El don de lenguas se parece al de la profecía. Si las lenguas son inspiradas por el Espíritu Santo estarán en perfecta armonía con la orientación que va llevando todo el grupo que está unido en alabanza y amor de Dios.En general, las lenguas se pronuncian en forma armoniosa, serena en armonía con el todo; y producen los frutos de la presencia del Señor: paz, alegría, recogimiento, amor etc. pero debemos sospechar cuando son lenguas angustiadas, discordantes, inoportunas, persistentes y hasta chillonas y molestas, que en realidad no traen ninguna sensación de paz ni bienhestar a nuestro espíritu, sino todo lo contrario.
Sin embargo, hemos de ver, que el don de discernimiento va más allá: dará certidumbre respecto del orígen de las lenguas. En cuanto al discernimiento de la interpretación de lenguas, discernimos no solamente el contenido de la interpretación, sino también su correspondencia o no con lo que se dijo en lenguas. Como la interpretación no pretende traducir el mensaje en lenguas, sino indicar su sentido, pueden darse más de una interpretación. Y es alli entonces, donde la madurez de quién ejerce el don, será de suma importancia para la bendición del cuerpo.




La vida es como una de esas películas que al actor principal le pasa una cosa tras otra, en donde esperamos que por fin llegue el “final feliz”, pero sabemos que no es así en la realidad, sino que el Diablo anda como constantemente como un león hambriento esperando al primer distraído que se le cruce para hacer de él su almuerzo, (1 Pedro 5.8), ¡y lo peor es que nunca se sacia!



