LOS TESTIGOS Y LOS MARTIRES (Pte 4)

Los testigos y los mártires

cd140f9_a.jpg

En Apocalipsis 11 leemos el relato de dos testigos de Dios durante el período de la tribulación y su martirio final por “la bestia que sube del abismo”: el Anticristo.

 

«Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres

por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados. (…) Pe-

ro despúes de tres días y medio entró en ellos el Espíritu de vida en-

viado por Dios, y se levantaron sobresus pies (…) Y oyeron una gran

voz del cielo que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nu-

be; y sus enemigos los vieron.»                  Apocalipisis 11:9,11-12

 

La referencia deja bien claro que esta fue una resurrección en todo el sentido de la palabra. Aunque sus cuerpos no fueron enterrados, estos dos mártires habían estado muertos por tres días y medio. Entonces, a la vista de todos sus enemigos, sus cuerpos fueron resucitados, y ascendieron al cielo. Es interesante observar que su ascensión al cielo es similar a cada uno de los casos que ya hemos examinado pues ocurre en una nube.

 

Parece claro que la resurrección de los dos testigos es distinta de la de los cristianos descrita en 1 Tesalonicenses 4:16-17. No está asociada con el descenso de Cristo de los cielos, ni se menciona otro acompañamiento, como de una trompeta o la voz de un arcángel.

 

Si ahora volvemos a Apocalipsis, encontramos el relato de lo que parece ser una etapa posterior a la resurrección de los justos:

 

«Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de

juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio

de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la

bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes

ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los

otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años.

Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene

parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potes-

tad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y rei-

narán con él mil años.»                                     Apocalipisis 20:4-6

 

La resurrección descrita aquí es de los que fueron decapitados y fueron mártires de Jesús durante el período de gobierno del Anticristo. Muestra que estos santos de la tribulación han sido resucitados al final de la gran tribulación, precisamente antes del establecimiento del reino milenial de Cristo. Ellos así comparten con el mismo Cristo, y con todos los otros santos resucitados, el privilegio de gobernar y juzgar a las naciones de la tierra durante el milenio.

 

Algunos comentaristas creen que estos mártires de la tribulación están incluidos en la resurrección de los cristianos descrita en 1 Tesalonicenses 4:16-17. Otros lo ven como una etapa distinta y subsecuente en la resurrección de los justos. Hay poco que ganar haciendo de estas diferencias un punto de controversia.

 

Juan cierra el relato de la resurrección de estos mártires con las palabras:

 

«Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tie-

en parte en la primera resurrección.»                Apocalipisis 20:5-6

 

Con estas palabras Juan aparentemente indica que “la primera resurrección” está terminada. Todos los que toman parte en esta resurrección son “bienaventurados y santos”. Es decir, todos son creyentes justos. (Hasta este punto, ninguno de los injustos a sido resucitado. La segunda resurrección, es que los injustos tienen su parte, la describe Juan en la última parte de Apocalipisis 20.)

 

Si ahora combinamos las revelaciones dadas por Pablo y Juan, podemos ofrecer el siguiente sumario de la resurrección de los justos:

 

La resurrección total de los justos, desde el momento que Cristo mismo resucitó hasta la resurrección de los mártires de la tribulación precisamente antes del milenio, Juan la llama “la primera resurrección”. Todos los que tomen parte en esta resurrección son “bienaventurados y santos”; es decir, todos son creyentes justos.

 

Sin embargo, dentro de esta resurrección total de los justos, podemos discernir al menos cuatro sucesos distintos:

 

1- “Cristo, las primicias”: Cristo mismo y los santos del Antiguo Testamentos que fueron resucitados en ese momento que Cristo resucitó.

 

2- “Aquellos que son de Cristo, a su venida”: Los verdaderos cristianos que están listos para encontrarse con Cristo a su regreso, junto con los que murieron en la fe. Todos éstos juntos, arrebatados en las nubes para encontrarse con Cristo en el aire.

 

3- Los “dos testigos” del período de la tribulación, que dejan muertos pero sin enterrar durante tres días y medio, y que entonces son resucitados y ascienden al cielo en una nube.

 

4- Los que queden de los mártires de la tribulación, resucitados al final del período de la tribulación, para compartir con Cristo y otros santos el privilegio de gobernar y juzgar a las naciones de la tierra durante el milenio.

 

Tal es, en breve, el cuadro de la resurrección de los justos que se encuentra en el Nuevo Testamento.

(Próxima entrega: «Al final del milenio»)

 

 

Ultimos comentarios
  1. hector joachin hernandez
  2. Sylvia Aniles
  3. Rosenny
  4. alberto vallejos
  5. bruce
  6. Dante
  7. marco
  8. CARMEN FIERRO O
  9. MARIBEL SANCHEZ C
  10. Roderick Jesus
  11. Jorge
  12. Jose Luis Muñoz
  13. YORAXI AMARILI SANOJA
  14. Angel Vasquez
  15. Jeroham Pastran
  16. teresaovallesanchez
  17. hernan
  18. ROSMERY CASTRILLON B
  19. gloria patricia Villegas
  20. Johanna
  21. geronimo lorenzo reynosa
  22. FABIAN
  23. Antonio Muñoz Ordòñez
  24. ERNESTO VICENTE MONTERROZA

Dejar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *