«¿La Salvación se Pierde?»…

¿La salvación se pierde cuando uno peca ? Ayudarme a entender este tema.”

No creo que no haya cristiano, sincero en su corazón, que no se haya hecho esta pregunta. Ahora bien, debido a que son respuestas y no estudios completos (lo que llevaría mucho mas tiempo y espacio) trataremos de ser concretos. A la vez que daremos datos bíblicos para que cualquiera pueda profundizar el tema mediante su propio estudio en la biblia.

En este caso responderemos a la pregunta reflexionando sobre dos aspectos ligados a la misma. Esto es: 1- ¿La salvación se pierde? 2- ¿que debe hacer el cristiano cuando peca?

1- ¿La salvación se pierde?

Cuando nos acercamos a las páginas de la biblia con objetividad, encontramos con sorpresa que hay suficientes cantidad de textos bíblicos  ya sea para afirmar que la salvación se pierde, como también  que no se pierde. ¿es esto un problema? Sólo si tomamos textos aislados. Olvidando así  que la biblia debe estudiarse como un todo. Ya que toda la biblia es palabra de Dios.

Lo primero que tenemos que ver entonces es, lo que Dios afirma acerca de la salvación. Lo veremos en este orden:

a) Dios no quiere que nadie se pierda. 2 Pedro 3:9 Es muy importante que usted lea los textos que iremos mencionando.

b) Dios no envió a Jesús para condenar sino para salvar a la humanidad. S. Juan 3:17

c) Así, el regalo de Dios para los que se arrepienten y creen es la vida eterna. Lucas 5:32; S.Juan 3:3; Romanos 6:23.

La biblia es muy clara en esto. El deseo del corazón de Dios es que cada ser humano sea salvo. Y esa es la oportunidad que se nos brinda a través de Jesucristo. Dios siempre quiere lo mejor para nosotros. S. Juan 316; Lúcas 19:10; Romanos 5:8.

En segundo lugar, la biblia afirma que hemos nacido de nuevo. Dios lo dice, así que nunca dude. Aún así puede meditar en los siguientes textos. I Pedro 1:3-5; Juan 10:27-29; Romanos :38,39 y Efesios 1:13.

En tercer lugar, aunque usted es salvo, la biblia nos alerta de que ¡no debemos descuidar nuestra salvación! ¿Qué quiere decir esto? El Nuevo testamento afirma reiteradamente que aunque ya hemos recibido la salvación esta todavía no se ha consumado. Lea I Tes. 5:8-10 note que Pablo por un lado le dice a los creyentes de Tesalónica que se vistan “con la esperanza de salvación cómo yelmo.” Y luego añade que Dios nos ha puesto “…para alcanzar salvación.” Así vemos que la salvación es nuestra en el presente pero debe consumarse en el futuro. Parece contradictorio pero no lo es. De la misma manera, por ejemplo, cuando una persona ha recibido una herencia y está legalmente todo establecido, pero hasta que no se cumplan las condiciones que pueden ser, hechos concretos, fechas etc. no podrá disfrutar plenamente de la misma. Sin embargo mientras espera es el dueño de la herencia. Así con el cristiano y su herencia o salvación.

Relacionado con esta advertencia el escritor de hebreos nos exhorta,  casi con desesperación santa, a no descuidar nuestra salvación. Lea Hebreos 2:1 atentamente. El v.1 nos advierte del peligro de “deslizarnos” , el v.2 la consecuencia para los que desobedecen deliberadamente y el v.3 dice: “¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande…?”

Así vamos concluyendo, que aunque somos salvos, cada día debemos vivir en una actitud de arrepentimiento. Con el deseo de vivir en santidad. Es importante entender, que es imposible que un cristiano no peque. Aun pablo expresaba su conflicto con el pecado en su propia naturaleza humana cuando decía “no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago” y pone fin a su lucha interior exclamando “gracias doy a Dios por Jesucristo señor nuestro.” Lea Rom. 7: 15-25. El ser cristiano no me libra todavía de mi naturaleza pecadora. Lo que debe quedar claro es que el pecado siempre en la vida del cristiano debe ser una excepción  nunca una forma de vida. La salvación no se pierde cuando pecas a menos que lo hagas deliberadamente y decidas vivir voluntariamente lejos de Dios. En ese caso vale la advertencia “¿cómo escaparemos si descuidamos…?”…el descuidado es el que no le importa la salvación, mientras que el verdadero cristiano siente la necesidad de buscar a Dios en arrepentimiento, día a día, y de agradarle.

2- ¿Qué debe hacer el cristiano cuando peca?

Es normal que luego que hemos pecado nos sintamos deprimidos y con un hondo sentimiento de culpa. En realidad esto es bueno. El Espiritu Santo nos muestra su tristeza para que reflexionemos y nos volvamos a Dios en arrepentimiento.

