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Apocalipsis: La mujer y el dragón (23)

Apocalipsis 12

La mujer y el dragón

 1 Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. un 2 Estaba embarazada y gritaba de dolor mientras ella estaba a punto de dar a luz. 3 A continuación, También apareció otra señal en el cielo: un enorme dragón rojo con siete cabezas y diez cuernos y siete coronas sobre sus cabezas. 4 Su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. El dragón se paró delante de la mujer que estaba a punto de dar a luz, por lo que podría devorar a su hijo en el momento de su nacimiento. 5 Ella dio a luz a un hijo, un hijo varón, que “va a regir a todas las naciones con un cetro de hierro. ” Y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. 6 Y la mujer huyó al desierto a un lugar preparado para ella por Dios, donde podría ser atendido por 1.260 días. Nueva Versión Internacional, © 2010 (NVI)

                                                                                                                                 

Podríamos llamar con toda razón a este capítulo “el cuadro celestial del gran suceso de todos los tiempos”, ya que se trata nada menos que del relato del nacimiento del hijo varón, es decir, Jesucristo, y a su vez de la manifestación paralela y simultánea de los poderes satánicos con el propósito de destruir al Mesías.

Como vemos en el relato del apocalipsis no hay fechas precisas. A veces las figuras hablan del pasado y otras de un posible presente. No parece haber límites espacio – temporales.

Esto nos lleva a la narración de los evangelios, que nos presenta durante la vida de Cristo en la tierra una activa y frenética obsesión diabólica por destruirle. Así se refleja en cada período de su ministerio.

También observamos como Herodes intenta destruir al niñito Jesús tratando de persuadir a los magos que le revelaran el lugar de su nacimiento. Hay en el ministerio de Jesús relatos de frecuentes posesiones demoníacas y la oposición maligna que dan como resultado la crucifixión de Cristo. Claro que todo ello bajo el permiso soberano de Dios.

Así que este capítulo nos ampliará nuestra comprensión de los hechos como se daban en el mundo espiritual. Verdadero campo de batalla entre Dios y el diablo.

Notemos que hasta aquí el desarrollo de la apertura de los sellos y las trompetas ha llegado hasta el juicio final y  de la suerte del mundo.

Ahora, sin embargo, Juan vuelve al punto de partida y en una secuencia de visiones antes omitidas el escritor y protagonista apuntará a la suerte futura de la iglesia y su papel protagónico en la historia humana.

A – LAS FIGURAS Y SU POSIBLE SIGNIFICADO

a-      La mujer. Generalmente, la interpretación de que se refiere a la iglesia es la más aceptada. Como también en primer término el pueblo de Dios, Israel. Es decir, la iglesia de Reyes y Profetas del Antiguo Testamento. En el vr.1 Juan comienza diciendo que “apareció en el cielo una gran señal” la imagen de la mujer era realmente gloriosa y llena de luz, característica esta usada por los judíos para expresar la gloria de Dios. Otra versión dice: “una mujer envuelta en el sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre la cabeza una corona de doce estrellas.”    

Todo este entorno de gloria, sin embargo, no impide el hecho, de que “clamaba con dolores de parto y las ansias de parir.” No cabe aquí detenernos sino solo de paso, para acotar que en la teología católica, los defensores del sentido mariológico ven es esta figura a la virgen María. Aunque esto para ellos, llamativamente, es una contraposición, pues el texto nos dice que gritaba con dolores de parto, y la tradición católica enseña que “la santísima virgen dio a luz a Jesús de una manera virginal y sin dolor.” Por otra parte, el Vr.17, habla “del resto de la descendencia de ella”, dando a entender los otros hijos que habría tenido, otra de las tantas evidencias bíblicas, a pesar de lo cual ellos enseñan que “María fue siempre virgen y tuvo un solo hijo Jesucristo.”

La interpretación más adecuada – volviendo entonces – seria ver en esta figura al Israel de Dios. Esto tiene bastante peso si comparamos pasajes del antiguo testamento en que Israel es representado bajo la figura de una mujer. Ver por ejemplo: Os. 2:19,20; Jer. 3:6-10 y Ezeq. 16:22.

Además también es notable que en el vr.6 Juan relata expresamente que la mujer huye al desierto donde fue alimentada. Sabemos por el libro de Éxodo que Israel huye de Egipto al desierto de Sinaí, allí es alimentado por Dios, hasta que se vuelve un pueblo fuerte, capaz de enfrentarse con sus enemigos.

Así, la mujer representa al pueblo de Dios personificado. Y nuestra pregunta es: ¿Qué pueblo es éste? ¿El del Antiguo testamento ó el nuevo Israel, es decir la iglesia de Cristo?

Antes de responder notemos que en el vr.17 Juan deja ver claramente que está hablando de la iglesia cristiana ya que presenta a la mujer como la madre “de los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.” Vr17b.

Resumiendo entonces: la mujer de nuestro texto representa en primer lugar, al Israel del antiguo testamento, del cual nace Jesucristo según la carne y en segundo lugar, representa al nuevo Israel, es decir, a la iglesia, que será el blanco de todos los ataques del dragón.

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