Qué hacer cuando usted está teniendo problemas conyugales
31 Dejen de estar tristes y enojados. No griten ni insulten a los demás. Dejen de hacer el mal.32 Por el contrario, sean buenos y compasivos los unos con los otros, y perdónense, así como Dios los perdonó a ustedes por medio de Cristo.
Efesios 4:31-32 (Biblia en Lenguaje Sencillo)
18 Luego Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.»
Génesis 2:18 (Nueva Versión Internacional)
24 Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser.
Génesis 2:24 (Nueva Versión Internacional)
21 Ustedes, que honran a Cristo, deben sujetarse los unos a los otros.22 Las esposas deben sujetarse a sus esposos, así como lo hacen con Cristo.23Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza de su iglesia, y también su Salvador. Cristo es la cabeza, y la iglesia es el cuerpo.24 Por eso, la esposa debe sujetarse a su esposo en todo, así como la iglesia se sujeta a Cristo.
25 Los esposos deben amar a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella.
Efesios 5:21-25 (Biblia en Lenguaje Sencillo)
Preguntas y Excusas: ¿Cómo debemos responder ante las pruebas? (Pte 2 de 2).
Pregunta: “¿Cómo debemos responder ante las pruebas?”
Respuesta: (Continuación… )
3- No huyas de Dios
Cuando somos probados arduamente por Dios, quizás quisiéramos huir de lejos de El, del ministerio o de tales circunstancias. ¡Sin embargo, esa es una seria equivocación! (Por supuesto que tales presiones presumen que afrontamos tribulaciones porque estamos obedeciendo al llamado divino.)
Usted podría manifestar: “Señor, si no haces algo la respecto, me voy huyendo”. Pero una oración mejor expresaría: “Dios mío, me quedaré aquí sufriendo hasta que Tú me liberes o hasta que sea asignado a otro lugar si es tu voluntad. Ayúdame a perseverar y a ser fiel a tu llamamiento”.
Únicamente cuando usted demuestre su fidelidad a una asignación determinada, estará listo o preparado para confrontar otra mayor (Lucas 16:10; 19:17). La mayoría de las veces, Dios no nos conduce o dirige al abandono de una asignación a menos que entendamos claramente que sea Su voluntad que aceptemos marchar hacia otra asignación.
Si nos movemos prematuramente, es posible que lo hagamos fuera del propósito que Dios tenía para nosotros. Por el contrario, Dios puede que intervenga a fin de conseguir nuestra atención (lea los dos primeros capítulos de Jonás como ejemplo).
4- Obedezca TODO lo que Dios le diga
Es importante escuchar la voz de Dios durante las pruebas -luego obedézcale. Su senda formativa para su vida es singular. Usted no puede imitar lo que hacen los demás. Tiene que descubrir de por sí lo que Dios desea que usted haga.
Es necesario someterse a Dios de corazón. Tenemos que dejar que las pruebas sean utilizadas por El para lograr Su propósito (Stg 1:2-4). Si necesitamos sabiduría, podemos demandarla a Dios. El desea otorgarnos sabiduría liberal y abundantemente (Stg 1:5).
La obediencia requiere mucha oración, además de nuestro sincero arrepentimiento, de escudriñar las escrituras -y de mucha espera, espera y mas espera en el Señor- y de la obediencia a El. Sea rápido en responderle y obedecerle.
5- Mantenga su corazón recto
Únicamente usted puede escoger su respuesta o reacción ante una prueba. Solamente usted puede permitirse a sí mismo enojarse, sentirse temeroso o amargado. O puede escoger recibir el perdón de Dios, Su paz, gracia y fortaleza.Estas no siempre son decisiones fáciles de hacer.
Nuestra frustración o desilución puede ser enorme. Los ataques contra nosotros pueden ser muchos. Puede que temamos poner toda nuestra confianza en Dios. Se toma tiempo para laborar a través de los retos contrarios a nuestra fe, que emergen durante las pruebas.Es vital que sigamos yendo a Dios con nuestras ansiedades, temores y preocupaciones. Seamos honestos con El, pues El ya conoce nuestros corazones.
Tenemos que contarle acerca de nuestras preocupaciones y solicitarle Su ayuda y gracia.Unicamente nosotros podemos decidir el continuar tornándonos a El, escogiendo Sus caminos – El puede hacernos líderes efectivos en Su Reino. Mas allá de cualquier circunstacia -si somos fieles- El se ha comprometido a perfeccionarnos, y así cumplir su propósito en nosotros (Sal 138:8).
Para ver la parte I presiona aquí: http://estudiosbiblicoscristianos.net/%C2%A1respuestas-a-preguntas-inquietantes/preguntas-y-excusas-%C2%BFcomo-debemos-responder-ante-las-pruebas-1-de-2.html
Estudio Bíblico: Las Epístolas Generales (31)
LAS EPÍSTOLAS GENERALES
SANTIAGO – I Y II PEDRO – I II Y III JUAN – JUDAS
Las epístolas generales reciben este nombre porque fueron escritas en forma individual para resolver alguna necesidad específica, o dirigidas a algún grupo de personas no alcanzadas por Pablo. Se refieren a aspectos doctrinales generales, necesarios para el pueblo de Dios en todas las épocas.
En estas epístolas nos encontraremos con temas apasionantes para nuestra vida cristiana, a veces se trata de verdades sencillas pero muy profundas. Cada carta es un verdadero tesoro espiritual de verdades muy profundas a la vez que apasionantes.
