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El Espíritu Santo: Hablar otras lenguas (24).

X – HABLAR OTRAS LENGUAS
 “Y comenzaron a hablar otras lenguas según el Espíritu Santo les daba que hablasen” (Hch. 2:4). Esta fue la evidencia que vino inmediatamente después de que los discípulos fueron revestidos con el Espíritu Santo. Habia 120 personas en el aposento alto, y nos dice claramente la palabra de Dios, que TODOS fueron llenos del Espíritu Santo y que TODOS comenzaron a hablar otras lenguas.

La evidencia clara de que cada discípulo fue lleno del Espíritu Santo en esa ocasión fue cuando demostraron la habilidad sobrenatural para hablar en lenguas que ellos nunca habían estudiado.

C) ÉL NOS OTORGA PODER PARA EL SERVICIO
 
 “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos…” (Hch. 1:8).

Jesús usó el término griego dunamis (traducido como poder), del cual derivamos la palabra dínamo. Un dínamo es una máquina que genera un suministro de energía consistente y continua.

Así que el Espíritu Santo dentro de nosotros genera poder que nos capacita para ser testigos para Cristo.

D) ¿POR QUÉ HABLAR OTRAS LENGUAS?
 ¿Cuál es el propósito o beneficio del hablar en un lenguaje que uno no comprende? Las siguiente es una lista breve de algunos del los beneficios de tener comunión con Dios en lenguajes dados por el Espíritu.
 
1 – Es una evidencia bíblica inicial consistente del bautismo en el Espíritu Santo.
 
 “Y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” (Hch. 2:4).
“Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.” (Hch. 10:46).“…vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.” (Hch. 19:6). Dios dice a través de Pablo: “Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas…” (1 Cor. 14:5).
Pablo también dijo: “Doy gracias a Dios que hablo en lenguas mas que todos vosotros…” (1 Cor. 14:18).

Note el énfasis íntimo: “Doy gracias a Dios…” El hablar a Dios en lenguaje del Espíritu aumenta y fortalece la conciencia personal de las relaciones y comunión íntima de uno con Dios. Pablo dio gracias a Dios por la habilidad de hablar en lenguas, ya que esto solo puede ser otorgado por Dios, a través de su Espíritu; el PRIVILEGIO de hablar en tales misterios sagrados e íntimos (1 Cor. 14:2); por la DISPONIBILIDAD de esas ricas bendiciones – que en cualquier tiempo, en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia, una persona puede tener una comunión íntima con Dios. Podemos orar, cantar, expresar nuestra gratitud, bendecir a Dios en el Espíritu, etc… Nuestra mente para este tiempo esta neutral (1 Cor. 14:14); así que debemos sentirnos reposados, refrescados y edificados por este ejercicio espiritual.

2 – Esa es la voluntad de Dios para nosotros.

 

Dios dice a través de Pablo: “Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas…” (1 Cor. 14:5).Pablo también dijo: “Doy gracias a Dios que hablo en lenguas mas que todos vosotros…” (1 Cor. 14:18).Note el énfasis íntimo: “Doy gracias a Dios…” El hablar a Dios en lenguaje del Espíritu aumenta y fortalece la conciencia personal de las relaciones y comunión íntima de uno con Dios. Pablo dio gracias a Dios por la habilidad de hablar en lenguas, ya que esto solo puede ser otorgado por Dios, a través de su Espíritu; el PRIVILEGIO de hablar en tales misterios sagrados e íntimos (1 Cor. 14:2); por la DISPONIBILIDAD de esas ricas bendiciones – que en cualquier tiempo, en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia, una persona puede tener una comunión íntima con Dios. Podemos orar, cantar, expresar nuestra gratitud, bendecir a Dios en el Espíritu, etc… Nuestra mente para este tiempo esta neutral (1 Cor. 14:14); así que debemos sentirnos reposados, refrescados y edificados por este ejercicio espiritual.

3 – Es un medio terapéutico de limpieza y liberación.
En Romanos 8:26, Pablo nos relata respecto a que una de nuestras debilidades humanas es que no siempre sabemos porqué cosas orar como deberíamos.

