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Homilética: El predicador y su oración privada (11).
(Continuación…)
«Cuando voy a orar – confesó un eminente cristiano – encuentro que mi corazón está indispuesto para ir a Dios y cuando está con El continúa indispuesto a quedarse con El. Es justo en este momento cuando la auto disciplina debe ser ejercitada. Cuando te sientes indispuesto a «orar» NO CEDAS A ELLO sino procura e intenta orar, aunque pienses que no puedes orar.»
Como cualquier otro arte, la oración necesita dedicarle tiempo. Por el tiempo que le dedicamos se expresa el concepto que de su importancia hemos comprendido.
Escuchen la respuesta de Martín Lutero a una pregunta acerca de sus planes para el trabajo del próximo día: «Trabajar, trabajar, trabajar, desde la mañana hasta la noche. Tengo tanto trabajo que pasaré las tres primeras horas en oración.”
No hay otra manera para aprender a orar que orando. No hay curso o método alguno que pueda hacerte un hombre de oración. Sólo tú puedes decidirlo en tu corazón. Dios no te obligará a doblar las rodillas.
Hoy puedes decidir comenzar a probar el camino de la oración. Cualquier problema o duda que se te presente se resolverá ante un hecho indiscutible: la oración es contestada y uno puede gozar de la comunión con Dios.
Qué mejor para inspirar nuestra vida que detenernos en la misma persona de nuestro Señor. Su ejemplo nos ilustra que El vivía pendiente de la oración, al punto que fue la oración la que lo animó a hacer y soportar la costosa voluntad de su Padre.
D. M. McIntyre escribió: “En Lucas 5:16 tenemos una declaración general que arroja una vívida luz sobre la práctica diaria del Señor – “Mas El se apartaba a lugares desiertos y oraba.” En esta ocasión el evangelista nos habla no de una sola vez sino de muchas veces. Era un hábito en nuestro Señor buscar un lugar retirado para orar.” Jesús pasó noches enteras en la oración, (Lc.6:12).
La Biblia nos narra que se levantaba antes del amanecer para tener comunión con el Padre. Sus más profundas crisis estaban precedidas por períodos especiales de oración. (Lc.5:16).
Todas las declaraciones de los evangelistas dejan establecido que era un hábito regular par El, el apartarse a lugares desiertos a orar. Esta misma idea de la necesidad de pasar tiempo en retiros de oración se las enseñó a sus discípulos y debieran hacernos detener a nosotros hoy. (Mr.6:46; Lc.9:28).
Dice un escritor: «Toda oración verdadera agota la vitalidad del hombre. La verdadera intercesión es un sacrificio, un sacrificio de sangre.» Jesús realizó todas sus obras dando muestras de una energía sorprendente.
Pero en cuanto a sus oraciones la escritura dice: «… ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas.» (He.5:7).
Pablo mismo nos enseña el secreto para vivir una vida de oración cuando afirma: «… el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.» (Ro.8:26b,28).
Nunca te rindas al malestar, a la inercia o a no encontrarte cómodo en la presencia de Dios. ¡Lucha! Pero no con tus armas. Dile al Espíritu que vive en ti: “¡ayúdame en mi debilidad! ¡Intercede por mí!” Y qué maravilloso será ver que el mismo Espíritu Santo se unirá con nosotros y derramará sus súplicas dentro de las nuestras.
En este asunto de la oración hay un sólo maestro: el Espíritu Santo. Su ayuda en la oración es su oficio mas frecuente en el cual lo mencionan las Escrituras.
San Pablo recalca que la oración verdaderamente efectiva es la que se hace «en el Espíritu». Esta oración produce milagros. Hace temblar al infierno y produce gozo en el cielo.
El hombre al que Dios le ha confiado una responsabilidad en su reino debe saber que el Espíritu Santo se complace en ayudarlo en su debilidad física y moral en cuanto a la oración.
El que ora se encuentra con muchos obstáculos, por ejemplo muchas veces no podremos orar a causa de un gran sentimiento de culpa en nuestro corazón debido a nuestra maldad, entonces sólo el Espíritu Santo podrá aplicar con eficacia el poder de la sangre de Cristo y libertarnos.
También muchas veces nos impedirá orar la limitación de nuestra mente – nos sentiremos como entorpecidos en su presencia. Allí solo el Espíritu Santo que conoce la mente y el corazón de Dios le revelará al hombre cómo orar adecuadamente. Sólo El podrá darle convicción acerca de la voluntad de Dios.
La misma flaqueza de nuestro cuerpo se opondrá a que oremos. Ya hemos citado a Pablo en Gal.5:17.
Pero aquí nos referimos más específicamente al cuerpo humano. Mayormente los que viven en climas tropicales se sentirán decaídos y faltos de concentración para orar. Como dice Pablo el Espíritu vivificará nuestro cuerpo mortal para sobreponernos a las adversidades físicas y también a las condíciones climatológicas.
Y por sobre todo el predicador que ora, debe enfrentarse a la sutil y persistente oposición de Satanás que buscará por todos los medios crear duda, sensaciones de derrota, estados de opresión y también profundos pozos de depresión.
Ante un enemigo espiritual tan poderoso, el hombre que ora cuenta con la fiel presencia sobrenatural del Espíritu Santo, el paracleto (ayudador) que Jesús prometió cuando dijo: «No os dejaré huérfanos; el consolador (parakleto) vendrá a vosotros.»
El Espíritu Santo es mucho más que un ángel – es la misma presencia de Dios – es El mismo como persona viviendo en ti, y ¿sabes algo? El diablo le tiene temor al brazo del Espíritu Santo, porque El levantó a Cristo de entre los muertos!.
Aún si estuvieras muerto … el Espíritu Santo te levantará para orar. Nunca dejes de orar. Ora siempre, en las buenas y en las malas circunstancias. Aún cuando te sientas derrotado clama al Espíritu que te ayude allí donde estés. Entonces, el Espíritu se manifestará en tu corazón, te pondrá de pie y convertirá tu debilidad en fortaleza.
Salmo 34:17: “CLAMAN LOS JUSTOS, Y JEHOVA OYE, Y LOS LIBRA DE TODAS SUS ANGUSTIAS.”
No nos olvidemos entonces:
“Nosotros podemos cultivar la técnica de orar y entender su filosofía; podemos tener confianza ilimitada en la veracidad y validez de las promesas concernientes a la oración. Podemos defenderla tenazmente pero si nosotros ignoramos el papel que juega el Espíritu Santo, habremos dejado de usar la llave maestra. La enseñanza progresiva es necesaria para el arte de orar, y el Espíritu Santo es el Maestro de los Maestros.» (Sanders).
Y hay otros muchos aspectos de la oración que no podremos tratar aquí; terminaremos entonces con estas palabras de Spurgeon:
“La gloriosa bendición que la oración privada atrae sobre el ministerio es algo indescriptible e inimitable que mejor se entiende que se explica; es un rocío que viene del Señor, una presencia divina que reconoceréis en el acto cuando os digo que es “una unción del Santísimo.” ¿Y esto qué es? No sé cuanto tiempo tendríamos que devanarnos los sesos antes de expresar por medio de palabras con la conveniente claridad, lo que significa con la frase de “predicar con unción”; CON TODO; el que predica conoce la presencia de ella; y él que oye advierte pronto su ausencia …
Si la unción que usamos no nos viene del Señor de los ejércitos, somos impostores, y puesto que sólo por medio de la oración podemos obtenerla, persistamos sin cesar en súplicas fervientes. Que vuestro vellón permanezca en la era de la oración hasta que sea mojado con el rocío de los cielos.
