• Skip to primary navigation
  • Skip to main content
  • Skip to primary sidebar

Estudios Biblicos Cristianos .net

Predicas cristianas gratis. Instituto biblico gratis. Libros apocrifos de la biblia

  • Libro: Alabanza y Adoración
  • Libro: ¿Podemos Confiar en la Biblia?
  • Ayuda Espiritual

HOMILETICA - El arte de predicar.

Tres cualidades basicas del predicador… (5)

mayo 7, 2010 by admin 11 Comments

1249-09-11-08-preacher2.jpg 

LO QUE EL PREDICADOR ES SEGUN LA BIBLIA. (Continuación…)

a) LAS TRES CUALIDADES BASICAS DEL PREDICADOR

1- Debe tener autoridad. Eso sólo es posible si él mismo tiene una profunda experiencia con el Espíritu Santo.

Por otra parte, a la gente le agrada ser guiada por alguien que sabe adonde va y que les inspira confianza.

Podríamos decir muchas cosas sobre la autoridad, pero lo cierto, es que la autoridad sólo existe, cuando Dios respalda nuestra palabra. ¿Cómo se consigue, entonces?

De rodillas, y sólo de rodillas. Vaciando nuestro corazón en Su presencia para que el lo llene. No hay autoridad si no estamos pegados al corazón de Dios – al punto de sentir cada latido de su voluntad, por eso podemos decir que TU PRIMER Y MEJOR ESTUDIO ES y DEBE SER LA ORACION.

Martín Lutero lo sabía por experiencia, y dijo: «Haber orado bien es haber estudiado bien.» Y este consejo deberíamos recordarlo con frecuencia. Especialmente si queremos que la unción del Espíritu Santo esté sobre nosotros.

Spurgeon dijo: «Cuando vuestro texto viene como señal de que Dios ha aceptado vuestra oración, será precioso para vosotros, y tendrá un sabor y una unción enteramente desconocidos al orador formal, para quien un tema es igual a otro.«

Autoridad es igual a intimidad. Dios no autoriza ni respalda a desconocidos. ¿cuánto te conoce Dios por habitar en Su presencia? De tu respuesta depende la autoridad que tendrás.

2) Debe ser espiritual. No “santulón”, ni “fachero” religioso, que es lo mismo que decir hipócrita, palabra que describía muy bien a los fariseos.

Ustedes saben que muchas veces, se confunde la capacidad natural de un individuo, con un don espiritual. Pero nunca esta capacidad intelectual, fuerza de voluntad y entusiasmo – aunque sean de mucha importancia – nunca pueden reemplazar al hombre que ha muerto a si mismo – aquel que ya no vive para sí, sino para Cristo. Como dijimos antes, hombres a quienes Dios les encuentra en condiciones para ser ungidos por su Espíritu Santo.

«La iglesia siempre ha prosperado con mayor ímpetu cuando ha sido bendecida con líderes espirituales y fuertes, que esperaban y experimentaban de manera palpable lo sobrenatural en su servicio.»

C.H. Spurgeon en su «Discurso a mis Estudiantes» nos dice que:«La primera señal del llamamiento celestial, es un deseo intenso que todo lo absorbe de emprender esa obra. Para que sea verdadera la vocación al ministerio, debe sentirse una sed irresistible, abrumadora, insaciable de comunicar a los demás lo que Dios ha hecho en bien de nuestras almas; lo que yo llamaría una especie de comezón, tal como la que tienen las aves por criar a sus polluelos cuando llega la estación, tiempo en que la madre antes moriría que abandonar su nido.

Se decía de Alleine, por uno que lo conocía íntimamente, que “sentía un hambre infinita e insaciable por la conversión de las almas”. Cuando pudo haber disfrutado una beca en la universidad, prefirió una capellanía porque “estaba movido por una impaciencia irreprimible de que se le ocupara directamente en el trabajo ministerial.””

«No entréis en el ministerio si podéis evitarlo» fue el consejo profundamente sabio que dio cierto teólogo a quien le consultaba su opinión. «Si algún estudiante de entre los que ésto escuchan o leen, pudiese darse por satisfecho con ser editor de un periódico, comerciante, agricultor, doctor, abogado, senador o rey, en nombre del cielo y de la tierra, que siga su camino: no es el hombre en quien mora el Espíritu de Dios en plenitud; porque aquel que estuviera lleno de Dios, sentiría suma repugnancia por todo lo que fuera aquello por lo cual suspira en lo íntimo de su alma. Si por el contrario podéis decir que ni por todas las riquezas de ambas Indias, consentiríais ni osaríais optar por empleo alguno que no fuera el de consagraros a la predicación del evangelio de Jesucristo; en ese caso, descansad en ello, si en lo demás obtenéis resultados igualmente satisfactorios pues tendréis las señales requeridas por este apostolado.«

Debemos sentirnos llenos de inquietud si no predicamos el evangelio. La Palabra de Dios debe ser en nosotros como fuego en nuestros huesos, de lo contrario, si emprendemos los trabajos ministeriales, seremos desdichados al ocuparnos en ellos.