Algunas veces estamos conscientes de que necesitamos ayuda, pero no entendemos que es lo que realmente esta mal y como orar al respecto.No obstante, el Espíritu supera tal insuficiencia por nosotros.

El examina nuestros corazones y descubre exactamente dónde estamos que nos hace falta. El sabe además cual es en la mente del Espíritu – la voluntad de Dios para nosotros.

Luego comienza a ora por nosotros según la voluntad de Dios, llevándonos de esa manera a la armonía con tal voluntad. El hecha fuera todos los consejos, inhibiciones y pensamientos negativos que nos han impedido. El nos induce hacia todo lo que sea positivo y hacia los propósitos buenos de Dios para nuestras vidas.

Esa clave de suplica del Espíritu a nuestro favor es uno de los medios más poderosos que Él usa para la “renovación” del espíritu de nuestra mente.

 

4 – Es un recurso de edificación personal. 
“El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica.” (1 Cor. 14:4). Es del término edificar que el vocablo edificio se deriva. Edificar es fortificar, mantener firme o estable.

Cuando hablamos en lenguas, aunque las palabras parezcan un misterio para nuestro intelecto humano, nos estamos edificando a nosotros espiritualmente. Crecemos cada vez mas fuertes cuando practicamos este don.

5 – Es una esfera de íntima comunión espiritual con Dios.
 
 “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios (1 Cor. 14:2).

El propósito principal de este ejercicio espiritual de hablar en lenguas no es que hablemos para los hombres, sino para tener comunión con Dios. Al tener comunión con Dios de esta manera, somos libres de las limitaciones y restricciones de nuestra mente finita. No estamos restringidos a hablar únicamente de las cosas que hemos aprendido por nuestro intelecto.

Somos libertados para hablar también de cosas que somos enseñados intuitivamente por el Espíritu de Dios (1 Cor. Cap. II). Tenemos comunión con Dios acerca de las cosas profundas, cosas que aún siguen siendo misterio para nuestras mentes finitas.

Esta es la profundidad de la comunión de la cual David habló: Un abismo llama a otro… (Sal. 42:7). La profundidad de nuestro ser espiritual tiene comunión con las profundidades del ser de Dios, y viceversa.

6 – Esto nos mantiene conscientes de que el Espíritu Santo mora en nuestro interior.

 Cada vez que hablamos en lenguas, estamos inmediatamente conscientes del movimiento y actividad del Espíritu Santo dentro de nosotros. Nuestra íntima conciencia de la morada del Espíritu dentro de nosotros aumenta a medida que continuamos con Dios en esas palabras que el Espíritu hable a través de nosotros. Somos canales que el Espíritu utiliza para comunicar la adoración y la alabanza al Padre.

7 – Nos permite confiar en Dios mas completamente.

Desarrollarse en la vida del Espíritu es un caminar de fe. Cada expresión en lenguas es un acto de fe. A medida que Dios comienza a llevarnos del reino o esfera de la edificación del Cuerpo de Cristo (1 Cor. 14:6), cada nueva fase es un paso nuevo de fe.

8 – Es una liberación de emocional positiva.

El bautismo en el Espíritu Santo no es una experiencia emocional en su origen, sino espiritual. Sin embargo, nuestras emociones responden inevitablemente a esta experiencia y se envuelven en ella. Nuestras emociones son frecuentemente tocadas por el Espíritu, y le conferimos expresión por medio del estímulo del Espíritu. Esto no es algo nocivo o negativo. Por el contrario, es algo saludable y beneficioso.

Demasiados cristianos procuran negar o suprimir completamente sus emociones, como si hubiera algo malo o pecaminoso acerca de la expresión emocional. Pero esto no debe ser así. Somos seres emocionales. Dios fue quien nos creo de esa manera. A fin de que podamos funcionar a plenitud, deberá haber expresión emocional de tiempo en tiempo.

Cuando esta expresión es inducida y animada por el Espíritu dentro de nosotros, podemos estar seguros de que será la expresión emocional mas saludable y agradable posible. De seguro que nos limpiará, liberará, fortalecerá y edificará. No sienta temor de ella; confiérale salida libre a tales expresiones. De seguro que estará más saludable y feliz al hacerlo.

