Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Compartir en Google+

Apocalipsis: ¡Escapa de Babilonia! (41)

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Apocalipsis 18: 4 – 8

Aunque ya hemos comentado el verso cuatro, sin embargo, cabe reflexionar acerca de que esta orden de Dios a su pueblo (el remanente que todavía quedaba en la ciudad), tiene un cariz de urgencia, porque nos da la impresión de que los acontecimientos están viniendo ahora mismo sobre sus cabezas.

Tan urgente – recordamos aquí – como la forma apresurada en que los ángeles de Dios empujaron a Lot y su familia a salir de Sodoma y Gomorra ante su inminente destrucción (Gn 19:15).

Nos ayudará leer estos versículos del capítulo 18 en la NVI de la Biblia:

4 Luego oí otra voz del cielo que decía:
«Salgan de ella, pueblo mío,
para que no sean cómplices de sus pecados,
ni los alcance ninguna de sus plagas;
5 pues sus pecados se han amontonado hasta el cielo,
y de sus injusticias se ha acordado Dios.
6 Páguenle con la misma moneda;
denle el doble de lo que ha cometido,
y en la misma copa en que ella preparó bebida
mézclenle una doble porción.
7 En la medida en que ella se entregó a la vanagloria y al arrogante lujo
denle tormento y aflicción;
porque en su corazón se jacta:
“Estoy sentada como reina;
no soy viuda ni sufriré jamás.”
8 Por eso, en un solo día le sobrevendrán sus plagas:
pestilencia, aflicción y hambre.
Será consumida por el fuego,
porque poderoso es el Señor Dios que la juzga.»

Si miramos con atención los eventos se desarrollan delante de nosotros de una manera ordenada. Primero, porque si los creyentes que sobrevivieron a la persecución de la bestia no salen a tiempo les alcanzará también a ellos todas estas plagas, que van a ser derramadas inmediatamente.

A continuación se nos describe la causa de tan gran castigo. A Babilonia le ha llegado su hora por el hecho de que “sus pecados se han apilado hasta el cielo”, que es como decir, que han llegado hasta el mismo Dios. Haciendo “recordar” a Dios la magnitud de sus maldades.

En el verso 7, podemos apreciar lo grave de su pecado que es glorificarse a sí misma y vivir en un lujo desmesurado, lo que expresa en su corazón un orgullo y una jactancia sumamente exagerada. Convencida de que su pretendido estado de seguridad perduraría para siempre.

Así es siempre el engaño que el diablo ofrece a cualquier sistema jurídico social que pretende vivir en prosperidad sin tener conciencia de un verdadero temor de Dios.

Dios tiene mucha paciencia (2P 3:9). Pero en sus planes eternos, cuando el juicio llega es siempre instantáneo y llega cuando nadie lo espera (Mt 24:36-44). Es lo que da a entender la frase “en un solo día la alcanzarán todas sus plagas…” remarcando así, la rapidez de esta visitación. También podemos ver otros ejemplos en Dn 5:5 “…en aquella misma hora” ó en Lc 12:20 donde afirma “esta noche” allí nos recalca que el rico insensato lo perdió todo en una sola noche.

¿Qué aprendemos nosotros de esta parte del relato de Juan? Debemos estar siempre preparados porque no sabemos cuando El puede visitarnos. O que juicio puede caer sobre la tierra. O sobre nuestra ciudad. Siempre pensando que nos toca vivir en una sociedad trastocada en sus valores espirituales y morales. También ahora como esta babilonia simbólica el mundo se jacta de no necesitar ayuda y mucho menos a Dios.

Mientras tanto, seamos nosotros por la gracia de Dios sal y luz en medio de ella. Ya que en cualquier momento el Señor puede decirnos “salid de en medio de ella pueblo mío…” porque ha llegado su hora. La cual para ellos será de juico más para nosotros de gloria. Clamemos a Dios para que siga derramando su misericordia sobre la tierra y en cada lugar donde nos toca vivir a cada uno. “¡Úsame Señor como instrumento para la salvación de las almas perdidas!”

Por eso, queridos hermanos, mientras esperan estos acontecimientos, esfuércense para que Dios los halle sin mancha y sin defecto, y en paz con él. 2P 3:14

 

 

 

 

Ultimos comentarios
  1. mefi gonzalez

Dejar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

12 − 9 =