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Jesucristo, Verdadero Hombre (12)

julio 24, 2012 by admin 6 Comments

I. C. JESUCRISTO VERDADERO HOMBRE

Hasta aquí vemos como el apóstol Juan en su evangelio nos ha pintado un cuadro maravilloso de la eternidad, en la que la divinidad de Jesucristo es puesta de manifiesto, ya sea en su eternidad pasada “con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese” por boca del mismo Jesús, o también como el Logos encarnado, Dios hecho hombre.

 

Sin embargo, ni Juan ni los otros evangelistas como tampoco Pablo en sus escritos, dejan de pintarnos el cuadro de Jesucristo como verdadero hombre. Este es un hecho claramente enseñado en el Nuevo Testamento.

Los relatos de Mateo y Lucas en sus primeros capítulos nos verifican el hecho histórico de su nacimiento y presentando como su madre a la virgen María.

Y si no hay dudas que nació, menos puede haber que es un hombre.

Y como hombre era completo, poseyendo las tres partes esenciales de todo ser humano, es decir, cuerpo (Lc 24:39), alma (Mt 26:38) y espíritu (Jn 13:21).

Nació y vivió entre hombres en las mismas condiciones humanas que cualquier otro de su pueblo, sujetándose a todas las limitaciones humanas.

Se nos asegura que el creció y se desarrolló tanto en estatura como en sabiduría (Lc 2:52). Además vemos rasgos muy precisos de su humanidad en los relatos evangélicos, por ejemplo, se nos dice que tuvo hambre y sed (Mt 4:2; Jn 19:28), se cansó y tuvo que descansar (Jn 4:6; Mt 8:24).

Emocionalmente experimentó todos los rasgos sentimentales de la raza humana. Para citar algunos solamente: Jesús se enojó, amó y se entristeció (Mr 11:15-17; 10:21; Jn 12:27 y 11:35). Su sensibilidad es puesta de manifiesto cuando llega a la casa de su amigo Lázaro y se encuentra con que la muerte lo había arrebatado. Juan dice: “Y Jesús lloró.” El sintió como cualquier otro la pena de perder un ser querido. Y tal vez mucho más que eso, porque al ser El sin pecado, observaba con dolor el efecto del pecado en cada hombre. Su corazón se desangraba por una humanidad doliente y conquistada por la muerte.

También como hombre dio su vida “por amor”. Se sujetó a padecimiento y muerte, la muerte de cruz. Fue sepultado (como cualquier hombre) y resucitó por el poder de Dios la tercer día, pero no resucitó como un espíritu o un fantasma como algunos falsamente lo enseñan. Resucitó como un hombre, con un cuerpo humano glorificado. “El primogénito de entre los muertos” le llama Pablo. El primer hombre que sale airoso de la muerte. El la conquista. El es el primero. El está sentado hoy a la derecha del Padre con un cuerpo glorioso. Su cuerpo tiene forma de hombre.

El fue el primer hombre que llegó al cielo de esa manera. Así también tú y yo le seguiremos. No iremos desnudos, iremos con un cuerpo – “lo mortal se vestirá de inmortalidad” dice Pablo “y cuando ésto corruptible se haya vestido de incorrupción y ésto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria!” – 1 Co. 15:53b,54.

¿Saben cuál es la rabia que lleva el diablo desde la cruz hasta hoy? Que Dios pudiendo destruirlo con una sola palabra, lo humilló. ¿Cómo? Un hombre lo derrotó. El mismo hombre que el hizo caer en el Edén. Cristo descendiente de Eva e hijo de la virgen María lo derrotó muriendo en la cruz y resucitando al tercer día.

¿Para qué? Para que cada ser humano pueda hacer suya esta victoria.

Tu y yo somos victoriosos. Hoy el diablo ve en cada hombre y en cada mujer cristiana, la victoria de Cristo. No puede soportarlo. Si tuviera cuerpo haría crujir de odio sus dientes y arrojaría piedras contra cada cristiano, como lo hizo con Esteban, el primer mártir de la iglesia.

Pero ¿qué vio Esteban? ¿Un hombre derrotado? Todo lo contrario, el dijo: “veo los cielos abiertos y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios…” (Hch. 7:56). Allí en la gloria del cielo, está Cristo en victoria, y hacia allí caminamos nosotros.

