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bautismo del Espíritu Santo.

Los nueve dones del Espíritu: Discernimiento de espíritus II (6)

julio 28, 2011 by admin 1 Comment

 

 

DISCERNIMIENTO DE LA PROFECÍA

Al menos podemos considerar tres: profecía verdadera, la no-profecía y profecía falsa. Estos tres tipos pueden aplicarse a las carismas de hablar en lenguas y de interpretación.

1) Profecía verdadera. Cómo principio básico, la profecía no se da aislada sino dentro de la vida espiritual de la iglesia. Y cuando todos están unidos «en un mismo espiritu», la profecía surge como un elemento de bendición y no aislado o «descolgado» de la situación que se está viviendo. La profecía verdadera edifica. Es decir, alienta, consuela, fortalece, da paz y gozo; hace sentir la presencia y la acción de Dios; lleva al arrepentimiento y a la conversión. La edificación recibida trae como respuesta un asentimiento interior que no es reacción emocional y que algunos llaman «testimonio interior.» Por ello, si una profecía no inspira, no ayuda, y al contrario, desanima o hiere, eso indica que no proviene de Dios. Porque Dios como Padre amoroso, reprende las faltas con firmeza pero con abundante amor, animando a cambiar y no dejando condenación ni desaliento.

2) No-profecía. La no-profecía ocurre cuando alguien habla, en forma de profecía, algo que en realidad no es un mensaje de parte de Dios. Y esto suele ocurrir con mucha frecuencia, lo que se dice puede ser bueno, aún podría ser un texto bíblico, pero en ese momento no es inspirado por Dios. No daña, pero tampoco edifica; parece faltarle poder, no encaja en el todo y deja una sensación de desconcierto, o peor aún, corta lo que hasta ese momento era una oración o canto armonioso y en el Espíritu. También ocurre el caso cuando a continuación de una profecía verdadera, la persona agrega sus propios pensamientos, su propia sabiduría. Llegan a modificar lo que al comienzo es auténtico. Por ejemplo, con sus propias ideas religiosas, sus emociones y problemas personales que no saben canalizar en los momentos adecuados. De allí la importancia de ser instruidos  «como miembros los unos de los otros»  para que al ejercer los dones (carismas) la meta sea edificar al Cuerpo en una actitud de negación del yo por amor al otro.

3) Profecía falsa. No se presenta con demasiada frecuencia y es relativamente fácil de discernir. Como es de suponer, siempre se presenta solapadamente, un contenido contrario a la doctrina de la iglesia. Puede estar inspirada por malos espíritus, como también de personas que sufren problemas emocionales o desórdenes en su vida moral y lo reflejan en palabras agrias, hostiles, condenatorias, presentadas en forma de profecía. A veces la raíz se encuentra en prácticas de ocultismo, o en grupos que andan en la búsqueda de experiencias de tipo espectacular o en el hecho de que en lugar de amor hay odio, envidias, desavenencias o alguna otra situación de pecado dentro del grupo.

CRITERIOS PARA JUZGAR LA PROFECÍA.

El don de discernimiento no necesita apoyos extraños; es un carisma o gracia de Dios que trae consigo su propia certidumbre. Si embargo de ser necesario, podemos buscar confirmación en diversos criterios. En cuanto a la falta de perfecta claridad, dice un escritor: «Nos es preciso aprender a vivir con las incertidumbres y ambiguedades inherentes a toda actividad espiritual en este mundo… la mayor parte de nuestras inspiraciones en esta vida son de orígen incierto y si queremos una certeza absoluta, jamás haremos nada. Sin embargo, si nuestra propia vida permanece francamente orientada hacia Dios, nuestro instinto para discernir en los otros lo que viene de El estará más desarrollado y será más seguro.» Por lo tanto, es importante destacar aquí, que todo cristiano debe depender para un juicio honesto de la profecía, de un conocimiento claro de la palabra de Dios por un lado, y de una experiencia de vida real con el Espíritu Santo por el otro. Tambien debemos notar que los criterios a seguir pueden ser objetivos y subjetivos:

CRITERIOS OBJETIVOS

Hablando siempre de la profecía verdadera:

1- Debe estar de acuerdo siempre con la enseñanza de la Biblia como Palabra de Dios aceptada por la iglesia.

2- Debe edificar la iglesia llevándola a la unidad y el crecimiento espiritual por el amor.

3- Suele presentarse con el amor y humildad del que en ese momento habla en el nombre del Señor.

CRITERIOS SUBJETIVOS

Hablando de la profecía verdadera, vemos que producen en la iglesia: paz, amor, gozo y humildad y en definitiva, ¡los frutos del Espíritu Santo! Es un mensaje a la iglesia en el contexto que se encuentra esa iglesia local. Por ello es importante el fruto que producirá en su seno. Si tenemos presente estos criterios, es facil comprender la prudencia con que deben recibirse muchas profecías. Cuando una profecía es espectacular o anuncia sucesos futuros, hay que tomarla con mucha reserva y no darle crédito si no es confirmada. Algunas iglesias han tenido experiencias lamentables debido a que tales profetas intervenían en el gobierno de las iglesias y los nombramientos en su liderazgo. En la vida personal es aconsejable no tomar decisiones a base de profecías que dígan lo que una persona o grupo debe hacer. Los profetas no están llamados a dirigir la vida de las iglesias, ni personas o grupos, mucho menos a gobernar a través de profecías o nombramientos de cargos. Como todo otro carisma, están sujetos a la autoridad de la iglesia, representadas por su consejo pastoral. Un autor experimentado advierte: «No permitas que nadie tome autoridad sobre ti diciendo: «Dice el Señor.» La decisión final es tu responsabilidad como hijo de Dios.

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Los nueve dones del Espíritu: Discernimiento de espíritus (5)

julio 16, 2011 by admin 12 Comments

 

7- DISCERNIMIENTO DE ESPÍRITUS V10

Escribe un autor lo siguiente:

«El discernimiento presupone una vida de la iglesia que está llena de poderes sobrenaturales y manifestaciones de la presencia de Dios. La misma riqueza de la actividad divina hacer surgir a la superficie las fuerzas del mal, y es también un campo para actividad religiosa desviada.

El discernimiento… es la capacidad de penetrar a través de las apariencias externas para descubrir en el fondo si el orígen de una moción es Dios, el hombre con sus impulsos naturales, o el mal.»

Tenemos aquí un concepto general de lo que es discernimiento y una clara acentuación de su necesidad. Por supuesto, que en un ambiente de indiferencia espiritual nadie se interesa en discernir el orígen divino, humano o demoníaco de las motivaciones que hacen al ejercicio de los dones espirituales en el seno de la iglesia. Pero el cristiano verdaderamente entregado a su Señor le importa mucho precaverse del engaño y percibir con gozo cuando «es el Señor.» ( S. Juan 21:7).

