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Lectura de la Biblia

Estudio Bíblico: Comenzando un Diario Espiritual (5).

diciembre 15, 2010 by admin 7 Comments

Cómo leer la Biblia (Continuación)…

5- LA LECTURA DEVOCIONAL DE LA BIBLIA

La Biblia es un libro viviente, escrito para su hijos por un Dios amante, y es por lo tanto «provechoso» (práctico). En el, Dios proporciona principios básicos y fundamentales, dirección e inspiración para la vida. El pueblo es su destinatario y en razón de que la naturaleza humana no ha cambiado desde que fue escrita, la Biblia tiene un mensaje: La Biblia cosntituye verdadero alimento para el alma.

El mejor modo de leer la Palabra de Dios como devocional es el de pedir a Dios en oración que nos dé un mensaje para ese dia. Muchas veces nos dará un pensamiento que satisfará la se de nuestro corazón. Algunas veces será una bendición que habremos de necesitar más adelante en el transcurso del dia. En cualquier caso resulta provechoso anotarlo, como ya hemos sugerido.

Debemos tener sumo cuidado, con todo, de asegurarnos de que el pensamiento de referencia sea realmente verdadero. Un versículo no debe nunca sacarse de su contexto con el fin de proporcionar un mensaje especial hoy, cuando al hacerlo le damos un sentido distinto del que tiene en el conjunto del pasaje donde se encuentra.

Recordemos que la Biblia se escribió en párrafos y no en versículos. La división en versos se hizo unos 1500 años después de que la escritura se hubo completado, y si bien resultan útiles para hacer referencias a mensajes y enseñanzas especiales, es peligroso sacarlos de su contexto.

Dado que el Espíritu Santo es el autor de la Biblia, y teniendo en cuenta que es El el que nos inspira con los mensajes devocionales de parte de Dios cuando leemos, El no nos llevará jamás a utilizar una porción de su Palabra en forma contraria a su propia voluntad, o de modo que resulte contradictorio a su sentido original.

La lectura devocional brinda la inspiración espiritual que todo creyente necesita para vivir la vida diaria, y ella se basa siempre en las verdades reveladas en la Biblia.

6- LA INICIACION DE UN DIARIO ESPIRITUAL

Para obtener el mayor provecho de la lectura devocional, una manera excelente es llevar un diario de carácter espiritual.

Aunque no séas de las personas que les gusta llevar un diario, encontrarás muy inspirador anotar los pensamientos que te da Dios. Como toda vivencia que para ti sea importante.

No hace falta un diario de lujo – un cuaderno común puede servir muy bien. Se puede llevar de muchas formas distintas – como a uno le resulte mejor. A continuación presentamos un modelo.

Domingo: Pasaje:………………………………….Fecha:…………………

El mensaje de Dios para hoy …………………………………………….

………………………………………………………………………………..

Una promesa divina ……………………………………………………….

Un mandamiento para obedecer …………………………………………

Un principio eterno ………………………………………………………..

¿Qué aplicación tiene esto en mi vida? ……………………………….

……………………………………………………………………………………

Comentarios adicionales: ………………………………………………..

…………………………………………………………………………………..

…………………………………………………………………………………..

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Estudio bíblico: Cómo leer la Biblia (4).

noviembre 30, 2010 by admin 12 Comments

1- COMO LEER LA BIBLIA

La lectura diaria de la Biblia es a la vida espiritual lo que el alimento cotidiano es a la vida física. Todos sabemos que es necesario tener horarios regulares para las comidas, porque de otro modo podemos pasarlas por alto, o comer apresuradamente, y como consecuencia, se pierden los valores primarios de las mismas. Así como el cuerpo requiere horarios regulares para alimentarse a fin de mantener el nivel de energía, tambien el hombre espiritual ha de alimentarse en FORMA REGULAR con la palabra de Dios. Job comparó a ambos en el 23:12 de su libro cuando dijo: «Del mandamiento de sus labios nunca me separé; guardé las palabras de su boca más que mi comida.»

Las mayoria de las personas encuentran que la mañana es el mejor momento para leer la Palabra devocionalmente. Es mas fácil programar la lectura de la Biblia por la mañana, entre las actividades del dia, porque se la puede hacer con sólo levantarse 15 minutos antes. Si somos de esas personas que aprovechan mejor la mañana, que se levantan con energias y con la mente despierta, resulta particularmente ventajoso realizar la lectura entonces, porque proporciona un buen comienzo para el dia.

En cambio, si somos personas de costumbres más bien «nocturnas», no tendremos la mente muy despierta temprano por la mañana – funcionamos mejor de noche, y en consecuencia, quizás sea aconsejable hacerlo después de la cena o antes de acostarse.

El problema mas grande para fijar la lectura devocional diaria de la Biblia por la noche es que, si nos olvidamos o hay un cambio de planes que nos obliga a postergar el momento, resulta dificil llevarlo a cabo mas tarde con éxito.

Pero lo mas importante es FIJAR UN MOMENTO DETERMINADO, según el ritmo de vida de cada uno y procurar respetarlo como el camino hacia un nuevo hábito que nos será de mucha bendición. De lo contrario nuestras «buenas intenciones» jamás se realizarán y leeremos la Biblia en momentos ocacionales solamente.

2- DETERMINACION DE LA CANTIDAD DE TIEMPO DEDICADO A LA LECTURA.

¿Cuánto tiempo debemos dedicar a la lectura de la biblia cada dia? Bueno, leer cinco minutos diarios es mejor que nada. Pero francamente, si uno quiere tomar en serio el asunto y realmente desea adquirir un bagaje de conocimientos fundamentales de la Palabra, es necesario pensar en un mínimo de quince minutos diarios.

Pensándolo bien, no es exigir mucho. La mayoria de las personas dedican por lo menos eso a leer el periódico, a escuchar los informativos y verlos en la televisión. Además por lo general dedicamos más tiempo todavía, tres veces por dia como mínimo para alimentar religiosamente nuestro cuerpo.

Nuestro plan para adquirir un concimiento general de la Biblia está basado en por lo menos QUINCE MINUTOS DE LECTURA Y QUINCE MINUTOS DE ESTUDIO CADA DIA DURANTE UN PERÍODO DE TRES AÑOS. Este es un mínimo para obtener un conocimiento adecuado de la Palabra de Dios.

Como todas las cosas, tal vez cueste al principio pero después del primer o segundo mes cuando uno ya va adquiriendo el hábito, entonces se encontrarán leyendo mucho mas de quince minutos. Lo importante es ADQUIRIR EL HABITO DE LEER LA BIBLIA. Que sea algo normal de todos los dias, como el comer. Que uno encuentre que le hace falta y se encuentra extraño si no lo ha hecho.

3- ELECCIÓN DE UN LUGAR DETERMINADO.

La elección de un sitio apropiado y fijo para los quince o más minutos de lectura diaria, nos ayuda a concentrarnos y a cumplir regularmente lo que nos hemos propuesto.