Lo primero que debemos hacer es volver a Dios y pedirle perdón. Debemos hacerlo cuanto antes. Alguien dijo que lo importante no es las veces que te caes sino lo rápido que te levantas. Dios es nuestro padre. No nuestro juez. Es un padre misericordioso. El es paciente y todo amor.

Lo segundo, creerle a su palabra. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” I Juan 1:9 Una vez que le cuenta a Dios su falta y le pide ayuda para superar ese hábito o debilidad, quédese tranquilo, recuerde que él es fiel y justo. No usted. El. Y él a ha decidido amarle y perdonarle siempre. Ah! Y no se preocupe si ha veces tiene que ir muchas veces en un dia…su amor es eterno. Isaías 1:18

En tercer lugar, eche fuera de su mente el espíritu de condenación  Dios perdona y olvida. Haga usted lo mismo. El padre celestial te dice: “Yo, yo soy el que borró tus rebeliones por amor de mí mismo,y no me acordaré de tus pecados.” Isaías 43:25; Romanos 8:1 ¡Alégrese en el perdón liberador del padre por medio de Jesucristo! Y recuerde la salvación consiste en una decisión voluntaria de amar a Dios por sobre todas las cosas cada día.

“Amados míos, así como mientras estuve con ustedes, solían obedecer fielmente mis instrucciones, ahora que estoy lejos deben procurar mucho más hacer las cosas como corresponde a los salvos, obedeciendo a Dios con gran reverencia, apartándose de cuanto pueda desagradarle.” Fil. 2:12 (LA BIBLIA AL DÍA INTERNACIONAL).

Anote estos textos y memorice alguno de ellos para cuando sienta dudas del perdón o se sienta en condenación. Ef. 1:6,7; Salmo 85:2; 2 Cor. 5:17; Salmo 103:12; 1 Juan 1:9 y 2:1; Heb. 8:12; Isaías 1:18; 43:25; 55:7; Col. 2:13 y 3:13; Mar. 11:25; Jer. 33:8; Sal. 32:1,2

 

Preguntas y Excusas: «Creo que Dios es demasiado bueno como para condenar a alguien.»

 

Excusa: «Creo que Dios es demasiado bueno como para condenar a alguien.»

Respuesta: Eso no es lo que dice la Biblia. «Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos.

Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá» (Sal 1:5, 6).

Dios determina su salvación o condenación sobre la única base de su aceptación o rechazo de Jesucristo (Jn 12:48).

No es Dios quien es duro. Es el corazón del ser humano el que se endurece.

«Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios » (Ro 2:5).

Cada mensaje de Dios procura llevar a cada ser humano hacia el arrepentimiento (2 P 3:9).

Éste es el único y principal propósito de que el Padre enviara a su Hijo al mundo. Lea Juan 3:16 y 17.

 

Preguntas y Excusas: ¿Hay que Temer el Tribunal de Cristo?‏

5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 2 Corintios.

Pregunta: ¿Hay que Temer el Tribunal de Cristo?‏

Respuesta:Todos hemos de comparecer ante el tribunal de Cristo” (Romanos 14:10). El que no haya creído en Cristo tendrá que comparecer ante el tribunal de Dios (Apocalipsis 20:12) y será condenado. El mal que haya cometido de ninguna manera podrá ser borrado por el bien que haya hecho. Pero si acepté a Jesucristo no iré a juicio, porque el castigo que merecían mis faltas ya lo recibió Jesucristo, mi Salvador. “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

Sin embargo, como creyente tendré que presentarme ante el tribunal de Cristo para que todo sea puesto a la luz. Será el día del juicio de mis obras. No habrá ninguna condenación, ya que mis pecados han sido perdonados. Habrá una pérdida en relación con el mal que haya cometido… o una recompensa: el Señor recompensará todo el bien que haya hecho por él, incluso un vaso de agua dado en su nombre.

La idea del tribunal no me asusta, porque el juez que lo presidirá será mi Salvador, quien llevó él mismo mis pecados. Allí estaré en presencia de su perfecta gracia; conoceré su apreciación de mis hechos y me maravillaré de la inmensidad del amor divino. Esta perspectiva en el fondo es estimulante para mí, pues me hace ser consciente de la seriedad de la vida y me anima a vivir más cerca del Señor.

 

Preguntas y Excusas: “Ahora no puedo… tal vez mas adelante…”

 

Excusa: “Ahora no puedo… tal vez mas adelante…”

Respuesta: Cada vez que usted dice que no, le será más difícil decir que sí. El día y la hora es hoy.

He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” (2 Co 6:2).

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado. El tardarse al respecto, es una decisión por el camino equivocado.

Si oyereis hoy su voz,

No endurezcáis vuestros corazones.” (Heb 4:7).

Mañana es el día en el cual el hombre ocioso trabaja, el ladrón viene a ser honesto, el borracho es sobrio, etc. Mañana es un período que no se encuentra en ningún lugar excepto quizás, en el calendario del necio. El llamado de Dios no es un llamado para mañana, sino para hoy.

