1 Cor. 14:15).

“… cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.” (Ef. 5:19; Col. 3:16).

14 – Es un medio escritural de mantener la plenitud del Espíritu Santo.

 “… antes bien sed llenos del Espíritu… hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales.” (Ef. 5:18,19). El ministrar a Dios en otras lenguas es un medio valido de mantenernos llenos del Espíritu. Por consiguiente, debemos hacer esto diariamente, y muchas veces al día.

15 – Con interpretación es un medio para edificar a otros.

 “Porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.” (1 Cor. 14:5b).

Nuestra lengua personal, devocional o usada para la oración es de edificación para el que la ejercita. Solamente la persona individual es edificada por su uso. No obstante, esa lengua puede ser una bendición para los demás si es interpretada. Así es que el que habla en lenguas debe orar también por si interpretación, a fin de que otros creyentes reciban edificación.

16 – Es una llave para traer la mente de Cristo sobre nuestras mentes.

Santiago enseña que la lengua es el centro de control de un hombre. Es como el timón de un barco, y como el freno en la boca del caballo (Stg. 1:26; 3:1-18).

Cuando ofrecemos nuestro centro de control al Espíritu Santo, El comienza a llevar nuestra conversación y conducta hacia el control de Cristo.

Nuestro sometimiento al Espíritu Santo tocante al don de lenguas es como la liberación de las aguas dulces de la vida, la palabra de Dios. Por medio de usar este don regularmente, encontraremos fuerza para resistir las conversaciones negativas y de crítica – lo que santiago llama aguas amargas.

Es un medio de producir la mente de Cristo en nosotros, a fin de que podamos hablar únicamente aquellas cosas que sean útiles para nuestra propia edificación y para de quienes nos oyen.

 

 

 

CAPÍTULO SIETE

 D) SU ORACIÓN PRIVADA

 En cuanto a este tema, necesitaríamos tratarlo aparte, procuraremos apuntar – por lo menos – el aspecto esencial que tiene la oración en la vida de un predicador. La oración del predicador es la señal de su profundo amor hacia aquellos que ministra con su palabra.

 ”El descanso para el ministro debe ser como la máquina de afilar para la hoz: que se usa solamente cuando es necesario para el trabajo. ¿Puede un médico durante una epidemia descansar más de lo indispensable para su salud mientras los pacientes están esperando su ayuda en casos de vida o muerte? ¿Puede el cristiano contemplar a los pecadores en las agonías de la muerte y decir: “Dios no me pide que me afane por salvarlos?”  ¿Es ésta la voz de la compasión ministerial y cristiana o más bien hablan la impureza sensual o la crueldad diabólica?”

Richard Baxter

 Esto es así porque nadie que ha gustado el amor y el perdón del Salvador puede quedarse indiferente ante la angustia de los pecadores que caminan hacia la puerta del infierno. Dios necesita hombres con corazones ardientes, hombres dispuestos a colaborar en sus planes.

 La Biblia afirma esta verdad de parte de Dios cuando expresa: “Los ojos de Jehová contemplan toda la tierra para corroborar a los que tienen corazón perfecto para con él.”

 Hoy más que nunca la iglesia debe recuperar esta verdad fundamental. Cuando  la institución humana procura mejorar sus programas, modernizar sus maquinarias y crear nuevos métodos, Dios sigue buscando un hombre de corazón perfecto para con El. Ninguna organización puede suplir al hombre ungido por el Espíritu de Dios.

 ”El Espíritu Santo no pasa a través de métodos sino de hombres. No desciende sobre la maquinaria sino sobre los hombres. No unge a los planes sino a los hombres: los hombres de oración.”

 Tal debe ser el carácter y la conducta que irradiará un predicador que ama la oración. E.M. Bounds en su libro “La Oración, Fuente de Poder” nos expresa lo siguiente:

 ”El buen nombre y el éxito del evangelio están confiados al predicador, pues, o entrega el verdadero mensaje divino, o lo echa a perder. El es el conducto de oro para el aceite divino. El tubo no sólo debe ser de oro, además tiene que estar limpio para que nada obstruya el libre paso del aceite, y sin agujeros para que nada se pierda.

El hombre hace al predicador, Dios tiene que hacer al hombre. El mensajero, si se permite la expresión, es más que el mensaje.

El predicador es más que el sermón. Como la leche del seno de la madre no es sino la vida de la madre, así todo lo que el predicador dice está saturado por lo que él es. El tesoro está en vasos de barro y el sabor de la vasija impregna el contenido y puede hacerlo desmerecer.

El hombre – el hombre entero – está detrás del sermón. Se necesitan veinte años para hacer un sermón porque se requieren veinte años para hacer un hombre. El verdadero sermón tiene vida – nace juntamente con el hombre. El sermón es poderoso cuando el hombre es poderoso. El sermón es santo si el hombre es santo. El sermón estará lleno de unción divina siempre que el hombre esté lleno de la unción divina.”

 Vemos entonces, con claridad, que el camino de la predicación no es para cristianos con convicciones simplistas, y una experiencia superficial en la oración. Esta clase de “pretendientes al púlpito” son como nos dice Pedro en su segunda epístola:

“fuentes sin agua, y nubes empujadas por las tormentas…” (2:17a).

 Suficiente es el hambre espiritual, de afecto y amor que las ovejas sufren en el mundo para que sobre eso vengan a  la iglesia y se les alimente con “sobras espirituales”, “comida guardada” por años y en proceso de descomposición, que mas que alimentar a los hambrientos los intoxican, los enferman. Tengamos temor de Dios antes de subir a un púlpito. Si nosotros no estamos bien alimentados, ¿cómo alimentar al pueblo?

 Nada justifica a un predicador que no se prepara en oración y en estudio de la palabra. Ojalá que en la eternidad ninguno de nosotros tengamos que rendir cuentas por almas, que murieron en nuestras congregaciones por falta de un sólido alimento espiritual. ¿No te estremece al pensar en esto?

 Hoy en día pululan en nuestras congregaciones muchos “picos de oro” – personas de palabra fácil.

Yo no estoy de acuerdo que cualquiera predique. A veces no se toma conciencia de lo que es un púlpito. Muchos creen que es como un arco de fútbol – cada vez que les hacen un gol, otro jugador pasa de arquero y el desastre es cada vez peor. Porque entonces es la iglesia la que pierde por goleada.

 Si no hay alguien capacitado es mejor que nadie hable. Se puede leer la Biblia, orar y cantar. No se trata de que agarre la pelota el primero que llegue. Un hermano sencillo pero con sentido común puede hablar si es necesario. Pero lo hacen con una conducta y una trayectoria que los respalda. Mis hermanos, cuidemos la calidad y el contenido de nuestra enseñanza.

 Sobretodo estemos alerta para evitar que se nos suban a los púlpitos ciertas cotorras de saco y corbata, muy en moda en estos días que hablan de todo y no dicen nada.

Es para mí tan importante este tema que quiero citar otras palabras de este gran hombre de Dios:

 ”La predicación más enérgica y más dura del ministro ha de ser para sí mismo … Dios demanda no grandes talentos, ni grandes conocimientos, ni grandes predicadores, SINO HOMBRES GRANDES EN SANTIDAD, EN FE, EN AMOR, EN FIDELIDAD, GRANDES PARA CON DIOS … Estos son los que pueden modelar una generación que sirva a Dios.”

 Cuánto pierde la iglesia y cada uno de nosotros por no orar con más fervor, con más entrega! … Cuánta superficialidad notamos muchas veces en las oraciones de la iglesia. Parecen ser solamente un número del programa.

 Y cuán pocos se dan cuenta que el “no orar”, es un grave pecado. ¿Por qué? Es decirle a Dios: no te necesito, yo sólo me basto. Creo que hoy, cada uno de nosotros debemos pedirle perdón al Señor por el pecado de nuestra falta de oración.

No me cabe la menor duda que aún si nos faltaran otros dones pero somos fieles intercesores delante de Dios, eso sería más que suficiente para que Dios pueda usarnos para su gloria.