Por ello, San Pablo nos exhorta: «Examinadlo todo, retened lo bueno.» ( I Ts 5:21) y da criterios de discernimiento en varios de sus escritos. Por ejemplo, puede leer: I Cor 13:1,2; 12: 2,3; Gal 5:16-26 entre otros. También señala el discernimiento de espíritus, como uno de los dones (carismas) necesarios para el bien de la iglesia, (I Co 12:10). Lo mismo hace San Juan cuando expresa sus recomendaciones tales como: «…no creáis a todo espíritu… Probad los espíritus si son de Dios.» Y continúa describiendo elementos para que la iglesia discierna el espíritu del anticristo que sutilmente se disfraza para entrar en al iglesia (I Juan 4:1-3).

ALGUNAS MANERAS DE DISCERNIR

Todos nos encontramos con situaciones que tenemos que definir, conductas a seguir, o determinaciones a tomar, ya sea en lo personal o en relación con la marcha de la comunidad cristiana, es decir, la iglesia.

1- Examinar las circunstancias con la luz de la razón, con prudencia y contando con la ayuda de la gracias de Dios. Dándole por cierto, prioridad a esta última en relación con las dos primeras.

Hacemos una evaluación de las experiencias pasadas y pesamos las posibles consecuencias de una u otra posición para elegir la mejor. La confirmación de una elección acertada será el sentirnos satisfechos y en paz interior.

2- Es en la que actúan los dones del Espíritu Santo – Sabiduría, entendimiento, consejo. Estas «inspiraciones» son difíciles de distinguir respecto de las inclinaciones naturales con las cuales se suelen mezclar, porque ambas las sentimos brotar de nosotros mismos.

Pero lo llamativo, es que las inspiraciones del Espíritu están impregnadas de un amor diferente que viene de Dios. No se trata tanto de distinguir el bien y el mal, sino de conocer la voluntad de Dios dentro de varias alternativas buenas. Si tenemos un espíritu dócil, la inspiración de Dios nos impulsa de continuo como una save brisa. Su paz, su consolación, que no consiste en consuelos sensibles se hacen sentir cuando se está en el lugar que Dios quiere.

3- Esta manera consiste en el don de Dios o carisma de discernimiento de espíritus. Este carisma, se define como una iluminación divina o manifestación del Espíritu Santo, por lo que una persona conoce cuáles espíritus están motivando o impulsando determinada actuación, para proteger del engaño del engaño a la iglesia. Es como un mensaje que viene de afuera, no de la persona misma. Se forma espontáneamente y súbitamente, sin aparente ocasión natural, completo en la mente. Nada tiene que ver la iniciativa, esfuerzo, ni preparación. Es un conocimiento que lleva consigo su propia convicción. No es perspicacia, instinto sicológico o espíriritu crítico; ni tampoco se confunde co el agrado o desagrado que nos infunden las cosas. (Continúa…)

Es un medio por el cual Dios da a conocer el orígen de lo que está sucediendo en un grupo, en una reunión, en una persona, o bien, en el ejercicio de algún carisma. Todo esto para el provecho del Cuerpo de Cristo. De allí que este don lo necesitan de una manera muy particular por su tarea, los pastores.

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Los nueve dones del Espíritu: Hacer milagros y profecía (4)

junio 27, 2011 by admin 5 Comments

 

 

 

5- HACER MILAGROS. Estos milagros son las «señales» que dijo Jesús «seguirían a los que creen.» (Mr. 16:17,18). En griego quiere decir literalmente «operación poderosa o sobrenatural.» Realizado delante de la gente incrédula, son señales poderosas que quebrantan a los corazones paganos ante la evidencia del poder de Dios. Tal era el método de predicación seguido por apóstoles y Pablo mismo: «con demostración del Espíritu y de poder…» I Co. 2:4,5. Así aún hoy en dia algunos discípulos tienen «el don» de lograr lo que es imposible para otros.

6- PROFECIA. Usamos esta palabra para designar comunicaciones que se presentan como mensajes explícitos de parte del Señor. Suelen estar formuladas en primera persona, por ejemplo: «Hijos míos, no tengan temor; Yo estoy con ustedes.»

«El que profetiza habla a los hombres para EDIFICACIÓN, EXHORTACIÓN Y CONSOLACIÓN.»       I co. 14:3.

«El que profetiza EDIFICA a la iglesia.» I Co. 14: 4. 

Estas tres palabras describen de una manera muy clara los rasgos de la verdadera profecia. Si no tiene como propósito edificar, exhortar y consolar a la iglesia, ya sea de manera personal o colectiva, tal profecia no es mas que una parodia, y no debe ser tenida en cuenta. Lo que se olvida con demasiada frecuencia es que la profecia siempre se ejerce en un espíritu de amor. Y el amor no hace daño al prójimo, asi que… ¡mucho menos a la iglesia!

El clima de la profecia.

Generalmente Dios habla al grupo cuando éste se encuentra preparado para escuchar. Cuando hay un CLIMA DE COMUNIÓN en el ESPÍRITU y un silencio que es silencio de oración.

Es bueno y ayuda mucho un clima de confianza, aceptación e indulgencia para los posibles errores, ya que la persona que no tiene el hábito de hacerlo suele sentirse cohibida al principio. Por cierto, que en un ambiente de incredulidad o indiferencia nada puede suceder. Pero si somos cristianos qn quienes el Espíritu santo se mueve con libertad, habrá en el grupo una «expectativa de fe» acerca de lo que el Señor puede decirnos.

No debemos privar a la iglesia de esta gran bendición. San Pablo anima a la iglesia diciéndoles… «procurad los nodnes espirituales, pero sobre todo que profeticeis.» I Co. 14:1. Y también repite en el mismo capítulo en el v.39 «procurad profetizar…» otra versión dice: «aspirar al don de la profecia.»

¿Qué debemos decir entonces? Que junto con la desaparición de la profecía en la iglesia aparece un empobrecimiento del ejercicio de los dones espirituales en el seno de la iglesia y ésto debilita y daña al Cuerpo de Cristo. Es como cercenar las raíces de un árbol y pretender que siga verde y lleno de vigor.

El proceso de la profecía.

Como podemos ver a continuación involucra tres elementos sucesivos:

(1) La inspiración profética.

(2) La comunicación de la profecía.

(3) La recepción por los que escuchan.

Cuando la persona recibe el mensaje se dan dos aspectos sucesivos:

En primer lugar, es el hecho de sentirse movido por Dios a hablar, o sea «la unción» que recibe para capacitarlo.

Y en segundo lugar, el aspecto siguiente es la iluminación de la mente, o sea, el mensaje claramente revelado.