 

 

 

Preguntas y Excusas: «Tengo miedo a las persecuciones…»

Excusa: “Tengo miedo a las persecuciones…”

Respuesta: Es una cobardía negar a Jesucristo.

Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” Ap 21:8.

Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.” Mr 8:38.

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.” Ro 8:18.

Es todo o nada.

Si sufrimos, también reinaremos con él;
Si le negáremos, él también nos negará.” 2 T 2:12.

Cuando usted se une a una compañía selecta, tiene la oportunidad de la vida para realizar algo que vale la pena.

Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre.

Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas.” Lc 6:22,23.

El no le pide que haga algo por El que El no haya hecho por usted (He 12:2).

¡Que privilegio tan grande nos ha sido dado! ¡Vivir y morir para El! ¡Bendiciones!

 

Preguntas y Excusas: ¿Qué sucederá a los que mueren en la infancia?

Pregunta: ¿Qué sucederá a los que mueren en la infancia?

Respuesta: Siendo que Cristo murió por todos los pueblos y razas del mundo – y siendo que es necesario recibir la salvación por una decisión personal – es muy normal que surga esta pregunta.

Así que, lo primero que debemos comprender, es que los que mueren antes de alcanzar la capacidad mental para hacer una decisión personal, para aceptar o rechazar la obra que Cristo realizó a favor de todos, son cubiertos por su sacrificio expiatorio en la cruz. De manera que al partir de este mundo van directamente a la presencia de Dios, en el cielo. El pecado de rechazar el plan de Dios y su provisión para la salvación a través de Jesucristo, no es posible para un infante o un niño en su temprana edad.

En un punto del desarrollo mental, emocional y espiritual de un niño, él o ella es responsable de hacer una decisión consciente de creer y recibir la salvación en Cristo. Los niños pueden alcanzar ese punto en edades diferentes conforme al desarrollo personal de cada uno.

De aquí se desprende que es muy importante que las iglesias provean enseñanzas y ministerios evangelísticos al nivel apropiado de las edades de los niños en un lenguaje que ellos puedan asimilar para que puedan aceptar la salvación de Cristo.

Los niños pueden ser salvos; ellos también están capacitados para adorar, orar, aprender o memorizar porciones bíblicas y aun para ministrar a otros. Cada niño debe ser enseñado a funcionar como parte de una iglesia y cómo vivir como un discípulo de Jesús (Mt 18:1-6; 19:13-15).

En esta cuestión de la salvación para los que no han alcanzado todavía el desarrollo mental para hacer una decisión de recibir a Cristo, tenemos que dar gracias a Dios que El se revela en su Palabra como un Padre de amor (1 Jn 4:8). Su carácter es Santo y perfecto y conocemos de su gran misericordia y amor, de manera que con total confianza podemos declarar:

El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” (Gn 18:25).

He aquí, otra faceta maravillosa de la fe cristiana. El conocimiento de Dios trae esperanza. Su Palabra trae confianza a nuestro corazón. Y para los padres que han sufrido una pérdida, conocer que si ponen su confianza en Jesucristo, volverán a ver a sus niños y abrazarlos de nuevo. Sencillamente, porque Dios nos ama, y quiere lo mejor para nosotros (lee Jn 14:1-4). ¡Dios te bendiga!

 

 

¿Por qué no todos son salvos?

Pregunta: ¿Por qué no todos son salvos?

Respuesta: Las escrituras enseñan claramente que Cristo murió por toda la humanidad, y no solo por unos cuantos (Lea Juan 1:29; 3:16; 1 Timoteo 2:6; 4:10; Tito 2:11; Hebreos 2:9; 2 Pedro 3:9; 1 Juan 2:2).

La pregunta que debiéramos formularnos de una manera correcta, sería: “Si Cristo murió por todos, ¿por qué entonces no todos son salvos? Y encontraremos que la respuesta a este interrogante es bastante simple.

Sí, es cierto que Cristo murió y pagó con Su propia sangre por los pecados de toda la humanidad. Pero a fin de recibir y disfrutar los beneficios de esa salvación gratuita, cada individuo tiene que creer y recibir a Cristo como Salvador y aceptar su obra redentora de una manera personal.

Todos pueden ser salvos por el sacrificio de Cristo – y Dios no desea que nadie se pierda o perezca sino que todos se salven (2 P 3:9). No obstante, a fin de ser salvo, se requiere que la persona o el individuo haga una decisión – la de creer en Cristo (Juan 3:16).

Es importante entender, que dicha decisión debe ser tomada y expresada por cada persona. Esto está claramente explicado en Romanos 10:9 y 10:

«… que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación».

La provisión de la salvación por Cristo tiene que ser creída y recibida personal e individualmente por fe. Esta es la razón de porqué tenemos que compartir las Buenas Nuevas del Evangelio con otros (Ro 10:14; lea también a Juan 1:12 y 3:16).