Careceremos de aptitud para armarnos de la abnegación que debe acompañarnos y serán de poca utilidad para aquellos entre quienes trabajemos. Hablo de abnegación y bien puedo hacerlo, porque la obra del verdadero pastor está llena de ella, y sin amor a su vocación pronto sucumbirá, o dejará por penosas las tareas que se ha impuesto, o las proseguirá con disgusto, abrumado por una monotonía tan cansadora como la del caballo ciego que tira de la rueda de un molino.

“Hay un consuelo en la fuerza del amor; y éste haría soportable una cosa que de otra manera, destrozaría el corazón.”

Ceñidos de ese amor, seréis intrépidos…

… Este deseo debe ser meditado. No basta que sea un impulso repentino que no vaya acompañado de una ansiosa consideración. Es preciso que sea el fruto de nuestro corazón en sus mejores momentos, el objeto de nuestras reverentes aspiraciones, el sujeto de nuestras más fervorosas oraciones. Debe persistir en nosotros aún cuando ofertas tentadoras de riquezas y comodidades vengan a ponerse en conflicto con él y permanecer con una resolución tomada con calma y con la cabeza despejada, después que todo haya sido estimado en su justo valor y calculado concienzudamente su costo.

Cuando siendo yo niño vivía en el campo en la casa de mi abuelo, vi una partida de cazadores vestidos de casacas coloradas, corriendo a caballo a través de los campos en persecución de un zorro. Mi corazón infantil se entusiasmó y me sentí dispuesto a seguir tras los sabuesos saltando setos y zanjas. Siempre he sentido una inclinación natural por esa clase de ejercicios y cuando de muchacho se me preguntaba lo que yo quería ser, generalmente contestaba que iba a ser cazador. ¡Hermosa profesión, a fe mía!

Muchos jóvenes tienen, de ser pastores de almas, la misma idea que yo tenía de ser cazador. Los anima un pensamiento meramente pueril de que les agradaría la casaca roja y el silbato de cuerno, es decir, los honores, los respetos, las comodidades y son probablemente bastante necios, para pensar también en las riquezas del ministerio.

La fascinación que ejerce el cargo de predicador en los espíritus débiles es muy grande y por lo mismo -concluye Spurgeon- exhorto encarecidamente a todos los jóvenes a que no confundan un capricho con la inspiración, y un antojo pueril con el llamamiento del Espíritu Santo.”

Creo que con ésto es suficiente material de estudio para que entendamos por qué una cualidad esencial del predicador debe ser su espiritualidad.

Su vocación nace en el corazón. Brota del amor del Espíritu Santo por las almas que se pierden.

Samuel Brengle escribió: «El poder espiritual es el derramamiento de la vidaespiritual y, como toda vida, es de Dios, desde el musgo sobre la pared hasta el arcángel ante el trono. Por eso los que desean el liderazgo deben pagar el precio y buscarlo de Dios.»

3) DEBE SER SACRIFICADO. Si el modelo de vida sobre el cual vamos a predicar y enseñar es de UNO que dio su vida por amor, será una contradicción que el predicador sea un mero orador.

Debemos seguir el ejemplo que nos ha dejado el Maestro. La vida del predicador es, muchas veces orar mucho, predicar constantemente. En ocasiones nos sorprenderá la madrugada, buscando una palabra adecuada para el pueblo de Dios; otras serán motivos de oración por conflictos espirituales.

72332.jpg

Lo que quiero decir, es que hay un precio que pagar cada día. Nos guste o no, hay una cruz en la cual tenemos que consentir ser clavados.

«El puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.» (1 Juan 3:16).

Antes que predicar debemos estar dispuestos a servir. Porque sólo cuando nos vean hacer lo que predicamos obedecerán a nuestra palabra. Si queremos escapar de la cruz posiblemente perderemos el liderazgo.

«Y cualquiera de vosotros que desee ser el primero será el esclavo de

todos. Porque aun el hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para

servir, y para dar su vida en rescate por muchos.» (Mr.10:44,45).

El predicador debe tener un amor especial por la gente. Debe ser sociable e interesarse por sus necesidades espirituales. Como su Señor, debe mirarles con compasión “como ovejas que no tienen pastor.» Sólo un corazón sensible que se identifica con el dolor humano puede predicar solicitud.

Si sientes amor por los perdidos, y te duele el corazón el ver a los cautivos del diablo, sólo debes asegurarte de que has recibido la unción del Espíritu Santo. Si es así, predica, en cualquier lugar y a toda hora; predica, porque eso es tu vida.