No vayáis a ministrar en el templo hasta que os hayáis purificado en el lavacro. No penséis en llevar un mensaje de gracia a los demás antes de haber visto al Dios de la gracia vosotros mismos, y de haber recibido la palabra de sus labios.”
Esto nos lleva a nuestro próximo tema: ¿Cómo y en dónde nace el tema que el predicador expondrá? EL SERMON DEBE NACER EN LA PRESENCIADE DIOS. Por eso el predicador debe amar la oración – sólo a los pies de Jesucristo el Espíritu Santo nos habla. Es recién a partir de ese momento que podemos empezar a trabajar en la elaboración del sermón.
HOMILETICA: El predicador y su oración privada (10).
CAPÍTULO SIETE
D) SU ORACIÓN PRIVADA
En cuanto a este tema, necesitaríamos tratarlo aparte, procuraremos apuntar – por lo menos – el aspecto esencial que tiene la oración en la vida de un predicador. La oración del predicador es la señal de su profundo amor hacia aquellos que ministra con su palabra.
«El descanso para el ministro debe ser como la máquina de afilar para la hoz: que se usa solamente cuando es necesario para el trabajo. ¿Puede un médico durante una epidemia descansar más de lo indispensable para su salud mientras los pacientes están esperando su ayuda en casos de vida o muerte? ¿Puede el cristiano contemplar a los pecadores en las agonías de la muerte y decir: “Dios no me pide que me afane por salvarlos?” ¿Es ésta la voz de la compasión ministerial y cristiana o más bien hablan la impureza sensual o la crueldad diabólica?»
Richard Baxter
Esto es así porque nadie que ha gustado el amor y el perdón del Salvador puede quedarse indiferente ante la angustia de los pecadores que caminan hacia la puerta del infierno. Dios necesita hombres con corazones ardientes, hombres dispuestos a colaborar en sus planes.
La Biblia afirma esta verdad de parte de Dios cuando expresa: «Los ojos de Jehová contemplan toda la tierra para corroborar a los que tienen corazón perfecto para con él.»
Hoy más que nunca la iglesia debe recuperar esta verdad fundamental. Cuando la institución humana procura mejorar sus programas, modernizar sus maquinarias y crear nuevos métodos, Dios sigue buscando un hombre de corazón perfecto para con El. Ninguna organización puede suplir al hombre ungido por el Espíritu de Dios.
«El Espíritu Santo no pasa a través de métodos sino de hombres. No desciende sobre la maquinaria sino sobre los hombres. No unge a los planes sino a los hombres: los hombres de oración.»
Tal debe ser el carácter y la conducta que irradiará un predicador que ama la oración. E.M. Bounds en su libro “La Oración, Fuente de Poder” nos expresa lo siguiente:
«El buen nombre y el éxito del evangelio están confiados al predicador, pues, o entrega el verdadero mensaje divino, o lo echa a perder. El es el conducto de oro para el aceite divino. El tubo no sólo debe ser de oro, además tiene que estar limpio para que nada obstruya el libre paso del aceite, y sin agujeros para que nada se pierda.
El hombre hace al predicador, Dios tiene que hacer al hombre. El mensajero, si se permite la expresión, es más que el mensaje.
El predicador es más que el sermón. Como la leche del seno de la madre no es sino la vida de la madre, así todo lo que el predicador dice está saturado por lo que él es. El tesoro está en vasos de barro y el sabor de la vasija impregna el contenido y puede hacerlo desmerecer.
El hombre – el hombre entero – está detrás del sermón. Se necesitan veinte años para hacer un sermón porque se requieren veinte años para hacer un hombre. El verdadero sermón tiene vida – nace juntamente con el hombre. El sermón es poderoso cuando el hombre es poderoso. El sermón es santo si el hombre es santo. El sermón estará lleno de unción divina siempre que el hombre esté lleno de la unción divina.»
Vemos entonces, con claridad, que el camino de la predicación no es para cristianos con convicciones simplistas, y una experiencia superficial en la oración. Esta clase de “pretendientes al púlpito” son como nos dice Pedro en su segunda epístola:
«fuentes sin agua, y nubes empujadas por las tormentas…” (2:17a).
Suficiente es el hambre espiritual, de afecto y amor que las ovejas sufren en el mundo para que sobre eso vengan a la iglesia y se les alimente con “sobras espirituales”, “comida guardada” por años y en proceso de descomposición, que mas que alimentar a los hambrientos los intoxican, los enferman. Tengamos temor de Dios antes de subir a un púlpito. Si nosotros no estamos bien alimentados, ¿cómo alimentar al pueblo?
Nada justifica a un predicador que no se prepara en oración y en estudio de la palabra. Ojalá que en la eternidad ninguno de nosotros tengamos que rendir cuentas por almas, que murieron en nuestras congregaciones por falta de un sólido alimento espiritual. ¿No te estremece al pensar en esto?
Hoy en día pululan en nuestras congregaciones muchos “picos de oro” – personas de palabra fácil.
Yo no estoy de acuerdo que cualquiera predique. A veces no se toma conciencia de lo que es un púlpito. Muchos creen que es como un arco de fútbol – cada vez que les hacen un gol, otro jugador pasa de arquero y el desastre es cada vez peor. Porque entonces es la iglesia la que pierde por goleada.
Si no hay alguien capacitado es mejor que nadie hable. Se puede leer la Biblia, orar y cantar. No se trata de que agarre la pelota el primero que llegue. Un hermano sencillo pero con sentido común puede hablar si es necesario. Pero lo hacen con una conducta y una trayectoria que los respalda. Mis hermanos, cuidemos la calidad y el contenido de nuestra enseñanza.
Sobretodo estemos alerta para evitar que se nos suban a los púlpitos ciertas cotorras de saco y corbata, muy en moda en estos días que hablan de todo y no dicen nada.
Es para mí tan importante este tema que quiero citar otras palabras de este gran hombre de Dios:
«La predicación más enérgica y más dura del ministro ha de ser para sí mismo … Dios demanda no grandes talentos, ni grandes conocimientos, ni grandes predicadores, SINO HOMBRES GRANDES EN SANTIDAD, EN FE, EN AMOR, EN FIDELIDAD, GRANDES PARA CON DIOS … Estos son los que pueden modelar una generación que sirva a Dios.»
Cuánto pierde la iglesia y cada uno de nosotros por no orar con más fervor, con más entrega! … Cuánta superficialidad notamos muchas veces en las oraciones de la iglesia. Parecen ser solamente un número del programa.
Y cuán pocos se dan cuenta que el “no orar”, es un grave pecado. ¿Por qué? Es decirle a Dios: no te necesito, yo sólo me basto. Creo que hoy, cada uno de nosotros debemos pedirle perdón al Señor por el pecado de nuestra falta de oración.