El impulso a hablar se experimenta de distintas maneras en las personas: inclinación, inquietud, una carga que persiste, un sentimiento fuerte de la presencia de Dios, etc. La persona debe orar preguntándole al Señor si es suyo que hable, y si recibe una paz íntima luego de esa oración, ésta es la confirmación de estar en su voluntad. No debemos olvidar que hay una persona que necesita esa palabra. A su vez esa palabra puede significar un cambio trascendente para ella.

Lo mismo sucede con la iluminación del mensaje en diversas formas: ideas, palabras o frases en la mente, palabras escuchadas o leídas (Ej. salmos, textos bíblicos, etc), frases de un sermón, visiones, o simplemente una inspiración que la persona no sabe explicar.

El contenido de la profecía

En ocasiones la persona recibe todo el mensaje, otras veces lo va recibiendo a medida que lo dice, pero siempre lo dirá como algo que no surge de ella misma. Siempre es una palabra de Dios para ese momento: edifica, ayuda a conocer la voluntad de Dios y a crecer en su servicio; consuela produciendo paz y gozo, anima a los desanimados, fortalece a los débiles; corrige y amonesta suavemente y con amor, nunca en forma áspera o hiriente. Y lo más importante es que nos enseñan y dirigen en la vida cristiana.

Cómo dar  y escuchar las profecías

No se debe adoptar un aire de «solemnidad extrema» con gestos por demas religiosos. Tampoco hablemos tan bajo que no se escuche, ni tan alto que espantemos al auditorio, ya que la profecia se desarrolla en el contexto del cuerpo que es la iglesia. Y mientras se desarrolla en orden y con buen criterio todos están siendo bendecidos.

Una verdad que debe quedar claramente establecida: la profecía no es solamente palabra de Dios – queriendo o no, la persona puede agregar mucho de su parte. Según el grado de consagración de la persona, más pura y transparente podrá ser su profecía; pero no es perfecta por eso está sujeta, en primer lugar al discernimiento pastoral y luego a la supervisión de la iglesia.

Los cristianos que escuchan la profecía tienen la fe de la iglesia y el Espíritu Santo que los capacita para «juzgar» de lo oído (1 co 14:29 y 1 Ts 5:21), en base a los efectos que produce; es un discernimiento que opera de manera espontánea e inmediata en cada oyente. Debemos cuidarnos de no tener una actitud crítica o negativa pero tampoco de aceptarlo todo con excesiva ingenuidad. Un pastor anglicano escribe al respecto: «Lo profundo responde a lo profundo y el Espíritu testifica a nuestros espíritus si la profecía de de Dios o no.»

He aquí un testimonio como ejemplo: Oír las profecías siempre me produce paz, tranquilidad. A veces han significado una respuesta muy personal para mí. La mayor parte de las profecías que he escuchado me han ayudado, me han impulsado a corregir actitudes equivocadas. Algunas veces escuchando, me he sentido molesto, he experimentado rechazo por ese mensaje. Cuando esto mismo  les ha sucedido a los demás miembros reunidos hemos pensado que se trataba de no-profecía.»

¿De que se trataba entonces? Sin duda de un espíritu equivocado, también relacionaremos este tema cuando veamos el don de discernimiento de espíritus.

Enseñanza y profecía: Diferenciación.

Generalmente, el maestro apela a la inteligencia del alumno tratando de transmitirles las verdades de la fe como él mismo las ve, ordenadas en un sistema doctrinal (o teológico). Y todo esto supone capacidad pedagógica, es decir, formación e instrucción previa. Casi todo el que enseña teologia ha experimentado momentos de inspiración, manifestando un verdadero don de enseñar.

En cambio, la profecía es recibida SIEMPRE por inspiración y sucede de manera imprevisible, por ellos no se puede hacer de la profecía un ministerio estable ni programado, pero por supuesto, puede ser ordenado.

Hay personas mas sensibles y abiertas que otras en relación a este don, a las que Dios usa más a menudo para bendecir al cuerpo. Se dice de ellas que tienen «un ministerio de profecía.»

El contenido puede asemejarse al de la predicación o enseñanza; puede ser una exhortación o instrucción para los oyentes, perol no se trata de un cuerpo de doctrina, sino de un mensaje para la ocasión presente.

Profecía y enseñanza se complementan y pueden darse ambos ministerios en la misma persona, pero es bueno distinguirlos, ya que la iglesia necesita a ambos.

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Los nueve dones del Espíritu: El don de fe y el don de sanidades (3)

junio 10, 2011 by admin 10 Comments

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3- EL DON DE  FE.

 Es la fe en grado extraordinario. Se refiere a la fe cuando es impartida en conformidad a la voluntad de Dios. No estamos hablando aquí de la fe que todo cristiano tiene, y la que a su vez puede crecer si somos edificados, por la misma palabra de Dios.

Hablamos de la fe como don espiritual (recuerde el significado de la palabra carisma, como ya vimos) que solo algunos reciben para aplicar a su vez en situaciones específicas.

El don de fe, es impartido de manera especial, por ejemplo, Dios me imparte fe para orar por la sanidad de una persona – como hizo Pedro con el paralítico que pedía limósna en la puerta del templo La Hermosa. El Espíritu Santo le impartió fe y el dió la orden con total convicción.

 

En el Nuevo Testamento, la fe se nos presenta  como «don de Dios» y como «fruto del Espíritu». Es algo que proviene directamente de la gracia de Dios, no es «mi fe» sino «la fe de Dios» que me es aplicada de una manera sobrenatural. Por eso es un don (regalo) que no se puede conseguir con ninguna clase de esfuerzo humano religioso o intelectual. Por ello Nuestro Señor Jesucristo es el «Autor y consumador de la fe.»  En el caso del don, es más que simplemente creer. Es recibir de Dios la confirmación sobrenatural en nuestro corazón para hacer cosas que humanamente jamás nos atreveríamos a intentarlas.

«La fe es un don de Dios. Uno no la posee para utilizarla a voluntad, sino para el próposito para el cual El la da y permite que uno la tenga. Permitáseme repetir. El nos da la fe necesaria para todas las cosas que están en conformidad con su bendita voluntad. Esa fe primero es dada y luego crece como un fruto del espíritu. Pero con respecto a la fe que mueve montañas, que vence las enfermedades y destruye todas las barreras con milagroso poder, aún sostengo que tal fe es posible sólo cuando es impartida y eso cuando está en conformidad con la voluntad del Salvador.»

«Usted está mas cerca de la manifestación de esta gracia impartida, cuando comprende su propia impotencia y su entera dependencia del Señor» escribe Charles S. Price.