Por eso también en palabras de Spurgeon: «Fijaos bien en que el deseo de que os he hablado, debe ser profundamente desinteresado. Si un hombre después de un cuidadoso examen de si mismo, puede descubrir que tiene un motivo diferente del de la gloria de Dios y el bien de las almas, para optar por el pastorado, haría bien en volverse de él inmediatamente; porque el Señor llevará a mal el ingreso de compradores y vendedores en su templo: la introducción de cualquier cosa mercenaria, aún en el menor grado, será como la mosca en el bote de un ungüento, y todo lo echará a perder.»

Filed Under: HOMILETICA - El arte de predicar. Tagged With: Conferencias., Homilética; Predicador; Predicadores; Predicación; Préd

El predicador cristiano es un Líder. (4).

abril 19, 2010 by admin 10 Comments

LO QUE EL PREDICADOR ES SEGUN LA BIBLIA

3- EL PREDICADOR CRISTIANO ES UN LIDER

Seguramente ya habrán oído la tan conocida frase: «un líder no nace, se hace.» Pues, les aseguro que ésta es una gran verdad. Corroborada tanto por la historia pasada de la iglesia, como de la contemporánea. Hay un libro también con ese título. Y puede ser muy recomendable leerlo.

Sin embargo, en nuestro caso haremos algunos planteamientos personales, pues de nada sirve tomar lo que otros nos dan en bandeja, sino solamente, cuando usamos esa información para crear en nosotros, una verdadera inquietud, que nos lleve a descubrir, por estudio propio, lo que nos será de mayor provecho, una respuesta adecuada para la pregunta: ¿Que es un líder según lo califica Dios?

 0056.jpg 

En este caso, el diccionario sólo nos ayudará a emplear correctamente el término, pero, no nos ayudará en cuanto al carácter moral y espiritual que debe tener el líder. Gracias a Dios que para eso tenemos el mejor manual: la Biblia.

LIDER: «Jefe o conductor de un partido politico o de un grupo social. El que va a la cabeza de una competición deportiva.» (Dicc. Kapelusz).Decimos, entonces que un predicador es líder porque con su enseñanza influencia a otros. Sus palabras, o mejor dicho su mensaje, harán la diferencia en el destino eterno del alma de sus oyentes.

Por ello, es importante destacar, que un obrero cristiano no es líder por su elección, ni por quién lo haya nombrado. «Sólo Dios puede hacer un líder. Sólo tener una posición de importancia no hace a nadie un líder.» Dios trabajará con ese hombre día a día, año tras año hasta que lo forme.Sólo el Espíritu Santo sabe cuando Dios nos considera aptos.

Cuando el ojo de Dios encuentra a ese hombre – como pasó con Pablo – lo unge con Su Espíritu y lo separa para un ministerio claramente definido. (Hch.9:17; 22:21).Nuestra tarea es permanecer humildes, consagrados y preparándonos para el tiempo de Dios.

Y aunque no podamos desarrollar demasiado este tema por el corto tiempo, resultará valioso citar aquí las palabras de quien fuera uno de los más grandes líderes del Ejército de Salvación, Samuel L. Brengle – son palabras desafiantes – pero que nos harán recapacitar profundamente, antes de desear pisar el estrado de un púlpito o liderar al pueblo de Dios. El dijo que el liderazgo…

«…no se consigue por promoción, sino por medio de muchas oraciones ylágrimas. Se logra por medio de la confesión de pecado, y el mucho escrutarse el corazón y humillarse ante Dios; por medio de una entrega completa de uno mismo y un decidido sacrificio de cada ídolo; el abrazar la cruz de forma clara, audaz, completa, inflexible y sin lamentarse; y por una eterna y decidida mirada hacia Jesús crucificado.Esto no se gana por la búsqueda de grandes cosas para nosotros mismos, sino más bien como Pablo, por considerar esas cosas que son ganancia para nosotros como pérdida por Cristo. Es un gran precio, pero de forma firme, y el resultado tiene que ser pagado, por quien desea ser un líder no meramente nominal, sino un auténtico líder espiritual de hombres cuyo poder es reconocido y sentido en el cielo, en la tierra y en el infierno.» Esta descripción nos hace temblar de impotencia. ¿Vemos hoy líderes y predicadores con estas características? 

Creo que hoy en día la iglesia gime hacia el cielo con las palabras de esta poesía:

Dame un hombre de Dios , un hombre

Cuya fe sea la que dirija su mente

y enderezaré todos los errores

y bendeciré el nombre de toda la humanidad.

Dame un hombre de Dios, un hombre

Cuya lengua esté ungida con fuego del cielo,

y haré arder oscuros corazones

Con gran resolución y limpio deseo.

Dame un hombre de Dios, un hombre

Un poderoso profeta del Señor,

y yo traeré paz sobre la tierra,  Conseguida con oración y no con espada.