 

9 – Es una oportunidad para DAR GRACIAS a Dios aceptablemente.
 ¿Se ha sentido usted incapaz de expresar adecuadamente su gratitud y aprecio a Dios? ¿Parecen sus palabras demasiado débiles para expresar la gratitud que siente en su interior? Entonces he aquí la manera de hacerlo.

Pablo dice que podemos “… bien dar gracias…” (1 Cor. 14:17), por medio de expresar gratitud a Dios por el Espíritu en el lenguaje que El nos dé. Al expresar las gracias de esta manera, usando el don de lenguas, es algo superior a cualquier cosa que nuestra mente humana pudiera pensar o decir. Esto irrumpe a través de nuestras limitaciones, y ministra a Dios en el Espíritu (Jn 4:24).

10 – Esto capacita a uno a orar en el Espíritu.

“¿Qué pués? Oraré con el espíritu pero oraré también con el entendimiento” (1 Cor. 14:15). “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestras debilidades, pues que hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Rom. 8:26,27).

“Pero vosotros, amados, edificados sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo” (Jud. 20).

11 – Es un recurso de renovación y reposo.

 “Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales Él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio…” (Is. 28:11-12).

El tener comunión con Dios en Lenguas es una experiencia tranquilizadora y refrescante. El cuerpo y la mente pueden reposar completamente. No tenemos que pensar lo que tenemos que decir después ni como decirlo. El Espíritu fluye a través de nuestra comunión perfecta con el Padre, y recibimos el beneficio de esa hermosa comunión. Es un tónico para el espíritu, alma y cuerpo.

12 – Es un ministerio de Alabanza y Adoración.

 “…les oímos hablar en otras lenguas LAS MARAVILLAS DE DIOS” (Hch. 2:11).

“Porque los oían que hablaban en lenguas, Y QUE MAGNIFICABAN A DIOS” (Hch. 10:46).

“Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en nuestros corazones” (Ef. 5:19).

Muy a menudo cuando hablamos en lenguas, el Espíritu esta adorando, alabando y loando a Dios. El Espíritu está magnificando las obras maravillosas de Dios a través de nosotros. ¡Que privilegio y gozo que El pueda utilizar nuestros labios para pronunciar loores tan elevados a Dios!

13 – Esto incluye cantar Cánticos en el Espíritu.

 “… cantaré en el espíritu, pero también con el entendimiento.” (1 Cor. 14:15).

“… cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.” (Ef. 5:19; Col. 3:16).

14 – Es un medio escritural de mantener la plenitud del Espíritu Santo.

 “… antes bien sed llenos del Espíritu… hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales.” (Ef. 5:18,19). El ministrar a Dios en otras lenguas es un medio valido de mantenernos llenos del Espíritu. Por consiguiente, debemos hacer esto diariamente, y muchas veces al día.

15 – Con interpretación es un medio para edificar a otros.

 “Porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.” (1 Cor. 14:5b).

Nuestra lengua personal, devocional o usada para la oración es de edificación para el que la ejercita. Solamente la persona individual es edificada por su uso. No obstante, esa lengua puede ser una bendición para los demás si es interpretada. Así es que el que habla en lenguas debe orar también por si interpretación, a fin de que otros creyentes reciban edificación.

16 – Es una llave para traer la mente de Cristo sobre nuestras mentes.

Santiago enseña que la lengua es el centro de control de un hombre. Es como el timón de un barco, y como el freno en la boca del caballo (Stg. 1:26; 3:1-18).

Cuando ofrecemos nuestro centro de control al Espíritu Santo, El comienza a llevar nuestra conversación y conducta hacia el control de Cristo.

Nuestro sometimiento al Espíritu Santo tocante al don de lenguas es como la liberación de las aguas dulces de la vida, la palabra de Dios. Por medio de usar este don regularmente, encontraremos fuerza para resistir las conversaciones negativas y de crítica – lo que santiago llama aguas amargas.

Es un medio de producir la mente de Cristo en nosotros, a fin de que podamos hablar únicamente aquellas cosas que sean útiles para nuestra propia edificación y para de quienes nos oyen.

 

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