No me cabe la menor duda que aún si nos faltaran otros dones pero somos fieles intercesores delante de Dios, eso sería más que suficiente para que Dios pueda usarnos para su gloria.
Día a día quienes sirven al Señor se sienten abrumados por cargas y tentaciones tan difíciles y complicadas que solo una auto disciplina seria, aplicada a la oración, les mantendria en pie, vigorosos y bien parados, en medio del fragor de la batalla.
Muchas veces el activismo es nuestro peor enemigo – corremos de aquí para allá sin detenernos. Hay tantas cosas por hacer que olvidamos lo más importante.
Es cierto que nos damos cuenta que la oración «es en verdad la respiración vital del creyente, el aire que respira a diario», sin embargo, nos cuesta buscar la presencia de Dios. No nos es fácil deleitarnos en su presencia.
Nuestra naturaleza se opone al espíritu como bien explica Pablo: «Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí para que no hagáis lo que quisiereis.» (Gal.5:17)
Esto no debe amilanarnos. Debemos mirar y considerar las vidas de hombres igual a nosotros que lucharon para superarse y lo lograron.
El biógrafo de Samuel Chadwick escribió: «Era esencialmente un hombre de oración: cada día se levantaba poco después de las seis e iba a una pequeña habitación, su santuario privado, donde tenía su hora devocional antes del desayuno.
Era potente en la oración pública porque era constante en su devoción privada.
Cuando oraba esperaba una respuesta de Dios. Ojalá hubiese orado más – escribió al final de su vida – aún si hubiese trabajado menos; y de lo más profundo de mi corazón desearía haber orado mejor.”
Cuando aprendamos que la oración privada es lo más importante, nuestra predicación sacudirá el corazón de los pecadores y molestará a los creyentes perezosos.
La oración es la que determina si hacemos nuestra predicación con nuestras propias fuerzas o si la hacemos con la unción del Espíritu.
No importa la clase de servicio que prestas en tu iglesia, cualquiera que sea, si no está previamente regado con lágrimas de oración y acciones de gracias en la presencia de Dios, será nada más que la presunción religiosa vestida de hermoso ropaje por fuera, pero vacía e inútil por dentro.
Así era el “celo religioso” de Pedro. Cuando a viva voz juraba que no negaría al Señor su orgullosa carne quería quedar bien con lo que lo miraban y le escuchaban. En realidad lo que él pensaba en su corazón era: «¡qué bien que estoy quedando delante de todos! El Señor debe estar contentísimo conmigo!»
Pero no terminó el señor de darle la espalda cuando el tuvo que aprender con dolor que él no estaba capacitado con sus propias fuerzas naturales para ser un discípulo fiel. Saboreando con amargura sus lágrimas aprendió una dura verdad. El servicio natural no sirve en el reino de Dios.
Antes de servir hay que morir. Mi hermano, la oración mata tu carne. La oración quiebra tu orgullo. La oración te humilla bien humillado. Para que no le robes la gloria a Dios.
Lo que quiero decir es que sin oración no hay fruto. Es trabajar en vano. Como pretender que la semilla germine en tierra seca.
«La forma, la hermosura y la fuerza del sermón es como paja a menos que tenga el poderoso impulso de la oración en él, a través de él y tras él.
El predicador debe, por la oración, poner a Dios en el sermón. El predicador por medio de la oración, acerca a Dios al pueblo, antes de que sus palabras hayan movido al pueblo hacia Dios.
Hay innumerables predicadores que desarrollan sermones notables, pero los efectos tienen corta vida y no entran como un factor determinante en las regiones del Espíritu donde se libra la batalla tremenda entre Dios y Satanás, el cielo y el infierno, porque los que entregan el mensaje no se han hecho militantes, fuertes y victoriosos en la oración.» (E.M. Bounds).
El diablo sabe esto y procurará que los predicadores no oren. Hará todo lo que está a su alcance para impedirlo. Así que no te extrañes de que te cueste orar. Eso demuestra que debes elegir entre la vida y la muerte. Cada vez que oras eliges por la vida. La tuya y la de todos aquellos que alcanzarás por tu ministerio.
Artes Creativos: El llamado
EL LLAMADO

¡Se ha hecho el llamado!
¡Un llamado para que la esposa le adore ha salido del Trono de Dios!
Dios está levantando una esposa adoradora. Una esposa que no sólo le ofrece alabanza de labios sino que le da alabanza de corazón. Una esposa que desea perderse en su amor por Su presencia.
Esta adoración trae vida al cuerpo de Cristo. Restaura el gozo a Su pueblo. Restaura nuestra amor hacia el Padre. Trae liberación y libertad.
Las banderas, las cintas, los panderos etc. son cada uno de ellos, adornos físicos que simbolizan lo espiritual. Nuestro propósito al utilizarlos es ministrar al Señor. Se utilizan como instrumentos de alabanza, adoración, guerra espiritual e intercesión.
Muchas personas consideran estos instrumentos como una nueva manera de adoración pero en realidad sólo son nuevas para nosotros. Estas maneras de adorar a Dios se mencionan a través de todo el Antiguo Testamento y acaban de ser re-descubiertas. Dios está restaurándolas para su esposa.
Isaías 61:10 habla de la esposa adornándose de joyas. Estos son adornos para que la esposa utilice.
Estos instrumentos son solamente simbólicos pero nosotros podemos sostenerlos en nuestras manos y físicamente levantarlos para expresar nuestro amor y gratitud a Cristo, nuestro Salvador.
Cuando Jesús entró en Jerusalén, la gente levantó ramas de las palmeras para saludar a Jesús como expresión de su amor, de victoria y de libertad.
Hoy día flameamos nuestras banderas y agitamos nuestros panderos como expresión de nuestro amor, de victoria y de libertad. Estamos flameando nuestras “ramas” simbólicas para darle la bienvenida a nuestro Rey que regresa pronto.
Esto es adoración visual. No hacen falta las palabras para entender esta adoración. Son símbolos que trascienden los idiomas y las barreras raciales. Las personas de diferentes idiomas y trasfondos culturales entienden que estás alabando al Señor. El Espíritu Santo puede usar estas expresiones visuales para alcanzar y penetrar un corazón endurecido.
De la manera que formas más tradicionales de alabanza y adoración preparan el ambiente y tocan el corazón para recibir la Palabra de Dios, así también esta forma de adoración es ungida y logra lo mismo.
Esta adoración visual es una forma de comunicación. Usamos estos instrumentos de alabanza para proclamar quién es Dios para nosotros. Al utilizarlos y levantarlos se puede representar un nombre, un tipo de carácter o un atributo de Dios. Y no sólo nos estamos comunicando con Dios sino también a los que están a nuestro alrededor.
Se ha hecho el llamado. Ahora necesitamos preguntarnos – ¿aceptaremos el llamado o nos resistiremos? Resistir es no hacer nada. Es el camino fácil – y el camino utilizado por la mayoría.
Una y otra vez oramos y pedimos que Dios nos use pero no queremos obedecerle cuando El desea obrar a través de nosotros. Suspiramos y decimos: “Oh, Señor, no puedo hacer eso”. Dios conoce nuestros puntos fuertes y nuestras debilidades. También sabe lo que podemos llegar a hacer con la ayuda del Espíritu Santo. Recuerda, El no nos usará en cosas mayores si nunca le obedecemos en lo pequeño. (Continúa leyendo mas sobre este tema relacionado a La presencia de Dios, haciendo click aquí: http://artescreativos.blogspot.com/2010_05_01_archive.html ).