Dame un hombre de Dios, un hombre

Cuya visión sea verdadera

y yo reconstruiré vuestros ruinosas capillas y traeré las naciones a sus rodillas.

                                                             GEORGE LIDDELL

Tanto la historia de Israel, como la de la iglesia de Cristo, nos muestran que cuando Dios halla a un hombre que se ajusta a su carácter espiritual, y que paga gustosamente el precio del discipulado, El lo usa hasta el máximo, aún a pesar de sus limitaciones y defectos.

También hay una variedad de ejemplos: Moisés, Gedeón, David, Martín Lutero, Juan Wesley, Adoniram Judson, Guillermo Carey y tantos otros. Por ser la iglesia una institución sobrenatural en su naturaleza, sus ministros deben sobresalir como ejemplo de espiritualidad.

Volviendo a la apregunta del principio: ¿Qué es un líder según lo califica Dios? Responderemos específicamente con la Escritura. No es otra que: «un varón conforme a su corazón.» (1 Sam.13:14). Dios ve el corazón, porque según su estado de consagración, reflejará las cualidades que habilitan al líder para su predicación.

Filed Under: HOMILETICA - El arte de predicar. Tagged With: Conferencias., Homilética; Predicador; Predicadores; Predicación; Préd

El predicador cristiano es un heraldo. (3)

abril 4, 2010 by admin 13 Comments

LO QUE EL PREDICADOR ES SEGUN LA BIBLIA

2- EL PREDICADOR CRISTIANO ES UN HERALDO

Aquí tenemos en el N.T. otra figura que nos ilustra otra faz del predicador y el alcance de su ministerio.

Leamos 1Co. 1:21b,23 y notemos:

«…agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación…pero nosotros predicamos(keryssomen: proclamamos como heraldos) a Cristo crucificado.»

San Pablo afirma que mediante esta predicación hecha como heraldos (kerigma), que Dios se complace «en salvar a los creyentes.»

En su carta a Timoteo repite dos veces que ha sido «constituido predicador» (keryk, heraldo) del evangelio (1Ti.2:7; 2Ti. 1:11).

Esta predicación del NuevoTestamento – dice un escritor – no es un discurso formal y teórico, «dirigido a un reducido grupo de creyentes convencidos dentro del recinto de la iglesia “sino algo más profundo, «una proclamación hecha por un Heraldo, por el pregonero de la ciudad, a plena luz del día, al toque de trompeta, de máxima actualidad, dirigida a todos porque viene del Rey mismo. Varios verbos griegos describen esta actividad pública, sobre todo (an ap dikat) aggellein, “anunciar o declarar” según lo vemos en Lc.9:60; y Jn.1:1–5.»

Así, la idea fundamental de estas palabras es anunciar noticias a personas que no las habían oído antes. Mientras la figura del administrador nos enseña que su tarea es alimentar a la familia de Dios, EL HERALDO tiene un mensaje, las buenas nuevas, que debe proclamar a todo el mundo.

Como dice un escritor: «somos mayordomos de lo que Dios ha dicho, pero HERALDOS de lo que Dios ha hecho.» El sentimiento más profundo en el corazón de un predicador deben ser los millones de almas que periódicamente pasan a la eternidad sin ser salvos.

cd324f6_a.jpg

El heraldo cristiano es eminentemente un evangelista – su pasión es la salvación de las almas.

Otra característica notable es que el heraldo no se conforma con predicar las buenas nuevas – su proclamación lleva implícita un llamamiento, exige una respuesta de sus oyentes.

Por eso, si vas a predicar, debes tener claro el propósito. Debes diferenciar lo que es una predicación a creyentes, de lo que es una proclama a quienes no conocen a Cristo.

La mayoria de las veces se compartirá un auditorio con creyentes y también con incrédulos, y sabes que debes ministrarles a ambos el mensaje. ¿Cómo hacer para lograrlo? ¿Por dónde empezar? Si has orado y preparado tu sermón con diligencia, no debes tener miedo.

Solamente tienes que saber que tu dependencia del Espíritu Santo será muy, pero muy estrecha. Te conviene en cada oportunidad reconocer tu dependencia de El. Si tu dependencia del Espíritu Santo es real El se hará cargo de la situación.

Notemos que nos dice el diccionario qué es un heraldo: «Persona que, en las cortes de la edad media, se ocupaba de transmitir mensajes, ordenar las grandes ceremonias y llevar los registros de la nobleza (sinónimo: rey de armas)» También dice que era «el oficial que anunciaba públicamente un suceso de importancia.» Sin embargo, este concepto no está del todo completo.