El ejemplo que vemos en el relato de II R. 6:4-7, cuando Eliseo hace flotar el hacha es una combinación del don de fe con el don de milagros. Asi es importante tener en cuenta que en cuanto al ejercicio de los dones espirituales se refiere generalmente interactúan dos o mas a la vez, como tambien puede ser uno solo.

4- DONES DE SANIDADES. Aunque Dios en general puede usar a cualquier cristiano para sanar a los enfermos en el nombre de Jesús, lo cierto es que El les da a ciertas personas un ministerio especial de orar por los enfermos. A ciertos individuos – recalca la Biblia – se les ha dado «dones de sanidades» v.9. Sin embargo, ésto no quiere decir que todas las personas por las que se ora serán sanadas. Lo que quiere expresar es que ciertas personas tendrán muchísimo más éxito cuando oran por los enfermos.

El hecho de que la frase «dones de sanidades» esté en plural para las dos palabras puede querer implicar que los que tienen estos dones particulares podría tener más éxito en algunas sanidades en particular que en otras.

Por ejemplo, en los grandes ministerios de sanidad, algunos tienen mucho éxito al orar por enfermos de cáncer, mientras que otros parecen «especializarse» en otras áreas. Y lo mismo parece aplicarse al ministerio de la liberación de espíritus malos en nuestro país. Cómo es el caso del evangelista Carlos Annacondia.

 

 

 

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Los nueve dones espirituales: Sabiduría y Palabra de ciencia (2)

mayo 29, 2011 by admin 7 Comments

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS NUEVE DONES ESPIRITUALES:

La Biblia menciona muchos dones carismáticos. Las áreas principales de referencia son: Romanos 12:3-8; 1 Corintios 12:8-10, 28, 30; Efesios 4:11. En este breve estudio nos limitaremos a la consideración de las nueve manifestaciones enumeradas en 1 Corintios 12:8-10.

1- SABIDURIA. Vr. 8. En griego: logos – sofías – palabra de sabiduría. Debemos tener en cuenta que son dones para casos especiales. Para momentos precisos. Y tienen que ver con la sabiduría divina, no humana. De la palabra «carisma» en el griego, caris se traduce «gracia» en el nuevo testamento. Quiere decir dones que se reciben por la gracia de Dios. Por ejemplo, la sabiduría que pidió Salomón a Dios. También en el caso de José y Daniel que interpretaron sueños.

En el Nuevo Testamento, la finalidad de este don es tener una palabra precisa para determinadas situaciones críticas, o dificiles, que puede estar pasando una persona en particular o una iglesia local como cuerpo.

Es de suma importancia para la consejeria pastoral y de todo ministerio que trate con las necesidades de la gente. Porque el Espíritu Santo usará personas con este don para llenar las necesidades de otras personas y guiarlas con mayor seguridad cuando esto es necesario. Es un don de revelación sobrenatural.

2- PALABRA DE CIENCIA. En griego: logos – gnoseos – palabras sabias. Sin duda este don está intimamente ligado al don de sabiduría, y muchas veces al de profecia, ya que la palabra de ciencia es una revelación espiritual de una situación determinada. Por ejemplo, una situación que esta viviendo una persona en particular, sin embargo, muchas veces en público, el Espíritu Santo revela al orador lo que le sucede a una o mas personas en el auditorio. También por el espíritu puede ver distintos espíritus malignos que atormentan a una persona, y así de esa manera poder ministrar de una manera precisa. Por ello afirmamos que el mismo ejemplo de José y Daniel nos demuestra que el don de sabiduría y palabra de ciencia pueden estar estrechamente vinculados. Vea otros ejemplos en : II Rey. 5:26; Hch. 5:3,4; Gál. 1:11,12.

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El propósito de los dones o carismas en la iglesia (1)

mayo 14, 2011 by admin 3 Comments

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS DONES ESPIRITUALES

NOCIONES

PROPÓSITO DE LOS DONES

Establezcamos desde el comienzo de nuestro estudio, que el objetivo preciso de los dones, según podemos apreciar en una lectura general del Nuevo testamento, no es otra que el crecimiento de la iglesia «en todo» (Ef. 4:15), como «un cuerpo» que se va edificando con la ayuda mutua de cada miembro, en el ejercicio de su don o dones. Vea tambien Ef. 4:15,16.

En primer lugar, el don o carisma es para bendición personal del que lo posee ( I Co. 12:7), pero no encuentra su plenitud, a menos que sea útil al cuerpo. I Co.12:12. Así que debemos sentir el privilegio de colaborar con nuestros dones al crecimiento espiritual de nuestros hermanos, porque así crece el Cuerpo de Cristo, como una iglesia gloriosa y completa a la que no le falta nada. Por ello Pablo les dice: «…procurad los dones espirituales.» I Co. 14:1. Esa es la razón por la que debemos anhelarlos.

Debemos tener una sincera preocupación por descubrir nuestros dones para ponernos a servir al Cuerpo, de lo contrario, lo que hayamos recibido comenzará a marchitarse y pronto se secará definitivamente.

Los dones en una iglesia son la prueba de que el Espíritu Santo está presente y que tiene vida. Pero, claro está, no son dados para que vivamos de «fiesta en fiesta» espiritual, sino para que la iglesia sea un testimonio vivo al mundo incrédulo. Si lo que hemos recibido lo guardamos para nosotros viviremos «empachados espiritualmente», pero no estaremos «fluyendo» ríos de agua viva a quiénes lo necesitan. Tal es el propósito de los dones y su sentido último.

En segundo lugar, debemos recalcar que Dios es la fuente de estos dones y que son repartidos en Su gracia como El quiere. Esto nos ayudará a estar conformes con lo que Dios nos ha dado a cada uno, y no entrar en molestas comparaciones deseando lo que otros tienen. Cuando deberiamos tomar conciencia de lo que Dios nos ha dado a nosotros, y en gratitud poner esos dones a dar fruto enseguida.

En tercer lugar, lo que más interesa a Dios, y que le concierne sólo a El, es la renovación constante de la vida y presencia del Espíritu Santo en la iglesia y en cada uno de los miembros. Por ello los dones deben ser tratados en el contexto de la iglesia. Son para la iglesia.

En conclusión, los dones son para la edificación de la iglesia, para que ésta pueda llegar a ser una fuerza poderosa e influyente en el mundo (Hchs 1:8).

Por eso debes tomar conciencia, que tu persona y tus dones, tienen un tremendo valor en el cuerpo local de la iglesia local donde Jesús te ha puesto. No puedes excusarte, ni esconderte. «Cada uno ha recibido la manifestación del Espíritu para provecho.» I Co. 12:7.

Para el cristiano sólo es posible una actitud, luego de haber recibido tanto de la gracia divina. Lo repito solo una actitud: ¡Servir! Porque Jesús dijo: «…el que pierda su vida por Mí, ¡La hallará!»