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Jesucristo, «Dios hecho hombre» (11).

junio 26, 2012 by admin 9 Comments

De Juan 1:1-3, se desprende que:

a) JESUCRISTO ES VERDADERO DIOS.

El Verbo se hizo hombre. La misma palabra por medio de la cual Dios creó todas las cosas tomó forma humana. El texto griego original, coloca primero el predicado “Dios”, sin artículo, denotando no una persona sino la misma naturaleza divina – como si Juan hubiera presentido que existirían personajes como los “Testigos de Jehová” y otros. Así la traducción correcta sería: “ Y Dios era el Verbo.”

Cuando intentan traducir “era un dios” lo hacen de manera incorrecta, basándose en Hechos 28:6, donde la traducción sí es correcta, pero no es la misma de Juan 1:1.

En el primer caso, los que opinaban que Pablo era un dios, eran idólatras que admitían muchos dioses, no así quien afirma que el Verbo era Dios. Juan era un judío enteramente monoteísta para quien la sola idea de admitir muchos dioses era una blasfemia.

b) En Romanos 9:5, se expresa:

“de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual ES DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS, bendito por los siglos. Amén”.

Otros textos que reafirman la divinidad de Jesús: Fil. 2:6 ss; Tito 2:13; 1 Jn 5:20. Todo el capítulo 1 de Hebreos nos habla sobre la superioridad del Hijo. Juan 20:28. Como vemos, en mas de una ocasión Jesucristo es llamado Dios.

Otra prueba fehaciente son los versículos que ponen a Cristo al igual que Dios el Padre: Jn 5:18; Fil. 2:6 y los que declaran que Jesucristo recibe la adoración y el honor que solo Dios merece, por ejemplo: Juan 5:23; Hch. 7:59; Heb. 1:6; Ap. 5:12-14.

La misma enseñanza de Jesús con sus pretensiones divinas molestaba a los judíos. El manifestaba tener una relación intima y eterna con el Padre. Noten por ejemplo:

“Mi Padre ha trabajado hasta ahora, yo también trabajo.” Juan 5:17

“Yo y el Padre somos uno solo”. Juan 10:30

“Yo estoy en el Padre, y el Padre está en mí”. Juan 14:11

De ahí la indignación y la acusación de los judíos cuando decían “… se ha hecho Hijo de Dios”. (Jn 19:7).

Así que parafraseando distintos versículos concluimos que:

Conocerlo a él era conocer a Dios;

verlo a él era ver a Dios;

creer en él era creer en dios;

recibirle a él era recibir a Dios;honrarlo a él era honrar a Dios.

Nos detendremos entonces, en unas de las controversias más fuertes de Jesús con los judíos relatados en el capítulo ocho de Juan.

“En verdad les digo, que el que hace caso a lo que yo digo, nunca morirá”… esta declaración era inaceptable para sus oponentes.

“Abraham y todos los profetas murieron – le contestaron – ¿acaso tú eres más que nuestro padre Abraham?… ¿Quién crees que eres tú?”

“Abraham, el antepasado de ustedes se alegró porque iba a ver mi día,” replicó Jesús.

Los judíos se quedaron más perplejos aún – “Todavía no tienes ni 50 años, ¿y dices que viste a Abraham?” le dijeron.

Entonces Jesús les contestó con una de las pretensiones mas punzantes que jamás hiciera antes: “En verdad les digo, que desde antes que Abraham existiera, existo yo.”

Entonces tomaron piedras para arrojarle. La ley de Moisés ordenaba matar a pedradas al blasfemo, y a primera vista, uno se pregunta ¿qué fue lo que ellos interpretaron como una blasfemia en las palabras de Jesús? Por cierto que estaba de por medio su pretensión de haber vivido antes que Abraham. Esto lo dijo varias veces. El había “bajado” del cielo, “enviado” por el Padre. Pero esa pretensión era tolerablemente inocente. Debemos observar con más cuidado. Notemos que el Señor no dijo: “antes que Abraham existiera, existía yo” sino “EXÍSTO yo” (literalmente: “yo soy”). Era por la tanto, la pretensión de haber existido eternamente antes que Abraham. Pero ni aún ésto es todo. En ese “yo soy” hay algo más que una pretensión de eternidad: hay una pretensión de deidad.

