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Apocalipsis: La gran ramera (39)

La gran ramera – Parte II

Apocalipsis 17: 14-18

Decíamos en el estudio previo sobre el verso 13, que siempre lo que las tinieblas ofrecen es efímero y superficial… ¡no lo olvides!

Y sin embargo sabemos que en ese tiempo de confusión muchos cristianos serán engañados. Oremos para que el Señor nos guarde en fidelidad a su Nombre, puesto que todos somos propensos a caer, mantengamos un corazón arrepentido.

V 14. Tarde o temprano se enfrentarán el espíritu egoísta, bestial y orgulloso, y el espíritu del Cordero, manso y humilde de corazón.

El desenlace también es definitivo. El cordero es Señor de los Señores. El Cordero alcanzará esta victoria acompañado por su ejército de vencedores, 12:7, y los 144.000 de 7:1-8 y 14:1-5. Ellos son nombrados aquí como “llamados y elegidos y fieles.”

Vs 15-18. Bien que esta descripción puede corresponder, según algunos, al juicio sobre la iglesia mundanalizada que se alió con la bestia misma que ahora se vuelve contra ella.

Como una esposa infiel es juzgada conforme a la ley del talión, por no haber odiado a la bestia y sus seguidores (Lc 14:26), estos la hacen objeto de su odio.

Paradójicamente, ella no quiso quedarse en el desierto y quedará desierta, desamparada.

Se había vestido con galas preciosas, la dejaron desnuda.

Ha cuidado su carne (Ro. 8:14), quemarán sus carnes, y la quemarán con fuego por no haber aceptado ser “salada con fuego” (Mr. 9:49).

 

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