Todos los expertos en lectura veloz recomiendan que se haga la lectura sentado, y preferentemente sentado a un escritorio o mesa, porque esto facilita la concentración. Otro factor positivo es que elimina otras distracciones visuales. Cuanto menos cosas haya sobre el escritorio, aparte de la Biblia, tanto mejor. El acudir regularmene a este «santuario» nos ayuda a crear la atmósfera devocional adecuada.

4- HAY QUE LEER CON UN LAPIZ AL ALCANCE DE LA MANO

El mayor peligro con la lectura devocional de la Biblia radica en la posibilidad de que dejemos correr los ojos por la página y no quedamos con la impresión de que hemos leído realmente el contenido. Muchos creyentes cumplen los quince minutos de lectura diarios fijados, y concluyen con una oración, considerando haber observado un momento devocional efectivo. Pero si se les pregunta una hora más tarde qué es lo que leyeron, no tendrían la menor idea. Leyeron con los ojos pero la mente no estaba sintonizada.

La forma más adecuada de preparar la mente para que adopte una actitud positiva es la de tomar un lápiz y PREPARARSE PARA RECIBIR UN MENSAJE DE PARTE DE DIOS.

Ese solo acto nos predispone adecuadamente, a esperar que Dios nos comunique algo que necesitamos saber ese dia. Tambien contribuye a que fijemos las cosas en la memoria.

Un educador dijo en una ocasión que «no hay aprendizaje sin la duplicación por escrito.» Cuando encontramos algo especial en la lectura, debemos subrayarlo o anotarlo -según el caso- inmediatamente. Esto no solamente tiene la ventaja de que lo tenemos antoado para consultas futuras, sino que ayuda a cimentar el pensamiento en forma mas destacada en la mente.

Volvemos a recalcar que la lectura diaria no es una sentencia fijada como un castigo que se tiene que cumplir sí o sí. Es la manera que nos comunicamos con Dios y que El nos puede hablar. Por ello al leer hay que detenerse con la expectativa de recibir una palabra especial que no es revelada para nosotros de una manera muy personal por el Espíritu Santo. Y si despues de quince minutos esa palabra no ha llegado le invito a SEGUIR LEYENDO hasta RECIBIR LA PALABRA ESPECÍFICA DE PARTE DE DIOS.

La palabra de Dios es viva y algo nueva cada dia – todos los dias. Y Dios da JUSTAMENTE LO QUE NOS HACE FALTA.

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Estudio bíblico: Los beneficios de estudiar la biblia (3).

noviembre 16, 2010 by admin 11 Comments

                                                                                                                                            
 
LO QUE EL ESTUDIO BÍBLICO HARA PARA TI (continuación).
Una de las pruebas sobrenaturales de la vida cristiana lo constituye la «paz interior» cuando las circunstancias adversas de la vida producirían conmunmente «preocupación y angustia». Cuando recibimos a Cristo como Salvador y Señor tenemos derecho a esperar que las cosas serán diferentes, y se justifica que nuestros amigos supongan que la diferencia les resultará evidente. Cuando un poder sobrenatural, tal como el Espíritu Santo, viene a morar en la vida de un ser humano, tiene que haber una diferencia. Esa diferencia se evidencia principalmente en las emociones, que se caracterizan por una paz que no es sacudida por las dificultades. Pero si la Palabra de Dios no «(mora) en abundancia en vosotros» mediante la lectura y el estudio, no producirá esa «paz» que debe caracterizar nuestra vida.

6- NOS PROPORCIONA PAZ

El señor Jesucristo dijo: «Estas cosas os he hablado para que en mi tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.» (Juan 16:33). Lo que hace que esta afirmación revista especial interés es el hecho de que nuestro Señor dió este mensaje a sus discípulos poco antes del tumulto que culminó con su crucifixión. Cuando se avecinaba esta crisis para sus discípulos, el Señor quería que sus palabras les infundieran paz. Ya hace casi dos mil años que el pueblo de Dios se ha fortalecido para las crisis que les sobrevienen en la vida mediante la lectura y el estudio de la Biblia. Esto es lo que quiso expresar Pablo cuando dijo: «Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.» (Col. 3:15).

La paz no viene en forma automática. Inunda nuestro corazón cuando la mente está llena de las promesas, los principio éticos, y las muestras de fidelidad de Dios, como nos lo enseña su Palabra.

7- NOS ORIENTA EN LAS DECISIONES DE LA VIDA
 
¡La vida está repleta de decisiones! Decisiones grandes y pequeñas y muchas otras entre los dos extremos. Para el cristiano que conoce perfectamente los principios establecidos por Dios el problema de tomar decisiones se simplifica. Esto es lo que quiere decir la escritura en las siguientes palabras: «Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino.» (Salmo 119:105) Los principios divinos sirven como guía para arribar a las decisiones correctas.

La filosofía moderna no es una guía confiable y muchos se encuentran desorientados sin saber con certeza que rumbo tomar. Hace poco una jóven con una vida bastante superficial, comentaba en consejeria: «El problema es que no sé lo que quiero realmente.» Así la vida trancurre dia a dia si un verdadero propósito que le dé sentido y plenitud.

Pero cuando vivimos de acuerdo a los principios bíblicos, atesorándolos en la mente por anticipado podremos tomar decisiones con seguridad.

Si Cristo no gobierna nuestra vida nos veremos cercados por nuestras emociones, pasiones y las presiones de la vida para recién decidir qué hacer.

Dijo el Señor: «Felices los que OYEN LA PALABRA DE DIOS Y LA GUARDAN.» (Lúcas 11:28). ¿Habrémos escuchado bien? No se puede guardar lo que no se ha oído.

Si diaramente llenamos la mente con la Palabra de Dios, ella iluminará las oscuras sendas del futuro con la dirección divina y … ¡qué confiados podremos caminar por las sendas de esta vida de la mano de nuestro padre celestial! Con seguridad y confianza. Sin incertidumbres.

8- NOS CAPACITA PARA COMUNICAR EFICAZMENTE NUESTRA FE
 
 

La mayoría de las personas con quienes entramos en contacto a diario ignoran los conceptos bíblicos sobre la vida. Muchas de ellas tienen dudas o interrogantes y necesitan que alguien que conozca la Biblia los oriente. Dios nos desafia de la siguiente manera.

«Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.» (I Pedro 3:15).

La única forma en que estaremos en condiciones de contestar al que tiene dudas, al que se mofa, o al buscador sincero de la verdad, es estando «siempre preparados» mediante la lectura y el estudio diarios de nuestra biblia.

Casi todos los creyentes desean llevar fruto y compartir en forma efectiva a Cristo con otros, pero les resultará enteramente imposible is no cuentan por lo menos con un conocimiento elemental de la Palabra de Dios. NO ES POSIBLE COMUNICAR LO QUE NO SE CONOCE.

Por lo tanto para dar expresión de tu fe en Cristo deberás conocer Su Palabra.