YO SOY, es el nombre divino con que Jehová se reveló a Moisés desde la zarza ardiente: “Yo soy el que soy… dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros” (Ex. 3:14).

Este es el título que Jesús toma para sí con toda tranquilidad. Fue por eso que los judíos tomaron piedras para vengar tal blasfemia.

Otro hecho significativo, es que posteriormente, después de su resurrección, el incrédulo Tomás se encontraba con los otros discípulos en el aposento alto. Allí Jesús le invita a meter su dedo en las llagas y su mano en el costado. Sobrecogido de temor y tal vez de espanto Tomás exclamó: “Señor mío y Dios mío” (Juan 20:28). Jesús reprendió a Tomás por su incredulidad, pero no por su adoración.

A lo largo de su ministerio Jesús tenía plena conciencia de su divinidad, la enseñó y la afirmó con sus hechos.

Es suficiente mirar su vida, para caer a sus pies en adoración como lo hiciera el mismo Tomás.

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JESUCRISTO, VERDADERO DIOS. (10).

mayo 20, 2012 by admin 10 Comments

I.B. JESUCRISTO, VERDADERO DIOS. Juan 1:1-3 

Como ustedes ven, hay demasiado para estudiar en el primer versículo de Juan. De la misma manera que la expresión “En el principio…” nos remontó a la existencia eterna de Jesucristo, ahora la frase “y el verbo de Dios” nos lleva a considerar un tema fundamental, como es la divinidad de Jesús. Primero, porque es un tema de doctrina, y segundo, porque si no podemos demostrar su divinidad el basamento de nuestra fe será demasiado superficial; especialmente en estos días en que las herejías sobre la de persona de Jesucristo se nos presentan en un envoltorio muy bien presentado.

Como cristianos debe quedarnos bien claro que a la luz de la Biblia, el Hijo, la segunda persona de la trinidad, es DIOS. Y éste es el propósito motivador de Juan cuando escribe su evangelio. Marcando una gran diferencia con los relatos de los otros evangelistas, nos comienza hablando del VERBO (en la mayoría de las versiones castellanas: LOGOS). No lo llamó ni Jesús, ni el Cristo. Porque Logos es la palabra universal, tanto para judíos como para griegos.

En este contexto nos ayudará comprender el valor que el judío le daba a la palabra. Cada palabra “era algo que tenía una existencia activa e independiente y que de hecho hacía cosas.”

El Profesor John Peterson escribe:

“Para el hebreo la palabra hablada era algo muy vivo… era una unidad de energía cargada de poder; vuela como una bala a su destino.” Y por esa razón, el hebreo era muy cuidadoso en sus palabras. El vocabulario hebreo tiene menos de 10.000 palabras, el griego tiene 200.000.

Este poder de la palabra se ha demostrado a través de la humanidad, para bien y para mal -cuando Hitler con una mente enferma y diabólica, pudo, con palabras hechas discurso convencer a un pueblo de ser superiores al resto de la humanidad.

En contraposición, en los días de la segunda guerra mundial, cuando Gran Bretaña carecía tanto de aliados como de armas, las palabras del Primer Ministro, Sir Wisnton Churchill, al hablar a todo el país por radio, hacían cosas en la gente: levantaban la moral y fortalecían el espíritu.

Se cuenta de cierta ocasión en que un grupo de viajeros visitaba el desierto asiático, un grupo de mahometanos les dieron la bienvenida. Saludaron a uno de ellos con el saludo acostumbrado: “la paz sea contigo.” En el momento, no advirtieron que era un cristiano, pero cuando descubrieron que había dicho una bendición a un infiel, se apresuraron a volver pidiendo que se las devolviera. La palabra era como una cosa que se podía enviar a hacer cosas y a la que se podía traer de vuelta.

Otro ejemplo similar en el Antiguo Testamento, tiene lugar cuando Jacob le roba la bendición a Esaú, la cual una vez pronunciada, era imposible de recuperar. (Gn 27).

Así también, vemos la palabra en una acción continua en el relato de la creación. A cada paso leemos: “Y dijo Dios…” (Gn 1:3, 6, 11). Esta palabra a través de la Biblia, es creativa, actuante y dinámica.

“Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos.” (Sal. 33:6).

“Envió su palabra y los sanó.” (Sal. 107:20).

Otras citas: Sal. 147:15; Is. 55:11; Jer. 23:29.

Así, vamos descubriendo que el término griego para palabra es logos. Pero logos no significa solamente palabra, también quiere decir, razón.

Por eso esta palabra era común tanto a griegos como a judíos; siempre que la usaban, estos dos significados estaban paralelamente entrelazados: palabra y razón.

No podemos profundizar mucho mas debido a las características básicas de este estudio. Pero ustedes también pueden notar que en el libro de proverbios “hay pasajes que resaltan un poder misterioso, creativo, vitalizador y eterno a la sabiduría.” (Sophia).

Se ve a la sabiduría personificada como un agente colaborador y eterno de Dios. Leamos por ejemplo:

 3:18 Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano, 

Y bienaventurados son los que la retienen. 

3:19 Jehová con sabiduría fundó la tierra;

Afirmó los cielos con inteligencia.

3:20 Con su ciencia los abismos fueron divididos,

Y destilan rocío los cielos. Proverbios.

Aconsejo leer con este pasaje también Prov. 4:5-13 y 8:22-30. Por cierto, quedaremos fascinados de estas expresiones de la sabiduría manifestada a través de las palabras de la boca de Dios!

Reflexionando algo mas. Así como vimos que logos significa palabra y también significa razón, llegamos a la importancia del término logos en el sentido de sabiduría.

“La sabiduría tenía esa existencia eterna, esa función de iluminadora, ese poder creador que Juan atribuía a la palabra, al verbo, al logos, con el que identificaba a Jescristo.”

 ¿Se dan cuenta entonces, de lo que sucedía cuando Dios hablaba y la palabra salía de su boca?

Esa palabra que salía de su boca, era el logos, el verbo, la sabiduría… ¡éra el mismo Señor Jesucristo!

El entendimiento del termino logos, como también su relación con todo el mensaje bíblico, es de vital importancia. Por ello nos hemos detenido en su análisis. Pues de lo contrario, corremos el riesgo de no captar en su verdadera dimensión, el concepto divino-humano de Cristo en todo su glorioso significado.

Pero, si todo esto significa el logos para el judío, ¿qué del griego, a quiénes quería llegar Juan también con su mensaje?

El uso de la palabra comenzó en la misma ciudad donde Juan escribe el evangelio, en Efeso. Había allí, un filósofo llamado Heráclito. Tal vez los que han visto algo de filosofía lo recuerdan.

Su idea fundamental, era que todo este mundo está en un estado de movimiento continuo. Todo cambia día a día y momento tras momento. Su ejemplo famoso era que resultaba imposible bañarse dos veces en el mismo río. Uno se baña, sale, se vuelve a bañar, pero el río ya no es el mismo, porque las aguas han corrido y ya no regresan.

Así se preguntaba: ¿Cómo puede tener sentido un mundo en el que todo es un flujo y un cambio constante?

Y se respondía: todo este flujo y cambio no suceden al azar, están controlados y ordenados, siguen un esquema continuo todo el tiempo; y lo que controla ese esquema es el Logos, la palabra, la razón de Dios. Este era el principio de orden por el cual seguía existiendo el universo. De la misma manera lo aplicaban al universo moral, el bien y el mal. A partir de allí el mundo griego adaptó esta palabra con fascinación.

De manera que el mundo griego conocía todo lo referente al logos. Veía en el logos el poder creador y directo de Dios, el poder que hizo el universo y lo mantiene en movimiento.

Juan, logró al escribir su evangelio, que se llegara a los griegos con un término universal que no les era extraño y le permitía presentarles a Jesucristo como el logos eterno de Dios.

Así, brevemente, el propósito es entender el contexto que movió a Juan a usar el término. Esto nos habrá preparado para pasar al siguiente tema de estudio, donde pondremos las bases bíblicas a un enunciado fundamental para la fe cristiana. Jesucristo es verdadero Dios.