Homilética: El predicador y su disciplina personal (9).
Hay temas que son como las columnas en las cuales descansa el carácter de todo lo que será nuestra vida. Muchos estarán pensando: pero, ¿por qué no hablamos de cómo predicar? Sin embargo, les recuerdo que nuestro énfasis principal, es en lo concerniente a la personalidad del predicador. Ni el bosquejo, ni la técnica oratoria que utilicemos podrá suplir la falta de integridad en cualquier aspecto de la vida del predicador.
No me imagino como alguien que no aprendió disciplina podrá arengar a su congregación a que ordene su vida según el Reino de Dios.
«Las palabras discípulo y disciplina tienen la misma raíz. Un líder es una persona que primero se ha sometido voluntariamente y ha aprendido a obedecer una disciplina que proviene de fuera de si mismo, pero que entonces, se impone una disciplina aún más rigurosa desde dentro de él. Los que se rebelan contra la autoridad y desprecian la auto-disciplina pocas veces califican para los cargos importantes del liderazgo. (Entre ellos predicadores y maestros). Eluden los rigores y sacrificios que exige la disciplina divina. Muchos que han dejado la obra misionera lo han hecho no porque no tienen dones suficientes, sino porque hay muchas partes de su vida que no han sido puestas bajo el control del Espíritu Santo.»
Muchos creen erróneamente que porque hacen cursos y seminarios de liderazgo ya están habilitados para el ministerio. Pues están equivocados, ¡por millones de kilómetros!
El que no ha aprendido a obedecer, a estar sumiso a las autoridades de la iglesia jamás debe permitírsele tocar las cosas santas del ministerio.
La desobediencia viene del mismo infierno. Es el mismo espíritu del diablo y aunque se disfrace de religiosidad, eso no es mérito para dejar que personas de ese tipo contaminen los utensilios del santuario. Como el sacerdote en la antigüedad llevaba escrito a la vista de todos “Santidad a Jehová”, así también, la vida de una persona debe mostrar claramente su espíritu de obediencia, porque santidad y obediencia van tomadas de la mano.
Muchos cristianos “desordenados” de hoy andan con la cara larga, según ellos porque se sienten “ofendidos”. Aducen: es que en mi iglesia el pastor no comparte el ministerio – cuando en verdad lo que quieren decir es: «Yo no sé por qué no me deja lucir mis grandes capacidades de predicar. ¡Oh, si yo predicara! Qué distinto sería la unción de las reuniones … “No dudes de que sería tan distinto que a la segunda semana le predicaría a la sillas …!
Algunos son como los niños que juegan a la guerra en la calle, cuando uno pasó y los vio tan quietos y sentados les preguntó qué les pasaba. Uno de ellos le respondió: «Es que todos somos generales y no encontramos ninguno que quiera jugar de soldado.»
Mis queridos hermanos, es demasiada profunda la obra que Dios deberá hacer en nuestro carácter y en nuestro corazón, antes que podamos estar capacitados siquiera para participar de soldados en el ejército del Señor.
Nada es superficial en el Reino de Dios. Nada puede tomarse a la ligera. No es sólo pararse a dar un discurso. Es predicar para determinar el destino eterno de las almas. ¿Crees que se puede hacer esta tarea como cualquier charlatán de feria? No sería ésto más bien vergonzoso para el evangelio y para el mismo Maestro de quien se dijo: «¡Nunca nadie nos ha hablado como este hombre!»
¿Avergonzaremos el nombre de nuestro Maestro por nuestra indisciplina y falta de dedicación a las cosas sagradas?
Dios nos dé un santo temor cada vez que por la misericordia de Dios, nos sea dado ponernos de pie con el sagrado libro en nuestras manos.
Y ¿qué decir de los jóvenes que piensan que con mucha prontitud pueden ocupar un lugar en el servicio de nuestro Rey? ¿Estarías dispuesto a Someter tu carne y tus pasiones a la disciplina de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo? ¿Qué precio estás dispuesto a pagar para servir a Jesús?
A un gran estadista que en una oportunidad hizo un discurso que cambió el rumbo político de su nación, le preguntaron ¿cuánto tiempo tardó en preparar su discurso? El le respondió a su admirador: «Toda mi vida ha sido una preparación para lo que he dicho hoy.»
Como dice J.O. Sanders: «Un joven con posibilidades de liderazgo trabajará cuando otros pierden el tiempo, estudiará cuando otros duermen, orará cuando otros juegan. No habrá lugar para hábitos descuidados y malogrados, ni en palabra, ni en pensamiento, ni en obra, ni en vestido. Observara una disciplina igual a la de un soldado en cuanto a régimen y comportamiento, para que pueda sostener una buena lucha. El se encargará del trabajo ingrato que los demás eluden. Emprenderá la responsabilidad oculta que otros evitan porque no les dará el aplauso de los demás, ni gana con ella ningún aprecio.
El líder controlado por el Espíritu Santo no eludirá el enfrentarse a situaciones o personas difíciles y cogerá la ortiga cuando sea necesario. Con amabilidad y valor hará una crítica cuando sea necesaria o administrará la disciplina cuando así lo exige la obra del Señor. No aplazará el escribir una carta difícil.
Su papelera no esconderá las evidencias de su falta de coraje para enfrentarse con los problemas urgentes. Su oración será:
Dios enduréceme para no obedecer a mis deseos,
Los deseos del cobarde con voz patética,
quien implora por la comodidad, el descanso y el gozo.
Yo mismo, soy el traidor más grande de mi persona,
Mi amigo mas falso,
Mi enemigo mortal,
Mi obstáculo, en cualquier camino en que yo vaya.
Amy Carmichael
¿Qué les parece? ¿Demasiado duro? Veamos entonces, otro ejemplo.
Cuando el Dr. Thomas Cochrane, el fundador de World Dominion Movement, fue entrevistado como aspirante para la obra misionera, se le preguntó: «¿A qué sitio en el campo misionero crees estar llamado?» contestó: «Sólo sé que deseo que me ofrezcáis el sitio más difícil.» La respuesta de un hombre fuertemente auto disciplinado.
Homilética: El estímulo de la lectura apropiada (8).
LO QUE EL PREDICADOR CRISTIANO NO DEBE DESCUIDAR
B) SU LECTURA (Continuación…)
Repasemos algunos motivos por los cuales el predicador cristiano debe leer:
– Para alcanzar un avivamiento personal. Porque sólo aquel en quien fluyen “ríos de agua viva» en su corazón puede trasmitir vida a sus oyentes.
– Para su propio provecho espiritual. Eso hará que aprenda a seleccionar sus lecturas, prefiriendo aquellos autores que «descifran nuestros corazones, retan nuestra conciencia y hacen que intentemos llegar a lo más alto. Esa lectura que nos inspira y nos impulsa debe ser nuestra preferida.»
– Para su estímulo mental. Un predicador con pereza mental que no estimula sus capacidades mentales no tendrá nada nuevo ni original. Muy al contrario, será especialista en “llamar el sueño” a los ojos de sus oyentes.