9- NOS GARANTIZA EL ÉXITO
Todo el mundo quiere tener éxito. Esto no significa que todos aspiramos a ser ricos o famosos; ambas cosas se pueden conseguir de diferentes maneras. Pero donde anhelamos a tener realmente éxito es en el campo de actividad que hemos elegido. Por eso es que los libros de autoayuda, con títulos sobre «Cómo tener éxito….» etc. se han hecho tan populares hoy en día. ¡Nadie lee libros sobre cómo fracasar!

Josué 1:8 nos díce que : «Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de dia y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.»

Tomemos nota de las palabras «…y todo te saldrá bien.»  Baste decir, que siglos antes de que aparecieran tantos libros que hoy abarrotan las librerias procurando decirnos «el cómo», los principios imperecederos de la Biblia para tener éxito, ayudaron a hombres y mujeres a ser prósperos de verdad.

La meditación o reflexión diaria sobre la Palabra de Dios produce el éxito verdadero que todos buscan. Así fue, por cierto, en el caso de Josué. Muchos hombres de negocios creyentes han hecho suya la misma promesa y hoy pueden dar testimonio de la fidelidad de Dios.

A fin de que no pensemos que la promesa que le hizo Dios a Josué es un caso aislado, miremos la fórmula de la felicidad que aparece en el salmo uno.

«Bienaventurado el varón que no anduvo en consejos de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto acorrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.» (Salmo 1:1-3).

Esta clase de productividad diaria es el resultado de alimentar la mente todos los dias con la Palabra de Dios.

Lamentablemente, muchos creyentes creen que están «demasiados ocupados» como para tener tiempo para refrescar la mente cada día con la Palabra de Dios. Lo que no tienen presente es que un momento de recogimiento diario no les cuesta nada en última instancia, porque el resto del dia resultará más exitoso en todo lo que emprendan, que si dejaran a un lado la Biblia.

En definitiva, si ustéd quiere comenzar el camino hacia el verdadero éxito, comprenda que solo podrá lograrlo amando la palabra de Dios y tomando tiempo para meditar y reflexionar en sus mandamientos. Este es el camino hacia la verdadera felicidad.

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ESTUDIO BÍBLICO: Los beneficios de estudiar La Biblia (2).

noviembre 1, 2010 by admin 24 Comments

LO QUE EL ESTUDIO BÍBLICO HARA PARA TI

 

Detengámonos un momento a decidir, si realmente, vale la pena dedicarle todo el tiempo que requiere. Resulta perfectamente legítimo que nos preguntemos: ¿Que beneficios obtendré con 15 minutos diarios de lectura de la Biblia y 15 minutos diarios de estudio de la misma? Veamos:

1- NOS HACE CRISTIANOS FUERTES
«Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros. Y habéis vencido al maligno.» ( 1Juan 2:14).

Nadie quiere ser raquítico, ni física ni espiritualmente. Los «jóvenes» a los que se refiere el apóstol, ya no eran «hijitos», sino personas «fuertes». ¿Por qué? Porque la Palabra de Dios permanecía en ellos y «habían vencido al maligno.» Esto significa que se habian alimentado con la Palabra de Dios hasta fortalecerse suficientemente en la fe como para que no fueran constantemente derribados por el pecado y la tentación. No hay más que una forma de adquirir fortaleza espiritual, y esta forma es leyendo y estudiando la Palabra de Dios.

El ser fuerte espiritualmente no depende que si hemos hecho la secundaria o si tenemos una carrera universitaria (lo cual es muy loable), ni tampoco de que seamos inteligentes, sino de haber DESARROLLADO EL HABITO de alimentar el espíritu y el intelecto con la Palabra de Dios. El poder «vencer al maligno» requiere una fortaleza espiritual que se obtiene solamente estudiando y obedeciendo la Palabra de Dios. Creo que todos conocemos a personas que siempre están con los mismos problemas – no avanzan, no crecen – y esta es la característica de los que no conocen la Palabra de Dios.

2- NOS DA SEGURIDAD EN CUANTO A LA SALVACIÓN
Lo primero acerca de lo cual debe estar absolutamente seguro el creyente recién convertido es, justamente, de que ES creyente. La salvación es tan maravillosa – un verdadero regalo de un Dios amante – que parece algo demasiado bueno para ser cierto. En consecuencia, una de las primeras dificultades que afronta el nuevo creyente cuando se separa de la persona que lo llevó a Cristo, son las dudas que lo asaltan acerca de su salvación. ¡LA UNICA FUENTE DE SEGURIDAD ESTÁ EN LA BIBLIA! ¿De que le sirve, no obstante, si no la lee? Las promesas y las seguridades que ofrece Dios tienen muy poco valor mientrs permanezcan entre las tapas de la Biblia; el creyente las necesita en los lóbulos frontales del cerebro. La Biblia se escribió con este fin precisamente. He aquí las palabras de I Juan 5:13: «Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios para que sepáis que tenéis vida eterna.»

El creyente que tiene la seguridad inconmovible de que es hijo de Dios y de que Dios es su Padre celestial, posee la base de una sólida vida emocional. La gran mayoría de las personas que tienen temores, preocupaciones y otras debilidades espirituales, generalmente no tienen seguridad en cuanto a la salvación porque escuchan la voz de su propia mente en lugar de leer La Biblia. Nadie puede tener la seguridad que ofrece Dios se se limita a los pensamientos de su propia mente, porque, como enseña La Biblia, los conceptos de Dios no vienen mediante el pensamiento, la reflexión, sino mediante «la sabiduria de Dios.» (1Cor. 1:21). Si deseamos disfrutar de seguridad en cuanto al salvación, debemos apresurarnos a estudiar la Palabra regularmente, ya que ella constituye LA ÚNICA FUENTE para obtener dicha seguridad.

3- NOS DA CONFIANZA Y PODER EN LA ORACIÓN
Ahora que éres cristiano puedes hablar con tu Padre Celestial acerca de cualquier cosa que te ocupa la mente y el corazón. Pero, ¿cómo podemos saber que El nos escucha? Porque lo dice en su Palabra en muchas partes. 1Juan 5:14,15 nos enseña que podemos orar con «confianza» sabiendo que El nos oye. En Juan 15:7 nuestro Señor prometió: «Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis y os será hecho.» Esto significa que el estudio de la Biblia (que es la forma en que sus palabras pueden permanecer en nosotros) nos da poder en la oración, porque en la medida en que estudiamos su Palabra y la obedecemos, llegamos a conocer su voluntad y, como consecuencia, aprendemos a orar.

A Confucio le preguntó cierta vez uno de sus discípulos: «¿Tiene sentido que oremos por nuestros pecados?» Se dice que a esto contestó diciendo: «No estoy seguro, pero no se pierde nada con probar.» ¡Para que sirve ésto! Unicamente la Biblia enseña que Dios contesta la oración, y el cristiano instruido en la Biblia posee esta confianza.

4- NOS LIMPIA DE PECADO
 Hay millones de personas que no saben adónde acudir para conseguir una conciencia libre de culpa de pecado. Mas ésto no debiera molestar a nungún creyente que conoce su Biblia porque, como ha dicho el Señor: «Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.» (Juan 15:3).