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MISIONES: Cuando el servicio a Dios implica todo…

septiembre 4, 2010 by admin 10 Comments

 

Adoniram Judson (1788-1850) misionero a Birmania (hoy Myanmar). Pequeña biografía de un hombre que dejó huella en la historia.

Al padre de Adoniram Judson, un ministro de Dios en Massachussets, EE.UU., le esperaba una sorpresa en su casa. Su esposa abrió una Biblia y se la dio a su hijo Adoniram de tres años de edad. ¡Su padre escuchó con asombro cuando el chico leyó un capítulo entero de La Biblia! Cuando Adoniram tenía cuatro años comenzó a imitar a su padre predicando a los niños del vecindario. Era altamente enérgico y entusiasta en cada cosa que hacía. Cuando creció, decidió que solo había dos mundos en los cuales una persona podía vivir: “Uno breve, estrecho, finito; y otro, en el futuro, eterno, ilimitado, infinito”. Pero no fue hasta el año 1808, a la edad de veinte años, que Adoniram experimentó el nuevo nacimiento. Desde aquel día su única ambición fue complacer a Dios.

Hasta 1807 y hasta donde Judson tenía conocimiento, ningún misionero había salido de los EE. UU., y no existía ninguna organización que apoyara las misiones al extranjero. No fue hasta mucho tiempo más tarde de aquella preocupación de Judson por la falta de actividad misionera de los demás, que otros comenzaron a involucrarse. Finalmente, hubo cuatro nombres que fueron escritos con sus firmas en un “memorial” que declaraba: “Los abajo firmantes, sintiendo que por su juventud e inexperiencia deben apoyarse en los padres de la iglesia, solicitan respetuosamente su consejo, dirección y oraciones”.

Adoniram conoció y se enamoró de Nancy Hasseltine. Antes de casarse en 1812, la pareja hizo un viaje a Inglaterra y Francia para tener una consulta con la Sociedad Misionera de Londres. Al regresar a los EE. UU. la pareja se casó. Adoniram fue ordenado, y zarparon inmediatamente hacia la India.

Cuando llegaron a Birmania vislumbró un precioso atardecer y se puso eufórico al contemplar la belleza de la naturaleza de ese país. La pareja no pudo entrar a la India, su destino original, y a través de una complicada ruta finalmente llegaron a Birmania en 1813. La travesía había sido larga y difícil. Nancy, de veintiún años de edad, casi pierde la vida debido al nacimiento prematuro de su primer bebé, quien murió mientras estaban en alta mar.

En la ciudad de Rangún hicieron arreglos muy sencillos para su vivienda, y rápidamente empezaron a aprender el idioma birmano. El primer profesor de Judson le jugó una broma pesada: le hizo aprender palabras obscenas diciéndole que eran palabras comunes. De esta manera el trabajo original de traducción de La Biblia hizo que las enseñanzas sobre Jesús fueran ridiculizadas.

Meses de trabajo tuvieron que emplearse para volver a hacer la traducción. El propio vocabulario de Adoniram tuvo que ser corregido. Sin embargo, debe hacerse notar aquí que años después Judson escribió la gramática birmana, tradujo La Biblia completa y les entregó a los birmanos un diccionario del inglés a su idioma.

Por el año 1820 la salud de Nancy fue quebrantada y viajó sola a los EE. UU. para conseguir ayuda. Durante ese tiempo Adoniram se trasladó hacia el norte, a la ciudad entonces capital llamada Ava, lo cual le llevó varias semanas de viaje. Nancy se unió a él cuando regresó a Birmania en 1824.

Ese año la guerra estalló entre Birmania e Inglaterra, y todos los extranjeros fueron considerados como sospechosos de ser espías. Adoniram fue arrestado y confinado a una prisión mugrienta e infestada de insectos, ratas y cucarachas, para esperar allí su ejecución. Sus tobillos estaban encadenados y durante la noche eran levantados y amarrados a un palo que colgaba del techo. Finalmente, después de un año y medio en prisión, fue puesto en libertad para que ayudara en las negociaciones entre los birmanos y los ingleses. Para este tiempo ya los Judson habían pasado trece años en Birmania y Adoniram había sufrido torturas físicas indescriptibles; sin embargo, a pesar de su pena y dolor la pequeña iglesia allí fue finalmente establecida.

Después, Nancy y la segunda hija de los Judson, llamada María, murieron; dejaron a Adoniram sufriendo años de depresión y soledad. Posteriormente se casó con la viuda de un misionero, Sara Boardman, en 1834, pero ella también murió ocho años más tarde. Adoniram regresó a los EE. UU. en 1845 después de una ausencia de treinta y tres años. Ahí conoció a Emily Chubbuck, una escritora, con quien se unió en matrimonio. Ellos se embarcaron hacia el Oriente en 1846.

En 1849 el Sr. Judson se enfermó y su familia temió por su vida. El doctor ordenó que regresara por mar, y el pasaje fue reservado por él mismo. Dos personas estuvieron cuidándolo durante la travesía, pero su salud empeoró y finalmente murió y fue sepultado en el mar, en 1850.
Oremos para que Dios levante más gente joven, con una determinación como la de Adoniram Judson para alcanzar a los no alcanzados para Cristo. Oremos para que el Señor les dé mucha entereza a los misioneros transculturales de hoy. 

Tomado de la Guía Mundial de Oración
guiamundialo@gmail.com

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El Espíritu Santo: Hablar otras lenguas (24).

julio 23, 2010 by admin 17 Comments

X – HABLAR OTRAS LENGUAS
 «Y comenzaron a hablar otras lenguas según el Espíritu Santo les daba que hablasen» (Hch. 2:4). Esta fue la evidencia que vino inmediatamente después de que los discípulos fueron revestidos con el Espíritu Santo. Habia 120 personas en el aposento alto, y nos dice claramente la palabra de Dios, que TODOS fueron llenos del Espíritu Santo y que TODOS comenzaron a hablar otras lenguas.

La evidencia clara de que cada discípulo fue lleno del Espíritu Santo en esa ocasión fue cuando demostraron la habilidad sobrenatural para hablar en lenguas que ellos nunca habían estudiado.

C) ÉL NOS OTORGA PODER PARA EL SERVICIO
 
 «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos…» (Hch. 1:8).

Jesús usó el término griego dunamis (traducido como poder), del cual derivamos la palabra dínamo. Un dínamo es una máquina que genera un suministro de energía consistente y continua.

Así que el Espíritu Santo dentro de nosotros genera poder que nos capacita para ser testigos para Cristo.

D) ¿POR QUÉ HABLAR OTRAS LENGUAS?
 ¿Cuál es el propósito o beneficio del hablar en un lenguaje que uno no comprende? Las siguiente es una lista breve de algunos del los beneficios de tener comunión con Dios en lenguajes dados por el Espíritu.
 