Concluyendo, el sacrificio de Cristo es por toda la humanidad. Pero, nadie es salvo, si no toma una decisión clara y se compromete con Cristo como Señor y Salvador. Estimado lector: ¿Has tomado ya esta decisión? De ella depende el destino eterno de tu alma. No tardes, Cristo está a la puerta de tu corazón ¡invítale a entrar a tu vida!

 

Información Adicional:

Solo a modo de breve información, debemos decir, que el concepto erróneo de que todos son salvos, se debe a la teología universalista, que enseñó la Iglesia Católica a partir del siglo III, precisamente fecha de la creación de la misma con un edicto del emperador Constantino, el cual hacia católicos por imposición a todo un imperio hasta ese momento pagano.

A partir de allí se asoció la salvación con simplemente “pertenecer” a la iglesia a través de los llamados sacramentos. Esta teología universalista a continuado confundiendo hasta la fecha ha gente sincera que seguramente desearía ser salva. Ahora entremezclada con movimientos como la Nueva Era, Santería y ocultismo. Por supuesto, esto debido a que el propósito de satanás es distraer al ser humano para que no ponga sus ojos en Jesucristo como Salvador y así recibir el don de la salvación y vida eterna. No olvidemos entonces:

«Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos». (Hch 4:12).

 

Preguntas y Excusas: «¿Se debe Adorar a los Ángeles?…»

Pregunta: ¿Se debe adorar a los ángeles?

Respuesta: Los ángeles son seres creados (Neh 9:6). Como seres creados, son realmente inferiores a Dios en todo. Los ángeles son espíritus sin cuerpos (He 1:7), aunque en ocasiones se han mostrado con cuerpos, es decir teológicamente hablando lo que se describe como antropomorfismo, es decir en forma corporal (Capítulo 19 de Genesis; Jueces 2:1, Lucas 1:11-20). No son seres humanos quienes hayan muerto y quienes hayan sido glorificados; fueron creados separados y diferentes a las personas (1 Co 6:3; He 12:22, 23). Los ángeles no tienen los atributos de Dios, aunque su poder y conocimientos son mayores que los del hombre (2 S 14:20; 2 P 2:11). Ellos no se casan, como tampoco mueren (Mr 12:25; Lc 20:34-36). Son seres inteligentes y racionales, pero no son humanos ni divinos.

La terminologia “ángel” en hebreo significa mensajero. Los ángeles fueron creados para ser mensajeros o para servir a Dios en la categoría de mensajeros; para ejecutar su voluntad y propósitos (He 1:14). No obstante, hay ángeles que escogieron ser malos (Satanás y sus demonios), quienes se oponen a Su Reino y voluntad benevolente. Esos ángeles del mal no fueron creados para ser malos, sino que ellos escogieron la rebelión en lugar de la justicia. Siendo que ellos no pueden causar daño a Dios, esos ángeles del mal (demonios) procuran engañar y esclavizar la obra maestra de la creación de Dios – que no es otra que la misma humanidad (2 Co 11:3, 12-15).

Los verdaderos ángeles del cielo tienen, como su primordial papel, ministrar dando alabanzas y adorando al único Dios verdadero (Lc 2:13, 14; Ap 7:11, 12) y a su hijo, Jesucristo (He 1:6; Ap 5:11, 12). Los ángeles ministraron a Cristo cuando vivía sobre la tierra (Mt 4:11; Lc 22:43). Ellos nos ministran como herederos de la salvación (He 1:14). Ellos revelan la voluntad de Dios (Job 33:23).

Sin embargo, es de gran importancia notar que los ángeles no deben ser adorados. La Biblia claramente nos advierte contra tal práctica. La humanidad caída tiene la debilidad de adorar ídolos. Los israelitas – aunque ellos habían visto las señales y prodigios poderosos de Dios día y noche durante el éxodo de Egipto – con todo – demandaron a Aarón que les hiciera un becerro de oro para adorarlo (Capítulo 32 de Exodo).

Una idolatria similar continúa hasta el dia de hoy, a medida que la gente pecadora se mantiene intercambiando la adoración de un Dios glorioso por la adoración hacia la gloria corruptible de las cosas que han sido creadas (Ro 1:21-25). La adoración de los ángeles es prohibida (Col 2:18; lea también en Apocalipsis 19:10; 22:8, 9). Es también prohibido adorar alguna cosa o a alguien que no sea Dios y a Jesucristo. Los ángeles que son leales y obedientes a Dios NO aceptarán ser adorados; le prohíben a cualquiera que se incline para ofrecerles adoración.

 

Preguntas y Excusas: ¿Cómo debemos responder ante las pruebas? (Pte 2 de 2).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pregunta: «¿Cómo debemos responder ante las pruebas?»