La Palabra de Dios tiene un efecto purificador en el creyente. Nuestro Señor oró diciendo: «Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.» (Juan 17:17). De algún modo la palabra de Dios tiene este efecto purificador en el cristiano que la estudia.

5- NOS DA GOZO
 Una de las bendiciones de la vida cristiana es el gozo; pero con frecuencia los problemas de la vida lo ahogan. Nuestro Señor dijo: «Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.» (Juan 15:11) O, como lo expresa la versión popular: «para que se alegren conmigo y así se llenen de gozo.»

Si nuestra lectura consiste solamente de libros seculares, revistas, periódicos informativos etc. pronto encontrarás que el gozo del Señor se ha transformado en temor, inseguridad o incluso depresión.

Es solamente la Palabra de Dios la que proporciona gozo al corazón, cualquiera sean las circusntancias por las que estemos atravesando.

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ESTUDIO BÍBLICO: Todos podemos estudiar la Biblia (1).

octubre 17, 2010 by admin 20 Comments

LA BIBLIA FUE ESCRITA PARA TODO EL MUNDO

Seguramente muchas veces te habrás preguntado ¿cómo hago para estudiar la biblia? o ¿Por donde comienzo? preguntas nacidas de un profundo deseo de comprender mas profundamente los caminos de Dios.

En primer lugar, dejame felicitarte si es ese deseo el que está ardiendo en tu corazón. Eso es una señal inequívoca de que has nacido de nuevo, pues solo el Espíritu Santo puede hacer nacer en el espíritu del hombre ese deseo.

Por otra parte deseo animarte. Ya que si amas a Dios con todo tu corazón y deseas servirle, ten por cierto que lo lograrás. Pero, debe quedar claro, sólo si estás dispuesto a «estudiar la Biblia».

El éxito o el fracaso en la vida cristiana dependen de cuanto del contenido de «la Biblia» logramos atesorar en la mente en general y de manera sistemática, como también del grado de obediencia a ella. Cierto es que podemos llegar al cielo sabiendo poco mas que Juan 3:16 y Romanos 10:9 y 10, porque el maravilloso don de la salvación que nos ofrece Dios es tan libre y gratuito que todo lo que tenemos que hacer para obtenerlo es recibirlo con fe (Juan 1:12).

Pero si queremos ser cristianos felices y victoriosos tendremos que alimentarnos en forma regular con la palabra de Dios; y ésto representa un esfuerzo. Cuanto mas nos dediquemos, tanto mas rápido y tanto mejor creceremos. Descubriremos que bien vale la pena el esfuerzo que demanda.

El Señor Jesús nos dió la fórmula para el éxito cuando dijo: «Si sabéis estas cosas, BIENAVENTURADOS SEREIS SI LAS HICIEREIS.» (Juan 13:17). Miren ustedes entonces la relación directa entre conocer la palabra de Dios y la felicidad. Todo ser humano busca la felicidad. Aquí tenemos la respuesta: La felicidad (Bienaventuranza) se encuentra, entonces, en conocer y en cumplir la voluntad de Dios tal como El la ha revelado en la Biblia.

El problema que tienen muchos cristianos es que no se han molestado en aprender los principios bíblicos, de modo que ni siquiera saben qué es lo que Dios espera de ellos. No es de sorprender entonces, que no disfruten de todas las bendiciones de la vida cristiana.

Lamentablemente, muchos cristianos tienen la idea errónea, de que no van a entender la Biblia. Piensan que fue escrita para teólogos o ministros, de manera que se limitan a escuchar conferencias y sermones por los «entendidos en la palabra» o a leer libros sobre la Biblia, pero dedican muy poco tiempo a conocerla y estudiarla personalmente. Lo que resulta lamentable en relación con esta actitud, es que la Biblia no fue escrita para teólogos. ¡Fue escrita precisamente para gente común!

Por ejemplo, el Señor dijo por medio del apóstol Juan: «Os escribo a vosotros, HIJITOS, porque vuestros pecados os han sido perdonados… (y)… porque habéis conocido al Padre.» (1Juan 2:12,13). Resulta evidente, por lo tanto que «los hijitos» o sea los cristianos recién convertidos, pueden entender la Biblia. ¡Esto quiere decir, que usted y yo, querido lector, podemos entender la Biblia! Claro está que tal vez no como lo hacen los eruditos, y habrá indudablemente cosas que no entenderá; pero descubrirá que es mucho más lo que si puede entender que lo que no puede entender.

Una vez que el hecho de que podemos estudiar la Biblia a solas comience a entusiasmarnos, nuestra vida cristiana adquirirá una dimensión enteramente nueva. Estos apuntes tienen como fin ayudar al lector a estudiar la Palabra de Dios y a experimentar ese mismo tipo de experiencia cristiana transformadora.

UNA ADVERTENCIA: el estudio que aquí se propone iniciar requiere esfuerzo. No se puede aprender sin estudiar. El estudio exige el esfuerzo más grande que se nos puede pedir: EL DE PENSAR; pero es la única forma en que se puede aprender. Si sigues el programa que se presenta en estos apuntes, comprobarás que realmente vale la pena, y adquirirás los principios esenciales de la Biblia. Estos no solamente enriquecerán tu propia vida espiritual, sino que te permitirán servir al Señor Jesucristo más eficazmente.

Se trata de dedicarle 15 minutos diarios a «la lectura» de la Palabra, otros 15 minutos de «estudio» y algunos momentos libres para el aprendizaje. Si persistes en tu esfuerzo con denuedo, al final de tres años habrás logrado lo siguiente:

1- Habrás leído toda la Biblia.

2- Habrás leído los libros claves varias veces.

3- Habrás atesorado los principios, promesas y mandamientos principales de la Biblia.

4- Habrás estudiado los capítulos mas importantes.

5- Habrás aprendido varios versículos claves.

6- Habrás adquirido los principios esenciales de la Biblia.

7- Habrás desarrollado un hábito de estudio bíblico que te servirá para toda la vida y que te enriquecerá en todo sentido.

Vamos, por lo tanto, a LEER, ESTUDIAR, APRENDER Y PENSAR. Descubrirás que los resultados que arrojan díchos métodos harán que realmente valga la pena el tiempo que se invierte.

Levanto mi oración para que todo aquél que esté leyendo sea iluminado en su corazón con un sano deseo de conocer mas al Padre y su maravillosa palabra. ¡Adelante con tu propósito! ¡Hasta la próxima entrega de Cómo Estudiar La Biblia!

Nota: cada nuevo post viene enumerado para que puedas seguir el orden.

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HOMILÉTICA:Bosquejando el sermón (15).

octubre 2, 2010 by admin 10 Comments

CAPITULO 8

ELEMENTOS DEL SERMÓN

D) ANALIZANDO EL TEXTO ELEGIDO. (Conclusión).