«En el mundo de Homero» escribe el Dr. Mouce, «el heraldo era un hombre de dignidad y ostentaba una posición notable en la corte real, mientras que en la era post-Homérica… el heraldo servía al estado más que al rey. Su principal tarea, como pregonero, era hacer públicos los edictos oficiales. Era necesario que tuviese una voz potente, en algunas oportunidades usaba una trompeta.

Además, era esencial que el heraldo fuese un hombre de notable dominio propio. Debía recitar la proclamación tal como la había recibido. Como de la boca de su Señor – no se atrevía a añadir su propia interpretación.»

Algunos de estos heraldos los tenemos descriptos en la Biblia, por ejemplo los que precedieron la carroza de José por orden de Faraón y que gritaban delante de él:

«¡Doblad la rodilla!” (Gn.41:43). En el caso de Mardoqueo cuando «lo condujeron a caballo por la plaza de la ciudad» (Ester 6:9–11) y otros ejemplos para leer en Dn.3:1–5; 2 Cr.30:1–10.

Juan el Bautista cumplió este ministerio de heraldo de una manera clara.

El evangelio de Marcos lo llama el «mensajero» de Dios, enviado a preparar el camino delante de El. (Mal.3:1 y Mr.1:2) Fue el precursor del Mesías, que llamaba a la gente al arrepentimiento, para preparar el camino del Señor.

Si has pensado predicar deberías tener claro, como Juan el Bautista, el propósito de su predicación que también deberá ser el tuyo: llamar a los hombres al arrepentimiento.

Jesús caminaba las calles de Palestina proclamando que con su venida el mensaje del Bautista se estaba cumpliendo.

«y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos y predicando (kerysson, proclamando) el evangelio del Reino.» Mt.4:23.

Y esta misma tarea nos encargó a sus seguidores; las palabras que usa son siempre las que ilustran la acción del heraldo, su proclama, el anuncio de su mensaje.

«y yendo, predicad, (keryssete) diciendo: El Reino de los cielos se ha acercado.» Mt.10:7.

Después de su resurrección dió a la iglesia la comisión universal: «que se predicara (kerychtenai) en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones…» Lc. 24:47

Filed Under: HOMILETICA - El arte de predicar. Tagged With: Conferencias., Homilética; Predicador; Predicadores; Predicación; Préd

La Motivación del Predicador (2)

marzo 20, 2010 by admin 12 Comments

LO QUE EL PREDICADOR ES SEGÚN LA BIBLIA

1- Es un administrador. (Continuación)… 

Características

 

cd741f106_a.jpg  

 a) LA MOTIVACIÓN DEL PREDICADOR

Esta comienza en el corazón. Y tiene que ver con el incentivo interior, producido por el llamado de Dios. «Predicar es un trabajo duro» en todo sentido. El que lo hace con regularidad, se encuentra muchas veces sumido en el pantano del desaliento. ¿En dónde encontrar fortaleza en la debilidad?

 

Pablo tenia el secreto. Era un mayordomo de los misterios de Dios, «un depositario de los secretos de Dios.” (1 Co.4:1, Phillips).

 

El evangelio era el depósito sagrado que le había sido confiado por Dios mismo, era una carga en su corazón al punto que exclamaba: «la comisión me ha sido encomendada,» (oikonomia, mayordomía, 1 Co.9:17). Y otra vez: «Me es impuesta necesidad; y, ¡ay de mi si no os anunciare el evangelio!» (1Co. 9:l6), y en Ro.1:14: «Soy deudor» de predicar el evangelio.

 

La VOCACION del predicador, nace en su corazón, el día que Cristo perdona sus pecados, corre por su sangre y golpetea en su corazón hecha mensaje, clamando por expresar al mundo el amor redentor de Jesucristo.

 

En primer lugar, el predicador es un pecador rescatado, ha visto su miseria y ha clamado misericordia hasta recibir la revelación de Jesucristo. «El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.»

 

Sólo quien ha recibido misericordia, está capacitado para dar misericordia. Dios no necesita fariseos predicadores, que proclamen la letra muerta de la Ley. NECESITA PECADORES PERDONADOS, CON CORAZONES LLENOS DE COMPASIÓN, QUE MIREN A ESTE MUNDO “COMO OVEJAS QUE NO TIENEN PASTOR”.

 

b) EL CONTENIDO DE SU MENSAJE

Como buen administrador, el predicador cristiano no elabora su propio mensaje, sino que es provisto del mismo por el Padre de familia.

Su tarea es proclamar un mensaje que le ha sido «dado»; así lo señala el N.T. en una variedad de ejemplos. El predicador es el sembrador de la semilla y «la semilla es la Palabra de Dios.» (Lc. 8:11).

 

Aquí debemos recalcar la fidelidad del administrador. San Pablo recomienda seriamente a Timoteo acerca de la responsabilidad de «guardar el depósito». Le había sido confiado un mensaje precioso: debía vigilarlo de la misma manera que los centinelas cuidan la ciudad. (1Tim. 1:11; 6:20; 2Tim. 1:12-14).