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LA PRE-EXISTENCIA DE JESÚS – 2da Pte – (9)

abril 23, 2012 by admin 8 Comments

  1. A. LA PRE-EXISTENCIA DE JESÚS. Juan 1:1-3.

Al leer los relatos evangélicos inspirados por el Espíritu Santo, encontraremos una vida que es del todo completamente humana. Una persona en la que se encuentran todas las cualidades de una verdadera humanidad. Y sin embargo, hay algo que le hace diferente de aquellos que le rodean, y que lo destaca sobre los otros mortales. La Biblia lo presenta como hombre entre hombres experimentando el proceso natural de su nacimiento, vida y muerte.

Al mismo tiempo lo presenta como UNO que es del todo diferente; lleno de gracia y de poder, y cuya actividad entre los hombres refleja aquella gloria que no es humana sino divina. Es llamado EL HIJO DEL HOMBRE, pero también EL HIJO DE DIOS. ¿Cuál es entonces, la explicación?

Comencemos entonces, señalando que Juan, nos presenta la existencia eterna de Jesucristo (Juan 1:1-3). Este pasaje sublime nos recuerda a las primeras palabras del Génesis. Lo declara de una manera terminante “Dios” y “Creador”.

Esto está de acuerdo con toda la escritura que desde el Antiguo Testamento, declara su pre-existencia eterna. Por ejemplo en Miqueas: 

5:2 Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.

Estos eran vislumbres que el Espíritu Santo daba a los profetas acerca de la gloria del Mesías venidero. Cómo estas hay muchas alusiones más que sólo pueden aplicarse al eterno Hijo de Dios. Lo mismo sucede en el Nuevo Testamento.

Juan enfatiza en su evangelio, que Jesús era una personalidad existente desde la eternidad. Jesús habló “de la gloria que tuvo con el Padre antes que el mundo fuese” (Juan 17:5), y como si en algunos momentos de su vida terrena deseara volver a su hogar.

Teniendo en cuenta que el fin del evangelio de Juan era establecer la verdad de que Cristo era en realidad el hijo de Dios, veamos otras citas de la vida de Cristo, en la eternidad pasada:

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. (Juan 8:58).

… sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba,… (Juan 13:3).

Y en la oración que Jesús hace al Padre, el mismo declara:

Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. (Juan 17:5).

Son todas afirmaciones asombrosas, más allá de la comprensión limitada de una mente finita y mortal. Eliminan las barreras del tiempo, uniendo el pasado y el futuro en un solo y eterno presente.

Encontramos mas pruebas de esta verdad sublime en los escritos de San Pablo. Se sugiere leer los siguientes textos con detenimiento: Fil 2:6; Col 1:15 y 19; 1 tim 3:16 y Heb 1:3 y 13:8.

Otra prueba importante de la existencia de Cristo, antes de su encarnación, lo hace el escritor de Hebreos cuando le atribuye las obras de la primera creación:

Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra,

Y los cielos son obra de tus manos. (Heb 1:10).

También leemos:

Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; (Col 1:16,17).

Otra prueba indudable de la pre-existencia de Cristo, es su presencia en el Antiguo Testamento. Es un tema apasionante, aunque no lo trataremos por falta de tiempo. Pero no nos cabe la menor duda de que EL ÁNGEL DE JEHOVÁ, que se menciona a través de sus páginas no es otro que el mismo Señor Jesucristo. Sin duda entonces, que dejamos más que establecida en esta breve reseña la pre-existencia de Cristo.

Las siguientes citas hablan del ÁNGEL DE JEHOVÁ y ustedes tendrán la tarea de cotejarlas y hacer un pequeño trabajo. Gén 16:17; 18:1; 22:11, 12; 48:15, 16; y Ex 3:2, 14. Deberán responder sobre cada cita bíblia las siguientes preguntas: ¿Qué dice el texto sobre la persona de Jesucristo? ¿Qué atributos del Ángel de Jehová se relacionan directamente con la persona de Jesucristo? ¿Puede encontrar otros textos bíblicos en las escrituras que afirmen o den a entender en su contexto que el Ángel de Jehová es el mismo Señor Jesucristo? ¿Por qué? Luego de analizar y estudiar estos textos, ¿Qué es lo que mas le ha llamado la atención acerca de la pre-existencia de Jesús? Explique con sus propias palabras.

