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Apocalipsis: “¬°Miren que vengo pronto!” (58)

Apocalipsis: ¬°Miren que vengo pronto! (58): profecias biblicas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¬ę¬°Miren que vengo pronto! Traigo conmigo mi recompensa, y le pagar√© a cada uno seg√ļn lo que haya hecho. Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el √öltimo, el Principio y el Fin. (22:12,13).

La voz de Cristo anuncia la inminencia de su tribunal para los justos, 1 Corintios 3:11-15, y el trono blanco para los incrédulos, Apocalipsis 20:11-15.
En Hebreos 11:6, √Čl es el gran ‚Äúgalardonador.‚ÄĚ “La palabra describe especialmente las recompensas divinas dadas a los creyentes por la cualidad moral de sus acciones. Su valor para el obrero individual variar√° de acuerdo con el trabajo que haya realizado.” (Ver Hebreos 11; Mateo 20:8 y 2 Timoteo 4:8).

Por otra parte, una vez mas si comparamos esta descripción que el mismo Cristo hace de su persona con 1:18, e Isaías 44:6 y 48:12, se prueba que Cristo era la manifestación visible del Jehová del Antiguo Testamento. Otra vez, el mismo declara también la realidad de que toda la historia humana tiene su comienzo y su final en su persona.

“Dichosos los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida y para poder entrar por las puertas de la ciudad. Pero afuera se quedarán los *perros, los que practican las artes mágicas, los que cometen inmoralidades sexuales, los asesinos, los idólatras y todos los que aman y practican la mentira.
‚ÄúYo, Jes√ļs, he enviado a mi √°ngel para darles a ustedes testimonio de estas cosas que conciernen a las iglesias. Yo soy la ra√≠z y la descendencia de David, la brillante estrella de la ma√Īana.‚ÄĚ (22:14-16).

Apocalipsis: ¬°Miren que vengo pronto! (58): profecias biblicas

Un nuevo amanecer experimentando los frutos del √°rbol de la vida

Ya conocemos que la gran dicha del cristiano ser√° haber lavado sus ropas en la sangre preciosa del Cordero. El √°rbol de la vida representa todo lo bueno y lo mejor que hab√≠a en el coraz√≥n de Dios para el hombre reci√©n creado y que Ad√°n y Eva perdieron. La sangre preciosa de Cristo es la que nos capacita ‚Äúpara tener derecho al √°rbol de la vida‚ÄĚ y comer de su fruto. En Cristo el gozo inefable de la comuni√≥n con Dios es recuperado. Y por lo tanto tambi√©n sus bendiciones nos son restituidas.

Las puertas del cielo solo est√°n abierta para hombres redimidos. No porque se cierren en alg√ļn momento. Sino porque el malo simplemente nunca llegar√° a ese lugar. ¬°Cuanta fascinaci√≥n nos embarga nuestro esp√≠ritu al imaginarnos caminando hacia la santa ciudad! Vislumbrar sus puertas y ser alumbrados por la gloria divina que de ella se irradia!

Est√° claro quienes se quedar√°n fuera de tan bendita ciudad. Ya enumeramos y analizamos toda esta diferente clases de pecado y lo que significaban.

En el verso 16, que Juan se lo atribuye directamente al Jes√ļs, vemos en primer lugar como es com√ļn en todo el libro, la actividad angelical como verdaderos ministros tambi√©n en los asuntos de la revelaci√≥n de las cosas venideras. Pero en segundo lugar, el mandamiento de no acallar este mensaje, sino por sobretodo darlo a conocer a las iglesias. Y no descuidar la lectura y el estudio de un libro tan alentador para los fieles peregrinos que a trav√©s de diversas pruebas llegar√°n a las puertas del cielo

En esta frase “la ra√≠z…de David, la brillante estrella de la ma√Īana”. Wiersbe ofrece un bello comentario al observar que “los t√≠tulos de nuestro Se√Īor en vers√≠culo 16 son de lo m√°s interesantes. La ra√≠z se sepulta en la tierra donde nadie la puede ver, pero la estrella est√° en el cielo donde todos pueden verla. En la ra√≠z y linaje de David tenemos a Jes√ļs jud√≠o, nombre nacional; pero en la estrella resplandeciente de la ma√Īana tenemos su nombre universal. Uno habla de humildad, el otro de majestad y gloria‚ÄĚ.

Como la ra√≠z de David, Jesucristo trajo a David en existencia. Como linaje de David, Jes√ļs vino a este mundo, nacido jud√≠o del linaje de David. Tanto la deidad y la humanidad de Jes√ļs son evidentes aqu√≠.
Este enigma, fue irresoluble para los fariseos, cuando Jes√ļs los confundi√≥ en Mateo 22:41-45.
“La estrella de la ma√Īana anuncia la llegada de la aurora. Jesucristo vendr√° por su Iglesia como la estrella de la ma√Īana, pero cuando √Čl vuelva a juzgar, ser√° como el Sol de justicia en ardiente furia‚ÄĚ.

Veamos tambi√©n que para “estrella resplandeciente”. El griego enfatiza la cualidad de la estrella al decir “la estrella, la resplandeciente, la de la ma√Īana”. Cuando las profec√≠as del libro hayan sido cumplidas, entonces ser√° terminada la oscuridad de la tribulaci√≥n y llegar√° el alba del milenio.

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