 

El buen administrador, no se atreverá a «adulterar la Palabra de Dios» (2Co.4:2), ni a corromperla (2Co.2:l7), como «muchos» charlatantes lo hacían ya en la época de Pablo y lo hacen también hoy.

 

Si de algo debemos tener temor delante de Dios es de tergiversar su Palabra. El propósito de nuestra predicación debe ser claramente establecido; en palabras de pablo en 2Co. 4:2 debe perseguir «la manifestación de la verdad» (otra versión dice: «la manifestación abierta de la verdad»).

 

Podemos, en nuestros sermones, usar todo tipo de ilustraciones que traigan mayor luz sobre el concepto bíblico. Pero no nos equivoquemos, el púlpito no es lugar apropiado para camentarios politicos o debates sociales.

 

Nuestro deber es predicar «la Palabra de Dios» y nada más. (Col.1:25). Tal como lo hizo Pablo y los apóstoles. «Porque no he rehuido anunciaros TODO el consejo de Dios», (Hch.20:27).

 

Dice John stott:

«¡Qué pocos predicadores podrían tener la misma pretensión!. La mayoría de nosotros cabalgamos mortalmente sobre unos pocos caballos favoritos. Seleccionamos cuidadosamente las Escrituras, eligiendo las doctrinas que nos agradan y pasando por alto las que nos disgustan o encontramos difíciles. De esta manera somos culpables de negar a la familia algunas de las provisiones que el Padre divino ha provisto para ellos en su sabia generosidad.

Algunos no solamente quitan de la Escritura, sino que añaden, mientras que otros se atreven incluso a contradecir lo que está escrito en la Palabra de Dios.”

 

Tenemosque hacer un alto hasta aquí, y reflexionar, de cuán necesitada está la familia de Dios, el cuerpo todo de cristo, de orar fervientemente, que Dios levante en nuestro medio administradores fieles, que nos alimenten sistemáticamente de la Palabra de Dios completa, no sólo el N.T. sino también el Antiguo, no sólo «los textos más familiares», sino también los menos conocidos. Como escribe acertadamente un autor:

«Unicamente una exposición … fiel de la Palabra de Dios nos librará a nosotros y a nuestras congregaciones de los pequeños antojos y caprichos (sean nuestros o suyos) y de una extravagancia y un fanatismo más serios.» (Véa Dt.29:29).

 

Cuánto más necesita la Iglesia, que cada miembro sea un obrero instruido en la Palabra, y no que sean como «niños fluctuantes y llevados por doquiera de todo viento de doctrina.» (Ef.4:14). Este crecimiento les enseñará a discernir y resistir a tanta herejía modernista.

 

«Nada puede producir este feliz estado de cosas, (en el seno de la Iglesia) excepto la predicación CONSISTENTE, SISTEMATlCA y DlDACTICA de toda la Palabra de Dios.»

 

Los pastores, predicadores y maestros debemos tomar consciencia que una obra tan magna no es posible sin una preparación cuidadosa de nuestros sermones con varios meses de anticipación.

 

Predicar significa un trabajo intenso de estudio y oración.

 

Es un ejercicio de autoexámen en el que vamos revisando el alcance de nuestra enseñanza, para cuidar de no pasar por alto temas que son vitales para la congregación.

 

Una manera práctica de no pasar nada por alto, es hacer predicaciones expositivas sobre libros completos de la Biblia, o capítulos enteros.

Nunca pensemos que el oyente no podrá soportar un estudio profundo de las Escrituras.

 

Me gustan estas palabras de Richard Baxter:

«Si desearais conocer a Dios y las cosas celestiales tanto como el

modo de trabajar en vuestro oficio, os habríais aplicado a ello antes

y no habríais escatimado esfuerzos hasta alcanzarlos. Siete años os

parecen pocos para aprender vuestro oficio y no queréis dedicar un

día entre siete al aprendizaje diligente de lo que concierne a

vuestra salvación.»

 

c) LA FIDELIDAD DEL PREDICADOR COMO ADMINISTRADOR

Nos referimos a la fidelidad del administrador, no hacia el dueño (Dios), sino ante su familia (la iglesia).

«¿QUIEN ES EL MAYORDOMO FIEL Y PRUDENTE AL CUAL SU SEÑOR PONDRA SOBRE SU CASA PARA QUE A TIEMPO LES DE SU RACION?» (Lc.12:42).

 

La sabiduria y capacidad del administrador se echarán de ver en el equilibrio de la dieta que dé a los de su casa.

 

El administrador inteligente varía la dieta que ha de dar a su familia porque “aunque toda escritura es útil” (2Tim. 3:16). No toda se aplica para lo mismo.

