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EL ORIGEN DE LAS ENFERMEDADES DEL ALMA (Pte 9)

EL ORIGEN DE LAS ENFERMEDADES DEL ALMA (Pte 9): sanidad interior Ā 

A) DEFINICIƓN DE SANIDAD INTERIOR.

 

CĆ³mo mencionamos anteriormente, ella se fundamenta en el propĆ³sito que Dios tiene para la vida de sus hijos. Reiteramos, pues, es de suma importancia lo que Pablo decĆ­a a los Filipenses: ā€œAquel que comenzĆ³ la buena obra LA PERFECCIONARA hasta el dĆ­a de Jesucristoā€ (Fil. 1:6). Esto nos enseƱa que desde el dia que aceptastes a Jesucristo en tu vida, el EspĆ­ritu Santo, comenzĆ³ un proceso que habrĆ” de continuar hasta que El SeƱor venga a buscar a su iglesia, en cada uno de sus hijos. El propĆ³sito de Dios es no dejar nada incompleto en sus hijos, perfeccionando sus vidas mediante una sanidad total.

 

Otra expresiĆ³n de Pablo sumamente importante es la de 1 Tesalonicenses 5:23, aquĆ­ nuevamente el apĆ³stol afirma que Dios darĆ” fĆ­n a la obra que comenzĆ³ en sus hijos. En esta obra gradual, cada parte serĆ” finalizada por Dios; y el texto hace referencia a tres Ć”reas de la vida donde se efectuarĆ” esta obra: espĆ­ritu, alma Psique) y cuerpo.

 

Se hace referencia, en ambos casos, al dĆ­a en que JesĆŗs vendrĆ” a buscar a los suyos. Y la iglesia de Dios, estĆ” de alguna manera, llamada a prepararse para ese dĆ­a. La Biblia enseƱa que Cristo viene a buscar a su iglesia, pero no a una iglesia cualquiera, ni a una determinada denominaciĆ³n religiosa; El viene a buscar una iglesia sin manchas y sin arrugas. Una iglesia libre de pecado al que El haya sanado todas y cada una de sus heridas.

 

Concluyendo entonces decimos que LA SANIDAD INTERIOR ES LA OBRA DEL ESPIRITU SANTO, SANANDO, LIMPIANDO Y LIBERANDO LAS AREAS DEL ESPIRITU, ALMA Y CUERPO, CON LA FINALIDAD DE QUE EL CREYENTE VIVA Y EXPERIMENTE EL SEƑORIO ABSOLUTO DE CRISTO Y LA PLENITUD DEL ESPIRITU SANTO SOBRE SU VIDA.

 

B) ENFERMEDADES DEL ALMA ā€“ SUS CAUSAS-

 

ExĆ­sten muchas causas que pueden lastimar el alma permanentemente. Y debemos remontarnos aquĆ­ en lo posible, hasta las mas tempranas memorias de la infancia de una persona. AĆŗn de lo que luego serĆ” informado, es decir, lo que estĆ” relacionado con la actitud de sus padres cuando reciĆ©n estaba en el vientre de su madre. PsicĆ³logos y educadores, concuerdan en afirmar que los primeros cinco aƱos, son cruciales para la formaciĆ³n del carĆ”cter y personalidad de ese futuro jĆ³ven o adulto.

 

Antes serĆ­a bueno aclarar, que en la evoluciĆ³n formativa de cada ser humano, exĆ­sten dos series de influencias:

La primera es de orden hereditario: Tiene que ver con lo innato, con las caracterĆ­sticas morfolĆ³gicas, se vincula con lo temperamental, con el tono afectivo.

La segunda es de orden adquirido: Es aquello que incorporamos, que experimentamos en el contexto fƭsico y social en el que nos encontramos. Estas experiencias van a estar asociadas al carƔcter, es decir a las distintas marcas que llevamos, como producto de nuestro contacto con el mundo exterior.

 

La experiencia de los distintos especialistas en el campo del conocimiento humano, como Pediatras, PsicĆ³logos, MĆ©dicos, Enfermeros y Asistentes sociales, etc… coinciden, con los aƱos de experiencia pastoral en reconocer que muchas alteraciones emocionales y espirituales de una persona adulta, se relacionan con vivencias traumĆ”ticas infantiles. Distintos tipos de miedos, angustias, sentimientos de culpa, bajo autoestima, etc…, tiene su orĆ­gen en los primeros aƱos de la vida.

 

RefiriĆ©ndonos a esto, alguien dijo que un bebĆ© reciĆ©n nacido es como un vaso vacĆ­o, que llega a este mundo para ser llenado con amor, afecto, protecciĆ³n y cuidado (provisiĆ³n).

Si en algunas de estas cuatro Ɣreas, hemos tenido carencias importantes, eso se reflejarƔ en nuestra vida adulta.

 

ĀæCĆ³mo dar amor, si cuando niƱo no lo recibimos? De allĆ­ por ejemplo el fracaso de muchas relaciones familiares. Pero, Ā”gracias a Dios!, que a mediad que avanzamos veremos que a travĆ©s de Jesucristo podemos ser sanados, y aprender a recibir y dar amor.

 

De aquĆ­ se desprende que del cuidado y la asistencia que los padres (Ćŗ entorno familiar) brinden a esa criatura que llega indefensa al mundo, serĆ” fundamental para su evoluciĆ³n. Ellos pueden transmitirle seguridad y/o angustia, pueden cuidar a su hijo o abandonarlo a su propia suerte. Pueden constituirse tanto en agentes de salĆŗd como de enfermedad para el niƱo. Nuestro prĆ³ximo anĆ”lisis sera entonces, una vez definido el tĆ©rmino ā€œheridaā€ o ā€œtraumaā€, desarrollar las conductas que las producen.

 

OraciĆ³n: ā€œSeƱor JesĆŗs permite que el amado EspĆ­ritu Santo, me ayĆŗde a recordar mientras hago este estudio, aquellos recuerdos que son importantes traer a tu presencia para ser sanados por tu obra redentora en la Cruz. Gracias porque en tĆ­ hay provisiĆ³n suficiente. AmĆ©n!ā€

 

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