– Para mejorar y cultivar su estilo de predicar. Por ello es importante seleccionar autores que estimulan nuestra imaginación, aumentan nuestro vocabulario y nos capacitan en el arte de hablar en forma clara y llamativa.
¿Por qué leer entonces? La regla famosa de Francis Bacon era:
“Lee, no para contradecir o confundir, no para creer o tomar por sentado, no para buscar conversación y discurso, sino para pensar y considerar.
Algunos libros son para ser probados, otros para ser tragados y unos pocos para ser masticados y digeridos.”
Es importante entender que si nuestro motivo para leer es sólo archivar información en nuestra mente no nos será de mucho provecho. Y aún si lo hacemos para mostrarnos superiores o “intelectuales”. La motivación debe ser una sola: glorificar a Dios con nuestro conocimiento, ser más útiles, ser más siervos de nuestros hermanos, instrumentos de bendición.
Cuánta falta hacen en nuestro medio hermanos con estas condiciones. Son aquellos que no buscan sobresalir. Sólo buscan aplicar lo aprendido.
¿Qué se debe leer? No se trata de leer todo lo que llega a mano. A veces estamos saturados de libros, boletines, revistas etc. de los círculos evangélicos. y lo mismo si a ésto le sumamos la cantidad de material impreso en el mundo secular. Como el predicador debe estar informado en todos los campos, será importante leer solamente lo mejor, escoger siempre lo que nos será más útil para el cumplimiento de nuestra obra.
«En otras palabras, nuestra lectura debe escogerse a base de lo que somos, de lo que hacemos o de lo que pensamos hacer.»
También es importante leer buenas biografías de hombres y mujeres cuya vida será reveladora para nosotros, tanto sus sueños como sus fracasos y victorias, muchas veces iluminarán nuestro propio sendero, responderán a nuestras inquietudes y nos inspirarán en nuestro servicio.
El predicador y el líder debe ser exigente consigo mismo. No debe leer solamente lo fácil que lee la mayoría del pueblo, porque estaría a su mismo nivel. No debe, ni puede conformarse con lo que les conforma a ellos.
Así lo aconseja un autor (Muriel Ormrod) :
Es mejor que emprendamos en lo que es un poco más allá de nuestro alcance. Siempre debemos leer algo diferente, no sólo leer lo autores con los cuales estamos de acuerdo, sino con los que tenemos que enfrentamos. No debemos condenarles por no estar de acuerdo con nosotros (les suena conocido?…) sino tomar el desafío y probar sus puntos de vista contra la verdad de las escrituras. No debemos comentar ni criticar a autores que conocemos sólo de segunda o tercera mano, sin molestarnos en leer sus obras por nosotros
mismos … no temamos las ideas nuevas, pero tampoco nos dejemos llevar
por ellas.»
Además, lo que el líder lee revela el carácter y la grandeza de su meta hacia la cual dirige a su pueblo. ¿Les parece entonces, que puede estar al mismo nivel de los seguidores? Como ven, en cada aspecto que hace al predicador, a él se le exige más tiempo, más concentración, más estudio. Muchos ven solamente la fachada, la “importancia” de ocupar un púlpito. Los que así piensan están muy equivocados. Me atrevo a decir que sólo quienes estén dispuestos a abandonar sus vidas en el altar del sacrificio, son aptos para este ministerio. Y créanme «también que cuando levantamos nuestros ojos buscando esa clase de líderes, el horizonte se nos presenta vacío. Todos quieren la gloria, el cargo y los aplausos. Pocos están dispuestos a pagar el precio.
Si nos detenemos en este apartado es porque debemos apuntar hacia la calidad en el servicio. Ya hay demasiada mediocridad en nuestros púlpitos. Y porque además, la lectura es el elemento indispensable en la labor de un predicador. Quien no esté actualizado en ésto, mejor que se olvide de querer predicar. Un predicador que no lea será como un ciego dando al auditorio una conferencia explicativa sobre la tabla de los colores, las distintas mezclas de los colores primarios y la variedad de tonos que se pueden conseguir.
Si vamos a predicar es mejor que como primera regla entendamos nosotros bien la verdad del evangelio y la doctrina de Jesucristo. Caso contrario, lo único que haremos será confundir a la gente y ustedes saben, que tal el predicador así serán sus seguidores.
Por último, terminaremos este aspecto dando algunas reglas sumamente importantes de “cómo leer” – consejos que buscan que el alumno se ejercite de una manera práctica y a la vez útil, donde pueda cosechar resultados:
1) No elijas libros que se olvidan inmediatamente; eso sólo nos ayuda a fomentar el hábito de olvidar.
2) Lee acompañado de un lápiz y un cuaderno de notas. Desarrollar un método para tomar notas, caso contrario, la lectura será una pérdida de tiempo porque pronto olvidamos lo leído.
3)Debes tener un cuaderno de notas permanente o un fichero donde guardar el material que sea de utilidad para tus sermones o charlas.
4)Lee con un diccionario al lado. No dejes pasar una sola palabra que no entiendas. Verifica toda información histórica o científica que vayas a utilizar.
5) Hay que variar los temas de lectura; ésa renovará el interés para la mente y no caerás en la rutina.
6) Las lecturas deben estar relacionadas entre sí mientras sea posible:
historia con poesía, biografía con novelas históricas, por ejemplo, si leemos “El Peregrino” de Juan Bunyan, paralelamente leer algo de historia contemporánea del siglo XVII de la cual el autor fue parte.
Carlos H. Spurgeon aconsejó a sus estudiantes:
«Domina los libros que tienes. Léelos cuidadosamente. Saturarte en ellos hasta que te impregnen. Léelos una y otra vez, mastícalos y digiérelos. Deja que lleguen a formar parte de tu propio ser.
Estudia un buen libro varias veces y toma notas y analízalo. Un estudiante encontrará que su mente será afectada mayormente por un libro que domina bien que por 20 libros que sólo ha hojeado. Poca sabiduría y mucho orgullo provienen de una lectura apresurada. Algunos hombres no pueden pensar porque en vez de meditar, leen mucho. Al leer, haz tu lema: “calidad no cantidad”.”
Y aquí, por cierto, recordaros que ante la abundancia de material, sólo un buen asesoramiento nos librará de leer lo inservible. Preguntemos a quienes pueden guiarnos bien porque están empapados del tema, de ediciones, editoriales y autores. De esa manera invertiremos el dinero en textos útiles.
Como el tiempo no nos permite detenernos más en este tema tan fundamental, les aconsejo que lean de C.H. Spurgeon el capítulo XIII de «Discursos a mis Estudiantes», titulado: “A los que cuentan con escasos útiles para trabajar.”
Algunos de sus comentarios bastante mordaces pero ciertos son como los que siguen:
– Comenta que la iglesia en vez de lamentarse acerca de la decadencia en la enseñanza y el poder del púlpito debería, a través de sus miembros más influyentes, obreros y diáconos, proveer al predicador de buen alimento espiritual. ¿Cómo? Estableciendo bibliotecas en las iglesias para los ministros como cosa de primera necesidad. Ya sea a través de donaciones de material o contribuyendo con una cuenta destinada a la compra de buenos libros. En el caso personal del predicador que no pueda comprar más que muy pocos libros – dice Spurgeon – el primer consejo que yo le daría es que compre los mejores. Si no puede gastar mucho, que lo poco que gaste lo emplee bien.