Una vez que sabemos el «texto» que utilizaremos, trabajaremos sobre él analizándolo parte por parte. Por ejemplo: 2a.Timoteo 2:1-7, será nuestro texto de trabajo, (podemos leerlo en la versión que utilizamos diariamente y luego en otras versiones, que nos amplíen la interpretación de su contenido).

Análisis textual

Con un lápiz subrayamos todas las «palabras claves». Y también las frases según creamos conveniente.

Es importante ser creativos, y estar abiertos a que el Espíritu Santo te revele conexiones entre las palabras de los distintos versos que te ayudarán a comprender mejor la enseñanza de todo el pasaje escogido.

Otra manera todavía mejor, en una hoja en blanco vamos escribiendo el pasaje, pero resaltando de diferentes maneras palabras y frases claves. Como verás abajo lo que me ha llamado la atención lo he resaltado en mayúsculas y en negrita. En el papel se puede ir uniendo con una línea o flecha las frases de diferentes versos que están relacionadas. Veámos entonces:

                                  TU, pues, hijo mío (TIMOTEO)

                                         Esfuérzate

                       en la gracia que es en Cristo Jesús

                  lo que has oído de mí…

                    Encarga a hombres fieles         idóneos Para enseñar

                                    Sufre penalidades

                                    como buen SOLDADO de Jesucristo.

                                           Se enreda en los negocios de la vida

Ninguno que milita                a fin de

                                           agradar a Aquél que lo tomó por soldado.

El que lucha como ATLETA         no es coronado

                                               si no lucha legítimamente

El LABRADOR                           para participar de los frutos

                                              debe trabajar primero

Considera lo que digo           y el Señor te dé entendimiento

                                            en todo.

Ahora, busque en el diccionario el significado de todas las palabras que no entiende haciendo una lista aparte.

Luego del análisis textual, en otra hoja, responde las siguientes preguntas:

                                                 

a) ¿Qué dice este pasaje? ¿Cuál es su enseñanza principal?

b) ¿cómo lo dice?……………………………………… aspecto literario.

c) ¿Para quién y cuándo lo dice?……………………aspecto histórico.

d) ¿Por qué lo dice?…………………………………..aspecto moral y espiritual.

 e) ¿Para qué lo dice?…………………………………..aplicación personal.

Debemos responder estas «preguntas» observando el análisis textual y explayarnos lo mejor posible sobre cada idea que se nos ocurra para responder a cada pregunta.

Luego, continuamos con otras dos preguntas:

 1- ¿Qué lecciones importantes aprendo en este pasaje?

Enumérelas con ayuda del punto “a”.

 2- ¿Cómo puedo aplicarlas a mi propia vida?

Ayúdese con el punto “c”.

Aquí podemos intentar poner el título al «sermón». Se nos pueden ocurrir más de uno luego decidimos cuál. Por ejemplo podría ser:

a) Consejos de Pablo para todo cristiano.

b) Tres figuras del obrero cristiano.

c) Como conseguir la victoria en el servicio.

d) Prueba, según lo que has estudiado, escoger uno propio.

                                BOSQUEJANDO EL SERMON

(No olvidemos que la introducción debe contener algo llamativo).

 TITULO: (A escoger…)                                     TEXTO: 2Timoteo 2:1-7.         

 I) INTRODUCCION:

  – ¿Les agradaría escuchar esta noche, un bonito sermón acerca de cómo fracasar en la vida cristiana?… Seguramente que no.

  -A continuación veremos tres consejos que nos aseguran el éxito en cualquier empresa. Así es, estos consejos pueden convertirte de perdedor ¡en un poderoso ganador!

II ) DESARROLLO

A) Tres consejos en tres palabras.

      a) El amor filial de Pablo a Timoteo.

      b) Timoteo, un líder tímido.

            a- Esfuérzate

            b- Escucha

            c- Encarga

 B) Tres figuras del verdadero discípulo.

        a) La figura del soldado.

             1) Discípulo = disciplina = soldado.

             2) El buen soldado sufre penalidades.

             3) No se «enreda» en los negocios de la vida.

             4) Sólo busca agradar a Dios.

      b) La figura del atleta.

            1) El sacrificio y la preparación de un atleta romano.

            2) El discípulo como el atleta lucha por una corona incorruptible.

            3) Lucha con armas legítimas.

      c) La figura del labrador.

            1) Para participar de los frutos debe trabajar primero.

            2) La importancia de ser diligente en nuestro trabajo.

                 – secular

                 – en el reino de Dios

 III) CONCLUSIÓN

A la luz de estas figuras: ¿tengo la disciplina del soldado? ¿Estoy consagrado para el Señor? ¿O estoy enredado en negocios que me contaminan?

 ¿Estoy dispuesto a pagar el precio del sacrificio con la vista puesta en la corona de vida? ¿Cómo soy en mi trabajo: diligente o negligente?

 Aquí es importante notar que según el Espíritu Santo nos guíe, haremos el cierre, ya sea con una oración de arrepentimiento, con un desafío personal, o con un llamado a renovar la entrega para un mejor servicio etc.

 LO IMPORTANTE ES QUE PREDIQUEMOS SIEMPRE CON UN PROPÓSITO.

 Que al terminar, exijamos de los oyentes (con firmeza nacida de un amor sincero por sus almas) una respuesta al mensaje. Y si estamos en oración el Espíritu Santo nos guiará con fuertes impresiones para ministrar a las necesidades de la gente. Seamos sensibles a su voz interior.

Este bosquejo es sólo una guía. El predicador aprende a hacerlo con su propio estilo a medida que va avanzando en su servicio y adquiriendo conocimiento y experiencia.

Que Dios te bendiga, y recuerda, si vas predicar, siempre debes estar creando sermones; corrigiéndolos, trabajando sobre ellos. Y sobre todo, interesándote

personalmente en el tema. Esto, unido a un profundo amor por las personas. Nuestro Señor sirvió hasta estar dispuesto a dar su vida por nosotros. ¿Esperará menos de nuestro ministerio?

 Y no olvides:

                                 ¡PREDICA CON EL CORAZÓN!

 

                                     Pastor José Roberto Reina

                            www.estudiosbiblicoscristianos.net

                            Instituto Bíblico “PALABRA DE FE”

Relacionado: http://libroscristianosgratis.net/pulpito-cristiano/

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HOMILETICA: Ganando la atención del público (14).

septiembre 17, 2010 by admin 6 Comments

 

CAPÍTULO OCHO

ELEMENTOS DEL SERMON (Continuación…)

 C) GANANDO LA ATENCION DEL PÚBLICO.

Muchas veces nos habremos hecho esta pregunta ¿cómo conseguir la atención de nuestros oyentes y retenerla? Es sumamente importante ganar la atención de los oyentes, de otra manera no podremos causarles ninguna impresión.

 Por regla general el público tiende a distraerse y de esta manero no pueden recibir la verdad.

 Debemos procurar aprender a inspirar su ánimo de manera que se mantengan despiertos. No debemos conformarnos con hablar 30 minutos sin parar y dar por concluida nuestra tarea.