 

Averigua sus necesidades y se vale de su discreción para proveerles de comida adecuada. No es su parte llenar la despensa. Eso lo hace el padre de familia. El sólo debe administrar adecuadamente.

 

 

Así también, el predicador, no sólo debe conocer la Palabra de dios, debe conocer a los que le escuchan.

 

No falsificará la Palabra de Dios para hacerla más llamativa, pero intentará presentarla de manera agradable.

 

Por sobre todo, lo presentará de manera sencilla. Nuestra predicación de las Escrituras debe ser simple y directa, tan entendible que cualquiera pueda entenderla. Por ej. que un auditorio compuesto de distintas edades todos puedan seguir el hilo del sermón.

 

Como la calzada de los redimidos de Isaías: «aún los torpes no se extraviarán por ella» (35:8).

 

Ello requiere mucha preparación y estudio. El predicador cristiano es el puente entre la Palabra de Dios y la mente del hombre.

 

No hay mejor cosa que predicar con sencillez. Con un vocabularío sencillo. No con palabras “teológicas” que no son de uso Común.

 

Sí algo debemos aprender es a predicar con el corazón. Si después de estudiar y orar intensamente sobre un sermón te sientes trabado iolvida los apuntes! Hacelo con el corazón. Lo importante es tener claro el propósito. Lo que querés dejar grabado en los oyentes. Lo demás te vendrá por añadidura.

 

Esto no quiere decir que no estudies, ni que no organices tu sermón. Siempre deberás hacerlo.

 

Pero recuerda: PREDICA CON ELCORAZON.

 

Ver tema relacionado aquí: http://libroscristianosgratis.net/libros-cristianos-para-jovenes/invierte-tu-vida-en-tu-llamado.html

 

 

 

 

 

Filed Under: HOMILETICA - El arte de predicar. Tagged With: Conferencias., Homilética; Predicador; Predicadores; Predicación; Préd

HOMILETICA: «¿Qué es un Predicador?» (1)

marzo 1, 2010 by admin 24 Comments

cd140f9_a.jpg 

Comenzamos un tema sumamente práctico, porque, tiene que ver, con la persona del predicador. Nuestro énfasis no será tanto en la técnica – ya que hay suficientes libros que se pueden consultar. Nuestra tarea es revisar la motivación de nuestro corazón. ¿Qué es lo que te lleva a predicar? ¿Por qué lo haces?

Luego, ¿cuál es el propósito final de la predicación según la Biblia? Y ésto es más importante todavía si tenemosen cuenta que la predicación nace en el mismo corazón de Dios. Pablo nos dice, que «agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.»

Así que, en primer lugar, el énfasis estará puesto en la persona portadora del mensaje, que en el mensaje mismo. Sin embargo al ir finalizando este estudio nos detendremos también en los elementos que conforman el bosquejo de un sermón. A su vez, también veremos algunas pautas que deben seguirse para buscar un tema y luego desarrollarlo.

La palabra “homilética”, deriva de la palabra griega “homilia”, que significa «explicación o discurso dirigido al pueblo sobre materias de religión». (Dicc. Kapelusz).

De esta palabra deriva nuestra palabra homilética en castellano que trata “del arte o ciencia de predicar” abarcando la estructura de los discursos cristianos, su preparación y exposición.

 

LO QUE EL PREDICADOR ES SEGÚN LA BIBLIA

1) ES UN ADMINISTRADOR

«Téngannos los hombres como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores que cada uno sea hallado fiel». (1 Co.4:1,2).

Esta ilustración, era claramente entendible en la antigüedad, en que las grandes familias ricas, tenían un administrador. Por ej. josé en Egipto tenía un administrador sobre su casa y estaba encargado de atender los huéspedes.

Durante el reinado de Ezequías el administrador se llamaba Sebna, (Is.22:15), quien es sucedido por Eliaquim, hijo de Hilcías. Dios le dijo a Sebna: «Y lo vestiré de tus vestiduras y lo ceñiré de tu talabarte, Y entregaré en sus manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalén y a la casa de Judá. Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro…», (Is.22:21,22). Esta ilustración, nos presenta al administrador como un hombre con autoridad dentro de la casa, que ejercía una supervisión paternal sobre sus miembros y que el simbolo de su cargo era una llave, indicadora, indudablemente de los almacenes donde se guardaban los bienes.

Paralelamente también tenemos algunos ejemplos en el Nuevo Testamento. Herodes Antipas tenía un administrador en la corte, un hombre llamado Chuza, cuya esposa, Juana, era discípula de Jesús y «le servía de sus bienes. « (Lc. 8:3).

Además,muchas de las parábolas de Jesús están situadas en casas grandes, en la que el administrador ocupa un lugar destacado y de responsabilidad – por ej. en la parábola de los obreros de la viña y del mayordomo infiel.

