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La Tentación: Visión Por El Carácter Personal (11)


La Tentación: Visión Por El Carácter Personal (11): vida cristiana 2
VISION POR EL CARÁCTER PERSONAL

Apoc.4:1: “Sube acá y yo te mostraré las cosas.”

Una DISPOSICIÓN ELEVADA podrá venir sólo de un HABITO ELEVADO DE CARÁCTER PERSONAL. Vea Heb:7-10.

Si en las manifestaciones exteriores de tu vida vives a la altura de lo más elevado que conoces Dios te dirá continuamente: Amigo sube arriba.

Nadie mejor que cada uno de nosotros conoce el entorno donde se desenvuelve nuestra vida, condiciones morales, intelectuales, materiales, pero si te mueves dentro de lo más elevado que conoces: en las manifestaciones exteriores de tu carácter, Dios te dirá: Amigo sube arriba.

La regla de oro en la tentación es SUBE ARRIBA.

Cuando llegas más arriba, te enfrentas a otras tentaciones y características. Satanás emplea la estrategia de elevación en la tentación. Y Dios hace lo mismo pero el efecto es diferente. Cuando el diablo te pone en un lugar elevado, te hace torcer tu idea de santidad más allá de lo que la carne y sangre podrían jamás soportar. Es una ACROBACIA ESPIRITUAL. Estás nada mas que en equilibrio y no te atreves a moverte. Pero cuando Dios te eleva por su gracia a los lugares celestiales, en vez de hallar un pináculo al cual asirte hallarás un gran altiplano donde es fácil moverte.

Deut.33:12 “El amado de Jehová habitará confiado cerca de él. Lo cubrirá siempre y entre sus hombros morará.”

Compara esta semana en tu historia espiritual con la misma semana del año pasado y ve cómo Dios te ha llevado más arriba. Todos hemos sido llevados a ver desde un punto de vista más elevado. Nunca dejes que Dios te de un punto de verdad al cual no conformas tu vida enseguida. Ponlo siempre en práctica, mantente a la luz de esa verdad.

 

El crecimiento en gracia se mide, no por el hecho de que no hayas retrocedido, sino que tienes una percepción en donde te hallas espiritualmente. Has oído a Dios decir: Sube irás arriba, no a ti personalmente, sino a la percepción de tu carácter.

Ex.18:17. “¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer?”. Dios tiene que ocultarnos lo que hace hasta que por nuestro carácter personal lleguemos al lugar donde nos lo puede revelar.

El Señor revela tal verdad por su Espíritu y no por medio de espectaculares demostraciones exteriores como quiere el diablo.

Era pues desde todo punto esencial que Cristo Jesús no demostrase su divinidad en forma carnal sino en la forma planteada por su eterno Padre. En el Río Jordán Jesús recibe la plenitud del Espíritu Santo. De ahí que el objeto de su ida al desierto fue el vaciar completamente su voluntad humana, para que la voluntad divina fuera completamente operativa en él. Al vaciarse de si mismo dejó su ser listo en toda su extensión y profundidad para ser llenado completamente de la plenitud de la divinidad.

Jn.10:30; Col.2:9; Mt.3:16,17. “Yo y el Padre uno somos.”

Jesús rindió su individualidad y ser conformó en una personalidad con el Espíritu Santo.

EL ESPÍRITU SANTO PRODUCE EL CARÁCTER DE HIJO DE DIOS EN MI.

Ro.5:5 “Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones mediante el Espíritu Santo que nos fue dado.”

El amor es el derramamiento de una personalidad en comunión con otra.

(Continúa tercera parte…)

 

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