Hay muchos que se conforman con ver un auditorio lleno de cabezas sin importarles si están dormidos o despiertos.

 Nuestra oración y nuestro mejor esfuerzo al predicar debe ser el llegar al corazón de la gente con nuestro mensaje. Nunca debemos conformarnos sólo con dar dircursos. No, si antes no hemos logrado conmover los corazones hasta llevarlos a Dios .

Es muy importante para el predicador le atención de todos sus oyentes desde los mayores hasta los más jóvenes.

 A veces nos quejamos de que los niños molestan en el culto – si no hay un programa para ellos – ¿no debemos esforzamos para que nuestra predicación atraiga aún a los niños?

Esto es muy importante. A veces es importante mirar fijamente a las personascuando hablamos; nadie a quien se lo observa directamente se mantendrá indiferente mucho tiempo.

 A veces lo que no contribuye a la atención son las malas costumbres de los oyentes. Por ejemplo, el hábito nada disimulado de voltear la cabeza para ver quien está entrando.

También algunos que llegan tarde y hacen tanto ruido con sus zapatos y el chirrido de sillas al moverse, que hasta el último asistente se entera de su llegada. Todo ésto ha de corregir el predicador, enseñando nuevos comportamientos. Que claro está tienen que ver con la educación y las buenas costumbres.

Los motivos de la falta de atención pueden ser muy variados pero a continua- ción enumeramos algunos consejos atinentes al predicador, y a la presentación de su mensaje, con el fin de evitar que el auditorio pierda el hilo del sermón.

 1- Asegurarnos de que lo que estamos diciendo es digno de oírse y vale la pena dedicar tiempo a escuchar.

Ustedes saben, todos los seres humanos por instinto nos agrada escuchar algo interesante, y en contrapartida desinteresarnos de palabras vacías de contenido. Dice un predicador: «Dadles algo notable, algo que valiera la pena de que un hombre se levantara a medianoche para oírlo  y que anduviera 100 kilómetros con ese objetivo.»

 2- Asegurarnos también gue nuestro pensamientos estén bien ordenados.

Un montón de buenas ideas entremezcladas sin orden y propósito no harán más que frustrarnos a nosotros y empachar los oídos de la gente.

 3- No olvidemos hablar con sencillez.

Esto ya lo hemos comentado. Según el nivel de los oyentes debemos aprender a subir o bajar el lenguaje y el estilo del sermón. Debe ser bendecido el anciano, el joven y el niño.

4- Para ganar la atención de los oyentes debemos predicar de un modo agradable.

 Y ésto tiene que ver con la variedad de su estilo de que echará mano el predicador.

 5- Y algo sumamente importante: no hagamos tan larga la introducción del sermón que sea mas extensa que el mensaje mismo.

La introducción debe ser breve, y tener algo de interés especial que despertará la expectativa de los asistentes por oír el sermón. Puede ser a través de preguntas, o temas relacionados con hechos recientes de orden público, etc.

Esto es así, porque la introducción es el gancho que captará el interés, despertando la curiosidad del oyente, para así con expectativa no querrá perder nada del desarrollo del sermón. Así que debe contener alguna idea creativa y que despierte o desafié al oyente.

Es sumamente importante cuidarnos de repetir la misma idea muchas veces. Debemos procurar decir algo nuevo en cada frase. Como alguien dijo: “No podemos estar martillando siempre en el mismo clavo” cuando tenemos una Biblia con inmensurables tesoros en sus páginas.

 Por otra parte, la mejor manera de ganar la atención de la congregación es cuidarnos de mensajes demasiados largos.

 Bien se dice que lo bueno y breve, doblemente bueno.

Un sermón de 30 minutos es más que suficiente si tenemos claro el propósito que queremos lograr; a lo máximo 40 minutos en ocasiones. Es mejor dejar a la gente con apetito que con un empacho de palabras que no quieran oír.

 Otra cosa muy distinta es cuando sentimos que la unción del Espíritu nos está dirigiendo porque aunque hablemos dos horas, la gente estará sumamente atenta.

 Debemos saber discernir – las técnicas humanas no pueden ayudar a un predicador vacío.

 Pero cuando el agua de vida fluye por el hombre, el pueblo recibe con deleite – es más, no quisieran que termine nunca la fiesta en su corazón.

 La mejor manera de abreviar nuestro sermón, es estudiarlo mejor y profundamente.

 Spurgeon dice: «Predicamos siempre más tiempo cuando tenemos menos que decir. Un predicador que tiene su sermón bien preparado, rara vez pasará de los 40 minutos; si tiene menos que decir, continuará por otros 10 minutos; y cuando no tiene nada preparado, necesitará por lo menos una hora.»

 No olvidemos tampoco que sólo por medio del Espíritu Santo se puede conseguir la atención del público. Además, para interesar a otros, debemos primero estarlo nosotros. Si es así, usaremos nuestras mejores facultades para presentar el mensaje.

 No es extraño muchas veces, que la gente no atienda, si el predicador no se muestra interesado por su propio tema. ¿Cómo inspirar a otros cuando tu mismo no estás entusiasmado?

Romaine decía que era conveniente conocer el arte de predicar, pero que era una cosa infinitamente mejor, SABER PREDICAR CON EL CORAZON.

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Homilética: La voz del predicador – su importancia – (13).

septiembre 1, 2010 by admin 11 Comments

CAPÍTULO OCHO

ELEMENTOS DEL SERMON (Continuación…)

B) SOBRE LA IMPORTANCIA DE LA VOZ.

Lo primero que debemos tener en cuenta es no pensar demasiado en ella cuando hablamos. Podemos tener la más hermosa y dulce voz, pero no

nos servirá de nada si no tenemos nada útil que decir.

«Un hombre dotado de la más excelente voz, y a quien le falten conocimientos y un corazón ardiente, será “una voz clamando en el desierto” o como dice Plutarco: “voz y nada más”. Semejante hombre bien podría lucirse en el coro pero en el púlpito será inútil.»

Esto no quita que pensemos correctamente en nuestra voz. Del modo que aprendamos a dominarla, también dependerá la excelencia de nuestro servicio.

Por ejemplo, es muy importante aprender a dar el tono adecuado al sermón, según el tópico que estemos tratando. APRENDER A MODULAR LA VOZ Y hacer cambios de volúmen, según lo requiera el sentido de la frase, dará vida a la charla y mantendrá la atención de los oyentes.

Especialmente podremos evitar una predicación monótona y aburrida – cuyo efecto puede ser mortífero para la congregación – si somos diligentes en mejorar nuestra vocalización. Queda por demás irreverente un predicador que no sabe pronunciar adecuadamente las palabras de su propio idioma.

Es nuestra obligación servir en la predicación del evangelio con lo mejor de nuestra voz. Tal como lo hiciera el profeta Ezequiel de quien el Señor dijo: » Tú eres a ellos como cantor de amores, gracioso de voz y que canta bien.” (33:32). Así aunque el pueblo de Israel continuó con un corazón endurecido, Ezequiel se sintió inspirado para anunciar la Palabra de Dios empleando el mejor estilo de su voz y de sus modales.