En lo personal puedo dar testimonio que su lectura me ha llevado a profundizar temas muy importantes para el servicio y así desarrollar una pasión por alimentar mi espíritu con Su eterna palabra.
Es increíble la cantidad de material que contienen, aunque no tienen demasiados capítulos. ¡Dios te bendiga mientras recorres sus páginas!
Apocalipsis: La Batalla de Armagedón (47).
Apocalipsis Capítulo 19
La condenación final de la bestia y del falso profeta, vv. 17-21
Es, sin duda, majestuosa la figura del ángel, que nos dice que “parado sobre el sol”, gritaba la invitación a todas las aves del cielo, a la gran cena de Dios. Cosa que de alguna manera presenta un gran contraste con las “bodas de la Cena del Cordero” en el verso 9. Pues también queda claro en el texto que es una “cena” para las aves de rapiña (vea también Ez 39:17-20).
Podemos detenernos a considerar el lugar geográfico donde se libra la batalla, y teniendo en cuenta el lugar paralelo anterior en 16:14,16. Donde se nos presenta como Armagedón, es decir la meseta de Meguido, también denominada en otros pasajes como “llanura de Jezreel o de Esdraelón”. Para citar solo algunos eventos importantes, que allí acontecieron, podemos recordar la lucha de Barac contra los cananeos (Jue. 4:5), cuando hasta las estrellas pelearon desde sus órbitas; allí también derrotó Gedeón a los Madianitas (Jue. 7). Allí murió Josías a manos del faraón Necao (2 R. 23:29), entre otros hechos.
“Los reyes de la tierra con sus ejércitos”, son los que hasta este momento tienen todo el poder político y económico. Pero el papel protagónico sobre ellos lo tiene la bestia, es decir, el Anticristo, que es la misma del 13:1-10 y los reyes serán los diez reyes de la gran confederación europea -y a cambio del poder que han recibido- además de otros aliados, ayudarán a la bestia en la batalla final. El verso 20, que nos relata la captura del Anticristo, nos muestra detalles de la actividad que el falso profeta había desarrollado a su favor. Falsos milagros, con los que había engañado sobre la tierra a los que tenían la marca de la bestia.
Debemos notar que en este relato, el Anticristo y su falso profeta son arrojados vivos al infierno (v. 20). Esto aunque no debemos olvidar, que el infierno fue creado para el diablo y sus ángeles (Mt 25:41) Cuando el diablo sea arrojado en el infierno (20:10), el Anticristo y su falso profeta, habrán pasado allí más de mil años.
Por otra parte, del resto de los enemigos solo se nos informa que “fueron matados por la espada de Cristo y que todas las aves se hartaron de sus carnes” (v. 21). Es normal que nos preguntemos ¿a dónde fueron ellos?. Pues, descendieron en su muerte al sepulcro, para acudir unos mil años después, al juicio final ante el Gran Trono Blanco (20:11 y ss), antes de ser igualmente arrojados al infierno (20:15; 21:818).
Tenemos que notar aquí, que la victoria se lleva a cabo, no por las fuerzas celestiales del ejército de Jesucristo, sino por la todopoderosa Palabra de Dios simbolizada por la “espada aguda” (vv. 15,21-VRV) que sale de su boca. Esta palabra es como espada de dos filos, ya que puede ser palabra de gracia y misericordia para unos y palabra de juicio contra otros.
Esta misma palabra deja bien claro por el mensaje del evangelio, que el gran amor de Dios por la humanidad, se hace carne en Jesucristo “para que todo aquél que en El crea no se pierda sino que tenga vida eterna”. El plan de Dios es que cada ser humano se apropie de su gracia y sea bendecido en esta tierra y en la eternidad
Pero también Dios, es en su carácter justo, santo y soberano. En El hay un equilibrio perfecto en su personalidad. Por eso confiamos en un Dios de amor que quiere lo mejor para su creación. Pero la palabra de Dios nos enseña que El no puede contradecir su propia palabra. Sería una locura despreciar su misericordia porque entonces solo queda pasar por un juicio sin misericordia.
No podemos solo tomar los pasajes bíblicos que nos hablan de su amor, e ignorar los que nos hablan de su justo juicio. Como dice un estudioso: “La presente época revela la gracia de Dios y el juicio suspendido. La época venidera aunque continuará siendo revelación de la gracia de Dios, ofrecerá evidencia contundente de que Dios trae a juicio toda obra malvada, y que los que desprecian Su gracia han de experimentar Su ira.”
¿QUE SUCEDE AL MOMENTO DE MORIR?
ELISABETH KÜBLER – ROSS (Zúrich, 1926 – Scottsdale, Arizona, 2004) Psiquiatra suizo – estadounidense, uno de los mayores expertos mundiales en el tema de la muerte).
En este caso nos brinda una reflexión verdaderamente profesional sobre un tema que a veces suele ser tan conflictivo. Pero que a su vez nos invita a mirar mas allá de lo temporal. Este pp.s da un punto de vista a través de muchas experiencias, sin negar la fe, y lo importante que se identifica con la Palabra de Dios y las promesas de las moradas celestiales, según Jesús nos ha prometido (San Juan 14:1-4).
Lo maravilloso de la esperanza cristiana es el alcance profundo que la fe produce en nuestro interior, de esa convicción en que nos reencontraremos con las personas que amamos si ellos partieron en Cristo. A su vez, la expectativa de saber que mientras viajamos hacia allá ellos nos recibirán a nuestra llegada. ¡Gloria a Dios por su don inefable!
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