1 – Es una evidencia bíblica inicial consistente del bautismo en el Espíritu Santo.
 
 «Y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.» (Hch. 2:4).
«Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.» (Hch. 10:46).«…vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.» (Hch. 19:6). Dios dice a través de Pablo: «Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas…» (1 Cor. 14:5).
Pablo también dijo: «Doy gracias a Dios que hablo en lenguas mas que todos vosotros…» (1 Cor. 14:18).

Note el énfasis íntimo: «Doy gracias a Dios…» El hablar a Dios en lenguaje del Espíritu aumenta y fortalece la conciencia personal de las relaciones y comunión íntima de uno con Dios. Pablo dio gracias a Dios por la habilidad de hablar en lenguas, ya que esto solo puede ser otorgado por Dios, a través de su Espíritu; el PRIVILEGIO de hablar en tales misterios sagrados e íntimos (1 Cor. 14:2); por la DISPONIBILIDAD de esas ricas bendiciones – que en cualquier tiempo, en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia, una persona puede tener una comunión íntima con Dios. Podemos orar, cantar, expresar nuestra gratitud, bendecir a Dios en el Espíritu, etc… Nuestra mente para este tiempo esta neutral (1 Cor. 14:14); así que debemos sentirnos reposados, refrescados y edificados por este ejercicio espiritual.

2 – Esa es la voluntad de Dios para nosotros.

 

Dios dice a través de Pablo: «Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas…» (1 Cor. 14:5).Pablo también dijo: «Doy gracias a Dios que hablo en lenguas mas que todos vosotros…» (1 Cor. 14:18).Note el énfasis íntimo: «Doy gracias a Dios…» El hablar a Dios en lenguaje del Espíritu aumenta y fortalece la conciencia personal de las relaciones y comunión íntima de uno con Dios. Pablo dio gracias a Dios por la habilidad de hablar en lenguas, ya que esto solo puede ser otorgado por Dios, a través de su Espíritu; el PRIVILEGIO de hablar en tales misterios sagrados e íntimos (1 Cor. 14:2); por la DISPONIBILIDAD de esas ricas bendiciones – que en cualquier tiempo, en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia, una persona puede tener una comunión íntima con Dios. Podemos orar, cantar, expresar nuestra gratitud, bendecir a Dios en el Espíritu, etc… Nuestra mente para este tiempo esta neutral (1 Cor. 14:14); así que debemos sentirnos reposados, refrescados y edificados por este ejercicio espiritual.

3 – Es un medio terapéutico de limpieza y liberación.
En Romanos 8:26, Pablo nos relata respecto a que una de nuestras debilidades humanas es que no siempre sabemos porqué cosas orar como deberíamos.

Algunas veces estamos conscientes de que necesitamos ayuda, pero no entendemos que es lo que realmente esta mal y como orar al respecto.No obstante, el Espíritu supera tal insuficiencia por nosotros.

El examina nuestros corazones y descubre exactamente dónde estamos que nos hace falta. El sabe además cual es en la mente del Espíritu – la voluntad de Dios para nosotros.

Luego comienza a ora por nosotros según la voluntad de Dios, llevándonos de esa manera a la armonía con tal voluntad. El hecha fuera todos los consejos, inhibiciones y pensamientos negativos que nos han impedido. El nos induce hacia todo lo que sea positivo y hacia los propósitos buenos de Dios para nuestras vidas.

Esa clave de suplica del Espíritu a nuestro favor es uno de los medios más poderosos que Él usa para la «renovación» del espíritu de nuestra mente.

 

4 – Es un recurso de edificación personal. 
«El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica.» (1 Cor. 14:4). Es del término edificar que el vocablo edificio se deriva. Edificar es fortificar, mantener firme o estable.

Cuando hablamos en lenguas, aunque las palabras parezcan un misterio para nuestro intelecto humano, nos estamos edificando a nosotros espiritualmente. Crecemos cada vez mas fuertes cuando practicamos este don.

5 – Es una esfera de íntima comunión espiritual con Dios.
 
 «Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios (1 Cor. 14:2).

El propósito principal de este ejercicio espiritual de hablar en lenguas no es que hablemos para los hombres, sino para tener comunión con Dios. Al tener comunión con Dios de esta manera, somos libres de las limitaciones y restricciones de nuestra mente finita. No estamos restringidos a hablar únicamente de las cosas que hemos aprendido por nuestro intelecto.

Somos libertados para hablar también de cosas que somos enseñados intuitivamente por el Espíritu de Dios (1 Cor. Cap. II). Tenemos comunión con Dios acerca de las cosas profundas, cosas que aún siguen siendo misterio para nuestras mentes finitas.

Esta es la profundidad de la comunión de la cual David habló: Un abismo llama a otro… (Sal. 42:7). La profundidad de nuestro ser espiritual tiene comunión con las profundidades del ser de Dios, y viceversa.

6 – Esto nos mantiene conscientes de que el Espíritu Santo mora en nuestro interior.

 Cada vez que hablamos en lenguas, estamos inmediatamente conscientes del movimiento y actividad del Espíritu Santo dentro de nosotros. Nuestra íntima conciencia de la morada del Espíritu dentro de nosotros aumenta a medida que continuamos con Dios en esas palabras que el Espíritu hable a través de nosotros. Somos canales que el Espíritu utiliza para comunicar la adoración y la alabanza al Padre.

7 – Nos permite confiar en Dios mas completamente.

Desarrollarse en la vida del Espíritu es un caminar de fe. Cada expresión en lenguas es un acto de fe. A medida que Dios comienza a llevarnos del reino o esfera de la edificación del Cuerpo de Cristo (1 Cor. 14:6), cada nueva fase es un paso nuevo de fe.

8 – Es una liberación de emocional positiva.

El bautismo en el Espíritu Santo no es una experiencia emocional en su origen, sino espiritual. Sin embargo, nuestras emociones responden inevitablemente a esta experiencia y se envuelven en ella. Nuestras emociones son frecuentemente tocadas por el Espíritu, y le conferimos expresión por medio del estímulo del Espíritu. Esto no es algo nocivo o negativo. Por el contrario, es algo saludable y beneficioso.

Demasiados cristianos procuran negar o suprimir completamente sus emociones, como si hubiera algo malo o pecaminoso acerca de la expresión emocional. Pero esto no debe ser así. Somos seres emocionales. Dios fue quien nos creo de esa manera. A fin de que podamos funcionar a plenitud, deberá haber expresión emocional de tiempo en tiempo.

Cuando esta expresión es inducida y animada por el Espíritu dentro de nosotros, podemos estar seguros de que será la expresión emocional mas saludable y agradable posible. De seguro que nos limpiará, liberará, fortalecerá y edificará. No sienta temor de ella; confiérale salida libre a tales expresiones. De seguro que estará más saludable y feliz al hacerlo.