Debemos también aprender a corregir toda forma de hablar mal aprendida, como también palabras que suenan desagradables a los oídos. Juan Wesley dijo: «Tened cuidado de no retener nada torpe ni afectado, ni en vuestros gestos ni en vuestro lenguaje, ni en vuestra pronunciación.”

Hay algunos que suelen lanzar gritos discordantes tan agudos que se parecen al ruido de goznes aherrumbrados, o a un gato que le han pisado la cola.

Otros usan tonos tan graves en su voz, que parecen más bien lúgubres mensajes venidos del más allá. Se pueden imaginar el efecto que estos tonos sepulcrales pueden causar en las personas enfermas o temerosas que han llegado a la iglesia buscando consuelo.

En resumen entonces, CUIDEMOS NUESTRA PRONUNCIACION, APRENDAMOS A VOCALIZAR BIEN, SEPAMOS CUANDO LEVANTAR O BAJAR EL VOLUMEN DE LA VOZ. No hablemos demasiado detenidamente pero tampoco tan aceleradamente como la carrera de un caballo desbocado. Ambas cosas echan a perder el sermón. El predicador debe armonizar sus pensamientos y su imaginación en relación con su lengua.

Es muy triste escuchar desde el púlpito, exposiciones que no son más que un tropel de palabras sin orden ni propósito.

 

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HOMILETICA: ¿De qué voy a predicar?…(12)

agosto 19, 2010 by admin 18 Comments

CAPÍTULO OCHO

ELEMENTOS DEL SERMON

 A) ENCONTRANDONOS CON EL TEMA.

 Seguramente éste es el mayor problema: “¿De qué predicaré este domingo?” Pero recordemos lo dicho anteriormente. «El mejor estudio comienza con la oración.”  Martin Lutero afirmó: «Haber orado bien es haber estudiado bien.» Esto debemos repetirlo con frecuencia y no olvidarlo. Dios contestará nuestra oración y nos dará el pasaje. Otras veces nos dirá que no al pasaje que nos había entusiasmado.

                                                  

De todas maneras una vez escogido el pasaje descansemos en la verdad de que la misma Palabra de Dios «es mas penetrante que una espada de dos filos» y ella misma hará la obra en los corazones.

Una vez claro el punto de partida haremos los siguiente:

 1) Debemos poner todo nuestro empeño a  través de los medios que poseemos para concentrarnos en nuestro tema.

 2) Al escoger nuestros temas debemos hacerlo pensando EN LA NECESIDAD de nuestros oyentes. No por su condición social o económica. Si hacemos diferencia de personas pecamos contra Dios quien ama a todos por igual.

Así que deben ser temas que todos puedan entender. Lo simple no quita lo profundo.

Temas que puedan consolarlos de sus muchas tristezas. Palabras que les animen a confiar en un Dios amoroso. Así que repetimos: debemos pensar en lo que nuestros oyentes realmente necesitan para su edificación espiritual; allí estará nuestro tema.

 3- También es útil considerar que pecados se encuentran afectando a la iglesia. Deberemos exhortar con una fuerte autoridad; pero siempre con amor.

 4) Nuestra predicación debe contener «todo el mensaje de Dios.»

La iglesia debe recibir une dieta completa. Cada predicación debe estar rela- cionada en algún modo a la anterior.

 Sin embargo, no es bueno insistir siempre en la misma doctriná descuidando la variedad del todo, cada parte de la doctrina del Señor es provechosa y cuando una parte falta debilita a los creyentes.

Así que debemos dar a cada parte de la Biblia su propio lugar en nuestro corazón y en nuestra inteligencia. Nuestros sermones deberán nutrirse de toda la verdad inspirada, las doctrinas, los mandamientos, la historia, los símbolos, salmos, proverbios, las promesas, los juicios y las exhortaciones.

 Muchas veces aún habiendo perseverado hasta el último momento en oración la inspiración parece no llegar. No debemos olvidarnos entonces, que nuestro servicio “no es con ejército ni con espada, sino con el Espíritu de Jehová. Si confiamos en El no nos desampará, no puede hacerlo porque El es fiel.

 

5) El predicador debe estar siempre ocupado elaborando sermones, anotando ideas y guardando el material adecuado. Nadie que que desea predicar puede darse el lujo de esperar a último momento para preparar el alimento para su grey.

 Atendamos otra vez algunos consejos  del “príncipe de los predicadores”:

«…Como precaución, permitidme que haga la observación de que debemos estar siempre preparándonos para encontrar textos y para hacernos sermones. Debemos conservar siempre la actividad santa de nuestro entendimiento. ¡Ay del ministro que se atreva a malgastar una hora!…

 La hoja de vuestro ministerio pronto caerá, a no ser que, como el hombre bendito de que se habla en el primer Salmo, meditéis en la ley de Dios de día y de noche.

Vuestras preparaciones para el púlpito son de la mayor importancia, y si las descuidáis no honraréis ni a vosotros mismos ni a vuestra vocación.

Las abejas están haciendo miel desde la mañana hasta la noche y a semejanza de ellas nosotros debemos ocupamos siempre en juntar víveres espirituales para nuestra congregación …

Vosotros los que os alistáis para predicar, debéis encontraros siempre ocupados en la preparación de los mensajes …

Conservad abiertos los ojos y los oídos y veréis y oiréis ángeles. El mundo está lleno de sermones: atrapadlos al vuelo.«

 Como vemos entonces, es muy importante mantenernos en una actitud atenta; pues, todo lo que nos rodea puede contener el tema que necesitamos y ante el cual, Dios llamará la atención de nuestra alma.

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Homilética: El predicador y su oración privada (11).

agosto 4, 2010 by admin 13 Comments

 

(Continuación…)

«Cuando voy a orar – confesó un eminente cristiano – encuentro que mi corazón está indispuesto para ir a Dios y cuando está con El continúa indispuesto a quedarse con El. Es justo en este momento cuando la auto disciplina debe ser ejercitada. Cuando te sientes indispuesto a «orar» NO CEDAS A ELLO sino procura e intenta orar, aunque pienses que no puedes orar.»

Como cualquier otro arte, la oración necesita dedicarle tiempo. Por el tiempo que le dedicamos se expresa el concepto que de su importancia hemos comprendido.

 Escuchen la respuesta de Martín Lutero a una pregunta acerca de sus planes para el trabajo del próximo día: «Trabajar, trabajar, trabajar, desde la mañana hasta la noche. Tengo tanto trabajo que pasaré las tres primeras horas en oración.”

 No hay otra manera para aprender a orar que orando. No hay curso o método alguno que pueda hacerte un hombre de oración. Sólo tú puedes decidirlo en tu corazón. Dios no te obligará a doblar las rodillas.

 Hoy puedes decidir comenzar a probar el camino de la oración. Cualquier problema o duda que se te presente se resolverá ante un hecho indiscutible: la oración es contestada y uno puede gozar de la comunión con Dios.