Esta tarea – si asi lo desea – puede enviarla por email a info@estudiosbiblicoscristianos.net donde le será devuelta con los comentarios del profesor. ¡Bendiciones!

 

 

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LA PRE-EXISTENCIA DE JESÚS (8).

abril 12, 2012 by admin 6 Comments

I – LA PRE-EXISTENCIA DE JESÚS (Juan 1:1-18).

Antes que nada, tengamos en cuenta, que comenzamos a hablar de la vida más maravillosa que alguna vez existió en medio de los hombres. Tal es la grandeza de esta vida, que la Biblia afirma por su misma boca que El descendió del cielo.

Ya dijimos que la persona de Jesucristo, es central. Toda investigación debe tener su persona como punto de partida.

“La persona y la obra de Cristo son la roca fundamental sobre la cual descansa la fe cristiana. Si El no es lo que dijo ser y realiza la obra para la cual declaró que vino a este mundo, entonces, toda la estructura del cristianismo cae derrumbada por el suelo. Quitemos a Cristo del cristianismo y éste queda desentrañado; no queda prácticamente nada. Cristo es el centro del cristianismo – todo lo demás es circunstancial.”

Por ello, deberemos respondernos algunas preguntas: ¿Fue el carpintero de Nazaret el hijo de Dios? ¿Quién fue Jesús? Estas preguntas tienen que ver con el carácter de su persona.

La otra faz de nuestra inquietud, seria demostrar que si realmente Jesucristo es una persona divina y especial, entonces muchos problemas se resuelven naturalmente. Por ejemplo: la existencia de Dios. Si hay un Dios tiene que ser como Jesucristo.

También queda establecido el claro destino de cada ser humano. El temor a la muerte, o la duda de la existencia de una vida futura, carece de sentido porque Jesucristo a través de su resurrección, nos ha librado del temor y nos ha dado vida eterna.

Todos recordamos que en una ocasión el Señor Jesucristo les preguntó a sus discípulos: “¿Quién dicen los hombres que soy yo?” (Mr. 8:27). Una contestación acertada a esta pregunta es el fundamento para todo estudio de la vida de Jesucristo.

 

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Personajes del contexto social y religioso en la Vida de Jesucristo (7).

marzo 21, 2012 by admin 4 Comments

Veremos ahora, entremezclados con los acontecimientos, los personajes que conformaban esa sociedad tan abrumada por el yugo romano y sus propias luchas internas.

En primer lugar, tenemos la aparición de los cobradores de impuestos, llamados “publicanos”, que se asentaron en toda ciudad y villa, contando con la aversión del pueblo por ser la mayoría de ellos judíos al servicio de los romanos.

EL SANHEDRIN, era la máxima autoridad religiosa y judicial de la nación, sin embargo, terminó siendo un nuevo títere del imperio.

Todo esto no apagó el fervor del patriotismo en el corazón de la gente, que estaban dispuestos a embarcarse en cualquier esfuerzo para lograr la independencia.

Es importante destacar, que aunque Herodes el Grande había construido un nuevo templo, que rivalizaba en esplendor con el levantado por Salomón un milenio atrás, surgió una nueva institución que puso el templo casi en segundo lugar: LA SINAGOGA. Las había a lo largo de toda Palestina y también en el exterior. Los días sábados, las sinagogas se llenaban de gente para sus servicios religiosos en los que se oraba, se escuchaba la lectura de las escrituras y las exhortaciones de los rabinos o maestros de la ley.

En el “período de silencio” que abarcaba los cuatrocientos años que van desde Malaquías hasta Mateo, fueron naciendo diversas sectas como las que encontramos en los relatos evangélicos.

LOS FARISEOS, se proclamaron los portavoces de la bandera racial que proclamaba la superioridad racial judía. Por lo tanto, se creían los favoritos del cielo por ser “descendientes de Abraham”. Enseñaban también doctrinas como la resurrección, la vida futura y la jerarquía de los ángeles – que los SADUCEOS (principales oponentes) rechazaban. Como eran profundamente sectarios y de mentalidad cerrada, convirtieron a vida en algo legal y formal, haciendo a la religión presentable como un cascarón bonito por fuera pero vacío de verdadero significado por dentro.

Así también, hay muchas denominaciones cristianas a las cuales les queda el brillo y la grandeza exterior “de lo que fueron” pero no están transmitiendo la vida y el poder del Espíritu Santo.