 

9 – Es una oportunidad para DAR GRACIAS a Dios aceptablemente.
 ¿Se ha sentido usted incapaz de expresar adecuadamente su gratitud y aprecio a Dios? ¿Parecen sus palabras demasiado débiles para expresar la gratitud que siente en su interior? Entonces he aquí la manera de hacerlo.

Pablo dice que podemos «… bien dar gracias…» (1 Cor. 14:17), por medio de expresar gratitud a Dios por el Espíritu en el lenguaje que El nos dé. Al expresar las gracias de esta manera, usando el don de lenguas, es algo superior a cualquier cosa que nuestra mente humana pudiera pensar o decir. Esto irrumpe a través de nuestras limitaciones, y ministra a Dios en el Espíritu (Jn 4:24).

10 – Esto capacita a uno a orar en el Espíritu.

«¿Qué pués? Oraré con el espíritu pero oraré también con el entendimiento» (1 Cor. 14:15). «Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestras debilidades, pues que hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos» (Rom. 8:26,27).

«Pero vosotros, amados, edificados sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo» (Jud. 20).

11 – Es un recurso de renovación y reposo.

 «Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales Él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio…» (Is. 28:11-12).

El tener comunión con Dios en Lenguas es una experiencia tranquilizadora y refrescante. El cuerpo y la mente pueden reposar completamente. No tenemos que pensar lo que tenemos que decir después ni como decirlo. El Espíritu fluye a través de nuestra comunión perfecta con el Padre, y recibimos el beneficio de esa hermosa comunión. Es un tónico para el espíritu, alma y cuerpo.

12 – Es un ministerio de Alabanza y Adoración.

 «…les oímos hablar en otras lenguas LAS MARAVILLAS DE DIOS» (Hch. 2:11).

«Porque los oían que hablaban en lenguas, Y QUE MAGNIFICABAN A DIOS» (Hch. 10:46).

«Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en nuestros corazones» (Ef. 5:19).

Muy a menudo cuando hablamos en lenguas, el Espíritu esta adorando, alabando y loando a Dios. El Espíritu está magnificando las obras maravillosas de Dios a través de nosotros. ¡Que privilegio y gozo que El pueda utilizar nuestros labios para pronunciar loores tan elevados a Dios!

13 – Esto incluye cantar Cánticos en el Espíritu.

 «… cantaré en el espíritu, pero también con el entendimiento.» (1 Cor. 14:15).

«… cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.» (Ef. 5:19; Col. 3:16).

14 – Es un medio escritural de mantener la plenitud del Espíritu Santo.

 «… antes bien sed llenos del Espíritu… hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales.» (Ef. 5:18,19). El ministrar a Dios en otras lenguas es un medio valido de mantenernos llenos del Espíritu. Por consiguiente, debemos hacer esto diariamente, y muchas veces al día.

15 – Con interpretación es un medio para edificar a otros.

 «Porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.» (1 Cor. 14:5b).

Nuestra lengua personal, devocional o usada para la oración es de edificación para el que la ejercita. Solamente la persona individual es edificada por su uso. No obstante, esa lengua puede ser una bendición para los demás si es interpretada. Así es que el que habla en lenguas debe orar también por si interpretación, a fin de que otros creyentes reciban edificación.

16 – Es una llave para traer la mente de Cristo sobre nuestras mentes.

Santiago enseña que la lengua es el centro de control de un hombre. Es como el timón de un barco, y como el freno en la boca del caballo (Stg. 1:26; 3:1-18).

Cuando ofrecemos nuestro centro de control al Espíritu Santo, El comienza a llevar nuestra conversación y conducta hacia el control de Cristo.

Nuestro sometimiento al Espíritu Santo tocante al don de lenguas es como la liberación de las aguas dulces de la vida, la palabra de Dios. Por medio de usar este don regularmente, encontraremos fuerza para resistir las conversaciones negativas y de crítica – lo que santiago llama aguas amargas.

Es un medio de producir la mente de Cristo en nosotros, a fin de que podamos hablar únicamente aquellas cosas que sean útiles para nuestra propia edificación y para de quienes nos oyen.

 

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El Espíritu Santo: la llave hacia la verdadera plenitud (23).

julio 8, 2010 by admin 22 Comments

IX – EL ESPIRITU SANTO.

 A) ¿Quién es el Espíritu Santo?

El Espíritu Santo es probablemente el miembro menos conocido de la Santa Trinidad. Es lamentable decir que hay una falta de conocimiento acerca de El, aún dentro de la iglesia misma. Si no le conocemos, ¿cómo vamos a experimentar los beneficios sobrenaturales que la Biblia afirma, el tiene para los hijos de Dios?  Hay varias razones firmes del porqué esto no debería ser así:

 1- El Espíritu Santo es Dios.

Como el tercer miembro de la Trinidad, El es co-igual con Dios el Padre y Dios el Hijo. Es apropiado, por consiguiente, que se le atribuya la misma reverencia, respeto y honor a El que a las demás deidades. Nunca debemos tratarlo como una deidad inferior. Debemos conocer tanto como nos sea posible de El como conocemos acerca de los otros dos miembros de la Divina Trinidad. El Espíritu Santo no solo es una persona; El es un SER DIVINO. (Juan 1:1). El es DIOS.

 2- El Espíritu Santo es una persona.

Muchos cristianos parecen sentir que el Espíritu Santo es meramente un poder o influencia impersonal. Ellos tratan al Espíritu Santo como si Él fuera “electricidad” o alguna otra forma de poder que pudieran encender o apagar a discreción. Este concepto está muy lejos de la verdad. El es una persona que posee gran autoridad y poder, pero es mucho mas que el poder que posee. Es eminentemente digno del respeto y honor que nos reservamos para el Dios Todopoderoso.

a) El posee las características básicas de la Personalidad.

 “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará

  todo que oyere, y os hará saber las cosas que abran de venir. El me glorificará.” (Jn. 16:13,14).

                 1- Intelecto: La habilidad para pensar y razonar.

                 2- Sensibilidad: La habilidad para sentir las cosas.

                 3- Voluntad: La capacidad de escoger y decidir.

b) Expresiones de su poder.

Un mero poder o influencia no sería capaz de sentir aquellas cosas que la Biblia afirma que El Espíritu Santo siente y experimenta.

Por ejemplo, somos exhortados a no contristar el Espíritu Santo (Ef. 4:30).

 Ananias y Safira mintieron contra el Espíritu Santo (Hch. 5:3,4).

