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SANIDAD INTERIOR: “esp√≠ritu, alma y cuerpo…” (Pte 7).

SANIDAD INTERIOR: espíritu, alma y cuerpo... (Pte 7).: sanidad interior  C) ESPIRITU, ALMA Y CUERPO: COMO SE RELACIONAN.

1- ALMA Y CUERPO

Nuestro cuerpo recibe información (a través de la vista o los ojos, de los oídos al escuchar, del olfato por medio de la nariz) por vía de los sentidos físicos.

Esta informaci√≥n es entonces recibida por el “alma”. (Percibir significa interpretar, juzgar y entender lo que hemos recibido. A fin de hacer esto, es vital que dependamos de nuestra raz√≥n y memoria).

El cómo pensemos y sintamos acerca de una situación determinará que acción tomaremos. En otras palabras, nuestra voluntad ahora entra en escena.

Entonces haremos o diremos algo (una respuesta corpórea- del cuerpo). Así que, nuestra alma trabaja con el cuerpo y vicebersa.

2- Espíritu y Alma

Estas relaciones (inter-acciones) entre estas tres partes del hombre son entendidas de la siguiente manera:

El “esp√≠ritu” del hombre no est√° completamente en operaci√≥n debido al pecado.

Antes de nacer del “Esp√≠ritu Santo” (nacer de nuevo), el esp√≠ritu del hombre est√° incapacitado ‚Äď en otras palabras, no funciona apropiadamente ni en armon√≠a con el Esp√≠ritu de Dios.

Cuando el hombre se arrepiente y recibe a Cristo como su salvador, su espíritu comienza a responder y a interaccionar con el Espíritu de Dios.

3- Espíritu Santo y alma

San Pablo, hablando del hombre natural (criatura racional), y que tambien desde otra perspectiva af√≠n podriamos llamar “hombre alm√°tico”, nos lo describe con estas palabras: “…pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Esp√≠ritu de Dios, porque para √©l son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”. (1 Corintios 2:14).

El prop√≥sito de Dios es que todas las funciones del alma del hombre est√©n bajo el Se√Īor√≠o o direccion del Esp√≠ritu Santo. El fruto, los dones y gracias otorgadas por el Esp√≠ritu Santo capacitan a la criatura reci√©n nacida en Cristo para que vaya creciendo en El, a medida que va obedeciendo la palabra de Dios.

Si contristamos al Esp√≠ritu Santo con nuestras acciones naturales o racionales pecaminosas, retendremos su fluir a trav√©s de nuestras vidas. Entonces volveremos a caer en nuestra antigua o pasada manera de vivir (la manera sensual y natural del hombre viejo). La Biblia denomina a esto “carnalidad” o “vivir en la carne” (Lea Rom. 8:5; G√°l. 5:16-26).

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