Jesús fue muy duro con ellos – los llamó “sepulcros blanqueados” que por dentro están llenos de huesos de muertos.

Los fariseos son un claro ejemplo de lo que puede pasarle a un cristiano, cuando, se olvida de ejercitar diariamente su corazón en una actitud de arrepentimiento.

LOS ESCRIBAS o MAESTROS DE LA LEY, actuaban en íntima asociación con los fariseos y su oficio era dedicar sus vidas a copiar las Escrituras por las que profesaban una gran reverencia, al extremo que tenían contadas las palabras y hasta las letras que contenían.

Sin embargo, su interpretación del A.T. Fue totalmente literal y superficial, sin haberse percatado de todo su mensaje noble y espiritual. Además, agregaron a las escrituras una masa incongruente de sus propias opiniones y tradiciones que, con el correr del tiempo las elevaron a la categoría de las mismas Escrituras. Toda esta interpretación de los escribas o maestros estaba contenida en el TALMUD. Posteriormente, la proliferación de interpretaciones alcanzó tal proporción que regulaban hasta los detalles mínimos de la vida personal, doméstica y social. Esto llegó a ser tal carga para el pueblo que nadie era capaz de soportar.

Esto también es una fuerte ilustración para la iglesia de Cristo. Debemos enseñar la Palabra con esmero y dedicación. El pueblo mismo debe ser diligente en aprender. Pero no hagamos “doctrinas legalistas” que pongan una carga sobre los hombros de aquellos que aman a Dios.

LOS SADUCEOS, eran algo así como “los modernistas” de nuestros días. Rechazaban la tradición pero no tenían nada nuevo que ofrecer salvo su actitud negativa. Era gente mundana y poseedora de riquezas. Ridiculizaban la fe farisaica pero ellos mismo carecían de fe en Dios. No creían en milagros ni ángeles, eran completamente materialistas en su manera de pensar y, por supuesto, rechazaban la posibilidad de la resurrección, algo en lo que sí creían los fariseos.

En nuestros días hay también muchos círculos cristianos muy a gusto con sus concepciones teológicas pero han perdido la fe, tal como sucedía con los fariseos. Nunca debemos olvidarnos que Jesús dijo: “Si no os hacéis como niños no podrán ver el Reino de Dios.” El conocimiento no debe hacernos vanidosos, al contrario, debe mostrarnos que no sabemos nada. Como niños siempre debemos esperar milagros, pequeños y grandes. Cada día la fe de un cristiano sencillo espera milagros de la mano de su Padre amoroso.

Había también, un grupo que adulaban a Herodes y andaban detrás de sus favores. A este sector se les llamaba LOS HERODIANOS, los que constituían un grupo político muy cercano a la corte de Herodes.


Como es natural, no faltó la gente que, ajena a los partidos religiosos (denominaciones o sectas según nuestro vocabulario) conformaron grupos “de protesta” ante la descomposición socio-político-religioso de la nación.

Así surgieron LOS ESENIOS, quienes se cree fueron los precursores de lo que serían las órdenes monásticas de la edad media; quienes se cree también influenciaron sobre la vida y formación de Juan el Bautista en el desierto.

Ellos adoptaron una resistencia pasiva y de protesta muda frente al “orden establecido”. Decidieron retirarse por completo de la sociedad judía de entonces y vivir en el desierto en comunidades de hombres, en su mayoría célibes.

Por los documentos encontrados a orillas del Mar Muerto, en ocasión del hallazgo de los importantes documentos de QUMRAN, se cree que esta comunidad fue laboriosa en extremo, habitaban en cuevas y tenían un reglamento de vida altamente disciplinado.

Terminemos esta parte recordando que fuera de los partidos religiosos estaba la masa del pueblo, en cuya escala más baja se consideraban a LOS PUBLICANOS, las prostitutas y los pecadores, algo así como el desecho social y la escoria del mundo de cuyas almas nadie se ocupaba. Para sorpresa de todos, a esa gente y no a los fariseos o a los saduceos, Jesús los llamó los “hijos de Abraham” a quiénes el Mesías había sido prometido. Y como ustedes recordarán por el evangelio de Lucas, en esa masa se encontraba gente como Ana y Simeón que oraban y ayunaban con frecuencia, y con lágrimas en los ojos clamaban al Señor que visitara a su pueblo y lo redimiera de sus pecados.

