Apocalipsis: La esperanza acabada en victoria (9).

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Aquí tenemos una visión sobrecogedora (Vs 9-10) de la verdadera bienaventuranza del cristiano. Es esta una de las ilustraciones del futuro, que mas ESTIMULA Y ALIENTA la fe del cristiano. ¿Que importan los sufrimientos en comparación con la gloria venidera?

El número de multitud es imposible de contar, simbolizando a toda la iglesia de todas las razas, tribus, pueblos y lenguas. La frase favorita de Juan. (5:9; 11:9; 13:7; 14:6; 17:15) .En esta «gran multitud» vemos el cumplimiento acabado de lo que Dios había prometido a los patriarcas, que en ellos serían bendecidos todos los pueblos de la tierra (Gen.12:3; 28:14).

Jesús envió a predicar el evangelio a toda criatura(Mat.28:19) Y San Pablo expresa el amor incondicional de Dios cuando dice que en Cristo no hay judío ni gentil, hombre ó mujer, siervo ó libre, PORQUE TODOS SÓMOS UNO EN CRISTO (Gál.3:28).

¡QUE DIA AQUEL! … ese sí que será un encuentro “a-denominacional» en los cielos. Ante esta visión, que mezquinos que aparecen nuestros corazones con nuestras «denominaciones y etiquetas».

Además, los fieles llegan a la presencia de Dios y del Cordero como vencedores. La túnica blanca es el símbolo de la vida, así vestían los generales romanos al celebrar una victoria. Para el cristiano que persiste y resiste hasta el fin, éste es la misma victoria. “El cristiano que ha permanecido fiel a su fe en medio de las dificultades de este mundo, consigue una dificilísima victoria, que en mucho se parece a la victoria de los mártires.”

Esta inmensa muchedumbre toma ahora parte junto con los espíritus celestiales en el sacrificio de alabanza. Uno quisiera imaginar momento tan bello y sublime, cuando la humanidad redimida forme parte de la misma escena celestial.

En este culto de acción de gracias en el cielo entonan un cántico donde reconocen que la salvación le pertenece a Dios y al Cordero. El cántico de alabanza va dirigido a ambos con lo que a la vez confiesan la indisoluble unidad del Padre y del Hijo.

W. Barclay nos ayuda a imaginar esta escena: «La imagen nos dibuja grandes círculos con céntricos formados por los habitantes del cielo. En el círculo exterior, el mas amplio, están todos los ángeles. Mas cerca del trono están los 24 ancianos, y mas cerca aún las cuatro criaturas vivientes. Frente al trono están los mártires, vestidos con sus túnicas blancas. Los mártires acaban de entonar su cántico de alabanza a Dios, y los ángeles toman su turno, respondiendo antifonal mente «Amén», «Que así sea», a las palabras de los mártires . Entonces siguen con su propio cántico de alabanza. Cada una de las palabras que pronuncian es significativa; cada una de las sílabas de cada una de sus palabras está cargada con la grandiosidad de ser de Dios.»

Entonan una DOXOLOGIA de alabanza a Dios que consta de SIETE TERMINOS.

En primer lugar, es la bendición que le ofrecen todas las criaturas. Toda la creación bendice a Dios por su bondad y benignidad en la creación, en la redención y en la providencia con que sostiene su obra. Como dijera un gran santo: «Tú nos has hecho y somos tuyos; TU NOS HAS REDIMIDO Y SOMOS por lo tanto, DOBLEMENTE TUYOS.”

La acción de gracias, que le debemos a Dios por todos sus beneficios que derrama sobre nosotros. El salmista dice «Bendice alma mía a Jehová y no te olvides de ninguno de sus beneficios.»(Sal.103:3). Shakespeare dijo que mas doloroso aún que el diente de una serpiente era tener un hijo desagradecido. Debemos cuidarnos de no ser culpables de este horrible pecado llamado: ingratitud.

El honor, es el reconocimiento de la excelencia de una persona, ¿Y quién mas excelente que Dios en carácter y santidad? Tengamos en cuenta ante su grandeza que debemos aprender a venir humillados y entregados en adoración, antes que hacer cualquier pedido.

La gloria, que manifiesta la grandeza de Dios y de la cual está llena toda la tierra.

El poder, por derecho propio el gobierno sobre todo lo creado. Y lo mas maravilloso que El usa su poder para manifestar su amor a los hombres.

La fuerza, con la que subyuga a cuantos se le opongan. Por otra parte, el problema de la vida es encontrar fuerzas para vivir. Aquí el cristiano puede acudir a la fuente de toda fuerza y poder, y ante cualquier circunstancia, decir, saldré revestido con la fuerza de mi Señor!

La sabiduría, solo Dios es la fuente de toda sabiduría. Y solo el conocimiento de esta verdad nos revelará la gloria de Dios en las tareas cotidianas (Prov. 1:7).

TODOS ESTOS ATRIBUTOS LOS POSEE DIOS, y lo que es importante, no por algún tiempo, sino, POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.

 

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