«La segunda recomendación que yo haría es dominad los libros que tengáis. Leedlos con la mayor atención. Bañaos en ellos hasta que os saturen. Leedlos y releedlos, masticadlos, rumiadlos y digeridlos. Haced que formen parte de vuestro ser.
Examinad un buen libro varias veces, tomad notas y analizadlo. Un estudiante hallará que su constitución mental se afecta más por un libro que ha llegado a dominar que por veinte que haya visto a la ligera, lamiéndolos por decirlo así, según dice un clásico refrán: “como los perros beben en el Nilo.””
Y para aquellos que compran montones de libros para abarrotar los estantes, pero que nunca los leen, como también los que se paran dos horas en los estantes de las grandes librerías, comenta:
«Y no sé por qué nos pasa a todos cosa semejante, pues ¿no es verdad que nos sentimos más sabios después de haber pasado una hora o dos contemplando los aparadores de una librería? Pero con igual razón podríamos creernos más ricos después de haber contemplado la caja fuerte del Banco poderoso de Londres. ¡No! señores, en la lectura de libros, llevad por lema: “mucho, no muchos.” Pensad al mismo tiempo que leáis. Que vuestro pensamientos sea siempre proporcionado a la lectura, y vuestra pequeña biblioteca no será para vosotros gran mal.”
Aconseja también que en el caso de necesitar más libros podemos con toda discreción pedirlos prestados.
El mismo cuenta una anécdota:
«El otro día cierto ministro que me había prestado 5 libros hacía dos años o más, me escribió un recado rogándome le devolviera tres de ellos y con gran sorpresa suya recibió a la vuelta de correo no solamente los que pedía sino los otros dos que el había olvidado. Yo había formado y conservado cuidadosamente una lista de los libros que me habían sido prestados y podía por lo mismo devolverlos completos a sus respectivos dueños. La persona a la que me refiero no esperaba seguramente que yo le contestara remitiéndole los libros con tanta prontitud, pues me escribió una carta manifestándome su agradecimiento; y cuando volví a visitar su estudio, lo hallé en la mejor disposición de hacerme un nuevo préstamo. »
Y observa que es común escribir en la hoja en blanco de los libros el siguiente poema:
«Si te presto a algún amigo
Para que él en ti se instruya,
Dile que no te destruya
Y te envíe pronto conmigo.
Que me holgaré si consigo
Que de provecho le seas
Comunícale ideas
Con que promover su bien;
Que no en cambio, con desdén
Por él mirando te veas.»
De todas maneras, aún si no tuviéramos otro libro, pero poseyesen la Biblia, ella es más que suficiente para equiparnos para nuestro trabajo.
Nadie puede morir de sed espiritual teniendo en cada página de ella raudales de aguas vivas que fluyen del mismo trono de Dios.
El propósito del cristiano al leer es uno sólo: La sana ambición de entender la Biblia, como la revelación de Dios al hombre.
Aquél que no sólo haya aprendido la letra literal de la misma, sino que ha captado su verdadero espíritu, no será un hombre común, aunque le falte instrucción en otras áreas. Siempre será un hombre completo.
Los cristianos de hoy deberían – como en la época de la reforma – ser llamados
“personas de un sólo libro” porque lo conocen, lo aman y lo estudian.
Spurgeon agrega:
«Cuídate del hombre de un libro. Un hombre así es un terrible antagonista. El que tiene su Biblia en la punta de los dedos y en el fondo del
corazón es un campeón de nuestro Israel: no os será posible competir con él.»
Ojalá ésto pudiera decirse de cada cristiano y por sobretodo de los predicadores y maestros.
ARTES CREATIVOS: «Danzando para Dios» (5)
CONSEJOS PRACTICOS PARA LA DANZA (Parte final).
DIOS está buscando adoradores que adoren en Espíritu y en verdad. Juan 4:24. Eso quiere decir que nuestro corazón está dispuesto y listo para confesar cualquier pecado, o debilidad o fracaso. No somos personas perfectas, sin embargo estamos caminando en esa dirección, en dirección de la santidad. Cuanto más lo deseamos a EL, de tener intimidad con El, de amarlo, entonces todos nuestras falencias serán cubiertas en Su Amor.
Hay dos fortalezas que tratan de atacar los que danzan y esto se puede ver en el mundo: sensualidad y orgullo.
Por esa razón cuando adoro en danza delante de personas uso vestidos largos y ropa suelta que no marcan el cuerpo, especialmente los senos y la cadera. La ropa ajustada puede llegar a ser incómoda par moverse y además llaman la atención. Hay ropa hermosa que no es sensual. El Espíritu Santo te hará sensible en este asunto.
Romanos 14:13-19 Si no somos sabias, en vez de ser de bendición podemos llegar a ser de maldición, causando distracción. Se debe tener cuidado especialmente si hay varones en el auditorio.
Pero DIOS cubre nuestras fallas y cuanto más nos acercamos a El, caminaremos en una manera adecuada. La clave es pureza sexual.
El orgullo es otro impedimento. Constantemente trato con eso en mi vida y le pido al Espíritu Santo que examine mi corazón y que purifique mis motivos. ¿Deseo danzar para el Señor o para recibir la estima de otros? El Señor me asegurará de que seamos vasijas y siervas de El y que sólo le obedeceremos a El y que nuestro corazón no se moverá por tener una audiencia, etc.
Si mi deseo es sólo adorarle pues no importa si estoy sola para hacerlo o porque hay mil personas mirándome.
Yo creo que todas la personas están llamadas a alabar y adorar al Señor a través de movimiento. Algunos sólo se levantarán, otros aplaudirán y otros saltarán. Pero todos debemos adorarle con todo nuestro ser. Salmo 47:1; 81:14; 150. Pues “donde está el Espíritu de DIOS, allí hay libertad” II Co.3:17.
Si todos estamos llamados a alabar y adora, les animo a hacer algunas danzas corporativas con pasos sencillas, tal vez en círculo o filas con toda la congregación.
DIOS obra a través de este ministerio en una manera muy podersoa. De la misma manera que no todo el que está llamado a alabar está en el equipo de alabanza de la iglesia, no todos están llamados a ser parte del grupo de danzantes.
Este es un ministerio que forma parte del equipo de alabanza y adoración – junto con los músicos y los cantantes – y su propósito es llevar a toda la congregación a la presencia de DIOS.
Yo creo que la danza es un ministerio y algunos están llamados a adorar al Señor por medio de la danza como un llamado de DIOS o ministerio.
Esto es una responsabilidad muy grande porque ellos llevan a las personas, junto con el equipo de alabanza y adoración, al trono de DIOS.
CUANTO MAS PURA LA VASIJA, MAS PODEROSA SERÁ LA ADORACION.
Dios usa muchas veces no la persona más habilidosa para guiar el ministerio en la iglesia sino la que está disponible.
Para ser líder del ministerio de la danza uno necesita ser llamado de DIOS para tal. Para eso no hace falta todo el conocimiento ni toda la habilidad, pero si tú sabes que sabes, por el Espíritu Santo que vive en ti que eres llamada para dirigir este ministerio, pues DIOS proveerá lo demás.