Respuesta: (Continuación… )

3- No huyas de Dios

Cuando somos probados arduamente por Dios, quizás quisiéramos huir de lejos de El, del ministerio o de tales circunstancias. ¡Sin embargo, esa es una seria equivocación! (Por supuesto que tales presiones presumen que afrontamos tribulaciones porque estamos obedeciendo al llamado divino.)

Usted podría manifestar: «Señor, si no haces algo la respecto, me voy huyendo». Pero una oración mejor expresaría: «Dios mío, me quedaré aquí sufriendo hasta que Tú me liberes o hasta que sea asignado a otro lugar si es tu voluntad. Ayúdame a perseverar y a ser fiel a tu llamamiento».

Únicamente cuando usted demuestre su fidelidad a una asignación determinada, estará listo o preparado para confrontar otra mayor (Lucas 16:10; 19:17). La mayoría de las veces, Dios no nos conduce o dirige al abandono de una asignación a menos que entendamos claramente que sea Su voluntad que aceptemos marchar hacia otra asignación.

Si nos movemos prematuramente, es posible que lo hagamos fuera del propósito que Dios tenía para nosotros. Por el contrario, Dios puede que intervenga a fin de conseguir nuestra atención (lea los dos primeros capítulos de Jonás como ejemplo).

4- Obedezca TODO lo que Dios le diga

Es importante escuchar la voz de Dios durante las pruebas -luego obedézcale. Su senda formativa para su vida es singular. Usted no puede imitar lo que hacen los demás. Tiene que descubrir de por sí lo que Dios desea que usted haga.

Es necesario someterse a Dios de corazón. Tenemos que dejar que las pruebas sean utilizadas por El para lograr Su propósito (Stg 1:2-4). Si necesitamos sabiduría, podemos demandarla a Dios. El desea otorgarnos sabiduría liberal y abundantemente (Stg 1:5).

La obediencia requiere mucha oración, además de nuestro sincero arrepentimiento, de escudriñar las escrituras -y de mucha espera, espera y mas espera en el Señor- y de la obediencia a El. Sea rápido en responderle y obedecerle.

5- Mantenga su corazón recto

Únicamente usted puede escoger su respuesta o reacción ante una prueba. Solamente usted puede permitirse a sí mismo enojarse, sentirse temeroso o amargado. O puede escoger recibir el perdón de Dios, Su paz, gracia y fortaleza.Estas no siempre son decisiones fáciles de hacer.

Nuestra frustración o desilución puede ser enorme. Los ataques contra nosotros pueden ser muchos. Puede que temamos poner toda nuestra confianza en Dios. Se toma tiempo para laborar a través de los retos contrarios a nuestra fe, que emergen durante las pruebas.Es vital que sigamos yendo a Dios con nuestras ansiedades, temores y preocupaciones. Seamos honestos con El, pues El ya conoce nuestros corazones.

Tenemos que contarle acerca de nuestras preocupaciones y solicitarle Su ayuda y gracia.Unicamente nosotros podemos decidir el continuar tornándonos a El, escogiendo Sus caminos – El puede hacernos líderes efectivos en Su Reino. Mas allá de cualquier circunstacia -si somos fieles- El se ha comprometido a perfeccionarnos, y así cumplir su propósito en nosotros (Sal 138:8).

Para ver la parte I presiona aquí: http://estudiosbiblicoscristianos.net/%C2%A1respuestas-a-preguntas-inquietantes/preguntas-y-excusas-%C2%BFcomo-debemos-responder-ante-las-pruebas-1-de-2.html

 

Preguntas y Excusas: ¿Cómo debemos responder ante las pruebas? (1 de 2).

Pregunta:

¿Cómo debemos responder ante las pruebas?

Respuesta:

Por supuesto que todos los creyentes genuinos en Cristo sufrirán pruebas. Jesús dijo: «En el mundo tendréis aflicciones…» (Jn 16:33). El significado del vocablo «tribulación – aflicciones, sufrimientos» incluye «presiones, opresiones, tensiones, angustias, trastornos, adversidades, aflicciones y depresiones». Las tribulaciones representan a un cristiano seguidor de Cristo que ha sido liberado -es libre y desatado de sus grillos y cadenas- y quien por tal razón, es puesto en grandes presiones y sufrimientos por la causa del Evangelio.

Somos libres en Cristo. No obstante, este mundo nos acarrea presiones, tribulaciones y pruebas. ¿Cómo podemos triunfar sobre las pruebas y crecer a través de ellas? Seguidamente exponemos algunos puntos que pueden ayudarnos.

1- La oración.
La oración es esencial si queremos tener éxito en triunfar sobre las pruebas. El apóstol Pablo declaró: «Orad sin cesar». Es necesario perseverar orando continuamente, suplicando a Dios que nos de fuerzas, gracia y sabiduría. Tenemos que orar a El para que nos santifique durante las pruebas y que las use para Su gloria y nuestro bien. Es urgente examinar nuestros corazones y permitir que Dios purifique nuestras impurezas de la carne y del espíritu. Por supuesto que tenemos que renunciar a nuestro orgullo -arrogancia- y al esfuerzo propio, clamando a Dios humildad por Su ayuda y poder.