Sabemos que un poder no puede ser contristado. Usted no puede contristar la electricidad. Tampoco puede mentirle, ni tentarla. Un poder impersonal es incapaz de tales sentimientos. Pero una persona puede ser contristada, ofendida, molestada, tentatada o se le puede mentir.  Note algunas expresiones de personalidad atribuidas al Espíritu Santo:

                  – Puede sentir: Ef. 4:30

                  – Puede consolar: Hch. 9:31

                  – Puede pensar: Rom. 8:26

                  – Puede hablar: Hch. 13:2

                  – Puede orar: Rom. 8:26

                  – Puede enseñar: Jn. 14:26

                  – Puede expresar su voluntad: 1 Cor. 12:11

                  – Puede prohibir: Hch. 16:6

                  – Puede obrar milagros: Hch. 19:6

c- Él no es un poder impersonal.

 Una de las razones por las cuales muchos se refieren a Él simplemente como un mero poder o fuerza es debido aciertos nombres que se le  atribuyen en las escrituras para describir su ministerio. A veces es  llamado viento, lluvia, aceite, fuego, etc… pero todos ellos, son símbolos o nombres de varios ministerios que el ejecuta; sin embargo, Él mismo como Dios es mucho mas grande que esos ministerios a través de los cuales opera y se manifiesta.

 3- Esta es la época del Espíritu Santo.

Él es el otro Consolador, quien ha tomado el lugar de Jesús (Jn. 14:16). Este período de la historia es el TIEMPO DE LA LLUVIA TARDIA (Zc. 10:1). O el tiempo de la actividad mas grande del Espíritu Santo que la iglesia jamás haya conocido. Por consiguiente, necesitamos saber tanto como nos sea posible acerca de su persona. Pues el vive en nosotros. Somos su templo. Y los vasos de barro a traves de los cuales manifestará su gracia y poder a nosotros y a los que nos rodean. Es entonces, asunto de vital importancia el conocerle como persona. Amarle. Desearle. Anhelarle con todo nuestro corazón.

 B) LA IMPORTANCIA DEL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO

Esta es una frase algo controversial la cual tiene respaldo bíblico firme. Esta aparece cuatro veces en los evangelios y dos veces en el libro de los Hechos (Mt. 3:11; Mr. 1:8; Lc. 3:16; Jn 1:33; Hch. 1:5; y 11:16).

Bautizar significa sumergir completamente, o “sumergir dentro de”. Esta tiene un significado aún mas profundo, que es sumergir dentro de un elemento que tiene el poder para cambiar aquello que envuelve o cubre. Un buen ejemplo de esto es cuando se toma una indumentaria y se le cambia de color; tal vestidura o ropa se sumerge dentro de un elemento que transforma radicalmente la vestidura.

 El ser bautizado en el Espíritu, es ser sumergido, metido, sepultado, rodeado completamente por, envuelto totalmente por el Espíritu santo.

Ahora bien, ¿Cuál será la evidencia inicial de que nosotros hayamos recibido la plenitud del Espíritu Santo?

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SANIDAD INTERIOR: Mecanismos de defensa (Pte 10)

diciembre 24, 2009 by admin 25 Comments

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1) Definición de herida ó trauma.

Etimológicamente, la palabra griega «trauma», significa «herida», y es interesante tener presente que ésta deriva del término «perforar». De alguna manera, cuando hablamos de trauma, hacemos referencia a un hecho que deja sus marcas, su sello, algo que fractura nuestro interior.

Ahora bien, frente a todo hecho traumático que nos afecta, se pone en juego una serie de conductas que tendrán como consecuencia potencializar aún más el conflicto. Es decir, la persona, frente al trauma, intenta – aunque fracase, en definitiva – encontrar una salida. En el campo de la psicología, a esto se lo llama «Mecanismo de Defensa».

2) Conductas o Mecanismos de Defensa.

a) La represión.

La esencia de esta conducta – o mecanismo de defensa – consiste en mantener lo más alejadas posible de nuestra conciencia aquellas situaciones traumáticas que nos causan angustia.

Frente a una circunstancia dolorosa del pasado, frente a un hecho desagradable que provoca angustia, la persona lo reprime enviando ese recuerdo al inconsciente. El resultado visible de la represión es el olvido; ante el miedo de recordar y vivenciar nuevamente ese dolor, la persona intenta olvidar.

¿Ahora, porqué este mecanismo de defensa lleva a agravar la situación?

Primero, no ayuda a solucionar el trauma. Uno de nuestros grandes problemas es negar que tenemos un problema, y lo que tenemos que tener presente es que para que Dios pueda actuar en nuestra vida debemos reconocer que algo nos pasa, para luego, entregárselo a El.

Segundo, en el caso específico de la represión, lo que se reprime es la idea, el concepto, pero la angustia o el efecto que rodea el trauma quedan en la conciencia. En otras palabras podemos reprimir la idea, pero la angustia sigue latente en nosotros.

Compartimos un ejemplo del Dr. Stamateas, él relata: «Nos tocó hace un tiempo atrás minsitrar a una joven de 22 años, la cual tenía una profunda depresión. No había en sus años recientes, ninguna circunstancia que pudiera haber provocado la misma. Por lo tanto, comenzamos a pedirle que nos relatase acerca de su infancia (más precisamente, de aquellas circunstancias dolorosas que recordaba de su niñez).

Después de relatarnos que en su infancia había sido feliz, de pronto comenzó a llorar y dijo: «… me parece que abusaron de mí cuando era chica».

En efecto, su tío – quien cuidaba de ella cuando su madre salía a trabajar – la había violado desde los 6 a los 8 años. Jamás se lo contó a su mamá, pues sabía que, si lo hacía, su madre no tendría donde dejarla y eso empeoraría las cosas.

¿Qué hizo? Reprimió todo lo relacionado con el suceso de la violación, pero, con el paso del tiempo, toda la angustia que provocó este hecho derivó en una depresión.»

b) Aislamiento.

Este segundo mecanismo de defensa lo encontramos cuando la persona logra separar la idea o suceso traumático de la angustia. De esta manera, la persona puede narrar el suceso sin contenido emocional o sin carga afectiva.

Por ejemplo, cuando se le pregunta a una persona por su infancia, e inmediatamente nos responde: «Sí, recuerdo muy bien cuando mi papá me pegaba con el cinturón».

c) Desplazamiento.

Ocurre cuando la persona pone su angustia o su conflicto en otra persona u objeto menos angustiante que la verdadera causa. Por ejemplo, la Fobia a un objeto o animal.

d) Proyección.

Tiene lugar cuando la persona atribuye al exterior los aspectos o cualidades que ella posee, pero no los quiere reconocer en sí misma.

Por ejemplo, la crítica, la descalificación, la culpa en el otro.

(Próxima entrega: «Ministrando sanidad interior…» (Pte 11)).

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