A veces simplemente me regocijo en Su presencia pero otras veces siento que tengo un mensaje, una canción que tiene vida para mí y entonces paso al frente y lo danzo. El Espíritu Santo te puede dar un mensaje a través de la danza, para que lo dances delante de los demás.
Algunas veces debemos ser obedientes, humillarnos y salir de nuestra zona de comodidad.
Podemos usar pandero, cintas, banderas pero no es lo que usamos sino PARA QUIEN LO USAMOS que hace poderoso y de bendición lo que hacemos.
El Señor desea llevarnos a lugares más altos con El y nos usa para plantar semillas de adoración en la danza dentro de la iglesia. Es es algo maravilloso.
También DIOS usa la adoración para que sea guerra espiritual contra el enemigo.
La danza también se usa en lo profético. Es como una proclamación de la victoria de DIOS sobre Sus enemigos.
Cuando DIOS soltare todos los dones espirituales a través de la danza, veremos cosas asombrosas.
Creo que DIOS puede usar la danza en intercesión, en lo profético, para sanidad etc.
Antes que algo sucediera, muchas veces DIOS usaba a los profetas para que hagan algo específico, como hechos proféticos. Ezequiel 4; Jer.18 y 19.
Lo que hacemos con nuestro cuerpo tiene un impacto en el reino espiritual. Cuando lo hacemos con fe, sabiendo que DIOS está usando ese movimiento, ese paso extraño, tendremos logros importantes en el reino espiritual. Dones espirituales pueden ser soltados a través de la danza.
Todavía veremos grandes cosas a través de este ministerio dado por DIOS.
ARTES CREATIVOS: «Danzando para Dios» (4)
DISTINTAS MANERAS DE DANZAR
Se puede danzar individualmente. Con una o más personas. Se puede danzar:
Espontáneamente.
Con coreografías ensayadas.
Hay diversos propósitos en la danza:
Para celebrar, expresando gozo.
Para hacer guerra espiritual, combatiendo las fuerzas del mal.
Declarando victoria.
Expresando una verdad bíblica, (ej. El amor de DIOS).
A través de la Biblia, hay palabras que tienen un significado específico, expresando alabanza CON NUESTROS CUERPOS, por ejemplo, con las manos,los pies, etc. A continuación, veamos el significado original de palabras, en el hebreo y griego.
PALABRAS HEBREAS DE DANZA
TOWDAH Extender las manos en gratitud. Confesión, declaración, adoración, sacrificio de alabanza o gratitud.
Sal.42:4; 50:23; 56:12; 75:9; Jer.17:26; 33:11
YADAH Adorar con manos extendidas. Usar las manos, alabar, gritar, glorificar, levantando las manos en gestos llenos de gracia.
Gén.29:35; 49:8; II Cro.7:3,6; 20:21; Sal.7:17; 9:1,2; 33:2; 42:11; 44:8; 50:23; 52:9; 107:8; Is.12:1; Esd.3:10-11
HALLA Presumir, hablar muy bien de alguien o algo con excitación, adorar con abandono, gritar y clamar aparentando necedad, celebrar, ostentar, alardear.
I Cro. 16:4; II Cro.5:13; 20:19; Esd.3:10,11; Neh.12:24; Sal.22:22,23; Pro.27:2
GUWL o GUL Girar, dar vuelta o remolinear bajo la influencia de una violenta emoción, estar alegre, gozoso, regocijarse, clamar, exaltar.
I Cro.16:31; Sal.2:11; 9:14; 13:4,5;16:9; 21:1; 31:7; 32:11; 35:9; 53:6; 89:16; Pro.23:24,25; Is.9:3; 41:16; Sof.3:17; Zac.9:9
PAZAZ Saltar, brincar, salir con ímpetu, (separando las piernas), ser fortalecido, ser liviano o ágil.
Gén.49:24; II S.6:16
CHAGAG Mover en un círculo, específicamente, marchar en una procesión sagrada, festejar una fiesta de peregrinaje, celebrar, danzar, festejar una fiesta solemne o feriado, brincar con ímpetu, tambalearse de aquí y allá.
Ex.5:1; 23:24; Lev.23:39,41; Dt.16:15,16; I S.30:16; Sal:42:4; Nahum 1:15; Zac.14:16,18,19; Mal.2:7
CABAB Girar, rodar, caminar alrededor de un objeto sagrado, caminar, voltear, remolinear, dar vueltas.
Gén.19:4; Num.21:4; Dt.21:1; Jos.6:3,11,14-15; II S.5:23; I R.7:15; II Cro.4:2,3; Job 16:3 Sal.26:6; 48:12.
CHUL o CHIL Dar vueltas (en círculo o en forma de espiral) específicamente danzar, dar vuelta, traer dolor o demostrar dolor.
Jueces 21:21-23.
MACHOL Una danza circular, un grupo de danzantes.
Sal.30:11; 149:3; 150:4; Jer.31:4,13; Lam.5:15.
MACHOLAH Una compañía de danzantes, danzas.
Ex.15:20; Jue.11:34; 21:21; I S.18:6; 21:11; 29:5; Cant.6:13; Jer.31:4.
KARAR Danzar, girar, remolinear, moverse en un círculo.
II Sam.6:14.
REKAD Brincar con fuerza, brincar con gozo, saltar, brincar con regocijo, zapatear golpeando los pies.
Sal.29:6; I Cro.15:29; Is.35:6; Joel 2:5; Nahum 3:2
DALAG Brincar o saltar.
II S.22:30; Sal.18:29; Is.35:6; Cant.2:8
HILIYKAH Una procesión de marcha caminando en caravana o grupo.
Sal.68:24,25
SHUWR Cantar, como caminar, dar vuelta, caminando con un canto.
Ex.15:1; Sal.33:3; 100:2; 137:3; Jer.20:13; Is.54:1; I Cro.15:27
PALABRAS EN GRIEGO DE DANZA
ORCHEOM De la palabra ‘orchos’, danzar en rango con movimientos regulares, una línea o un círculo. Poner un movimiento rápido, una línea artística.
Lc.7:32; Mr.6:22; Mt.11:17; 14:6
AGALLIAO Brincar de gozo, ser exageradamente feliz o alegre. Mucho brinco.
Lc.1:14,44,47; Mt.5:12; Jn.5:35; Hch.2:26,46; 16:34; 1P.1:6,8; 4:13; Heb.1:9; Jud.24; Ap.19:7
HALLOMAI Brincar, saltar.
Hch.3:8; 14:10
EXALLOMAI Brincar, saltar, danzar.
Hch.3:8
SKIRTAO Brincar con simpatía, moverse, brincar, saltar de gozo.
Lc.1:41; 6:23
CHORUS Un círculo, danza redonda, una compañia de danzantes. Una danza circular.
Lc.15:25; Hch.6:5
CONSEJOS PRACTICOS PARA LA DANZA EN LA IGLESIA
Sandra Hahs
DIOS se está moviendo en todo el mundo restaurando la danza en la iglesia. Sumisión al liderazgo….algunas veces esto es muy difícil pero uno debe aprender a esperar y confiar en El. Su Gracia y Su Amor perduran por siempre.