Necesitamos poseer un corazón crédulo. Tenemos que confiar en que Dios tiene un propósito para nuestras pruebas y que suplirá todo lo necesario para soportarlas. El nos dará la sabiduría a medida que se lo pidamos (lea Stg 1:2-8), a fin de que sepamos qué hacer en respuesta a las pruebas. Por supuesto que Dios saldrá a nuestro encuentro para enseñarnos, consolarnos y ayudarnos.

a- Ore en el Espíritu
Las pruebas pueden ser desalentadoras y hasta abrumadoras. A veces no podemos hallar las palabras adecuadas con las que orar. Es en estas ocasiones que debemos orar en el Espíritu. Cuando lo hacemos así, el Espíritu Santo nos ayuda para orar según la voluntad de Dios (Ro 8:26, 27).

El orar en el Espíritu es además, es una manera poderosa y efectiva de edificar nuestra fe (Judas v 20). Las pruebas a veces pueden ser ataques directos de Satanás o los demonios. En tales casos, debemos someternos a Dios y resistir al diablo (Stg 4:7), siempre batallando en oración suplicante (Ef 6:10-18).

b- Ore y ayune
El ayunar ayuda a aquietar nuestros impulsos carnales y a hacernos sensibles a la voz del Espíritu Santo. A medida que usted inicia el ayuno, asegúrese de que ora a menudo. También, tome tiempo para esperar quedamente en Dios. Dele tiempo para que El le ministre y hable tiernamente a su corazón.

2- «¡Tenga por sumo gozo!»
Pablo y Silas habían sido azotados severamente y echados en prisión por predicar el Evangelio. No obstante, esa misma noche comenzaron a orar y a cantar alabanzas a Dios en su celda (Hch 16: 22-25).

Dios, en su fidelidad, puso esos «cantos de liberación» en sus corazones (Sal 32:7). Mientras cantaban, vino un terremoto repentino que sacudió la prisión y los grillos cayeron de us pies y manos, liberándolos, junto a los demás prisioneros. Hasta el carcelero se convirtió. Como resultado, una iglesia fuerte fue establecida en Filipo.

¿Cómo pudieron Pablo y Silas cantar durante tal prueba? Porque eran misioneros humildes y entregados completamente a Dios, quien los llamó y formó para sufrir por el evangelio de Jesucristo. Ellos confiaban de que Dios protegería sus vidas para la causa. Pablo reconoció que la mano de su Dios estaba obrando en cada prueba y reto de sus vidas. ¡Maravillosa es la fe y gracia dadas por el Creador!

Dios es siempre digno de nuestro loor -alabanzas. A medida que le adoramos, nuestros ojos y espíritus se elevan al cielo. Su esperanza y gozo llenan nuestros corazones, y nos suple fortaleza para resistir las pruebas.

Podemos tener gozo y expresar acción de gracias a Dios en medio de las tribulaciones (Juan 16: 33; Stg 1:2). Sabemos que El las usará para nuestro bien y para Su gloria (He 12:3-11).

Podemos obtener la victoria a través de las pruebas si tornamos nuestros corazones a Dios en humilde adoración:

«Mas a Dios gracias, el cual hace que siempre triunfemos en Cristo Jesús…» (2 Co 2:14).

Preguntas y Excusas: ¿Para qué usa Dios las pruebas y tribulaciones en nuestra vida?

 

 

 

 

 

 

 

 

Pregunta: ¿Para qué usa Dios las pruebas y tribulaciones en nuestra vida?

Respuesta: a) Aprendemos a caminar seguros en el amor de Dios, aún en medio de las pruebas.

Dios usa las pruebas y las tribulaciones para prepararnos, no para señalar o criticar nuestros fracasos ni para condenarnos (Ro 8:1). Recuerde: Dios quiere que nosotros triunfemos en cumplir Su llamado. El desea purificarnos a fin de que nuestro futuro sea fructífero. Dios está con nosotros, no contra nosotros (Ro 8:31).

Dios es omnipotente -vasto y que tiene todo poder. Sus perspectivas son eternas. El puede ver y entender todas las cosas – tanto más que los seres humanos mas capaces. El tiene un plan, Reino y propósito eternos que cumplir. Podemos escoger ser parte con El en tal cumplimiento, pero para hacerlo, vamos a tener que confiar en El para cualquiera que sea el papel que nos otorgue desempeñar.

Dios también nos promete que nunca nos dejará ni nos desamparará, que será nuestro pronto auxilio en la tribulaciones; por consiguiente, no necesitamos temer (He 13:5,6). Así como fue con José en medio de sus pruebas. Dios también estará con nosotros, sin importar las circunstancias, jamás seremos separados de su inmenso amor (Ro 8:38,39).

