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Apocalipsis: El juicio final ante el gran Trono Blanco (51)

Apocalipsis: El juicio final ante el gran Trono Blanco (51): profecias biblicas
Juicio de los muertos

11 Luego vi un gran trono blanco y a alguien que estaba sentado en √©l. De su presencia huyeron la tierra y el cielo, sin dejar rastro alguno.12 Vi tambi√©n a los muertos, grandes y peque√Īos, de pie delante del trono. Se abrieron unos libros, y luego otro, que es el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados seg√ļn lo que hab√≠an hecho, conforme a lo que estaba escrito en los libros.13 El mar devolvi√≥ sus muertos; la muerte y el infierno[a]devolvieron los suyos; y cada uno fue juzgado seg√ļn lo que hab√≠a hecho.14 La muerte y el infierno fueron arrojados al lago de fuego. Este lago de fuego es la muerte segunda.15 Aquel cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida era arrojado al lago de fuego. ¬†(NVI).

Notas al pie:
  1. Apocalipsis 20:13 infierno. Lit. *Hades; también en v. 14.

 

El juicio final, vv. 11-15

‚ÄúEste pasaje contiene uno de los mensajes m√°s personales de la Biblia. Debemos leerlo a menudo: nos ayudar√° a estar preparados para responder cuando se pase lista.‚ÄĚ Henry Halley

C√≥mo ya hemos visto este juicio tendr√° lugar despu√©s de los mil a√Īos del Reinado Milenario de Cristo sobre la tierra, que ser√° seguido por el evento de la segunda resurrecci√≥n.

El v11, comienza con la aparición ante los ojos de Juan de un gran trono blanco ocupado por la majestuosa figura del Dios eterno. Tan gloriosa es esa presencia, que dice que el cielo y la tierra huyeron delante de El. Algunos creen que el fuego es la causa de la huida teniendo como referencia 2 P 3:10-12.

Un aspecto muy destacable, es que el juicio es completo y definitivo. Al punto que personas de toda época y región de la tierra estarán allí. Ante la realidad de que todos los motivos del corazón humano y sus hechos estarán allí reflejados en los libros.

De este d√≠a tan terrible, es el que nos habla Pablo, cuando dice: ‚ÄúEl d√≠a en que Dios juzgar√° los secretos de toda persona‚ÄĚ. (Ro. 2:16).

Por otra parte, podemos notar que solo habr√° dos clases de personas. Los salvos y los perdidos. Pues nos dice que en ‚Äúlos libros‚ÄĚ estar√°n escritas todas las obras de la gente. A su vez, se nos hace notar que otro libro fue abierto, es decir, ‚Äúel libro de la vida‚ÄĚ… haciendo una clara diferenciaci√≥n, entre este, y ‚Äúlos libros‚ÄĚ en base a cuyo contenido ser√°n juzgados los muertos.

¬ŅPor qu√© esta diferencia? Puede estar preguntando el lector. Pues, precisamente, porque el Libro de la Vida es donde est√°n registrados todos los redimidos. Los que formaron parte de la primera resurrecci√≥n (arrebatamiento) y tambi√©n los que creyeron en el milenio (1 Tes 4:15,16; Ap 20:6). Lo que nos tiene que quedar claro: El juicio del gran trono blanco solo est√° relacionado con las personas cuyos nombres no est√°n registrados en el libro de la vida.

As√≠, aunque la figura de este relato es terrible. Sin embargo, nos ayuda a tomar conciencia de estar siempre preparados. De conocernos mejor a nosotros mismo a trav√©s de la Palabra de Dios. Para el verdadero cristiano, estas im√°genes no causan miedo o confusi√≥n ninguna. Al contrario, traen gozo y reverencia profunda a nuestro Dios y Padre que nos ama tanto, que ha provisto una salvaci√≥n tan grande por medio de nuestro Se√Īor Jesucristo. Bien podemos proclamar con certeza: ‚ÄúDichosos y santos los que tienen parte en la primera resurrecci√≥n. La segunda muerte no tiene poder sobre ellos‚ÄĚ (Ap 20:6). ¬°Gloria a Dios por una esperanza tan completa!

 

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