 

 

 

 

 

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El Mundo Geográfico en el tiempo de Jesús (6).

marzo 3, 2012 by admin 5 Comments

EL MUNDO GEOGRÁFICO DE JESÚS

Palestina era el centro de reunión de tres continentes, situada entre el Mar Mediterráneo y el desierto arábigo. Era el punto de reunión de las grandes carreteras mundiales.

En los días de Jesús constaba de cuatro partes, todas bajo el dominio del Imperio Romano.

JUDEA, la parte del sur, que era la cuna del judaísmo conservador.

GALILEA, en la parte norte, con una mezcla considerable de población griega.

SAMARIA, en medio de ambos, que por su mezclas de razas se había ganado el desprecio de los judíos.

PEREA, al este del bajo jordán con muchas ciudades prósperas de los romanos.

Alejandría, la segunda ciudad del imperio Romano a 500 kms. al sur – oeste, al norte de Egipto. Antioquía, la tercera ciudad del Imperio quedaba a 500 kms. al norte en Siria.

Debemos notar que a lo largo de la costa palestina y a través de Galilea pasaban el comercio y los ejércitos del mundo en sus grandes movilizaciones.

En lo que a la vida de Jesús se refiere, aparte de la huida a Egipto, de la que regresó cuando tenía entre 2 y 4 años de edad, no sabemos de que Jesús se haya alejado nunca más de 110 kms. de Galilea.

Volviendo a la región de Galilea, el historiador Josefo estimó que contaba con unos tres millones de habitantes. Además estaba conformada por un considerable número de ciudades griegas que a su vez conformaban un importante centro de cultura mundial para su época. Su capital romana era Seforis, a solo 7 kms. de Nazaret, donde residía Herodes.

BREVES NOCIONES DEL ESTADO POLÍTICO-MILITAR

La gran expansión del Imperio Romano llega a Palestina desde el año 63 a.c. Cuando es invadida por Pompeyo quien sitió a Jerusalén precisamente en un día sábado. Aunque los judíos no la defendieron respetando su tradición sabática, eso no impidió la horrible masacre y la profanación del templo que era lo más sagrado para los judíos. Posteriormente, once años después, otro general romano llamado Craso haría lo mismo.

En una época de grandes luchas intestinas por el poder político del imperio surge la figura de Julio César, quien derrotó a Pompeyo en la batalla de Tapso y se proclamó emperador, pero tres años después es asesinado por hombres de su confianza que compartían su gobierno; como consecuencia se suceden en Roma una serie de guerras civiles por el poder.

El sucesor fue Marco Antonio, quien no se ocupó demasiado del trono; en Egipto fue sucedido por Cleopatra, donde se dio a una vida de molicie hasta que Augusto César lo destronara, venciéndolo en la batalla de Actium.Toda esta violencia, el movimiento de poderosos ejércitos y tanto derramamiento de sangre en este período de la historia, no serían impedimento para que las profecías sobre aquél cuya venida cambiaría al mundo mas que todos los ejércitos y emperadores del mundo, se cumplieran.

Fue en el reinado de Augusto César, cuando Herodes, un oportunista que se vendió a los vencedores, y en agradecimiento a los favores prestados fue nombrado rey de Palestina. La historia dejó pintada su crueldad y su ambición. Se dedicó a embellecer a Jerusalén y a la construcción de un nuevo templo que le llevó cuarenta años.

Sus hijos heredaron el reinado unos pocos años antes de que naciera Jesús y continuaron su gobierno con una mano dura.

A la muerte de Herodes el Grande, Palestina fue dividida entre sus hijos en tres partes: Judea y Samaria para Arquelao, Galilea y Perea para Antipas y los territorios al este del mar de Galilea para Filipo.

Sin embargo, la mala administración de Arquelao, dio lugar a que Roma nombrara otro gobernador para Judea. A partir de ese momento la dominación romana se hizo mas dura e insoportable. Al punto que los soldados imperiales recorrían las calles en nutridas guarniciones con sus insignias y costumbres paganas a la vista.

 

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