Puede que usted haya sufrido mucho por su entrega devota a Cristo. Sin embargo, escuche las palabras animadoras a Pedro:

«… sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.

Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.» (1 P 4:13, 14).

b) El castigo de Dios nos moldea

Es importante recordar que José no hizo nada malo para que todas esas pruebas vinieran sobre él. La Biblia no nos relata que José se rebelara o pecara contra Dios. Algunas veces nuestro propio egoísmo y pecado puede acarrear las pruebas y adversidades sobre nuestras vidas. Esto no es lo mismo que sufrir por la causa de Cristo. No habrá remuneración por los sufrimientos que nos acarreamos sobre sí mismos.

Cuando María, la hermana de Moisés habló contra él y fue herida de lepra, ese no fue un sufrimiento por la causa de Dios (Capítulo 12 de Números). Cuando Jonás pasó tres días en el vientre de una ballena, se debió a su propia rebelión (Capítulo 1 de Jonás). Cuando Ananías y Safira cayeron muertos a tierra, fue causa o resultado directo de sus propias acciones deceptivas (Hch 5:1-11).

Si somos precipitados y desobedientes o codiciamos posiciones de poder para las cuales Dios no nos ha llamado, sufriremos por nuestra propia codicia carnal. Si nuestras ambiciones y pasiones terrenales controlan nuestro buen juicio o si intentamos exaltarnos a sí mismos por sobre la verdad escritural, es posible que tengamos que padecer de terribles problemas.

Somos amonestados por las Santas Escrituras a ser diligentes a fin de evitar ser castigados por nuestra propia maldad:

«Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno;» (1 P 4:15).

No obstante, aún cuando hayamos pecado voluntariamente contra Dios, no todo está perdido. El aún puede librarnos si nos arrepentimos sinceramente (renunciamos a nuestros pecados y nos volvemos de ellos, los abandonamos). Nuestros fracasos pueden acarrearnos sufrimientos innecesarios sobre sí o sobre nuestros seres amados. Sin embargo, Dios puede utilizar el peor de los fracasos de nuestras vidas para ayudarnos en el proceso de formación para transformarnos. Su castigo y disciplina, agregado a nuestra actitud de reacción, también nos formarán (Dt 8:5; Pr 3:12; He 12:7, 8).

Dios en su infinita misericordia, puede redimir y usar aun nuestros fracasos. El es digno de toda alabanza por Su gran misericordia para perdonar y por Su gracias redentora. Pero tampoco debemos olvidar la brevedad de la vida y que no podemos jugar con su gracia. Esto quiere decir, que hoy es todo lo que tenemos, mañana puede ser tarde. ¡Hoy es el dia de salvación!

 

 

Preguntas y Excusas: ¿Cuál es el propósito de las pruebas? Pte IV

Pregunta: ¿Cuál es el propósito de las pruebas? Pte IV

Respuesta: (e) Las pruebas nos enseñan a esperar.

Jeremías se lamentaba o quejaba de sus pruebas y aflicciones. Pero cuando recordaba las misericordias y fidelidad de Dios, pudo manifestar: «Bueno es esperar callando en la salud de Jehová» (Lam 3:26; lea también todo el capítulo 3).

Isaías también nos enseñó que Dios fortalece al débil con Su poder y renueva las fuerzas de los que esperan en El (Isaías 40:28-31). Esperar en Dios significa ir ante Su presencia en adoración y oración; hacemos esto para humillarnos a sí mismos ante El y tomar tiempo para recibir de El lo que necesitamos.

La Biblia enseña que hay tiempo para todo en la vida (Ec 3:1-8; Hch 1:7). Puede ser que Dios nos llame, pero tal vez todavía no es Su tiempo para enviarnos hacia la siguiente fase del ministerio. Es posible que primero necesitemos esperar soportar un poco mas de tiempo en Su proceso de formación y preparación.

A medida que sometemos nuestras vidas a Dios, es importante que esperemos en Su calendario perfecto, aun durante los tiempos de pruebas. Mientras lo hacemos, El nos irá puliendo, llenándonos de su poder, guiándonos y ayudándonos a tener paciencia.

(f) Las pruebas nos preparan

Los sufrimientos en realidad pueden estimular nuestro crecimiento espiritual y mejorar nuestra preparación:

«Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. « (1 P 5:10).

Dios utiliza las pruebas y sufrimientos para perfeccionarnos (prepararnos completa y acabadamente) y establecernos firmemente en Sus caminos.

José era solamente un jovenzuelo cuando Dios le otorgó los sueños relativos a su futuro. A fin de cumplir tan elevado llamamiento, José necesitaba tiempo para desarrollar su carácter santo.  Por supuesto que como parte del proceso necesitaba también vestirse de mayor sabiduría, madurez -capacidad- y experiencia.