 Qué mejor para inspirar nuestra vida que detenernos en la misma persona de nuestro Señor. Su ejemplo nos ilustra que El vivía pendiente de la oración, al punto que fue la oración la que lo animó a hacer y soportar la costosa voluntad de su Padre.

 D. M. McIntyre escribió: “En Lucas 5:16 tenemos una declaración general que arroja una vívida luz sobre la práctica diaria del Señor – “Mas El se apartaba a lugares desiertos y oraba.” En esta ocasión el evangelista nos habla no de una sola vez sino de muchas veces. Era un hábito en nuestro Señor buscar un lugar retirado para orar.” Jesús pasó noches enteras en la oración, (Lc.6:12).

La Biblia nos narra que se levantaba antes del amanecer para tener comunión con el Padre. Sus más profundas crisis estaban precedidas por períodos especiales de oración. (Lc.5:16).

 Todas las declaraciones de los evangelistas dejan establecido que era un hábito regular par El, el apartarse a lugares desiertos a orar. Esta misma idea de la necesidad de pasar tiempo en retiros de oración se las enseñó a sus discípulos y debieran hacernos detener a nosotros hoy. (Mr.6:46; Lc.9:28).

 Dice un escritor: «Toda oración verdadera agota la vitalidad del hombre. La verdadera intercesión es un sacrificio, un sacrificio de sangre.» Jesús realizó todas sus obras dando muestras de una energía sorprendente.

Pero en cuanto a sus oraciones la escritura dice: «… ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas.» (He.5:7).

Pablo mismo nos enseña el secreto para vivir una vida de oración cuando afirma: «… el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.» (Ro.8:26b,28).

Nunca te rindas al malestar, a la inercia o a no encontrarte cómodo en la presencia de Dios. ¡Lucha! Pero no con tus armas. Dile al Espíritu que vive en ti: “¡ayúdame en mi debilidad! ¡Intercede por mí!” Y qué maravilloso será ver que el mismo Espíritu Santo se unirá con nosotros y derramará sus súplicas dentro de las nuestras.

 En este asunto de la oración hay un sólo maestro: el Espíritu Santo. Su ayuda en la oración es su oficio mas frecuente en el cual lo mencionan las Escrituras.

 San Pablo recalca que la oración verdaderamente efectiva es la que se hace «en el Espíritu». Esta oración produce milagros. Hace temblar al infierno y produce gozo en el cielo.

 El hombre al que Dios le ha confiado una responsabilidad en su reino debe saber que el Espíritu Santo se complace en ayudarlo en su debilidad física y moral en cuanto a la oración.

El que ora se encuentra con muchos obstáculos, por ejemplo muchas veces no podremos orar a causa de un gran sentimiento de culpa en nuestro corazón debido a nuestra maldad, entonces sólo el Espíritu Santo podrá aplicar con eficacia el poder de la sangre de Cristo y libertarnos.

 También muchas veces nos impedirá orar la limitación de nuestra mente – nos sentiremos como entorpecidos en su presencia. Allí solo el Espíritu Santo que conoce la mente y el corazón de Dios le revelará al hombre cómo orar adecuadamente. Sólo El podrá darle convicción acerca de la voluntad de Dios.

 La misma flaqueza de nuestro cuerpo se opondrá a que oremos. Ya hemos citado a Pablo en Gal.5:17.

 Pero aquí nos referimos más específicamente al cuerpo humano. Mayormente los que viven en climas tropicales se sentirán decaídos y faltos de concentración para orar. Como dice Pablo el Espíritu vivificará nuestro cuerpo mortal para sobreponernos a las adversidades físicas y también a las condíciones climatológicas.

 Y por sobre todo el predicador que ora, debe enfrentarse a la sutil y persistente oposición de Satanás que buscará por todos los medios crear duda, sensaciones de derrota, estados de opresión y también profundos pozos de depresión.

 Ante un enemigo espiritual tan poderoso, el hombre que ora cuenta con la fiel presencia sobrenatural del Espíritu Santo, el paracleto (ayudador) que Jesús prometió cuando dijo: «No os dejaré huérfanos; el consolador (parakleto) vendrá a vosotros.»

 El Espíritu Santo es mucho más que un ángel – es la misma presencia de Dios – es El mismo como persona viviendo en ti, y ¿sabes algo? El diablo le tiene temor al brazo del Espíritu Santo, porque El levantó a Cristo de entre los muertos!.

 Aún si estuvieras muerto … el Espíritu Santo te levantará para orar. Nunca dejes de orar. Ora siempre, en las buenas y en las malas circunstancias. Aún cuando te sientas derrotado clama al Espíritu que te ayude allí donde estés. Entonces, el Espíritu se manifestará en tu corazón, te pondrá de pie y convertirá tu debilidad en fortaleza.

 Salmo 34:17: “CLAMAN LOS JUSTOS, Y JEHOVA OYE, Y LOS LIBRA DE TODAS SUS ANGUSTIAS.”

 No nos olvidemos entonces:

“Nosotros podemos cultivar la técnica de orar y entender su filosofía; podemos tener confianza ilimitada en la veracidad y validez de las promesas concernientes a la oración. Podemos defenderla tenazmente pero si nosotros ignoramos el papel que juega el Espíritu Santo, habremos dejado de usar la llave maestra. La enseñanza progresiva es necesaria para el arte de orar, y el Espíritu Santo es el Maestro de los Maestros.» (Sanders).

 Y hay otros muchos aspectos de la oración que no podremos tratar aquí; terminaremos entonces con estas palabras de Spurgeon:

 “La gloriosa bendición que la oración privada atrae sobre el ministerio es algo indescriptible e inimitable que mejor se entiende que se explica; es un rocío que viene del Señor, una presencia divina que reconoceréis en el acto cuando os digo que es “una unción del Santísimo.” ¿Y esto qué es? No sé cuanto tiempo tendríamos que devanarnos los sesos antes de expresar por medio de palabras con la conveniente claridad, lo que significa con la frase de “predicar con unción”; CON TODO; el que predica conoce la presencia de ella; y él que oye advierte pronto su ausencia …

 Si la unción que usamos no nos viene del Señor de los ejércitos, somos impostores, y puesto que sólo por medio de la oración podemos obtenerla, persistamos sin cesar en súplicas fervientes. Que vuestro vellón permanezca en la era de la oración hasta que sea mojado con el rocío de los cielos.

No vayáis a ministrar en el templo hasta que os hayáis purificado en el lavacro. No penséis en llevar un mensaje de gracia a los demás antes de haber visto al Dios de la gracia vosotros mismos, y de haber recibido la palabra de sus labios.”

 Esto nos lleva a nuestro próximo tema: ¿Cómo y en dónde nace el tema que el predicador expondrá? EL SERMON DEBE NACER EN LA PRESENCIADE DIOS. Por eso el predicador debe amar la oración – sólo a los pies de Jesucristo el Espíritu Santo nos habla. Es recién a partir de ese momento que podemos empezar a trabajar en la elaboración del sermón.

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