He aprendido que no soy una danzarina que es cristiana, sino que SOY UNA MUJER DE DIOS QUE DANZA.
Mi identidad está en DIOS y la danza es simplemente una expresión de mi amor por El. Esto realmente hace la diferencia cuando debes tomar decisiones relacionados con la danza (y estás trabajando en «el mundo»).
DIOS es el Creador, el gran artista en el mundo y El creó el MOVIMIENTO (la danza).
Génesis 1:2 dice de que el Espíritu de DIOS “se MOVIA sobre las aguas”.
Hechos 17:28 Pablo dice: “…porque en El vivimos y nos MOVEMOS y somos”.
Para cada uno que desear agradar al Padre en la danza, hay un principio muy sencillo, pero de tanta importancia: TENER UN CORAZON PURO.
DIOS no está interesado en nuestra técnica, cuán bien nos movemos, sino en nuestro corazón. Si nuestras habilidades no están sometidas a El, caeremos en el pecado de orgullo todo el tiempo.
No te desanimes si no tienes mucho entrenamiento pues para DIOS es más importante tu corazón que tus habilidades. Si tienes un corazón puro el Espíritu Santo te ayudará con tu entrenamiento físico.
Personalmente me siento mucho mejor cuando hago ejercicio regularmente porque cuando adoro al Señor entonces, sé que “este templo del Espíritu Santo” está entrenado y preparado y no será probable que me haga daño.
A veces cuando adoro al Señor y Su presencia se siente muy fuerte, sólo deseo levantar mis manos – nada más – y creo que eso le agrada igual que cuando me muevo muchísimo delante de El. Porque no es LO QUE DANZO sino PARA QUIEN DANZO que es aceptable. ¿Estoy danzando para agradarle a EL o para agradar a otro o a mí misma? (Continúa en la próxima entrega)…
RETRATO DE UN JOVEN CRISTIANO (PTE 2) (23)
ACALLANDO LA CRITICA (2)4:10-16 La gran dificultad que tendría que superar Timoteo era su juventud. Sin embargo no lo dice porque Timoteo fuera un adolescente . Hacía 15 años que estaba asistiendo a Pablo. Aquí la palabra «juventud « designa a alguien que está listo para prestar el servicio militar – en este caso – hasta los 40 años. Los cánones apostólicos establecieron más tarde que nadie podía ser obispo antes de los 50 años porque para entonces «habría superado las incoherencias juveniles«.
A sí que, como Timoteo era joven en comparación con Pablo, habría muchos ojos críticos vigilándolo. El único consejo posible para Timoteo es el mismo para todo joven que ama a Jesús y desea servirle. Timoteo debía silenciar cualquier crítica con su conducta.Se dice de Platón, el gran filósofo griego, que en una ocasión fue acusado falsamente a lo que él respondió: «Bien debemos vivir de tal manera que todos vean que la acusación es falsa».
La discusión y la defensa verbal nunca puede callar a los chismosos, la conducta sí.
Habiendo entendido esta situación pasamos a ver las características de la conducta que debía tener Timoteo, y que siguen vigentes hoy para todo el que quiera servir a Jesucristo. Son cualidades personales que muestran la madurez y el carácter del líder.
1) Debía haber amor. En este caso la palabra es Ágape, cuyo verdadero significado es de benevolencia invencible. Es una de las más grandes virtudes cristianas. Si un cristiano lleva dentro el amor ágape, no importa lo que le hagan o lo que le digan, siempre buscara el bien de los demás. Nunca será resentido ni vengativo. Nunca se permitirá odiar a nadie. Tiene el espíritu que hubo en Cristo Jesús.Generalmente el amor es algo que pertenece al corazón; pero es evidente que este amor cristiano es algo más; pertenece a la voluntad, una voluntad fortalecida, o mejor conquistada por el Espíritu Santo. Amor sobrenatural. Amor que fluye de un corazón regenerado.
Es una conquista del ser que nos hace capaces de desarrollar una invencible preocupación por los demás…la primera señal que otorga autenticidad al líder cristiano es que se preocupa por los demás, sin importarle lo que los demás le hagan.
Debemos estar atentos a no ser tan quisquillosos, ofendernos con demasiada facilidad. Siempre están en juego los planes de Dios y nosotros podemos echarles a perder.
2) Debía haber fe. La verdadera fe es una fidelidad incondicional a Cristo. Es estar dispuesto a pagar cualquier precio por amor al que nos amó. No es difícil ser buen soldado en la fe cuando estamos bien y nada nos falta, «pero el soldado realmente valioso es aquel que puede luchar bien cuando su cuerpo está cansado, y su estómago vacío; cuando la situación parece irremediable y cuando está en medio de una campaña cuyos movimientos no puede comprender.» Y ésto es lo que muchas veces nos sucede. El verdadero líder sabe desafiar las circunstancias.
COMO LEER LA BIBLIA
Muchas personas, se me han acercado en diferentes oportunidades, para hacerme una pregunta, qué créo es común a todos los que buscan a Dios de corazón, y mediante la Biblia quieren conocerle mejor. La pregunta en cuestión es: “¿Cómo hay que leér la biblia para entenderla?”.
Encontrarás que la lectura de la Biblia es gratificante, sin embargo, ¡no siempre resulta fácil! Estas pautas pueden ayudarte:
Antes de leer cada pasaje, pídele a Dios que te hable a través de su Palabra.
Reserva un tiempo especial cada día para leer la Biblia, y procura mantenerlo.
Si puedes encontrar un lugar tranquilo, aún mejor.
Tendrás que decidir si prefieres leer a solas o en grupo. La compañía, a veces, ayuda sobre todo para entender el texto. Cuando hayas leído, piensa en las respuestas a estas preguntas:
¿Por qué se escribió este pasaje? ¿Cuál es el significado de cada palabra del texto que no entiendo? ¿Qué significado tenía este pasaje para sus lectores originales? ¿Qué me dice a mí este texto hoy? ¿Qué díce el pasaje acerca de Dios? Aplicación: ¿Qué pide que yo haga?
Pide a Dios, en oración, que lo que acabas de leer te ayude a vivir de acuerdo a su voluntad. “Señor, ayúdame a entender tu Palabra y a saber vivir conforme a tu voluntad. Amén».
¡Adelante!
Mantén la costumbre de leer la Biblia y orar diariamente. Te será de utilidad conseguir un plan de lectura bíblica, especialmente para ayudarte en la primera, y -por lo tanto- más difícil etapa de lectura bíblica, cuando es una experiencia nueva. Para ello puedes acercarte a una librería cristiana o tambien una oficina de la sociedad bíblica de tu país. ( Tambien puedes entrar en este link, para mas información: http://www.sociedadbiblica.org ).
Cuando comenzamos a apreciar la Biblia por nosotros mismos, nos damos cuenta de la gran necesidad que el mundo tiene de ella. La Biblia es la Palabra de Dios. Su mensaje de amor es esperanza y vida para el mundo.
Así como el pan alimenta nuestro cuerpo, la Palabra de Dios alimenta nuestro espíritu. Jesucristo dijo: “Mis palabras son espiritu y vida…” y “Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia”. ¡Dios bendiga tu lectúra!