(g) Las pruebas cambian nuestra perspectivas

Durante las pruebas, podríamos extendernos para alcanzar las cosas temporales del mundo, para mitigar o aliviar nuestras ansiedades por las posesiones, tales como el dinero, los viajes u otras atracciones terrenales. No obstante, pronto nos damos cuenta de que esas cosas terrenales no satisfacien permanentemente.

Las pruebas revelan quien es nuestra fuente de ayuda y fortaleza en tiempo de necesidad. ¿Acaso recurrimos a Dios o a alguna otra cosa? Las pruebas también realzan nuestros ojos hacia el cielo. Cuando perdemos a un ser amado o afrontamos retos severos, nuestros corazones se tornan hacia nuestra esperanza eterna. El cielo nos parece más dulce cuando estamos seguros de que tenemos un ser amado allá arriba. Las pruebas nos ayúdan a entender que este mundo, en conjunción con todo lo que hay en él, es pasajero. Los valores eternos y la voluntad de Dios vienen a ser más reales e importantes para nosotros. (Vea capitulos 4 y 5 de 2 Corintios; 1 Jn 2:15-17).

Las pruebas nos muestran la frivolidad de los recursos humanos. A medida que sufrimos, ello despierta en nosotros hambre por buscar la gloria de Dios.»…  si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.» (Ro 8:17b, 18).

Aunque Dios obra todas las cosas para bien -para formar la imágen de Cristo en nosotros -El nos prepara además, para el día en el cual revelará Su gloria a través de nosotros y para que de esa manera seamos glorificados con Cristo. ¡Aleluya!

Preguntas y Excusas: ¿Cuál es el propósito de las pruebas? Pte III

 

 

Pregunta: ¿Cuál es el propósito de las pruebas? Pte III

Respuesta: (c) Las pruebas liberan el poder de Dios.

Durante los tiempos de grandes pruebas, nuestras debilidades o puntos débiles son revelados – expuestos. Estas no vienen para desalentarnos, sino para enseñarnos a depender de Dios y para recibir de El. Pues El «da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas» (Is 40:29).

Una vez Pablo se sintió muy débil y oró a Cristo por Su ayuda. Entonces Jesús le dijo: «Bástate mi gracia, porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona» (2 Co 12:9).

Dios no es limitado por nuestras flaquezas, pues El ve o entiende qué podemos hacer con Su ayuda y poder. El llamó a Gedeón «…varón esforzado» (Jueces 6:12). Para esa ocasión, Gedeón estaba aterrado y escondiéndose de los madianitas que oprimían a los israelitas (v.11). Pero a pesar de todo, Dios llamó a Gedeón, y después le capacitó para cumplir una asignación o propósito muy importante (lea los capítulos 6 – 8 de Jueces).

«Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros» 2 Co 4:7.

Podemos expresar nuestra gratitud a Dios por las pruebas que revelan nuestras debilidades o flaquezas. Aunque las pruebas son dolorosas para nuestra carne (la naturaleza humana), éstas refuerzan nuestro espíritu – impulsándonos para lograr una mayor dependencia en Cristo – que todo lo puede.

Leamos aquí lo que nos exhorta Pablo en 2 Co 12:9, 10b:

«Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo…porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.»

(d) Las pruebas nos fortalecen – nos hacen fuertes

No puede haber victorias sin batallas. Las pruebas nos enseñan a utilizar nuestra armadura espiritual debidamente; éstas nos ayudan a resistir y nos fortalecen para los «combates espirituales» que tenemos que afrontar (Ef 6:11-18). Aprendemos a desarrollar  las destrezas en el campo de batalla contra el diablo y sus demonios; además, aprendemos acerca de nuestra guerra espiritual y la intercesión en la oración, siempre creciendo en nuestra fe vencedora (2 Co 10:3-6; 1 Jn 5:4).

A medida que pasemos por las pruebas, nuestros «músculos espirituales» son ejercitados. Por supuesto que esos ejercicios nos hacen más fuertes para confrontar las siguientes pruebas. Entonces estaremos listos para batallar contra enemigos más diestros en el arte de la guerra. A medida que lo hacemos, somos cada vez más útiles desarrollando la virtud de la perseverancia (Ro 5:3,4; Stg 1:3). Por tanto, Dios podrá usarnos de maneras aún más poderosas. Vamos de «gloria en gloria» (de «fortaleza en fortaleza» – de victoria en victoria (Sal 84:7; 2 Co 3:18).

En medio de esas batallas, podríamos ser tentados por temor o – a sentir piedad por nosotros mismos. Pero tenemos que resistir esos temores y lanzarnos a orar de rodillas para clamar por la misericordia divina. Podemos admitirle que en realidad somos carne – débiles – y luego en esa flaqueza, orar por su ayuda y fortaleza. Cuando oremos: «¡Dios mío, te necesito! ¡No puedo lograrlo sin Tí» – El nos responderá. Pues según Mateo 19:26, no podemos hacer nada sin El.