Con ésto en mente, veamos lo que la palabra griega “oikonomos” nos describe:

«Administrador de una casa o de los asuntos de una casa; especialmente mayordomo, administrador, director, superintendente… a quien el señor de la casa o propietario ha confiado la administración de sus asuntos, el control de los ingresos y los gastos, y el deber de distribuir la parte correspondiente a todos los siervos e incluso a los hijos que todavía son menores de edad.» (Diccionario de Grimm y Thayer).

Ese administrador podía ser libre o esclavo, pero de todas formas ocupaba una posición de responsabilidad entre el dueño y su familia.

En nuestro caso, el padre de familia es Dios. La familia es la iglesia y cada uno de nosotros somos los administradores a quienes se nos ha confiado distintos «bienes», no para nuestro propio beneficio sino para bendición de toda la familia de Dios. ¡Qué grande la misericordia de Dios! El tiene confianza en nosotros y nos coloca como administradores en su Reino. ¿Somos conscientes de nuestra posición? Si decimos que sí, deberemos también serlo de nuestra responsabilidad. Porque ustedes saben que todo administrador debe rendir cuentas.

Bien lo ilustran las parábolas de los talentos y de las minas, la responsabilidad del cristiano de mejorar y hacer uso de las oportunidades y dones que Jesucristo le ha dado. (Mt.25:14-30; Lc.19:12-28).

El administrador no debe ser egoista guardando ni tampoco malgastando los bienes que su maestro le ha confiado. Tiene que usarlos para la familia. San Pedro afirma que cada uno de nosotros somos “administradores de la multiforme (literalmente «abigarrada» o “multicolor”) gracia de Dios.” (1 P. 4:10). Aclarando que “cada uno” debe usar sus dones “para los otros”.

El ministerio cristiano es una administración sagrada. Pablo llama a Tito un pastor y líder de la iglesia «administrador de Dios». (Tito 1:7).

Pablo mismo se consideraba junto con Apolos «administradores de los misterios de Dios.» (1 Co.4:1).

“ADMINISTRADOR”, entonces, es un título descriptivo de todos aquellos que tienen el privilegio de predicar la Palabra de Dios, particularmente en el ministerio.

A los bienes que administra el predicador cristiano se los denomina los MISTERIOS DE DIOS.

“MYSTERION” en el Nuevo Testamento, no es una enigma oscuro e indescifrable, sino una verdad que se ha dado a conocer, que solamente puede hacerse accesible porque Dios la ha manifestado; que hasta aquí ha estado oculta, pero que ahora ha sido revelada y en la que Dios ha iniciado a los hombres. Así que, «los misterios de Dios» son sus secretos, la suma total de la revelación que El ha dado de si mismo y que está contenida ahora en las Escrituras.

De estos “misterios” revelados, el predicador cristiano es el administrador, el encargado de darlos a conocer a la familia.»

 

Filed Under: HOMILETICA - El arte de predicar. Tagged With: Homilética; Predicador; Predicadores; Predicación; Préd

  • « Go to Previous Page
  • Go to page 1
  • Go to page 2

Primary Sidebar

Estamos en Youtube Estamos en Facebook Estamos en Twitter Estamos en Pinterest Estamos en WhatsApp Estamos en Instagram Estamos en Telegram

Categorías

ALABANZA Y ADORACION Antiguo Testamento artes creativos Autoestima AYUDA BIBLICA PARA TU NECESIDAD Ayuda Espiritual CONOCIENDO COMO ORAR CÓMO ESTUDIAR LA BIBLIA DEVOCIONAL PARA HOY DONES ESPIRITUALES ESTUDIOS BÍBLICOS ESTUDIOS EPISTOLAS PASTORALES General HERRAMIENTAS PARA EL ESTUDIO DE LA BIBLIA HOMILETICA - El arte de predicar. IMÁGENES DE INSPIRACIÓN INTRODUCCION A LA BIBLIA LAS MISIONES CRISTIANAS LA VIDA DE JESUCRISTO LEYENDO LA BIBLIA Libros Kindle Español MENSAJES CRISTIANOS DE PODER NOTICIAS PP.S CRISTIANOS PROFECIAS BIBLICAS Promociones SANIDAD INTERIOR TEMAS ESCOGIDOS Uncategorized VIDA CRISTIANA ¡DIOS SIGUE ACTIVO HOY! ¡RESPUESTAS A PREGUNTAS INQUIETANTES!

Sitios Amigos

  • Animo Para Vivir
  • Club de Musica Cristiana
  • DevocionTotal
  • Dibujos Biblicos
  • Libros Cristianos Gratis
  • Libros Kindle
  • MENSAJES CRISTIANOS
  • REFLEXIONES POWERPOINT
  • Ver Peliculas Cristianas

Copyright © 2026 · Estudios Biblicos Cristianos :NET