 Día a día quienes sirven al Señor se sienten abrumados por cargas y tentaciones tan difíciles y complicadas que solo una auto disciplina seria, aplicada a la oración, les mantendria en pie, vigorosos y bien parados, en medio del fragor de la batalla.

 Muchas veces el activismo es nuestro peor enemigo – corremos de aquí para allá sin detenernos. Hay tantas cosas por hacer que olvidamos lo más importante.

Es cierto que nos damos cuenta que la oración “es en verdad la respiración vital del creyente, el aire que respira a diario”, sin embargo, nos cuesta buscar la presencia de Dios. No nos es fácil deleitarnos en su presencia.

 Nuestra naturaleza se opone al espíritu como bien explica Pablo: “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí para que no hagáis lo que quisiereis.” (Gal.5:17)

Esto no debe amilanarnos. Debemos mirar y considerar las vidas de hombres igual a nosotros que lucharon para superarse y lo lograron.

 El biógrafo de Samuel Chadwick escribió: “Era esencialmente un hombre de oración: cada día se levantaba poco después de las seis e iba a una pequeña habitación, su santuario privado, donde tenía su hora devocional antes del desayuno.

Era potente en la oración pública porque era constante en su devoción privada.

Cuando oraba esperaba una respuesta de Dios. Ojalá hubiese orado más – escribió al final de su vida – aún si hubiese trabajado menos; y de lo más profundo de mi corazón desearía haber orado mejor.”

 Cuando aprendamos que la oración privada es lo más importante, nuestra predicación sacudirá el corazón de los pecadores y molestará a los creyentes perezosos.

 La oración es la que determina si hacemos nuestra predicación con nuestras propias fuerzas o si la hacemos con la unción del Espíritu.

 No importa la clase de servicio que prestas en tu iglesia, cualquiera que sea, si no está previamente regado con lágrimas de oración y acciones de gracias en la presencia de Dios, será nada más que la presunción religiosa vestida de hermoso ropaje por fuera, pero vacía e inútil por dentro.

 Así era el “celo religioso” de Pedro. Cuando a viva voz juraba que no negaría al Señor su orgullosa carne quería quedar bien con lo que lo miraban y le escuchaban. En realidad lo que él pensaba en su corazón era: “¡qué bien que estoy quedando delante de todos! El Señor debe estar contentísimo conmigo!”

 Pero no terminó el señor de darle la espalda cuando el tuvo que aprender con dolor que él no estaba capacitado con sus propias fuerzas naturales para ser un discípulo fiel. Saboreando con amargura sus lágrimas aprenduna dura verdad. El servicio natural no sirve en el reino de Dios.

 Antes de servir hay que morir. Mi hermano, la oración mata tu carne. La oración quiebra tu orgullo. La oración te humilla bien humillado. Para que no le robes la gloria a Dios.

 Lo que quiero decir es que sin oración no hay fruto. Es trabajar en vano. Como pretender que la semilla germine en tierra seca.

 ”La forma, la hermosura y la fuerza del sermón es como paja a menos que tenga el poderoso impulso de la oración en él, a través de él y tras él.

El predicador debe, por la oración, poner a Dios en el sermón. El predicador por medio de la oración, acerca a Dios al pueblo, antes de que sus palabras hayan movido al pueblo hacia Dios.

Hay innumerables predicadores que desarrollan sermones notables, pero los efectos tienen corta vida y no entran como un factor determinante en las regiones del Espíritu donde se libra la batalla tremenda entre Dios y Satanás, el cielo y el infierno, porque los que entregan el mensaje no se han hecho militantes, fuertes y victoriosos en la oración.” (E.M. Bounds).

 El diablo sabe esto y procurará que los predicadores no oren. Hará todo lo que está a su alcance para impedirlo. Así que no te extrañes de que te cueste orar. Eso demuestra que debes elegir entre la vida y la muerte. Cada vez que oras eliges por la vida. La tuya y la de todos aquellos que alcanzarás por tu ministerio.

  • Suscríbete

      Anota tu email para recibir Estudios Biblicos Cristianos cada dia GRATIS!. Con tu suscripcion te regalamos este libro:



  • Popular Tags